Pablo al ver que su compañero estaba sin vida en el piso , sacó su cuchillo e iba a atacar a Ralph cuando escuchó el grito de Candy —¡Pablo no lo hagas! ¡te va a matar! —el sabía que había un cien por ciento de posibilidades de que eso ocurriera, Ralph era más joven, más fuerte y estaba entrenado militarmente, hasta con los ojos cerrados podría matarlo, pero la sed de venganza era más grande que su instinto de supervivencia y de su raciocinio; Albert se bajó de aquella carreta, estaba desarmado pero aun así le dio un golpe con todas sus fuerzas a Ralph y logró que se trastabillara y cayera, lo hubiese pateado pero sus hombres intervinieron, entre cuatro trataron de contenerlo para que no siguiera atacando a su jefe. Pablo en lugar de ir sobre Ralph trató de ayudar a Albert para que este enfrentara al militar, pero otro hombre lo golpeó con su carabina en la cabeza para noquearlo.
Ralph se puso de pie, para dialogar con Albert que desistiera de su ataque, por mientras Candy y la hija de Ralph trataron de auxiliar a Jack y se percataron de que ya había perecido.
—William lo hice en defensa propia, estos hombres son mis testigos, tus siervos están ebrios, por eso me desafiaron, yo solo…—trataba de justificarse Ralph
—¡Asesino, lo mataste! —lo acusó Candy
Cuando Ralph escuchó aquel grito de Candy sintió que el corazón se le acongojaba, ella se puso de pie y fue hacia el para darle un bofetón que no le dolió tanto como aquella mirada de odio y desprecio. Albert se liberó y cogió el cuchillo de Jack, este se puso a la defensiva al ver que su contrincante se dirigía a él, su peor pesadilla estaba ocurriendo en ese mismo instante, Candy vio como Ralph forcejeó, como medían sus fuerzas, vio que Ralph le quitó el cuchillo, la sangre le escurrió a Candy por en medio de las piernas, la hija de Ralph gritó —mamá, mamá —al ver que Candy perdió el sentido.
—papá, mamá perderá al bebé, ¡Está sangrando!
Los rivales se miraron, reaccionaron ante los gritos insistentes de la pequeña Candy, Albert antes de ir a lado de su esposa dijo—: Esto no se quedará así —Cogió a su mujer entre sus brazos y la subió a la carreta de prisa para llevarla con el médico, Ralph montó su caballo para ir atrás de ellos.
—Jefe, tenemos que levantar el cadáver y llevar al otro al calabozo, aparte debemos detener a los contrabandistas de licor.
—Me importan un bledo los contrabandistas.
—La ciudad nos paga para mantener el orden, confían en nosotros.
Ralph apretó los labios por la frustración, quería saber lo que pasaría con Candy —está bien, vamos.
En el consultorio del doctor, Albert y la hija de Ralph estaban preocupados por Candy, el médico salió y dijo—: solo fue una amenaza de aborto, ya no siguió sangrando, ¿acaso tuvo alguna impresión fuerte?
—Entonces está fuera de peligro —preguntó Albert, para que al recibir una respuesta afirmativa se fuera a buscar a Ralph para pedirle cuentas.
—Señor Andrew, su esposa tiene los nervios destrozados, debe mantenerla tranquila o este bebé no se logrará.
—Papá llevémosla a casa.
—Es mejor que se quede esta noche, está muy reciente el suceso cualquiera que haya sido, además si surge alguna emergencia estaré cerca para auxiliarla —comentó el doctor.
—Me quedaré a cuidarla, Candy debes ir a tu casa.
—No papá, me quedaré contigo para cuidar a mamá.
Albert lo aprobó con un asentamiento de cabeza, en sus pensamientos solo planeaba como enfrentarse a Ralph, pero esa noche al ver a la pequeña Candy dormida, agarrando sus piernas como cabecera pensó, que si mataba a Ralph todo quedaría arruinado entre Will y Candy, amaba a la joven como si fuera de su sangre «tengo que preguntarle a Pablo ¿por qué Jack desafió a Ralph, cuáles fueron sus motivos? Aunque ellos no atacarían a nadie sin razón»
Ralph llegó a la medianoche, con tres detenidos por posesión de armas y por alcohol ilegal, fue directamente para hablar con Pablo, para despertarlo le tiraron un balde de agua fría. El hombre se despertó de inmediato, estaba en el cepo, por eso no pudo atacar al militar, estaba inmovilizado.
—Déjenme solo con él —les ordenó a sus hombres— sabes que si le dices la verdad a William también te ocurrirá lo mismo que a Jack, pero no solo eso, provocarás una desgracia entre la familia Andrew.
—Mi señor lo matará, usted no es rival para él.
—Tu señora enfermó por la impresión, ahora mismo está en el consultorio del doctor, ¡Oh Pablo! A lo que me han forzado Jack y tú. Mañana vendrá William a preguntar por ti, quizá a esta misma hora lo velarán a él.
—El señor Andrew no está solo, están los Gibbs y sus demás siervos para apoyarlo.
—Propiciarás un mar de sangre, ¡solo porque no te puedes callar! prefiero cortarte la lengua a que muera más gente.
Isaac fue a la ciudad con algunos siervos de los Andrew para ver lo que ocurrió con ellos, ni pudo aprovecharse de que Rosy estaba sola en la finca por esperar la llegada de sus suegros, ella le pidió que fuera por sus padres, ya se habían tardado demasiado en regresar. Cuando pasaron en medio de la ciudad algunos curiosos a los que les dio insomnio la tragedia, le informaron lo que sucedió y acudió al consultorio.
Al amanecer Candy emitió un grito desesperado, Albert la consoló de la muerte de Jack, luego de que se calmó, Albert le dijo a Isaac que acompañara a la hija de Ralph a buscar sus cosas y que luego las llevara a ella y a su esposa a casa, él reclamaría el cuerpo de Jack para velarlo. El joven obedeció sus órdenes, pensaba la manera de matar a Ralph, no dejaría que la familia Andrew sufriera más.
Albert llegó a la comisaría, le entregaron el cuerpo de Jack, le dijeron que a Pablo lo mandaron a la capital del estado porque un delito tan grave como el que cometió le ocasionó la condena de 6 meses en prisión y esa celda no era adecuada para tener más de un mes a cualquier prisionero. Albert preguntó donde estaba Ralph para que lo cuestionara sobre lo ocurrido, Pablo no fue juzgado para que le dieran 6 meses de prisión. Ralph había ido a su casa a bañarse, encontró a su hija en el umbral de la puerta con sus cosas.
—¿Qué haces? ¿por qué te llevas tus pertenencias? —le preguntó, al mismo tiempo con la cabeza le indicaba a sus hombres que se alejaran para que no escucharan la discusión.
—Me voy con los Andrew, yo no tengo nada que hacer aquí.
—No te irás con ellos, tu lugar está a mi lado, soy tu padre —dijo mientras miraba a Candy, que ni lo volteaba a ver. —¿cómo está tu mamá?
—El doctor dijo que si tenía otro disgusto perdería al bebé.
—Ni Dios lo quiera, ella debe tener a ese bebé; Candy no permitiré que te vayas con los Andrew, no quiero que les demos más molestias.
—Me iré y tu no podrás impedirlo, supe lo que hiciste con mamá, y no quiero estar bajo el mismo techo que tú, desde hoy dejaré de ser tu hija.
Hola chicas, por fin estoy de vacaciones, sin compromiso alguno, solo con ustedes mis lectoras. Veré que otro fic actualizo.
