Él se acostó a su lado tratando de no despertarla, pero ella abrió los ojos y quedaron sus rostros cerca.

-¡No sabes cuánto he deseado este momento! —Él se apresuró a besarla, Ella volteó la cara

-¡Esteban por favor!

-¡Déjame acariciarte!— le dijo encimándose un poco en ella—Te he esperado tantos años, me lo debes, déjate que te necesito ahora—Constanza empezó a reaccionar ante la insistencia de su marido, sí, todo ese tiempo que estuvieron separados, en las noches de insomnio ella recordaba las veces que él la tomó, Constanza tenía fantasías pero se lo imaginaba forzándola, se dormía teniendo esos pensamientos pero no podía contarle a nadie por vergüenza, quedó totalmente dañada ante el maltrato en su niñez y luego lo de Marcos, se había convertido en una masoquista.

Esteban la besó por el cuello, Constanza al sentir su respiración agitada, se desabotonó el vestido frente a su mirada, no se había puesto corsé, Esteban hundió su rostro en el pecho de ella.

Milca los interrumpió al abrir la puerta, Constanza rápidamente se incorporó.

-No te llamé Milca, antes de entrar a una habitación debes de tocar-la reprendió Esteban

-Disculpe amo, pero usted sabe que esta ha sido siempre mi costumbre, nunca antes me había llamado la atención además yo que iba a saber que estaban en pleno acto se supone que están divorciados ¿no? lo que están haciendo es algo ilícito.

Constanza dijo: Esteban es mejor que te salgas, le has dado mucho poder a tu criada que hasta te reprocha de lo que haces a puertas cerradas.

Esteban salió de la habitación junto con Milca.

-¿Para qué entraste?

-Quise avisarle que ya está su lunch para que se vaya a trabajar.

-Iré, pero regresaré para almorzar con mí… digo con ella, le avisaré

-Yo le aviso, usted váyase que se le hace tarde.

-Gracias Milca, por favor ve que te amarras cerca del pecho, a Constanza le incomoda que estés así.

Esteban salió de la finca, Constanza sólo escuchó al caballo cuando partió.

-¡No me avisó que saldría!—salió de la habitación-¿Para donde fue Esteban?

-¿A dónde piensa que van todos los hombres durante el día? ¿A su trabajo no?-contestó Milca con ironía.

Constanza sólo la miró como si fuese a matarla y se retiró del salón, vio una puerta abierta y se metió -Señor, no soy maldosa, no me gusta conspirar contra nadie pero esta mujer me ha sacado de mis casillas, ¡Es una grosera y respondona! ¡No quiero que esté cerca de él! ¡Me dan ganas de decirle a Esteban que la corra! Sé que no tengo ningún derecho de enojarme, ¿hasta dónde han llegado que ella entra a su habitación cuando se está lavando?—Se puso a explorar la biblioteca vio la portadas de los libros en varios idiomas latín, griego, francés, etc., ella recordó que él era un profesionista, pasó la mano en el escritorio de madera sin barnizar, revisó los cajones y encontró una bolsa de cuero, le dio curiosidad de ver su contenido sé fijó que eran unos lienzos, rápidamente fue a cerrar la puerta con seguro y los sacó, fue extendiéndolos sobre el escritorio uno por uno, Esteban la había dibujado en diferentes poses, en dos lienzos vestida y en el resto desnuda, ella sonrió y se mordió el labio, siguió buscando y encontró un cuaderno con pasta de cuero, era el diario vigente de Esteban en la penúltima hoja decía: a veces me imagino a Constanza en Milca sólo la veo del cuello hacia abajo ya que el cabello de mi esposa es rubio, algunos de mis socios me dicen que me voy a enfermar que un hombre joven no debe estar sin mujer, que aunque no la quiera la tome, pero no puedo, Milca tiene un cuerpo codiciable más no me atrevo, sentiría que estoy engañando a mi esposa—Gracias Señor, acabo de leer la respuesta a mi pregunta, hasta ahorita no han llegado a nada.

En la casa de Ralph

-Will, discúlpanos pero ya estábamos de salida-Le dijo Ralph

-Quiero acompañarles

-¡Will! ¿No me vas a llevar a mi casa?-preguntó Patsy

-Patsy comprende, tiene años que no veo a Candy ahorita quiero que me ponga al día con todo lo referente a New Haven.

-Entonces no tengo nada que hacer aquí, me retiro en este mismo momento-dijo Patsy con enfado.

-Will no le puso cuidado.

-Bueno, ya se fue mi amiga ahora si puedo ir con ustedes.

Will le dio el brazo a Candy y ella se aferró a él, Ralph sonrió-Parece que mi plan dará resultado mucho antes de lo previsto.

Ralph tomó a Betito y se lo puso en los hombros.

-¡Vaya teniente Ralph! ¡Usted se ve más fuerte que mi abuelito William!

-Lo soy, de hecho en varias cosas soy mejor que él.

Candy hizo una mueca al escuchar a su papá, se subieron al carruaje, era muy sencillo nada que ver con los que tenían los Andrew en New Haven pero era cuestión de acostumbrarse a lo rústico.

-Dime hermanita, ¿No dejaste algún pretendiente en New Haven?

-¡Uno no! ¡Muchos! Hacían cola por mi tía-contestó betito-Candy le dio un codazo al niño.

Will arqueó la ceja y apretó los labios— ¿Y tu corazón se inclinó por alguno en especial?

-No Will, ninguno de ellos me gustaba

Will respiró aliviado, el empezó a rozar el brazo de Candy con sus dedos, ella pensó que estaba invadiendo el espacio de Will por lo que se alejó un poquito, él lo tomó como rechazo.

Will no sabía cómo comportarse lo único que se le ocurrió fue acercarse al oído: ¡Quiero advertirte que el prospecto que tiene tu padre para ti, está feo! Tiene un terrible lunar de carne en la nariz

-¿En serio?

-¡Sí!

-Le debo obediencia a mi padre, quizás si hubiese un mejor candidato que ese hombre.

Will se rascó la cabeza y quería decir ¡Yo! ¡Ese hombre no te merece! ¡Tú eres tan hermosa qué deberías ser para mí! pero se abstuvo por prudencia, no quería contrariar a Ralph.

Llegaron a la propiedad de Aquel hombre por fortuna había salido, por lo que decidieron ir a la casa de Esteban.

Betito fue corriendo a abrazar a su mamá.

-¡Mamá el tío Will es chistoso! ¡Se pone bizco! ¡Y es mago! ¿Verdad que se debería de casar con mi tía Candy?

-No pueden hijo, porque son hermanos.

Will y Candy bajaron la cabeza pesarosos

-¿Y tu esposo?-preguntó Ralph

-Se fue a trabajar y no ha regresado para el almuerzo.

-Constanza ya me dio hambre, invítanos a comer-le pidió Will

-¡Claro! Le diré a Milca que nos sirva de una vez.

-¡No hice comida para tantas personas!

-Pero algo has de tener para darle de comer a mis visitantes, así que ponte a prepararlo

-Visitantes del Señor Esteban, aquí usted sólo está de paso.

-Como sea debes atenderlos o en cuanto llegue le diré que…

-¡No es necesario que me amenace en seguida lo preparo!

-¿Qué te pasa Constanza te veo enfadada?-le preguntó Candy

-Es esa criada respondona que tiene Esteban

Ralph preguntó ¿Dónde tiene el violín Esteban? Deberíamos de celebrar de que estamos aquí, Ralph fue a la biblioteca encontró el instrumento y se puso a ejecutar una melodía alegre, Will le extendió la mano a Candy para invitarla a bailar, Betito agarró a su mamá y se puso dar de brincos se imaginaba que era un bailarín experto.

Milca le puso mucho condimento a la pieza de carne de Constanza con el fin de que se enfermera del estómago. Esteban llegó en ese momento de júbilo—¿me permites bailar con tu mamá?- le dijo a su hijo.

-Sí, te la presto

Ninguno de ellos se imaginaba que un miembro de la familia había partido a la presencia del Señor.