Rosy le apartó la mano a Isaac bruscamente

-Suegro yo también quiero migrar a Chicago- le comentó Isaac a Albert

-A ustedes los Day les va bien aquí ¿Para que empezar de nuevo en otro lugar?

-Porque vi que Chicago se está expandiendo estoy seguro que se convertirá en una de las ciudades más importantes de Norteamérica hasta más que New Haven además estoy seguro que usted es un hombre visionario y que por eso eligió ese lugar para establecerse con su familia, pude ver que Will es uno de los hombres más ricos y respetables de Chicago, su fortuna ha crecido considerablemente.

-En efecto, pero veremos que te aconseja Henry

-Mi padre quiere que me reponga de mi sufrimiento y alcance la felicidad, eso precisamente es lo que iré a buscar a Chicago, mi felicidad

Albert entendió que Isaac quizás quería cortejar a Candy la hija de Ralph

-Sabes Candy siempre ha estado enamorada de mi hijo Will

-Lo sé suegro Anita me lo contó, estoy seguro que ellos formaran un matrimonio sólido

-Me alegra que lo tengas claro.

Albert pensó: No vaya a pasar como Jeremy Day que quería quitarme a mi Candy, espero que Isaac no tenga las intenciones de su padre, estoy paranoico este muchacho me ha demostrado que es bueno, mi hija no se pudo equivocar ella sabía lo que hay en su corazón.

Candy no pudo ayudar a Rosy a empacar lo de la tienda de telas por lo que Isaac la apoyaba a contabilizar y envolver todo, Albert rentó una embarcación con el fin de trasladar lo más que se pudiera a Chicago.

Los Andrew se embarcaron hacia Chicago, Isaac sólo logró vender dos propiedades y es lo que invertiría en aquella ciudad que se estaba expandiendo, Henry se encargaría de administrar sus posesiones en New Haven. Ismael prometió que después alcanzaría a Rosy, George se quedó para liquidar todo pues todavía quedaron negocios que cerrar en New Haven.

Al llegar a Chicago sus hijos los esperaban ansiosos, se lamentaron de ver a su mamá sin brillo en los ojos sin su sonrisa, Ralph y su hija también fueron a recibirlos él se compadeció de ver a su amada Candy deprimida.

Hicieron un banquete especial en la casa de Esteban y Constanza para darles la bienvenida a sus padres, todos estaban tan sumergidos en su dolor que nadie se percataba de lo que sucedía con Isaac y Rosy.

Will no tenía tiempo de visitar a la hija de Ralph porque acompañaba a su padre y a Isaac a ver terrenos en el centro de la ciudad para establecer negocios y asimismo adquirir tierras para criar su propio ganado, Albert quería trabajar incansablemente para no pensar en Anita, no soportaba ver a Candy deprimida, ella no tenía ánimos de yacer con él.

A veces Rosy se quedaba en la casa de Constanza para no estar cerca de Isaac luchaba por ahogar sus sentimientos hacia el

Un día de invierno a Candy le pareció escuchar la voz de Anita, Albert no se dio cuenta que su esposa salió a buscar un fantasma inexistente, empezó a nevar a las dos horas que Candy se fue, cuando despertó Albert y no la vio a su lado la buscó como loco por toda la casa levantándose así Will, Rosy e Isaac junto a sus sirvientes nadie sabía dónde estaba por lo que se dispusieron a ensillar los caballos para buscarla en los alrededores.

-¡Yo también iré! –dijo con determinación Rosy

-No, tú te quedarás por si regresa -le contestó Albert

Isaac se fue con ellos, la nieve no estaba tan espesa, todavía se podía andar por los caminos aunque Albert temía que Candy no se haya abrigado antes de salir, se encontraron a Ralph quien tenía una pequeña propiedad cerca a los Gibbs y se dirigía para allá a buscar pieles para el frio

-¿Hacia dónde van? Es probable que haya una ventisca deberían estar en su casa-les dijo Ralph

-Candy ha desaparecido ninguno de nosotros se dio cuenta cuando se salió de la casa, desde aquí nos separaremos para localizarla-contestó Albert

-Yo les ayudaré – se ofreció Ralph

El viento sopló más fuerte parecía que pequeñas navajas atravesaban la piel, el frio los hacia titiritar

Ralph encontró a Candy desmayada cerca de su propiedad sus labios los tenía morados el rápidamente la metió a su cabaña para darle calor encendiendo la chimenea, sintió que Candy todavía estaba fría por lo que la tapó con algunas pieles de oso como no entraba en calor se metió junto con ella debajo de las pieles, el vio que Candy tenía la mirada perdida y sintió su respiración Ralph no pudo resistirse y la besó pero no cerró los ojos para ver su expresión se dio cuenta que Candy no estaba en sus cinco sentidos.

-Oh Candy tendré que darte calor con mi cuerpo-dijo esto encimándosele y acto seguido besó su cuello y acarició su pierna