Después de dos horas en aquella cabaña Ralph envolvió a Candy con tres pieles de oso que tenía y se dispuso a llevarla con su familia. Se subió con ella en el caballo, avanzó 1 kilómetro y medio Albert estaba saliendo de la propiedad de los Gibbs cuando vio que Ralph se acercaba.
-William encontré a tu esposa-le dijo Ralph frente a frente
Albert lo miró fijamente y se acercó para sostener a su esposa, en el momento que se la daba el preguntó:
-¿Dónde la encontraste?
Ralph no quería decirle que en su propiedad por lo que tuvo que mentir
-La acabo de encontrar, me tardé porque encerré a algunos de mis animalitos en el corral, pero creo que no sobrevivirán el invierno porque una vez que empiece la ventisca no saldré fuera de la ciudad.
-Meteré a Candy a la casa para devolverte tus pieles
-Puedes quedarte con una para que la lleves bien abrigada a tu casa
Albert miró a Ralph con desconfianza
-No gracias, yo traje suficiente abrigo para cubrirla del frío, espérame te entregaré tus pieles.
Albert metió a Candy a casa de los Gibbs , Constanza rápidamente le señaló la habitación en donde la pondría.
-Tiene buena temperatura, pensé que estaría fría, por tanto tiempo que estuvo fuera-comentó Constanza
Albert vio que Candy estaba vestida solamente con su camisón había salido sin ponerse ropa interior se le transparentaba un poco los senos, sólo tenía calzoncillos, Albert apretó los labios por los celos que lo asfixiaban
-¡Dame de una vez esas pieles para que se las de a Ralph! Y se largue de una vez
-Si papá pero agradécele que te la trajo
-¡Que voy agradecerle si le vio los senos a mi mujer! –expresó enfurecido
Albert le llevó las pieles a Ralph-Ten, gracias por tomarte la molestia de traerla
-No fue ninguna molestia al contrario me alegra haberla encontrado, si me topo a Will y a Isaac en el camino les diré que Candy está a salvo contigo.
Ralph partió de ahí, fue meditando en toda su travesía, llegando a la ciudad se topó con Will.
-Ya tu mamá está en casa de los Gibbs con tu padre
-Si mi mamá está a salvo iré a ver a Candy, pronto nevará más fuerte y no podré salir de casa en varios días.
-Ven conmigo hijo mío, amo a los Andrew como si fuera parte de la familia.
Isaac regresó a la finca Andrew pues bajó mucho la temperatura encontrándose a Rosy solamente, todos los empleados de Will estaban buscando a Candy.
-Vengo helándome
-¿Quieres un café? –le ofreció Rosy
-Si por favor
Isaac se quedó frente a la chimenea y cuándo ella le llevó el café…
-Después que pase el invierno empezaré hacer las reparaciones en la propiedad que compré, para ese entonces deseo estar casado contigo
-¿Cómo puedes decir eso? Mira a mi mamá, todavía no se recupera de la muerte de Anita, tú mismo me dijiste que cuidara de ella
-Por eso compré la propiedad cerca de aquí para que estés al pendiente de ella
-Isaac, mi padre hizo trato con el Señor Josiah Gibbs por mí, mi compromiso con Ismael no se puede romper tan fácilmente, mi papá pronto le dará la mitad de mi dote
-¿Dote? ¿Todavía le cederá a su hija y pagará por llevársela? Yo no recibí dote por Anita
-Tú te la robaste
-¿Crees que no sé qué le sigues escribiendo a Ismael? He acompañado a Will a la oficina postal para depositar tus cartas, me muero de celos Rosemary, ya no le escribas más por favor.
Isaac se acercó a ella para besarla.
-¡Basta! ¡Esto no puede ser! Tú no me amas, piensas que soy Ana
Isaac forcejeó con Rosemary y ella cedió, se besaron, Rosy sintió toda clase de emociones, estaba comprobado lo amaba.
Constanza estaba aseando a su mamá, para que Albert se la llevara a casa de Will, Candy miró a su hija con los ojos llenos de lágrimas
-¡Mamá! Regresa a nosotros, Anita no es la única hija que tuviste, Rosy te necesita, Will te necesita, Betito, mi papá y yo te necesitamos.
-Constanza, mi bebé ya no está
-Ya no está, pero está delante de Dios y goza de la eternidad con El, ¿Qué son esos moretones que tienes en las piernas?
-¡Salte! yo seguiré aseándome
Constanza salió, Candy se restregó con la estopa
-¡Necesito limpiarme! Quitarme esta inmundicia
