La pequeña Candy fué corriendo junto con Anita y Rosy para ver la sorpresa, cuando entraron al salón principal la niña vio a su abuelita.
-Candice, hija ¡Que alegría me da verte!-dijo la Baronesa
-¿Abuelita? ¡Estás en América! ¿Y mi mami vino contigo? ¿Dónde está papá?
-¡Abrázame niña!-le ordenó con los ojos llenos de lágrimas.
La pequeña Candice fue corriendo hacia los brazos de su abuelita, Rosy y Anita se entristecieron pues pensaron que se la llevarían a Escocia.
-¡Abuelita les extrañé!
-¡Nosotros a ti! ¿Pero qué fachas traes? ¿Dónde están tus zapatillas de satín?-preguntó la baronesa.
- Aquí en New Haven se maltratan mucho las zapatillas finas, es por eso que le dimos esas botitas, pero cuando llega a casa, se las cambia ¿Verdad Candy?- dijo Candice guiñando el ojo.
-Si abuelita, Lady Candy me enseña muchas cosas, ya sé bordar, tejer, hornear y hacer pasteles de tierra con mis hermanitas.
-¿Qué has dicho? ¡pastel de tierra!
-Ya sabe cómo son bromistas las niñas-dijo Candy tratando de cubrir su descuido.
-Ya soy independiente abuelita, me ser duchar y vestir sola.
-¿Y para que vino Olivia entonces?
-Baronesa, la pequeña Candy quedó a nuestro cuidado y tenía que adaptarse a la vida de New Haven, aunque tenemos una buena posición en la ciudad, enseñamos a nuestros hijos a no depender de nadie y ser autosuficientes-trató de justificarla Candy.
-Tienes razón, de nada me sirve mi título de nobleza, soy tan pobre como Olivia.
-¡No diga eso Baronesa! Usted lleva sangre noble, así como la pequeña Candy.
Albert , George y Ralph llegaron para almorzar la pequeña Candy vio a su papá y se le cristalizaron los ojos por las lágrimas .
- ¡Papacito!
Ralph se agachó para recibir a su hija, la levantó como una plumita pues era delgada y pequeña.
-Mi niña, añoraba este momento.
-¿Dónde está mamá? ¡También quiero abrazarla!
En ese momento llegó Will, vio a Ralph y a su madre.
-Se llevaran a mi hermanita pequeña a Escocia-pensó Will
-Buenas tardes Barón Ralph de Abercromby de Abukir y Tullibody-saludó Will.
-Buenas tardes muchacho, ya eres todo un hombre, te conocí tan pequeño
-Papá ¿Y mi mamá?-volvió a preguntar la pequeña Candy.
Will se dio cuenta que todos los adultos pusieron caras largas.
-Candy, tu mami está en el cielo, Dios la llamó a su presencia.
Will abrió los ojos al doble y miró la reacción de la pequeña Candy.
-Mami ¿murió?
-Si mi amor, tu mami falleció.
-¡No, eso no es verdad!,¡ no pudo haberme dejado!
La niña se soltó de su papá y se fue a refugiar en los brazos de Will
-Mi mami ha muerto Will-lloraba Candy
-Tranquila pequeña, en el cielo ya no tiene preocupaciones, ella está contenta a lado de Jesucristo.
La pequeña Candy mojó con sus lágrimas la camisa de Will, perdió el sentido, Will la sostuvo en sus brazos.
-Dámela muchacho-le pidió Ralph
Candy Andrew lloraba por la niña al igual que sus hermanitas y su abuelita.
Albert le señaló la habitación de la niña y Ralph la llevó, Rosy y Anita lo fueron siguiendo.
-¿Se llevaran a la niña?-preguntó Will preocupado.
Candy respondió: No, a Ralph lo desterraron y han venido a establecerse en New Haven.
-Me siento un poco aliviado, me he encariñado con Candy.
-Lo sé hijo.
Llamaron a Olivia para que cuidara de la niña, todos se fueron al comedor para almorzar, Will puso atención a todo lo que dirían.
-Sí, desde mañana empezarán a darle mantenimiento a la casita para que habiten ahí.
-Ralph, si lo deseas puedes dejar a la niña con nosotros- ofreció Albert.
-Ella tiene que adaptarse a nuestra nueva manera de vivir-respondió Ralph.
-¡Will!-gritó la pequeña Candy
-Con permiso, iré a su lado-dijo Will abandonando el comedor.
-¿Qué ocurre aquí?- preguntó desconcertada la Baronesa.
-Candy y Will son muy cercanos, se han tomado mucho cariño, él es demasiado sobreprotector con ella porque es la menor de las tres.
-Ah, ahora entiendo su actitud.
La pequeña Candy se aferró a Will.
-Mi mami
-Yo te prestaré a mi mamá, los dos seremos sus hijos.
-Yo no quiero ser tu hermana Will.
-Pequeña, ¿entonces dejaste de quererme?
-Yo te amo Will
-Lo sé pequeña, yo también te amo
-Pero yo…
-Descansa hermanita, yo velaré tu sueño.
Esteban llegó temprano para ayudar a Constanza hacer el corte de la tienda y cerrarla.
-¿No deseas volver a la universidad?-preguntó Esteban.
-No sé lo que quiero, Esteban
Esteban le tomó la mano y se la besó recorrió su muñeca y el antebrazo- deseo que regreses a casa-comentó
Llegaron a la mansión Andrew, Esteban la acompañó hasta el salón principal, Ralph en cuanto los vio se puso de pie como respeto a Constanza.
-Constanza ¿Te acuerdas del Baron Ralph?-preguntó Candy
-Si me acuerdo mamá-Contestó Constanza.
Esteban se sintió amenazado ante la presencia de Ralph, era un hombre que no pasaba desapercibido y que no se podía ignorar o darle cuidado.
-Ella es la Baronesa de Abercromby de Abukir y Tullibody.
Constanza hizo una reverencia.
-¡Candy! ¡Que hija tan hermosa tienes! ¡Es más hermosa de como eras en tu juventud!- comentó la Baronesa.
-Esa es la combinación de un Andrew con una White-respondió Albert
Esteban y Albert se sentían incómodos por Ralph incluyendo Will.
-Esteban ¿Quieres Té?-ofreció Candy
-Sí suegra.
Esteban se sentó junto a Constanza y le agarró la mano, Albert hizo lo mismo con Candy.
Hablaron de la posibilidad que la Baronesa diera clases de comportamiento a las señoritas de clase alta, Ralph volvió a externar su deseo de ingresar al ejército.
Esteban llegó a la casa de su padre molesto.
-¿Qué pasa hijo?-preguntó Josiah Gibbs
-¿Qué pasa? ¡Que mi suegro ha metido en su casa a un hombre que lo supera en lo físico! Aparte de eso, estará cerca de Constanza. ¡Papá! Habla con mi suegro, dicen que repararan la casa donde vivieron por un tiempo, ¡No puedo soportar que ese hombre esté cerca de mi esposa!
-Le ofreceré una de mis propiedades para que se cambien pronto, y no muestres tus celos delante de Constanza, la estás cortejando y no es conveniente que le hagas una escena.
Albert miraba a Candy mientras se ponía su camisón de dormir.
-¿Qué sentiste cuando viste a Ralph?
Candy pensó: ¡Otra vez con sus celos! ¿Acaso quiere escuchar que me sorprendió que Ralph se pusiera más guapo?
-Me sorprendió ver a la Baronesa, es terrible que La pequeña Candy se haya quedado huérfana.
-Sí, es terrible que Ralph haya enviudado y esté libre para cortejar a cualquier mujer.
Candy no comentó nada, fue directamente a la lámpara y sopló para apagarla.
-¿En serio no sentiste nada cuando lo viste?-le volvió a preguntar Albert
-¡Basta William! es el primer día que Ralph posa en nuestra casa y ya empiezas con tus celos.
-Me llamaste William y sólo me llamas William cuando te molestas conmigo.
-¡No estaba molesta pero me pusiste de mal humor!- contestó Candy.
-Y a mí se me enciende la sangre cuando te molestas.
Albert le hizo una llave poniéndola arriba de él y sin previo aviso empezó a penetrarla.
-¡Albert! ¿Qué haces?
-¡Dime que me amas!-decía Albert cada vez que la embestía
-¡Lo sabes bien! ¡Te amooooo!
Esa noche Albert la tomó repetidas veces.
Al día siguiente desayunaron juntos, Esteban llegó temprano para acompañar a Constanza a la tienda.
Ralph se fue con Albert al banco, sabía que no debía quedarse en esa casa, claramente se veía que Albert se sentía amenazado con su presencia.
Will se encontró con Esteban en la Universidad.
-El Barón Ralph ha puesto mi casa de cabeza, en primer lugar se llevará a mi hermanita, en segundo lugar mi papá se siente incómodo, lo veo en su cara.
-Tercer lugar Yo me siento celoso de que esté cerca de Constanza-comentó Esteban
-¡Tú también! Creo que no hay ningún caballero en todo New Haven que se le asemeje-comentó Will.
-Te quitaron el puesto Will, eras el soltero más asediado de New Haven y ahora este hombre lo será-comentó Esteban.
-William, no puede haber dos sementales bajo el mismo techo-comentó Josiah Gibbs.
-Lo sé ¿Qué quieres que haga? Le debo mucho, el me salvó la vida dos veces, nuestras familias están unidas por las circunstancias.
-Te ofrezco una de mis propiedades pero sácalo pronto de tu casa, Mi hijo se siente inseguro de que Constanza esté bajo el mismo techo que él.
-Ralph no se fijaría en Constanza, él estaba enamorado de Candy.
-Con mayor razón, sácalo de tu casa.
Ellos miraron a través de la ventana de la oficina de Josiah Gibbs y observaron a Ralph que estaba poniéndole atención al cajero del banco, Ralph sintió que era observado y los miró, ellos disimularon y miraron hacia otro lado.
La pequeña Candy no había ido a la escuela pues todavía no superaba lo de su mamá, la Baronesa estuvo a su lado.
Will al salir de la universidad le pidió tabaco a Pablo.
-No niño Will, si su padre se entera me desterrará a Chicago y ya no podré cuidar de usted.
-¡Vamos Pablo! mi papá no lo sabrá.
Will había conseguido una pipa y se puso a fumar, cuando llegó a su casa estaba impregnado con el olor a tabaco.
Albert lo sintió en cuanto estuvo cerca.
-Pablo, ven a mi oficina- ordenó Albert antes de que todos pasaran al comedor.
-¿Dónde consiguió el Tabaco?
-No sé Lord
-Estabas cuidando de él ¿Cómo es que no sabes?
-Cuando salió de la universidad ya traía la pipa.
Albert respiró profundo.
Pasaron al comedor, Albert estaba molesto se le notaba en la cara. Después de que almorzaron él le comentó a Ralph lo de Will para que no pensaran que era por ellos y también se lo comentó a Candy para que se lo explicara a la Baronesa.
-¿Lo castigará?-preguntó la Baronesa
-Creo que sí, me aflige la medida que tome.-expresó Candy
-Will ¡vamos a la terraza! -ordenó Albert
Will acompañó al papá, él había mandado a comprar bastante tabaco para darle una lección a su hijo.
-Vas a fumar en mi presencia todo ese tabaco.
-Papá, yo no sé fumar
-No seas mentiroso, que te sentí el apeste a tabaco, ¡fuma!
Will agarró tabaco lo puso en su pipa.
Albert tuvo fumando a Will por tres horas seguidas, hasta que por tanto tabaco el estómago del muchacho no resistió y empezó a vomitar.
-¡Papá me voy a morir!
-Mejor que sea rápido y no lentamente como querías hacer, se ve vulgar un hombre que fuma.
-No lo vuelvo hacer, me duele el estómago.
-Limpia la terraza, después puedes ir a tu habitación.
Ralph miraba por la ventana de su habitación la acción, Jack y Pablo también lo habían observado y se lamentaban, Will seguía vomitando.
Candy le reclamó a Albert
-¡No quiero que le vuelvas hacer algo así a Will!
-Yo sé qué medidas debo tomar para corregir su comportamiento, tú no tienes que meterte en esto, ve a la habitación y espérame ahí-Le ordenó Albert a Candy
Esteban fue por Constanza al almacén.
-Quiero invitarte a cenar a nuestra casa, mandé a preparar un platillo delicioso.
-No les avisé a mis padres-contestó Constanza.
-¡Por favor acéptame esta cena!
-Está bien iré contigo.
Mientras en la casa de Esteban Gibbs, Constanza acompañaba a cenar a su esposo.
-Constanza, hay muchas murmuraciones referente a nuestra relación, quisiera que ya vinieras a vivir aquí.
-Dame un poco más de tiempo
-¿Un poco más de tiempo? Ese hombre está bajo tú mismo techo.
-¿Te refieres al Señor Ralph?
-Sí, a él me estoy refiriendo
-¿Estás celoso?
-Sí lo estoy.
-No tienes que estar celoso del Señor Ralph, lo veo como un tío, no me gustan los hombres mayores, me agrada tu edad.
Esteban se puso de pie, la agarró por el antebrazo y la levantó.
Fue la hora de la cena, Will no bajó pues se sentía mal.
Estaban esperando a Constanza para cenar, Albert se preocupó y ordenó: Pablo y Jack vayan a la casa de Esteban y espíen si Constanza está con él y vean si está bien.
-En seguida Señor Andrew
Hola Chicas espero estén bien, gracias por seguir el Fic.
