Transcurrieron cuatro largos meses desde aquel día, Lily se encontraba fuera de casa de los Weasley, observando los alrededores completamente alerta a cualquier peligro, ya que desde que la profecía había llegado a oídos de Voldemort, tanto él como sus seguidores se habían dedicado día y noche a buscar a los Potter. Los primeros afectados de esta situación fueron los mismos miembros de la orden, ya que tuvieron que protegerse entre sí para no ser atacados por los mortífagos.

Afortunadamente no habían ocurrido más perdidas hasta el momento, todo iba conforme al plan hasta hace apenas unos días, cuando James se había comunicado con Lily para decirle que el embarazo de Hermione se había complicado, por lo que necesitarían ayuda para recibir al bebé. Después de una extensa junta, se decidió que los Potter aparecerían en casa de los Weasley, ya que no querían poner en riesgo el lugar donde estaban escondidos y se decidió también que en cuanto nacería el bebé, regresarían a su escondite lo más pronto posible. Mientras esto ocurriera, otros miembros de la orden intentarían desviar a Voldemort y a sus seguidores.

Todos estaban conscientes del riesgo, pero era algo que todos estaban dispuestos a hacer.

Molly, Sirius, Remus, Lily y Snape estaban en la madriguera esperando a que llegaran los Potter, era solo cuestión de tiempo antes de que Hermione empezara con labor de parto. Arthur mientras tanto había llevado a sus hijos a casa de los Longbottom para que estuvieran seguros.

-Parece que todo está despejado- comentó Lily mientras Snape se acercaba a ella.

-Parece que sí- respondió sin bajar la guardia.-Deberías ir a la casa, los Potter no deben tardar en llegar-

-Pero Severus...- en eso Sirius interrumpió mientras caminaba hacia ellos:

-No te preocupes Lily, nosotros nos quedaremos vigilando-

-¿Ustedes dos?- se quedó dudosa ante tal sugerencia.

-Claro- respondió Sirius sin dejar de bromear.-Puedes confiar en que al menos hoy no nos vamos a matar. ¿Cierto Quejicus?- Snape solamente entrecerró sus ojos como respuesta.

-De acuerdo – dijo Lily.-Confiare en ustedes- les dio una mirada de advertencia antes de caminar hacia la casa.

-¿Lily?-.

-¿Si?- regresó su mirada hacía ellos y Snape abrió la boca para decir algo más pero rápidamente la cerró, solo se aclaró la garganta antes de añadir:

-Avísanos si algo ocurre-

-Lo haré- le sonrió antes de seguir su camino.

En cuanto entró en la casa inmediatamente comenzó a ayudarle a Molly, prepararon todo para la llegada de los Potter, y mientras Lily estaba colocando unas toallas en la habitación que habían acondicionado para Hermione, se escuchó un fuerte sonido en el piso de abajo:

-Están aquí- escuchó a Molly decir.

Lily se apresuró en bajar las escaleras, casi al instante pudo ver a James y Hermione saliendo de la chimenea.

-Preparamos una habitación en el segundo piso- comentó Molly mientras James cargaba a Hermione ya que ella estaba con mucho dolor a causa de las contracciones. Molly rápidamente les indicó la habitación que utilizarían mientras que Lily salió a avisar a los demás.

Justo cuando James colocó a Hermione en la cama, Molly le dio una pócima que tenía cerca:

-Vas a tener que tomarte esto querida. Te ayudara con el riesgo de la hemorragia y acelerara el proceso de parto- Hermione se tomó la pócima y le regresó el frasco a Molly.

-¿Cómo cuanto tardara en hacerle efecto?- preguntó James preocupado.

-No debe tardar más de cinco minutos- Hermione en eso soltó un gritó de dolor y James se apresuró en tomar su mano.

-Aquí estoy cariño- le dio un beso en la frente antes de regresar su atención a Molly.-Debemos ser rápidos, no quiero tenerlos desprotegidos por mucho tiempo-

-En cuanto la pócima haga efecto, trabajaremos lo más rápido que sea posible- James solo asintió antes de volver a besar la frente de su esposa.

No pasaron más de tres minutos cuando Hermione finalmente dijo:

-Creo que es hora- aprentó con fuerza la mano de James-Siento una enorme necesidad de pujar-

-Es hora- confirmó Molly antes de colocarse en el lugar correspondiente para recibir al bebé.-En cuanto menos lo esperes linda, tendrás a tu bebé en tus brazos- y dicho eso, le dio la indicación a Hermione de que empezara a pujar.

-¿Lily?- preguntó Snape al verla pérdida en sus pensamientos mientras observaba con detenimiento la ventana del segundo piso de la casa, Lily suspiró antes de decir:

-Aún me cuesta creer que de no ser por Jean, sería yo la que estaría dando a luz en este momento-

-Yo agradezco que no seas tú- aquellas palabras salieron de su boca sin pensar. Lily lo miró detenidamente por varios segundos antes de acercarse a él en silencio y tomar su mano, entrelazó sus dedos con los de él tomando a Snape por sorpresa.

-A mí también me alegra no ser yo. No puedo imaginarme estando casada con James y sin Jean aquí- bajó su mirada a sus manos entrelazadas-Además, por lo que ella me ha dicho, tú y yo seguiríamos en muy malos términos de no ser por su presencia aquí- Snape sintió vergüenza al recordar lo que había pasado entre ellos.

-Lily, yo...yo de verdad...- intentó disculparse, pero las palabras no salieron de su boca. Afortunadamente para él, Lily lo comprendía muy bien y entendió lo que quiso decir.

-Yo también lo lamento Severus- suspiró.-Debí intentar arreglar las cosas contigo desde hace mucho tiempo, pero lo importante es que ahora estamos aquí- acarició su mano y volviendo a tomarlo por sorpresa se acercó para darle un suave beso en los labios. Snape se quedó estático por un momento pero cuando reaccionó colocó su mano libre sobre la mejilla de Lily.

De repente escucharon a alguien toser a un lado de ellos causando que se separaran con rapidez.

-¿Todo bien por aquí?- preguntó Sirius con una sonrisa picara.

-Sí todo bien- respondió Lily con las mejillas sonrojadas- creo que será mejor que vaya a ver como va Remus- le sonrió a Snape antes de alejarse de ahí.

-Vaya, nunca creí ver el día en que Quejicus lograría algo con la bella Lily- comentó Sirius cruzándose de brazos.- Recuerdo haber leído un cuento muggle que me recuerda a esto, me parece que se llama ¿la Bella y la Bestia?-

-Mira Black, sino dejas de ladrar en este instante...-

-Oye tranquilo, se supone que estamos en tregua- comenzó a reírse.-Ese fue el trato con tu novia ¿no?- Snape estaba por responder aquello cuando de repente se escuchó el llanto de un bebé a lo lejos.

-Ya nació- comentó Sirius emocionado.-El pequeño Potter ya nació-

-Es un niño-dijo Molly mientras limpiaba y arropaba al bebé.-Un niño hermoso y sano-

Tanto James como Hermione no pudieron contener las lágrimas de alegría. Molly colocó con mucho cuidado al bebé en los brazos de Hermione.

-Mi bebé- susurró entre lágrimas, nunca había sido fanática de los bebés pero aquel pequeño era lo más precioso que hubiera visto alguna vez.-Tenemos un hijo James- su esposo la abrazó con cuidado mientras ambos veían a su pequeño maravillados.

-Es precioso Jean-susurró con lágrimas en los ojos, Hermione al ver su expresión no dudo en preguntarle:

-¿Quieres cagarlo?- James solamente atinó a asentir. Colocó al pequeño en los brazos de su padre y este lo cargó como si fuese la cosa más valiosa del mundo.

-Gracias Molly- sabía que sin su ayuda, posiblemente hubiera tenido una hemorragia como les había advertido el doctor muggle que habían visitado.

-No tienes nada que agradecer querida, fue un placer- le sonrió.-Ahora regreso, tengo que bajar esto- tomó algunas toallas sucias y recipientes.-Felicidades a los dos de nuevo- añadió antes de salir de la habitación.

James entonces comenzó a mecer al bebé. Hermione quedó fascinada con aquella escena, no le quedaba duda que él ya era y seguiría siendo un excelente padre, de repente lo escuchó preguntar:

-¿Cómo lo llamaremos?- Hermione no tuvo ni tiempo de responder ya que se escuchó un fuerte golpe en la puerta.