-Señor William, el ministro desea verlo.

-Dile que pase al comedor ¡Y llama a Anita que ya vamos a cenar!

Olivia hizo pasar a Henry.

-Henry llegas oportunamente, nos disponemos a cenar, siéntate con nosotros.

-William, lo que vengo a tratar contigo es muy delicado.

Las mujeres Andrew miraron a Henry con curiosidad.

-Pero siéntate hombre, vamos a platicarlo mientras cenamos.

-Señor William perdone que interrumpa, pero la señorita Anita no está en su habitación.

-Pues grítale, es más fácil que salga de donde está.

-No la van a encontrar aquí William-Intervino Henry

Albert lo miró desconcertado por su aseveración

- ¿A que te refieres?

- De eso precisamente vengo a conversar contigo.

Candy se llevó la mano al pecho, sabía que algo malo pasaba.

-Isaac y Anita se casaron esta tarde y ahora están en su noche de bodas.

-Es una broma de mal gusto Henry, de suerte he cambiado un poco porque mi primera reacción sería golpearte hasta la muerte-expresó Albert.

-Tuve que casarlos, ellos amenazaron con cometer fornicación y no tuve más remedio que acced…

Albert se levantó de la mesa, hasta parecía que tenía llamas en los ojos y fue hacia Henry para agarrarlo del cuello.

-¿Cómo te atreviste a solaparles sus tonterías? ¡Son unos niños!

Albert lo aventó al piso y comenzó a patearlo.

-¡Te aprovechaste de tu posición de ministro para casarlos! ¡Eres un desalmado Henry Day! ¡Pensé que eras diferente que a tu hermano! Llévame con ellos, quizás no han consumado el matrimonio y lo pueda anular.

-¡Albert déjalo! Lo vas a matar- Forcejeaba Candy con él.

-¡Mi hijo no es malo William! Él es diferente, tiene toda la riqueza que le dejó Jeremy y...

-También tiene la iniquidad de su padre, esa que se hereda de generación en generación

-Recuerda que Dios dijo en Ezequiel 18:20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

Albert respiró profundo y dijo: Levántate y llévame con ellos.

-Ya son esposos-respondió Henry con determinación

-Llévame con mi hija Henry, porque soy capaz en este mismo momento de acabar con tu vida.

Constanza sintió remordimientos, pues por su intervención Ana se había apresurado a casarse.

-Vamos pues William, pero si te metes con mi hijo me olvidaré de que soy ministro y lo defenderé y si tengo que matarte lo haré, no me vengué por lo de Jeremy pero a mi hijo no dejaré que le toques ni uno de sus cabellos.

Albert pensó: No puedo, ni quiero ser suegro del hijo del diablo.

-Ana Andrew, eres la chica más hermosa que mis ojos han visto- dijo Isaac al verla con ese atuendo nupcial.

Él se levantó y fue hacia ella, aunque la pasión lo estaba dominando trató de ser cariñoso, se besaron con dulzura, Isaac quería entrar en ella, pero sabía que era una noche especial que ambos recordarían para siempre, aunque no era experto, había leído sobre el tema en un libro que los jóvenes de la escuela habían llevado de contrabando y explicaba todo el proceso.

Isaac llevó a cabo todo lo que decía ahí, primero la besó en los labios, luego descubrió sus hombros, por su juventud ella se humedeció rápido, el conoció el cuerpo desnudo de su esposa con sus caricias deleitándose con ella, se unieron en una sola carne, nada ni nadie podría separarlos sólo la muerte.

Candy fue con Albert y Henry para que no cometieran ninguna tontería, después de una hora de camino llegaron apenas se distinguía pues estaba completamente oscura, la luz de la luna los alumbraba, Albert se bajó de la carreta y de una sola patada abrió la puerta que no estaba asegurada, Candy y Henry fueron corriendo atrás de él, había una lampara de aceite encendida él la tomó y fue a las habitaciones , Isaac escuchó el ruido y se inquietó pero no se apartó de Ana.

Albert los encontró en la cama y aventó la lampara contra Isaac, este pudo esquivarla a tiempo pero algunas gotas del aceite caliente le cayeron encima, Anita se despertó pues la cama agarró fuego.

Henry reaccionó y trató de ahogarlo con unas sábanas, Ana Andrew gritaba espantada por las llamas, Isaac ayudó a su padre y pudieron apagar el fuego, Henry sufrió algunas quemaduras.

-Ana, desde hoy has muerto para mí- Le dijo Albert

Candy se acercó a su hija: ¿Estás bien? ¿No te quemaste?

-Sólo estoy un poco asustada, ¡no me quedó otra opción mamá! habla con mi papá para que me perdone.

-No te preocupes ahorita está molesto, yo trataré de…

Candy, vámonos ya, nada tenemos que hacer aquí.

Albert se retiró de la habitación, Candy besó a su hija, luego se acercó a Isaac.

-Siento mucho la reacción de mi esposo, Bienvenido a la familia hijo.

Isaac se quebró en llanto: ¡Gracias Suegra! Pensé que usted también me rechazaría.

-Ahora eres mi hijo también, por el momento me tengo que ir.

-¡Candy te estoy esperando! ¡Ven pronto o te iré a buscar por los pelos!- gritó Albert enfurecido

-Me voy antes que venga por mi

Candy bajó rápidamente y se subió a la carreta a lado de Albert.

-¿Así que me vas agarrar por los cabellos?

-Perdona, es que no venías, de alguna manera tenía que obligarte

-No me andes amenazando delante de la gente, soy capaz de irme…

-¡Tú nunca me dejarás! Que ¿Acaso quieres irte a Chicago a lado de Ralph? Sólo estás buscando una excusa para irte de mi lado.

-Albert estamos con lo de Anita y mencionas a Ralph, ni por la mente me pasa el hombre.

-No tengo ganas de hablar, estoy molesto. ¡Esa niña ha arruinado su vida!

Cuando llegaron a su casa las tres los esperaban despiertas, el hijo de Constanza ya estaba dormido. Albert entró y dijo de una manera lúgubre: Ana ya no es una Andrew ahora es una Day, su nombre no será mencionado en esta casa.

Pasaron algunas semanas y Anita pasaba por el banco todos los días para que su papá la viera, sabía que la oficina de él tenía una ventana que daba hacia la calle, ella lo saludaba y el miraba a otro lado. Una mañana ella iba pasando entonces se tropezó y cayó al piso, Albert rápidamente salió del banco para ver si estaba bien.

-¿Estás bien? ¿No te lastimaste? Déjame ayudarte

El la levantó e hizo una mueca cuando Anita alzó la mirada.

-Y bueno ¿Qué te ha dado por pasar todos los días enfrente de mi oficina?

-Es que quiero verte, eres mi padre

-Tú dejaste de ser una Andrew para mi

-¿Entonces porque viniste a levantarme?

-Pues porque pensé que te habías hecho daño.

-Si, pero no te debe de importar lo que me pase, dices que ya no soy una Andrew

-Claro que me importas carajo, si yo te engendré, ven acá te extraño.

El la abrazó, Isaac Day los miraba cruzando la calle, sus ojos estaban cristalizados por las lágrimas al ver la escena entre padre e hija.

-¿Dónde está tu esposo?

Ella lo señaló, Albert fue hacia él, lo encontró con las lágrimas escurriéndole por las mejillas y moqueando de tanto lloriqueo.

-¡Oh por Dios! Ni pareces el hijo de Jeremy Day, ¿Por qué lloras?

-Es que me conmovió la escena entre usted y Anita.

Albert pensó: Parece que tiene corazón este chico.

Vayan a la casa para que cenemos todos juntos, al parecer Ismael me pedirá permiso para cortejar a Rosy, ¡Por Dios son unas niñas! Y estos jóvenes promiscuos ya quieren tomar a mis hijas por mujer.

Albert regresó al banco.

-Viste, ya sabía que mi papá me perdonaría rápido.

- ¿No te lastimaste?

-No, tuve que fingir la caída, ya la había practicado, sabía que me rescataría.

Los jóvenes iban riéndose por las calles empolvadas, cuando vieron que Ismael el hijo de Josiah Gibbs se besaba con otra muchacha mayor que Rosy.

Isaac de pronto sintió ira.

-¡Es un cerdo! Irá a pedir permiso a tus padres para cortejar a tu hermana y se está besando con otra ¡No se la merece!

-¡Ya por favor! Se lo diré a mi mamá ella es sabia y sabrá que hacer, no es necesario que hagamos una escena.

Anocheció y Albert se vistió de manera elegante.

-¿Qué pasa? ¿Por qué ese atuendo?- le preguntó Candy curiosa

-Hoy tenemos unos invitados especiales para la hora de la cena.

-Sólo es Ismael

- Te equivocas es una sorpresa- dijo Albert sonriente

Candy decidió ponerse un vestido elegante también. Llegaron Anita e Isaac y Candy sonrió por la sorpresa, sus hermanas corrieron para abrazarla, todas querían preguntarle si le había dolido hacer el amor en la noche de bodas.

Isaac miró a Rosy y sintió lastima por ella- Es tan parecida a Anita, debe ser así pues son gemelas, no quiero que ese mal hombre la lastime, antes que eso pase preferiría matarlo, sería tan fácil hacerlo.

En ese momento a Isaac Day se le vino un pensamiento, con un martillo golpeaba la cabeza de Ismael Gibbs, Isaac sonrió al imaginárselo muerto.

Les mando saludos a todas las chicas de los Grupos William Albert Andrew (anohito) del facebook y Candy y Albert (Anohito)

Gracias por seguir el fic.