Mientras bailaban Esteban miraba a Constanza de una manera lujuriosa que hasta la hizo temblar del nerviosismo.
-Te deseo Constanza-le dijo al oído— permíteme esta noche yacer contigo
Constanza se ruborizó pero asintió y luego bajó la mirada.
Esteban se llenó de esperanzas—Quizás pueda preñarla de nuevo y así habrán más lazos que nos unan y no se podrá ir de mi lado.
Will y Candy se miraban a los ojos
-Sus ojos son cautivantes parecidos a los de mi mamá, su aroma a rosas ¡oh pequeña Candy te has convertido en una mujer muy hermosa y sensual!-pensaba Will al mismo tiempo que la apretaba a su cuerpo
-Con el tiempo te has puesto más bonita
-Gracias Will por tu amabilidad
-¿En serio piensas obedecerle a tu papá de casarte con ese hombre tan horrendo?
-Las mujeres estamos sujetas a las voluntades primero de nuestros padres y luego cuando nos casamos a la de nuestros esposos, además recuerda que no hay que fijarse en la apariencia sino en el corazón.
-Si pero debes casarte por amor, tú te puedes imponer ¡por Dios Candy no seas tonta!
-No soy tonta, soy obediente- la pequeña Candy pensó-¡Esto ni yo misma me lo creo! En realidad sólo vine a Chicago para estar cerca de ti, pero si veo las cosas muy serias con ese hombre y que tú estúpido Will no reaccionas saldré huyendo y me iré con los Andrew, sé que mi papá no se atreverá a contradecir a mamá Candy porque está loquito por ella.
Terminaron de bailar y se dispusieron a comer, Milca le dio un corte de carne a Constanza que estaba contaminado con mucho condimento y laxante, Constanza comentó: Está muy grande para mí no me lo voy avanzar.
-Yo me lo comeré por ti, toma el mío-dijo Esteban
Milca abrió los ojos al doble pero luego pensó: Ese será su castigo por enamorarse de esa mujer sin gracia.
Esa noche Constanza se preparó para recibir a su esposo pero los efectos del laxante le impidieron ir, ella se durmió esperándolo.
Al siguiente día Will fue muy temprano a ver a Candy.
-William ¿No se supone que debes cuidar de tus negocios?
-Señor Ralph mi prioridad por ahora es ver que Candy esté cómoda, creo que en mi finca estará mejor.
-No muchacho, tu eres un hombre soltero y ella una señorita lo mal interpretaría la gente.
-Usted también debería venir
-Dije que no
Candy salió de su habitación al escuchar la voz de Will, se puso uno de sus diseños era un vestido con escote discreto y se le veían un poco los tobillos.
-Buenos días
-Buenos días—contestaron al mismo tiempo Ralph y Will
-Candy recibí un mensaje de tu prometido no pudo estar con nosotros ayer porque tuvo un problema con un embarque al parecer encargó un piano, le comenté que tu sabías tocarlo y él quiere deleitarse con tu música, pero dice que la próxima semana estará con nosotros sin falta.
Will sonrió—Mientras te puedo enseñar mi finca, Ralph déjela a mi cargo tiene que conocer todo Chicago y yo seré su guía.
-Pero no tengo tiempo para ir con ustedes, tengo una misión y ando ocupado con las investigaciones.
-Por favor Ralph confíe en mí, Candy y yo somos cómo hermanos, si se queda sola en casa se va aburrir.
-Está bien le permito que vaya contigo, pero después que desayunen.
Will pensó: tengo una semana para lograr que su corazón se incline hacia a mí después de eso ya no querrá conocer al viejo ese.
Cuando salieron a la calle del brazo todos los hombres al ver a Candy se quitaban el sombrero y le hacían una reverencia, Will en lugar de ponerse orgulloso de caminar con una joven tan bonita se puso celoso de que todos los miraran.
-¡Que amables son todos en Chicago!-expresó Candy
-Quizás si no hubieses traído ese vestido con el que se te ven los tobillos…
Candy pensó: ¡Está celoso! ¡Siii! ¿O será que es normal que un hermano se ponga así?
-¿Te parece feo mi vestido?
-No al contrario, se te ve demasiado bien, a través de ese escote se puede ver tu piel blanca y se apetece acariciarla, que esté ceñido a tu cuerpo te hace irresistible.
Candy lo miró sorprendida por sus palabras de pronto Will reaccionó: Lo que pasa es que no estamos acostumbrados ver ese tipo de modas aquí, como puedes ver todas las mujeres se visten de manera sencilla, mejor cambiemos de tema—¿Qué me pasa? Me estoy convirtiendo en mi padre que cela a mi mamá por todo, a ninguna chica le gusta un hombre celoso, trataré de controlarme, William control, control o si no la vas a ahuyentar.
La familia de Patsy vieron caminar al par de rubios.
-Al parecer ya te quitaron la atención de Andrew, no sé cómo le harás para envolverlo nuevamente, lo necesitamos para expandir el negocio familiar.
Ralph fue con el dizque prometido de Candy, era mentira que estaba fuera de Chicago, sólo querían que los jóvenes estuviesen juntos, el plan era que a Will se le quitara el interés por Patsy, esa familia estaba a punto de caer en manos de la justicia y no querían que William Andrew se viese involucrado con ellos y saliera perjudicado, Ralph lo estimaba mucho y quería protegerlo también sabía que a través de él estaría un poco más cerca de su amada Candice White Andrew.
Esteban seguía arañando las paredes donde estaba la letrina, había salido fuera de la casa para que Constanza no lo viera en esas condiciones.
Pasaron los días e Isaac llegó a New Haven, mientras caminaba por el centro de la ciudad para ir al Almacén de telas se dio cuenta que todos murmuraban eso lo inquietó un poco pero no perdió el ánimo ya que quería encontrarse con su esposa sabía que ella y Rosy se harían cargo mientras Constanza estaba en Chicago, al llegar encontró cerrado por lo que decidió tomar un coche para ir a la mansión Andrew.
Él le preguntó al cochero: ¿Por qué todos me miran y murmuran? ¿Ocurre algo?
-Ya se enterará cuando llegue a la casa de sus suegros.
-¿Por qué no me lo dice usted?
-Es mejor que se lo diga un ser querido muchacho, sólo recuerda que Dios tiene el control de todo y no hay que reclamarle nada, confíe en El.
Isaac se llenó de temor le pidió al cochero que fuera a dejar su equipaje a la casa del ministro Henry Day.
Tocó la puerta y abrió Olivia en cuanto entró al salón encontró a Ismael abrazando a Rosy. Olivia fue rápidamente a buscar a Candy
-Ha llegado su yerno Isaac-Le avisó Olivia
Candy quien estaba acostada se levantó para darle consuelo.
-Buenas tardes-dijo Isaac con el ceño fruncido al ver a Ismael
Ellos se separaron y lo miraron asustados.
-Perdonen que los interrumpa pero vine por Anita, encontré el Almacén de telas cerrado y por eso decidí venir para acá.
A Rosy se le llenaron los ojos de lágrimas: ¿No te has enterado?
-¿De qué ?
Rosy se acercó a Isaac y lo abrazó—¿Qué pasa Rosy? ¿Dónde está Anita?
-Debes ser fuerte
-¿Dónde está Anita?
-Ella murió
-¡Eso no es cierto! Dime que no es cierto
-A ella la mataron por defenderme ¡yo fui la culpable! ¡Por mi murió mi hermana!
Isaac alzó la mirada y vio a Candy toda desaliñada estaba descalza y con sus rizos enredados con una bata sucia.
-Suegra ¿Verdad que no es cierto?
Candy cayó de rodillas y dijo—Isaac mi niña está muerta
-¡No! Anita ¿Dónde está?
-En el camposanto –Dijo Rosy
Isaac ayudó a Candy a levantarse y la abrazó-Suegra, tengo que ir a verla por favor vuelva a la cama.
Isaac salió rápidamente de la casa con los ojos llenos de lágrimas, Henry estaba llegando en una carreta.
-¡Papá dime que es mentira!
-Hijo ella está en un lugar mejor, la vida sigue vine para que le llevemos flores a su tumba, sube
Mientras iban en el camino Isaac recordaba todos los momentos que vivió junto a Anita, cuando jugaban juntos de niños, el intercambio de miradas en la Iglesia y en la escuela, su primer beso, Henry le explicaba cómo sucedieron las cosas pero él no atendía.
Le avisaron a Albert de la llegada de Isaac y fue a su casa, Rosy fue con él para que acompañaran a Isaac en ese momento tan difícil.
Al llegar al cementerio Henry guió a su hijo a la tumba de su amada, en cuanto el muchacho vio su nombre grabado en la lápida dijo: Este es una pesadilla, no puede ser cierto—todo le dio vueltas y cayó arrodillado, abrazó la lápida y se puso a llorar amargamente
Albert y Rosy llegaron rápido pues él golpeó a los caballos para que aligeraran el paso
Rosy se puso frente a su cuñado mientras lloraba desconsolado, lo acompañaron en su llanto.
A Isaac le pareció escuchar la voz de Anita—Isaac mira hacia el frente
El alzó la mirada y vio borroso le pareció ver la silueta de su esposa fallecida, luego vio bien que era Rosy.
El muchacho se enfermó de tristeza, Rosy llegaba todos los días a visitarlo, el deliraba veía a su esposa en sueños, el doctor dijo que quizás no resistiría.
-Isaac, debes de recuperarte
-Anita yo deseo irme contigo, no quiero vivir sin ti
-Todavía no es el tiempo de que te reúnas conmigo, abre los ojos y mira a la que está a tu lado, ella es para ti
Después de unas horas el abrió los ojos, vio que Rosy lo miraba
-¿Anita?
-No Isaac, soy Rosy ¡Me alegra que hayas despertado!
Ella se acercó a él y le tocó la frente—al parecer la temperatura ha bajado, tiene una semana que estás postrado, todos estamos preocupados por ti.
-¿Tu sentirías si me muriera?
-Claro que sí, pero no quiero que tengas esos pensamientos ¿De acuerdo? ahora mismo le diré a tu madrastra que te traiga algo de sopa para que agarres fuerzas, ya se me hizo tarde, Ismael me está esperando para que almorcemos juntos.
-Por favor no te vayas, quiero que tú me des la sopa me siento muy débil todavía para agarrar la cuchara.
Rosy lo miró y se preocupó por su novio y pensó: Me quedaré total, Ismael está bien, Isaac me necesita por ahora.
Isaac pensó: Anita me ha dicho que Rosy es para mí, desapareceré a Ismael del mapa.
Hola chicas les recuerdo mi nuevo Fic callé por amor y me enamoré entre líneas ya salió la convocatoria en la página de Facebook Candy Candy la verdadera historia para ganarse una playera estampada con la imagen de los rubios.
Aly Villegas te cumplí tarde pero seguro.
