Durante toda la semana Will le enseñó a Candy todas sus posesiones, quería deslumbrarla que viera lo que había logrado con el esfuerzo de su trabajo pero a ella no le interesaba nada de eso, lo que quería es que la notara como mujer pero el siempre andaba con sus bromas cómo cuando era niña y eso la molestaba un poco aunque no se lo decía.

Llegó el Domingo, los Andrew como siempre tan devotos asistieron a la pequeña misión protestante que existía en Chicago, la atendía un ministro que tenía cinco hijos en cuánto vio a Constanza y a Candy se entusiasmó para emparejarla con alguno de ellos.

-Esteban, William ¡Que grato verles temprano en la Iglesia y además muy bien acompañados! me dijeron que estás hermosas señoritas son tus hermanas William y lo mejor de eso que están solteras y sin compromisos-dijo sonriente el ministro

Tanto Will como Esteban se pusieron serios al escucharlo, rápidamente Esteban contestó: Bueno la señora Gibbs aquí presente si tiene compromiso con mi hijo aunque estamos divorciados ella tiene obligaciones con él.

-No tiene aspecto de ser señora, su semblante es tan jovial y hermoso como el de una doncella.

Esteban respiró profundo, Constanza sonrió y le dio la mano al ministro diciendo: Soy Constanza Andrew, ya casi no uso el apellido de mi ex –Lo acentuó tanto que Esteban se molestó

-Cuando termine el servicio las presentaré con mis hijos.

Will intervino diciendo: Hemos venido a escuchar el sermón no a socializar.

-¡Will por favor no seas grosero con el pastor! me sentiré encantada de conocer a su familia, yo me llamo Candice Abercromby, aunque me considero una Andrew pues ellos me adoptaron.

-¿Tiene parentesco con Ralph el militar?

-Soy su hija

-Ese nombre tan raro, me acuerdo cuando el teniente o general ¡Ya ni me acuerdo que categoría tiene! se me presentó diciendo soy Ralph Abercromby de Abukir y Tullibody, yo dije ¿Aber que? Ja,ja,ja tu padre siempre tan serio, es un hombre que inspira cierto respeto, no hay ninguno como él en todo Chicago, ¿Acaso pertenecen a la nobleza?

-Fuimos de la nobleza pero esos tiempos quedaron muy atrás.

-Se ve en sus finas facciones así también como los Andrew, quiero presentarte a mi hijo el de en medio, de seguro se llevarán bien.

Candy miró que Will arqueaba la ceja y apretaba los labios-¡Creo que está celoso!-pensaba

El servicio dominical como siempre fue muy solemne fueron notables las voces afinadas de Constanza y Candy cuando entonaban los himnos, todos los varones jóvenes querían ser presentados con ellas. Al terminar el culto de adoración el ministro se estaba acercando a los Andrew, para presentar a sus hijos con Constanza y a Candy pero Will y Esteban casi las llevaron a rastras a la carreta con el fin de evitarlo.

Mientras pasaban por las calles empolvadas algunos bromeaban con Will gritando: ¡Cuñado!

Constanza le preguntó a Candy en el camino.

-¿Viste a los hijos del ministro?

-Si los vi

-¿Qué opinas de ellos?

Will enseguida clavó la mirada en Candy para ver que respondería, ella lo miró de reojo y respondió-El mayor me pareció buen mozo

Will no soportó más y dijo: ¡Por favor Candice ni se te ocurra fijar tus ojos en él!

A Constanza le extrañó que su hermano hablara en ese tono y lo cuestionó-¿Qué tiene de malo Will? Concuerdo con Candy a mí también me pareció atractivo.

-¡Que desvergonzada eres Constanza! Hablar de otro hombre frente a tu hijo y a tu marido, pues como te decía Candy: no te fijes en ellos, son unos holgazanes que viven de lo que su padre gana como ministro, en lugar de hacer su propio patrimonio y trabajar como Esteban o como yo, sólo buscan pequeños empleos no dedicándose a nada en concreto, no te veo viviendo de pollos o cerditos que le llevamos los feligreses al ministro para ayudarlo aparte de nuestras limosnas.

-Yo no soy interesada Will, creo que podría vivir de lo que mi marido pudiera ofrecerme, además yo podría trabajar de maestra, se francés, Alemán y…

-¿Qué? ¡Me exasperas Candy!, creo que has leído muchas novelas románticas donde la plebeya se casa con el príncipe azul o viceversa, yo quiero que elijas bien a tu pareja que te enamores de alguien que esté a tu nivel, que te pueda ofrecer protección, comodidades, que te complazca en todo, que viva para ti, que te consienta y te tenga como lo que eres una reina.

Candy por dentro saltaba de la alegría porque veía que Will hablaba con mucha pasión.

-Todo eso lo tengo con mi papá, yo lo que quiero es un hombre apasionado, seguro de sí mismo y…

-Mejor cambiemos de tema-interrumpió Constanza—no quiero que hablemos de estas cosas frente a mi hijo, además Will parece que se ha puesto de mal humor con la conversación.

-Lo que me molesta es que Candy todavía piense como niña

A Esteban le dio risa la actitud de Will no le quedaba ninguna duda que su cuñado había caído redondito ante los encantos de Candy.

Llegaron a la finca de los Gibbs para buscar los alimentos pues se irían al playón cercano del lago a pasarse la tarde.

Milca se les pegó como hacía calor se le antojó nadar, Constanza se molestó por su presencia.

Cuando llegaron Candy se quitó el vestido de encima con la ayuda de Constanza ante la mirada de Will quién la codició en gran manera.

-No sé cómo le haces-le dijo Will a Esteban

-¿A qué te refieres?

-A practicar el celibato teniendo a Constanza cerca de ti

-¿Y ese comentario a que viene?

-No sé si decirte

-Dime, somos amigos

-Amo a Candy pensé que era amor de hermanos pero ahora estoy sintiendo pasión y deseo por ella

-No le veo nada malo, ustedes no son hermanos

-Sí pero ya la escuchaste, le gustó ese holgazán, aparte Ralph ya le tiene destinado un compañero.

-Por Ralph no te preocupes, ese preferiría cedértela a ti que a ese viejo.

-Eso espero, te digo la verdad, quizás si estuviera en tu lugar ya hubiese tomado a Constanza

-No quiero forzarla

Constanza y Candy se metieron a nadar agarradas de las manos junto con él niño, se escuchaban las risas estaban bajo las miradas de aquellos jóvenes que desbordaban de pasión por ellas, Milca un poco celosa se puso a servir las cosas del picnic.

En New Haven, Rosy Andrew trabajaba en la tienda de telas pero Albert había puesto guardianes con armas para protegerla, Isaac luego de terminar de ver sus negocios iba al establecimiento que quedaba frente a la tienda Andrew para espiar sus movimientos.

-Hola Rosy

-Isaac ¡Que gusto!

-Vengo hacerte compañía

-Ya me queda una hora, la verdad ha estado un poco floja la venta

-¿Cómo está tu mamá?

-Todavía sigue deprimida, Mi padre quiere irse a Chicago, ¿Te cuento algo?

-Dime

-Quiero casarme así como lo hicieron Anita y tú, yo no quiero irme y dejar a Ismael

-¿Y causarle más penas a tu familia? Estás viendo que tu madre no ha salido de la depresión y estás de egoísta pensando nada más en tu felicidad, tu hermana ni se ha enfriado y tú ya te piensas entregar a ese mequetrefe.

-Es que estoy enamorada, temo que él se fije en otra en mi ausencia

-Si te ama verdaderamente te esperará o te seguirá, no le causes más dolor a mis suegros, debes pensar en salir de tu casa con la frente en alto, vestida de blanco cómo la hermosa doncella que eres.

Rosy miró a Isaac y sintió escalofríos

-Perdóname por hablarte así.

-Está bien que lo hagas, tienes razón, los tiempos de Dios son perfectos.

Isaac se le acercó diciendo: Ven para acá y dame un abrazo

Ella lo abrazó, antes ya lo había hecho, era su cuñado, lo conocía desde niño, no veía nada malo en ello.

Él se hizo un poco para atrás para mirarla a los ojos

-Rosy ¿Te parezco atractivo?

Ella sonrió y se apartó de él, se puso a doblar una tela—Claro que sí, Anita siempre estuvo loquita por ti, y mi hermana tenía buen gusto.

-He soñado con ella casi a diario.

-Es normal, ustedes se veían todos los días, yo también sueño con ella

-¿No te ha hablado en sueños?-preguntó Isaac con mucho interés

-Siempre la veo contigo ¿y si a la que ves no es ella sino tu misma?

Mientras en Chicago Will había ido a la oficina postal le había llegado una carta de sus padres.

Hola chicas ando apurada porque me voy al ensayo, saludos a todas y bendiciones.