En la Mansión de los Andrew, Candy dejó caer unos platos.

-¿Le pasa algo señora Candy?-le preguntó Olivia.

Candy empezó a temblar-Tengo miedo Olivia, espero que todos los que amo estén bien.

-La acompañaré a su recámara es mejor que descanse.

-¡Anita no! Dios mío ¿Por qué? Mi niña no-gritaba Albert quien cayó al piso con su hija en brazos, todos los presentes se pusieron alrededor de él, las mujeres se lamentaban los hombres se quitaron los sombreros en señal de respeto, veían al inquebrantable William A. Andrew llorar amargamente, Albert la besaba por toda la cara.

Rosy abrazaba las piernas de su hermana y gritaba del dolor causado por aquellos delincuentes.

-Señor Andrew, capturamos a los asesinos de su hija, ¿Qué quiere que hagamos con ellos?-le preguntaron

Albert no respondió

El alguacil al ver el tumulto le dio curiosidad y se acercó con sus hombres, se encontró con la terrible escena y se conmovió al ver sufrir a Albert.

-¡No puede ser! ¡Han matado a la joven Andrew! Malvados hombres ¡Ahora mismo los colgaremos!

-¡No por favor! Nos tienen que hacer un juicio ¡es nuestro derecho!-gritaron aquellos malhechores

-La joven tenía derecho a vivir y ustedes la mataron ¡tráiganlos al madero!-les ordenó el alguacil a sus hombres

Se escuchaba el escándalo, Henry tuvo interés porque veía que la gente pasaba corriendo por la iglesia, no resistió más y fue a averiguar lo que sucedía, su esposa lo acompañó, Albert seguía con Ana en brazos, llegó a oídos de los Gibbs lo acontecido, este fue a encontrarse con su amigo.

Henry vio que alzaban por el cuello a los dos hombres.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué los están colgando? ¡Tienen derecho a un juicio! – le gritó Henry al alguacil.

-Ellos dejaron viudo a tu hijo ¿Aun así quieres que se les haga un juicio?

- ¿Anita?

-Sí, la tiene Andrew en sus brazos frente al almacén de telas.

-¡No Dios mío! La niña no, ¡Lo que sufrirá mi hijo!

Henry fue con su esposa al almacén de telas, encontraron a Josiah Gibbs tratando de apartarlo de su hija, Albert no soltaba su cuerpo.

-William, tenemos que llevarla a tu casa, hay que prepararla para el velorio-le decía Josiah

-No ¡No quiero que se la lleven! Ella aún puede abrir los ojos

Ismael jaló a Rosy e hizo que se pusiera de pie, luego la consoló abrazándola y besándola en la frente.

-¡Ella me defendió! ¡Por eso la mataron! ¡Yo era la que debía de morir!

-No digas tonterías, ninguna de las dos merecía morir-la reprendió su novio

Después que colgaron a esos hombres, les prendieron fuego, Henry veía como se iban incendiando poco a poco.

-Que nunca cese su sufrimiento en el infierno-les deseó Henry a los asesinos de su nuera.

-William, suéltala ya, tenemos que llevarla con su madre.

-¡No! ¡Candy no lo soportará!

-Tiene que saberlo-le riñó Henry

Mientras en Chicago

-¿Esta es la finca de mi cuñado? ¡Está impresionante! -expresó Candy

-Recuerda que Esteban y Constanza están divorciados y que tú no eres una Andrew-le aclaró Ralph

-Crecí como una Andrew papá, no vengas ahora que no soy parte de ellos. ¡Betito ahora conocerás a tu papá!

-¿Mi papá William está aquí?

-No, tu papá Esteban

-¿Cuándo vendrá mi mamá?

-Muy pronto, no desesperes.

-Señor Gibbs, al parecer el oficial Ralph vino a visitarlo con una señorita-dijo Milca la criada de Esteban

-Ha de ser Candy ¡Quiero ver a la mocosa!

Esteban salió sonriente y se quedó impresionado.

-¿Eres la pequeña Candy?

-La que viste y calza cuñado

-Ralph ¡Tu hija es toda una señorita!

-Así es

Esteban la abrazó

-Perdonen mi grosería pero por la impresión ni los invité a pasar, adelante y el pequeño ¿Quién es?

-¿A quién le ves parecido?-le preguntó Candy con una expresión traviesa

-A los Andrew ¡No me digan que mis suegros tuvieron otro niño!-dijo Esteban sorprendido

-No ¿Cómo crees?

-¿Entonces?

-Es el hijo de Constanza

-Const ¿Constanza que perdón? ¿Se casó con otro?-preguntó frunciendo el ceño y empuñando sus manos.

-No

- ¿Entonces? ¿Qué broma es esta?

-Es tu hijo Esteban- le contestó Ralph

Esteban cayó hincado por la impresión

-¿Estás bien? ¿Quieres que traigamos al doctor?-preguntó Ralph

-Este pequeño ¿Es mi hijo? ¿Por qué Constanza no me dijo nada?

-Amenazó a todos que se iría de New Haven si te lo informaban, pero tu suegro piensa que debes hacerte cargo de él.

Esteban dijo: ¡Ven pequeño! Acércate, déjame verte bien

El niño miró a Candy, ella asintió-El es tu padre no le temas

El niño se acercó y Esteban lo estrechó en sus brazos: ¿Cómo te llamas pequeño? ¡Eres el producto de mi amor con tu madre!

- Albert Esteban Gibbs-contestó el niño temeroso.

-¡Mi primogénito! ¿Y Constanza como es que accedió a que me lo trajeran?

-Lo trajimos sin su consentimiento, mi papá…

-El Señor Andrew lo dispuso- Contestó Ralph molesto de que Candy le dijera papá a Albert

-Es posible que Constanza venga a buscarlo-lo animó Candy

Esteban empezó a respirar agitado: ¡Verla otra vez! ¡Tenerla aquí conmigo! ¡No dejaré que se lleve a mi hijo, ¡Ella tendrá que quedarse aquí! -pensó

-Entonces te dejamos a tu hijo Esteban, nosotros seguiremos nuestro camino, visitaremos al prometido de Candy.

-¡Papá yo quiero ver a mi hermano Will!

-A estas horas ha de estar en casa de su novia

-¡Yo quiero ir con mi tía Candy! ¡No me quiero quedar solo con este señor!

-¡Es tu papá, Betito! Tienes que quedarte con él-le dijo Candy

-Yo también me llamo Esteban Gibbs

-¿Entonces si eres mi papá?

-Así es Bert

-Me dicen Betito de cariño

-Entonces te llamaré así

-Vámonos Candy, irás a conocer a tu prometido.

-¡Papá! Estoy cansada por el viaje, necesito dormir, además no luzco bien ¡Así no le agradaré a nadie!

-Está bien, iremos a nuestra casa, Esteban nosotros nos retiramos, te dejamos a tu niño.

-¿Cuándo vendrá mi mamá?

-Espero que muy pronto-Contestó Esteban

Ralph y Candy se fueron a su casa.

-Mira Milca a mi hijo

-Es igual de guapo que usted-contestó Milca, tenía la edad de Esteban era viuda y estaba enamorada de él, era poco agraciada pero tenía una figura que envidiaban muchas y que no pasaba desapercibida por los hombres.

-¿Qué te parece? No es la mansión de los Andrew pero es nuestra-le dijo Ralph a su hija al llegar a su hogar.

-¡Está hermosa papá! Sólo le faltan algunos toques femeninos, conforme vayan pasando los días la arreglaremos, ahora quiero descansar.

New Haven

Llegaron a la mansión de los Andrew, Albert bajó con su hija en brazos, Oliva abrió la puerta y al verlos gritó.

-La niña Anita ¡no!

Candy escuchó el grito y los lamentos, comenzó a bajar poco a poco las escaleras se detuvo al mismo tiempo que Albert levantaba la mirada.

-Candy ¡Nuestra niña!

Josiah vio que Candy estaba perdiendo el sentido y fue corriendo a las escaleras para sostenerla, Albert llevó a Anita a lado de su madre, a la mitad de las escaleras.

-Nuestra niña está muerta, nos la mataron.

Candy vio el rostro pálido de su hija y se desvaneció.

Los Gibbs, los Day contemplaron la triste escena y se pusieron a llorar.

Candy no estuvo en el velorio, el doctor hizo que se despertara con unas sales pero cuando abrió los ojos se puso a gritar, por lo que decidieron que era mejor que durmiera, le dieron un té drogado.

Amaneció en Chicago, Will fue a visitar a Esteban y lo encontró desayunando.

-¿Quién es el niño?

-Mi hijo

-¿Cómo? ¡Y yo que pensé que le eras fiel a mi hermana! ¡Bueno te comprendo tenías que rehacer tu vida!

-No digas tonterías, Constanza es su mamá, Candy y Ralph me lo trajeron.

-¿Mi mamá?

-No, la pequeña Candy vino a conocer a su prometido.

-¡Así que este pequeño es mi sobrino! ¡Con razón está guapo! ¡Si se parece a mi hermana!

-Milca dice que se parece a mí.

-um no, siento desilusionarte, pero es igual de guapo a su tío Will. ¡Ven para acá chamaco! Soy el hermano de tu mamá

-¿Usted es mi tío Will?

-¡Claro! ¡Ven te daré un abrazo!

Betito fue corriendo a saludar a su tío, siempre escuchaba que lo mencionaban en su casa, más bien su tía favorita Candy no cesaba de hablar de él.

-¿Y Candy? ¡Quiero ver a la mocosa!

-Créeme no tiene nada de mocosa, Se la llevó Ralph para que conozca a su prometido.

-¡Pobre! Va a conocer a ese viejo horrendo, estoy seguro que cuando le vea el lunar de carne que tiene en su prominente nariz, le dará asco.

Se escucharon que unos caballos se acercaban a la Finca, Will se asomó a la ventana.

-Esteban, es Constanza y viene acompañada de un joven.

Esteban sintió que se le aceleraba el corazón, se paró, agarró al niño de la mano y fueron hacia la puerta, Constanza logró visualizar al hombre que había sido su esposo, se veía con un bronceado leve, al acercarse más empezó a temblar de nervios.

-¿Qué pasa cuñada? ¿Te estás sintiendo mal?-le preguntó Isaac

-Es él, ha cambiado un poco—Ya no está delgado, se ve muy fuerte y más guapo, pero está enojado.

El carruaje se detuvo, Isaac se bajó primero y la ayudó a bajar.

Betito le gritó: ¡Mamá! He conocido a mi papá

Esteban no lo dejó que corriera a su lado, Will fue corriendo hacia Constanza.

-Hermana ¡estás hermosa!—Se abrazaron, Will la levantó y le dio vueltas, ella reía

- ¡Me vas a tirar! Estás hecho todo un hombre y te has puesto muy guapo.

-Lo sé

-Vaya que modesto

¿Quién es este joven?

-Es tu cuñado Isaac, Anita y él se casaron

-¿Qué has dicho? ¡El hijo de Jeremy Day! ¿mi cuñado?

-Hola, Will me da gusto verte de nuevo, vine solamente a dejar a Constanza, hoy mismo regreso a New Haven a lado de mi amada esposa.

Se estrecharon la mano, Will lo jaló hacia y le dio unas palmadas en la espalda

-Al parecer tienes mucho de qué hablar con Esteban, me llevaré a Isaac y a Betito para que desayunen en mi casa.

-No por favor, no me dejes sola con él, se le ve furioso.

-Ve con él, Isaac vente conmigo, dejemos a la familia Gibbs, tienen que ajustar cuentas.

-Betito ¿Quieres conocer el lago?

-¡Si! Papá déjame ir con mi tío.

-Ve hijo que tu mamá y yo tenemos mucho de qué hablar.

El niño fue corriendo hacia Constanza, ella lo besó.

-Me iré con mi tío

-No, por favor quédate

-Mi papá me dio permiso.

Esteban caminó hacia Constanza,

Will dijo: Vamos, vamos que empezará lo bueno.

Agarraron el mismo carruaje en el que habían llegado, Esteban quedó frente a Constanza.

Bueno les dejo otro capítulo de esta historia, les recuerdo que Doble identidad está por terminar y en su lugar está el nuevo Fic: Te amo, luego te odio luego te amo. Como saben soy de Tabasco y hubo un sismo muy fuerte más de 8.2 grados, Dios nos protegió, nunca había sentido nada igual en mis 39 años de edad, la vimos cerca sólo teníamos un texto en la mente: Aunque tiemble la tierra y se hundan las montañas hasta el fondo del mar, aunque se levanten grandes olas y sacudan los cerros con violencia, ¡No tendremos miedo! Salmos 46:2-3

Dios les bendiga y les agradezco a las que se preocuparon por mí y me mandaron mensajito, me sentí bien después de leerlas.