—Estaba observando las lámparas encendidas del cielo—Respondió Rosy

—Comprendo, ya que Ismael está en Chicago te inspiraste cual poetisa— Dijo Will sonriendo.

—Ya sabes el amor nos hace ver lo hermoso de todo lo que nos rodea.

—Sí, de todas maneras, puedes observar las centelleantes estrellas del firmamento desde tu ventana, no quiero que te enfermes de pulmonía o te pique algún animal ponzoñoso.

—Eres demasiado sobreprotector.

—Quizás si yo hubiese estado en New Haven, Anita siguiera con vida.

—No es así hermano, Dios da y Dios quita de él somos así que nada podemos hacer en contra de sus designios.

—Al parecer ya te resignaste, a mí me pesa haberles dejado, quisiera que Anita estuviera con nosotros.

—Ella sigue y seguirá viva en nuestros recuerdos.

—No sé, creo que se me hará difícil aceptar cuando Isaac se enamore de otra mujer, quizás sentiré que está traicionando a mi hermana, me gustaría que le guardara luto toda la vida y que se quede sin casar— expresó Will

—Si nuestra madre le hubiese guardado luto a su primer esposo por siempre, nosotros no existiríamos, la vida sigue Will, no debemos ser egoístas, cuando Isaac encuentre esposa les desearemos que sean dichosos.

—Hablas por ti, ese día dejará de ser mi cuñado.

Al día siguiente Candy la hija de Ralph fue a la casa de los Andrew para ayudar a su suegra con los detalles de los atuendos de Constanza y Rosy, aunque el vestido de novia no era el tradicional blanco sino beige, entre las dos bordaban las aplicaciones.

—No entiendo por qué no sacaste la destreza de la pequeña Candy en la costura— Le reclamaba Candice a su hija Rosy.

—Mamá todos nacemos con diversos talentos y dones por ejemplo yo soy buena cocinera, Candy no podría matar ni una gallina o pavo, en cambio yo soy diestra para esas cosas.

—Pero Candy también sabe cocinar—Replicó su madre.

—Es decir que estás más orgullosa de la que no pariste que de mí, recuerda que soy buena para los negocios igual que mi padre, pídele a Candy que te saque cuentas.

—No es eso, simplemente que el tiempo se nos vino encima y quisiera más apoyo.

—Mamá tan solo pónganle aplicaciones al velo y al dobladillo, además la tela está bonita, no es necesario tanto adorno—intervino Constanza.

—Tu primera boda no fue tan fastuosa como lo será esta, debes lucir como lo que eres, una princesa.

—Soy una princesa con un hijo, además estoy embarazada, se me verá abultadito el vientre.

—De todas maneras, me jacto en decir que mis hijas son las jóvenes más hermosas de todo Chicago.

Candy la hija de Ralph comentó: Y Will el muchacho más guapo y gallardo de todo Illinois.

—Dices eso porque estás enamorada de mi hermano pero en realidad el más impresionante de todos los varones de la familia, es Isaac Day—Replicó Rosy sin pensarlo dos veces.

Todas la miraron perplejas por lo que dijo.

—Rosy el único que te debe parecer guapo es tu prometido Ismael, imagínate si llega a escuchar tu comentario además Isaac ya no pertenece a la familia tarde o temprano tendrá que rehacer su vida con alguna chica— Intervino su mamá llamándole la atención severamente.

—No me importa si Ismael escucha lo que pienso, de hecho, ya que estamos reunidas tengo que decirles que estoy enamorada de…

—¡La juventud! ¡Estoy contento de que por fin Constanza se una nuevamente en matrimonio con Esteban! De una vez anunciaremos tu compromiso con Ismael, seré consuegro de Josiah Gibbs por partida doble— dijo Albert entrando al salón, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Papá creo que ya llegó la hora de confesarte que no me casaré con Ismael este tiempo que estuve alejada de él pude darme cuenta de que no lo amo.

Albert se quedó mirando inquisitivo a Rosy: No puedo creerte, si tú eras la que andabas atrás de él, además Josiah y yo tenemos previsto todo lo referente a lo que les daremos de herencia.

-Papá, es verdad lo que te digo, no estoy enamorada de Ismael, no me quiero casar con él.

Todas guardaron silencio, esperaban la reacción de Albert sabían que tarde o temprano estallaría en ira.

- ¡Pues lo siento mucho jovencita, ya está decidido que te casarás con Ismael y, eso no está en discusión!

- ¡No me puedes obligar!

- ¡Por supuesto que sí! ¡Eres mi hija y harás lo que yo te ordene! Faltaba más

Albert salió molesto de ahí y Candy trató de alcanzarlo.

-William espera.

-No sé cómo le harás para convencer a esa rebelde, soy capaz de entregarla encadenada en el altar.

-No te vayas sin desayunar.

-Se me quitó el hambre, cuando regrese espero encontrar a una hija sumisa y dispuesta a obedecer mis órdenes.

Después de dos horas Will pasó por donde estaba bordando Candy.

- ¿Y las demás?

-Constanza, mamá y Rosy están discutiendo en una de las habitaciones-Respondió Candy la hija de Ralph.

- ¿Por qué?

-No quiero ser indiscreta además dicen que eres iracundo y quizás reacciones mal si te enteras.

- ¿Tú tienes el mismo concepto de mí? ¿Piensas que soy iracundo? - la cuestionó Will.

-No, yo sólo veo todo lo bueno en ti.

-Dame un beso ahorita que nadie nos ve- La tentó Will.

Candy dejó a un lado su labor y se acercó a él corriendo para besarse con pasión desbordante.

-Hablaré de una vez con tu padre, no puedo soportar más.

- ¿A que te refieres con eso?

-Candy eres tan inocente, sólo sé que ya ansío ser tu dueño.

Will salió de la casa, y vio a lo lejos a Isaac y Esteban conversando entre ellos, no se dieron cuenta que estaba a poca distancia.

-Pero tú mismo has visto que pone excusas para que Will no se acerque a Candy, creo que necesita otro escarmiento- discutía Isaac

- ¿Y quien nos ha puesto por jueces a nosotros? no debemos entrometernos en sus asuntos.

-Tu porque ya eres feliz con Constanza, pero todavía nos falta a Will y a mí alcanzar la felicidad y tenemos que hacer que Ralph deje de ser un estorbo.

-No haré nada en contra de Ralph, no me toca a mí hacer justicia por lo que le hizo a mi suegra.

- ¿Qué le hizo Ralph a mi madre, Esteban? -Preguntó Will al escucharlo.

Luisa Por fin pude cumplirte perdona la tardanza.

¿Cómo creen que reaccione Will? Recuerden comentar para más actualizaciones, lindo ombligo de semana