Esteban fue a la tienda a la hora que Constanza iba a cerrar, ella se sorprendió al verlo que entró al establecimiento.

-¡Que sorpresa me has dado!

-Quiero que me acompañes a nuestra casa

-Esteban, voy a tardar un poco, todavía voy a sacar cuentas.

-Entonces te ayudaré para que termines rápido.

Esteban cerró la tienda, Constanza sacó el dinero y fue a una oficina que estaba al fondo, él la siguió, ella se sentía un poco nerviosa, se sentó en el escritorio, sacó un libro de contabilidad, Esteban le agarró la mano y la levantó.

-¡No sabes cuánto deseé que estuviéramos solos de nuevo!

Esteban comenzó a besarla en el cuello, Constanza respiraba profundo no hacía ningún movimiento pero tampoco lo rechazaba, Él la sentó en el escritorio y la besó con ímpetu.

-Esteban, contrólate un poco

-No puedo, estoy sediento de ti, quiero beber tu aliento, después que te hice mía, he añorado tenerte de nuevo.

Esteban le bajó la ropa interior luego se desabotonó el pantalón, antes de entrar a ella la miró a los ojos.

-¡Eres tan hermosa, tan codiciable! ¡Me enloqueces Constanza!

Esteban la besó y acarició, ella emitió algunos gemidos combinado con quejidos ya que él no sé medía, estaba desesperado por hacerla llegar al clímax, Constanza no sabía que podía sentir placer, las veces anteriores no lo había disfrutado la primera vez una violación después con Esteban le había gustado ver algunas de sus expresiones cuando la tomó pero al ser apresurado no sintió más, al llegar al orgasmo le mordió el hombro, el sintió que Constanza se había humedecido y la amó, entró en ella una y otra vez hasta satisfacer sus deseos.

Al terminar la besó tiernamente, la ayudó acomodarse la vestimenta, después que estuvo tranquilo sacó cuentas con ella.

-¿Vendrás hoy a nuestra casa?

Esteban lo de hace rato ha sido sólo deseo, me gustó lo que me hiciste pero temo que nuestra relación se vuelva solo carnal.

-¡No importa! que sea lo que tú quieras pero que estemos juntos, ya no quiero estar separado de ti.

-Está bien, llévame a la casa de mis padres y ya mañana llevo mis cosas a nuestra casa. Cuándo regreses del trabajo me encontrarás ahí-le dijo sonriendo

Esteban la llevó a la mansión Andrew, la pequeña Candy estaba dando un concierto de música sacra a Will, la Baronesa tocaba el piano.

Will estaba extasiado al escuchar los tonos altos de la pequeña Candy, pensó: Esta niña ha llegado a lo profundo de mi corazón, en todo tiempo ha demostrado su cariño hacia a mí. Es la más pequeña de mis hermanas, pero ¿por qué siento que la amo más que a las demás? su sonrisa es lo que me motiva para seguir adelante.

Todos escucharon el carruaje de Esteban, vieron por la ventana que ayudó a Constanza a bajarse, se despidieron con un beso apasionado, se escucharon unos caballos al galope unos hombres dispararon y tiraron unas rocas hacia Esteban y Constanza, Esteban la protegió con su cuerpo, Albert salió con un arma junto con Jack y Pablo y dispararon, esos hombres se fueron, pudieron ver claramente que era el hermano del que Esteban había dejado en estado vegetativo.

-¡Constanza! ¿Estás bien?

-Si

-¿Y tú esteban?

-Me rozaron la cabeza- contestó Esteban, tenía unas gotas de sangre no había sido profunda la herida.

-Iré a demandarlos- comentó Albert.

-Parece que hay un mensaje, envolvieron una de las rocas con papel.

Albert lo leyó, decía: No pasa de esta semana que William Andrew hijo y Esteban Gibbs paguen por las condiciones en que dejaron a mi hermano.

Albert y Esteban junto con sus hombres fueron a demandar a los agresores.

-Mire William Andrew, si a uno de mi familia lo hubiesen dejado así, yo también intentaría matarlos, es mejor que se vayan de New Haven.

-Yo vine a que usted tome cartas en el asunto Alguacil, si no lo hace pues aquí tengo testigos, si alguien toca a mi familia, lo mato-advirtió Albert.

Escucharon que la gente gritaba, salieron rápido para ver de qué se trataba, era la casa de Esteban que le habían prendido fuego, algunos ayudaron para tratar de apagar las llamas.

Esa noche terminaron cansados, la casa había quedado inhabitable.

Josiah Gibbs fue a casa de los Andrew

-Mañana mismo se irán Will y Esteban a Chicago, los acompañaran Jack y Pablo allá estarán protegidos

-¡Por favor William! allá casi los mata Marcos-protestó Josiah Gibbs

-No estaban pendientes, además sólo nosotros sabemos que tenemos propiedades en Chicago.

-Yo no me iré sin Constanza-señaló Esteban.

-Perdón muchacho pero mi hija estará conmigo, no quiero que nada le pase.

Constanza miró a Esteban fríamente y se retiró a su habitación, cerró la puerta tras de si y se puso a llorar en la cama pensando-¿Será que nunca podré alcanzar la felicidad? Hoy fui de él y planeábamos vivir juntos, ¿será que Jeremy Day me maldijo?

Antes que amaneciera, Esteban, Will, Jack y Pablo partieron a Chicago. Constanza sólo miró por la ventana mientras subían a la carreta, Esteban miró hacia arriba y la vio asomada, el se bajó y fue corriendo a su habitación, la besó unas lagrimas brotaron de sus ojos cuando los cerró al sentir los besos de su amada-¡ Te amo Constanza! piensa en mí.

No le habían dicho nada a la pequeña Candy, cuando despertó fue a la habitación de Will y no lo encontró.

-Tuvo que partir a Chicago, para proteger su vida- le explicaron Candy lloró

Ralph regresó a la semana y llevaban prisionero al que atentó contra Will lo trasladaron a la capital del Estado le dieron tres años de cárcel.

Will y Esteban se llegaron a Chicago, Ralph los alcanzó unas semanas después, dejó a la pequeña Candy y a su mamá al cuidado de los Andrew, él se hizo cargo de la Finca y le enseñaba tácticas y destrezas militares a los hombres de los Andrew, Esteban y Will abrieron un banco en Chicago.

A los 9 meses Constanza tuvo al bebé de Esteban.