Llegó el momento esperado por todos (la boda entre Constanza y Esteban). Desde el día anterior los siervos de los Andrew fueron a la finca de los Gibbs para terminar el arreglo y decoración del granero. En otro tiempo, Ralph se hubiese ofrecido para pedirle al alcalde el edificio del ayuntamiento para tal celebración, pero Esteban y él dejaron de hablarse, más bien, Esteban esquivaba Ralph; lo estimó, fueron amigos, quizá hasta lo hubiese defendido si se encontrara en peligro, pero después de ese abuso en contra de su suegra, no daba de rescate ni un centavo por Ralph. Al dejarle la invitación tuvo en breve diálogo con él.

Retrospección

—Vine a invitarte a mi boda.

— Por fin los días oscuros quedaron atrás y tienes a tu lado a la mujer que amas— Se acercó Ralph para felicitarlo y Esteban no se dejó abrazar sino lo apartó bruscamente.

— Si tienes algo de vergüenza, inventa cualquier excusa y no vayas, sólo deja que asista tu hija, la verdad es que no deseo verte. No quiero que estropees mi felicidad con tu presencia.

Ralph se sintió ofendido y expresó —pues tendrás que soportarme, por nada del mundo me perdería tu boda, te sigo considerando como mi hermano menor.

— ¿Tu hermano has dicho? Estoy seguro que no dudarías en matarme, si llegara a amenazarte con denunciarte por lo que le hiciste a mi suegra.

— Caín mató a Abel, quizás sería un Caín si me siento amenazado por ti. Sé que no hablarás, no te gustaría opacar el presente lleno de paz que está viviendo la familia Andrew.

— ¿En qué momento te convertiste en un ser despreciable? Acechando a mi suegra, ninguna de nuestras mujeres puede estar segura contigo cerca, si fuiste capaz de algo tan abominable eres capaz de todo.

—No te confundas, la única que enciende todos mis sentidos es Candy. A las otras las veo como si fueran mis hijas.

—Realmente espero que no vayas.

—Entonces no entiendo para qué me invitas.

—Por Will, tú sabes que él está enamorado de tu hija.

–Odiaré imponerte mi presencia, pero si iré.

Fin de la retrospección.

Pusieron un piso de madera para que los invitados importantes, no se ensuciaran los zapatos.

Por unos momentos Albert recordó la fastuosidad de su mansión en Escocia, nada que ver con las fincas o el centro de Chicago con edificios de madera, solo el ayuntamiento, la torre de agua, y la estación de bombeo eran de ladrillo. Hasta en New Haven había construcciones arquitectónicamente hermosas, tuvo en su pensamiento el proyecto de hacerle una mansión a Candy, fue la última meta que se propuso. Adquirió una propiedad cerca de la finca de Will y le diría a un arquitecto de New haven que le diseñara su hogar.

Terminó el enlace matrimonial en la Iglesia. Todos los invitados acudieron al granero de los Gibbs.

Ralph, Albert y Josiah eran hombres que vivieron con ciertos lujos, el que la celebración fuera en un granero era algo inconcebible, en su mente visualizaban a Chicago como una ciudad próspera, ellos meterían la modernidad (o sus descendientes), no se podía quedar así con sencillas construcciones de madera.

Empezó la música folklórica de violín y acordeón distaba mucho de las grandes orquestas. Las mujeres Andrew eran adaptables, lo único que valía para ellas era la unión familiar, los lujos era algo secundario. La que no perdía su elegancia era la joven Candy sin duda después de Constanza era la de mejor vestimenta y luego Rosy.

Will contempló a la distancia a la hija de Ralph, en días anteriores su comportamiento con ella era huraño, pero la joven se lo atribuía al exceso de trabajo, seguía siendo perfecto ante sus ojos. Will llevó de acompañante a Patsy.

Ismael se mostraba enamorado de Rosy delante de Josiah su padre, aunque su corazón se inclinaba por Candy la hija de Ralph. Él fue el único que notó la actitud distante de Will, por lo que vio una oportunidad para acercarse a Candy; se fijó también en el cruce de miradas de Isaac y Rosy, sólo faltaba descubrirlos así él podría acusar a su novia de ser desleal.

Ralph mientras bailaba con su hija, la notó triste, se imaginó quien era el motivo.

¿Qué pasó entre ustedes?

—No sé, para mí todo marchaba bien, pero el trajo a esa muchacha.

—Hablaré con Will. Despertó tu amor hacia él. Se está burlando de ti.

—Sé que tiene alguna explicación —trató de justificarlo Candy.

Candy vio que Will le llevó ponche y bocadillos a Patsy. Su corazón sufría por verlos juntos al grado de sentirse indispuesta y tomar asiento.

Albert estaba tan enojado con Will que fue hacia él para llamarle la atención.

— ¿A qué estás jugando?

— ¿A qué te refieres? Mira te presento a Patsy es mi amiga.

—Tú sabes a qué me refiero —Se dirigió a Patsy y le dijo —disculpe señorita, ¿Me permite hablar a solas con mi hijo por unos instantes?

—Si señor Andrew, mientras iré por más bocadillos.

—Enviáremos a esa muchachita a su casa y tú sacarás a bailar a Candy.

— ¡Es mi invitada! Yo iré a dejarla, pero antes quiero seguir disfrutando de la fiesta.

Albert agarró a su hijo por el cuello —todos sabemos que te le declaraste a la pequeña Candy, no te comportes como un canalla.

—Deja a Will, luego nos explicará su comportamiento, por favor no hagas una escena en la fiesta de tu hija, todos les están mirando —Intervino Candy a favor de su hijo.

Durante la distracción, Constanza se acercó a Patsy y la echó, le pidió el favor a Ralph que la llevará a su casa.

Will miró a todos lados pudo ver que Patsy cruzaba la puerta acompañada de Ralph. Caminó hacia su caballo para seguir a Ralph, pero la joven Candy lo abordó diciendo:

—¿Irás tras ella? ¿Qué pasa contigo Will? ¿Por qué la trajiste?

—Lo siento Candy me he dado cuenta que, en realidad te quiero como hermana, no me atraes como mujer.

—No es cierto, yo sé que me amas.

Unos cuantos escucharon llorar a la muchacha, Will se acercó a ella y le dijo al oído: Vamos a conversar en otro lado.

Se dirigieron hacia la casa, era un caos la cocina, entraban y salían los siervos de Will de la casa de los Gibbs transportando vino o comida. No se dieron cuenta que los jóvenes entraron en una de las recámaras. Candy era un mar de lágrimas.

Lo siento pequeña, pero no quiero seguirte dando falsas ilusiones, lo nuestro no puede ser.

Luisa por fin pude actualizar, te pido disculpas por la tardanza. Luz comprendo pero ya está por terminar. Gracias a todas por sus comentarios.