Como había salido temprano de su trabajo, Amy tenía tiempo libre antes de que Barry llegará a casa, alistó sus cosas y salio del laboratorio. En el pasillo se cruzó con Bernadette; una de las primeras personas que le dió la bienvenida cuando empezó a trabajar y le caía bastante bien.
-Hola Bernadette... ¿Cómo has estado?- Preguntó amablemente.
-Hola, Amy. Bien preparando todo para irme de la universidad, ya terminamos la investigación en la que estaba colaborando y volveré a mi edificio de trabajo con los medicamentos- Contestó la pequeña rubia.
-Es una lástima que te vayas, eres la primera amiga que hago en este lugar- Dijo sinceramente.
-Nos mantendremos en contacto. ¡Es más! ¿Sales ahora? Vamos a tomar algo en el restaurante donde trabaja mi amiga. ¿Quieres acompañarnos? Ella es muy amigable, te caerá bien.
-Oh, bueno...- Miró su reloj, tenía 3 horas libres exactamente. -Un trago no me caería nada mal.
-¡Así se habla, vamos!
Los chicos estaban teniendo una entretenida cena en The Chesscake Factory, todos riendo de la anécdota de Sheldon; de cómo esa chica le arrojó la ridícula flor que le había llevado y lo hechó a patadas.
-¡Oye, es Bernie con una chica!- Exclamó Howard en voz baja.
-¿Quien es la morena?- Preguntó Raj.
-Oh buen Dios...- Sheldon la miró boquiabierto.
-¿Que pasa?
-Es la chica que está tratando de ligarse.
Todos voltearon a ver a Leonard para luego volver a mirar a la chica.
-¿Esa es Amy? Wow tiene... un lindo trasero- El ingeniero no apartaba la mirada de la parte trasera de Amy.
-¡Oye, oye!- Protestó Sheldon.
-¡Tranquilo, Sheldon! Sólo bromeaba además mi novia esta con ella.
-Y ella es Amy... trabaja en la universidad, es neurobiologa.
-Es un gusto conocerte Amy- Dijo Penny sinceramente.
-Igualmente.
Bernadette miró hacia la mesa de los chicos.
-¡Oh, ahí está Howie! ¡Amy ven, te presentaré a mi novio y a sus amigos!
-Bernadette no creo que sea una buena idea- Pero no pudo protestar más, la pequeña rubia ya la había arrastrada al grupo de chicos en la mesa de atrás.
-Ellos son Raj, Leonard, mi novio Howard y el que está detrás de los vasos es Sheldon.
-¿Sheldon? Cooper, si ya lo conocí...- Dijo indiferente, pero de todos modos lo saludó.
-Hola Dra. Fowler, me alegra verla de nuevo- Dijo bajo las burlonas miradas de sus amigos.
-Deja las formalidades, fuera del trabajo puedes decirme Amy... siempre y cuando lo hagas con respeto.
-¡Claro, porsupuesto! Hola... Amy.
-¿Quieren cenar con nosotros, chicas?- Preguntó Leonard, con disimulo miró la mano de Amy y en efecto; tenía un anillo liso de oro y arriba de este, otro anillo también de oro con un lindo diamante.
-Lo siento, pero nos quedaremos con Penny. Hoy le toca atender el bar y charlaremos un poco- Excusó Bernadette llevándose del brazo a Amy.
Sheldon observó como Amy se iba, tenía que admitirlo, su parte trasera era un atractivo imposible de ignorar y gracias a esas faldas largas y ajustadas, marcaban sus caderas y su trasero maravillosamente. Tan solo imaginar tenerla en sus brazos, o debajo de él; hacia que su sangre fluyera hacia el sur de su cuerpo, hace demasiado tiempo que no tenía tales sentimientos hacia una mujer.
-¡Tierra a Sheldon!
El físico se sobresaltó y sacudió la cabeza. -¿Qué?
-Deja de mirarla... Ella no es para ti- Dijo Raj.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Parece una chica decente, jamás dejará que te propases con ella.
-Eso lo veremos...
-Entonces, Amy... ¿A que te dedicas?- Preguntó Penny interesada.
-Soy neurobiologa, actualmente estoy en Caltech.
-Disculpa, está ocupado aquí?
Amy se dió la vuelta y ahí estaba, era tan insistente que no tuvo otra opción.
-No, sólo siéntate.
-Gracias- Se sentó y notó que su copa estaba vacia. -¿Quieres tomar algo? Voy a pedir un té helado de Long Island, quieres uno?
-Nunca he tomado eso.
-¡Oh, te encantará! Penny dame dos té helado.
-Gracias, pero no quiero té helado. Tengo que irme- Se levantó de la silla y caminó hacia la salida.
-¡Amy espera!
-Dejala en paz Sheldon, acepta de una vez que ella no está interesada en ti- Dijo la rubia preparando el trago.
-No te metas en lo que no te importa, sigue trabajando, rápido... simple mesera- Respondió Sheldon con desprecio, se levantó y siguió a Amy.
Amy estaba a punto de subir a su auto cuando la gran mano de Sheldon cerró su puerta.
-Amy espera no te vayas...
-Déjame en paz.
-Por favor, sólo quiero hablar.
-No quiero hablar contigo, Sheldon. Dejame en paz. ¿Porqué me sigues tanto? ¿Que es lo que quieres de mí?
-Eres la chica más hermosa que ví en mi vida...
-Solo, déjame subir al auto- Dijo cansada.
-Amy...
-Dr. Cooper, estoy enamorada de mi esposo y siempre será asi, por favor no me confunda con otras mujeres fáciles de conquistar.
-No es lo que piensas...
-No tienes una idea de todo lo que pienso.
-Puedo ver que no eres como las otras mujeres, eres hermosa... inteligente, simplemente me siento tan atraído hacia ti. Por favor, Dra. Fowler, sólo déjame quererte... No me mates la ilusión, por favor. Estoy tan cautivado por todo tu ser, sé que no nos conocemos pero da igual; me atrevo a decir que estoy loco por ti.
Amy lo miró con los ojos muy abiertos, nisiquiera Barry en todos los años de su relación le había dicho algo como esto. Y por primera vez notó que Sheldon tenía profundos ojos azules, que la miraban con las pupilas dilatas.
-¿Puedes llevarme a mi casa?
-Lo siento Sheldon, no puedo- Respondió con intención de abrir la puerta del auto, pero nuevamente, la mano de Sheldon se lo impedía.
Lo miró enojada, que hombre tan persistente.
-¿Qué rayos estás...?- Alcanzó a pronunciar Amy antes de que su boca fuera invadida gentilmente por el físico.
Se sorprendió y abrió los ojos enormente, quería aprtarlo de ella, abofetearlo y golpearlo. Pero por una desconocida razón, no podía... se limitó a quedarse ahí, con los ojos entrecerrados dejando que Sheldon la besara mientras sostenía su cabeza para que no se aparte de él. Luego de unos minutos, finalmente se rindió y correspondió al beso con el mismo sentimiento, lo agarró del cuello y profundizó el contacto.
Se besaron sin prisa ni violencia, disfrutando de la fricción de sus labios, de la combinación de sus alientos, de las caricias de sus narices y mejillas. La respiración de Amy se detuvo cuando sus lenguas al fin se tocaron, compartiendo la humedad y calor de sus cavidades. Se dió cuenta, que Sheldon era un buen besador, sabía exactamente cómo mover los labios, cuándo morder suavemente, cómo lamer sensualmente, cuándo acariciar con lentitud.
Las manos de Sheldon sostuvieron sus caderas pegandola más a su cuerpo, Amy no apartó las manos de su cuello. Parecía que quería devorarlo, su lengua no se detenía mientras peleaba con la de él. La apretó más contra la puerta de su auto, tentado a llevarla al asiento trasero. De repente sintió como Amy se puso rígida y de un momento a otro se separó de su boca, poniéndose pálida como una hoja de papel.
Continuará...