-¡Oh Constanza, tengo ganas de saborear tus labios!- Le dijo Esteban, acercándose a ella para besarla con mucha pasión, Constanza quería que el beso fuera delicado pero él sentía que ardía por dentro y se lo manifestó metiendo su lengua, empezó a aprisionarla con sus brazos.

-¡Basta Esteban! ¡Déjame por ahora!

Esteban se sintió ofendido al sentirse rechazado, su paciencia estaba llegando al límite, ella vio en sus ojos el resentimiento.

-Es mejor que me vaya.

-¡No te irás hasta que terminemos de cenar! – Le ordenó Esteban.

Jack y Pablo espiaron por la ventana y vieron que Esteban guio a Constanza hasta su silla.

-Esperaremos a que terminen de cenar, luego tocaremos la puerta para ofrecerle llevarla a la casa de sus padres.

La pequeña Candy le llevó a Will té y un pedazo de pan de nata.

-Will ¿cómo sigues?

-Sigo con nauseas

-Te traje té y un pedazo de pan.

-Gracias pequeña

-Estoy contenta porque vino mi papá, pero no quiero irme de aquí y dejarte solo

-Yo tampoco quiero que te vayas, pero no es nuestra decisión, nuestros padres tienen potestad sobre nosotros mientras estemos bajo su techo. Aunque seamos adultos siempre debemos honrarlos.

-Sí, pero cuando me case el que tendrá potestad sobre mi será mi esposo-Dijo Candy sonriéndole

Will en son de broma contestó: ¿Quién va a querer casarse con una chamaca mocosa como tú? Creo que me tendré que quedar soltero para cuidar de ti ya que nadie se animará a desposarte, eres la más feíta de mis hermanas.

La pequeña Candy sonrió y dijo: Entonces nos quedaremos solteros pero juntos.

Candy le pasó el pan y él lo agarró gustoso

Constanza y Esteban terminaron de cenar, ella quiso levantar los platos él la detuvo diciendo: ¡Déjalos! la sirvienta se encargará de eso, aunque no cumplieras con los deberes de la casa pero si me complacieras en la cama sería más que feliz.

-Es mejor que me retire por ahora Esteban, te siento un poco molesto, quizás mañana estés de mejor ánimo.

Esteban la miró serio, Jack y Pablo decidieron tocar la puerta, Esteban abrió.

-Lord Andrew nos encargó que escoltáramos a su casa a la niña Constanza.

-Díganle a Lord Andrew que cuando está acompañada de su esposo está protegida, yo me haré cargo de ella.

Ellos miraron a Constanza- ella expresó: ¡Qué bueno que vinieron! Me iré con ustedes para que mi esposo se duerma ya que mañana tiene que irse temprano a su trabajo.

Esteban no quiso discutir y la dejó ir.

Al día siguiente Albert le compró la propiedad a Josiah Gibbs para que Ralph se cambiara de casa. Ralph y Albert se encargaron de comprar los muebles con los tres carpinteros que había en New Haven. Empezaron a subir los baúles de la pequeña Candy a la carreta.

-Es hora de despedirnos, gracias por tu hospitalidad William- dijo Ralph.

-Lord Andrew, lo voy a extrañar-expresó la pequeña Candy

-Candy tu padre y yo hemos llegado al acuerdo que te vendrás con tus hermanitas de la escuela y luego él pasará a buscarte a las 6 de la tarde, ya le conseguimos alumnas a tu abuelita para que le dé clases a las muchachas que serán presentadas en sociedad.

Will pensó: Eso no es suficiente, El barón Ralph es egoísta, debería de dejar a Candy con nosotros.

Llegó el Domingo todos fueron al servicio de adoración en la Iglesia, la pequeña Candy se soltó del brazo de su padre y se fue a sentar a lado de Will. Las mujeres solteras le sonreían a Ralph así como las viudas, al terminar el servicio todas se le acercaron a Candy para que les dijera sobre los gustos de este, al día siguiente desfilaban todas en casa de Ralph con comida que le habían preparado para quedar bien con él. Ralph se sintió preocupado pues no tenían cámara fría para guardar las cosas y no se les echara a perder. Esa noche invitó a los Andrew, a los Gibbs y a los Day para que fueran a cenar con ellos.

Anita e Isaac Day se escondieron de la vista de los adultos, Esteban aprovechó para acorralar a Constanza en la biblioteca de la casa, Rosy fue a molestar al hermano de Esteban de quien estaba enamorada, Will salió a Columpiar a la pequeña Candy.

-No cabe duda que nosotros vamos de bajada y los chicos van creciendo- comentó la Baronesa.

Henry buscaba con la mirada a su hijo, estaba preocupado de que Albert lo encontrara con Anita y se metiera en problemas.

-¿Qué harás Ralph? Todas las mujeres de New Haven te asedian, tendrás que elegir esposa- Le dijo Josiah Gibbs

-Por ahora no pienso en casarme nuevamente, no tengo nada para ofrecerle a ninguna dama.

A Candy se le ocurrió comentar: Las mujeres cuando amamos a un hombre no nos interesa pasar por adversidades con él, cuando me casé con Anthony, no busqué que tuviera posesiones pues yo lo ayudaría a conseguirlas, trabajaría a su lado, así que no te preocupes por eso, sólo buscamos alguien que nos ame y nos proteja. Cuando llegamos a New Haven tuve que vender dulces para ayudar a Albert, aunque sin la ayuda de los Day no lo hubiésemos logrado, ahora te ayudaremos a ti Ralph, no estarás solo cuentas con los Andrew.

Henry Day miró a Albert quien apretaba los labios y empuñaba las manos, Josiah Gibbs sólo se llevaba la mano a la frente, sabía que su amigo estaba molesto.

-También puedes contar con nosotros los Day, Ralph- intervino Henry

Y con los Gibbs-señaló Josiah

Mientras en la Biblioteca, Esteban besó a Constanza y le alzó el vestido, ella se llenó de terror al sentir su respiración agitada.

-¡No puedo Esteban y este no es el lugar!

-Pero cuando estamos solos en la casa tampoco quieres.

-Me dijiste que me ibas a cortejar y sólo me quieres para…

-Está bien, trataré de ser paciente Constanza.

Anita e Isaac Day se daban un beso en los labios alguien abrió la puerta del armario donde guardaban los abrigos y sombreros y fueron sorprendidos.

Chicas gracias por su paciencia no he vuelto al 100%, el mes de abril estará un poco complicado por un compromiso que me hice aparte hay vacaciones, pero como saben no me alejo completamente del fanfiction.