Se tapó la boca con la mano, luego de unos momentos empezó a frotarla causando ardor en sus labios. Quería borrar su beso, borrar el momento. Sheldon la miraba sin expresión alguna, sólo se quedó parado ahí sin hacer nada, viendo como ella caía en la realidad de lo que acababa de hacer. Reaccionó cuando la mano de Amy se estampó contra su mejilla, dándole una bofetada monumental.

-¿¡Qué haces!? ¡Estás loca!- Le gritó sosteniendose la mejilla. Ardía mucho, era la primera vez que le daban una bofetada.

-¿¡Porqué hiciste eso!? ¡Eres un idiota!

-¡Respondiste, aunque no quieras admitirlo me devolviste el beso! ¡Admítelo, sientes lo mismo que yo! ¡Por favor... Amy Farrah Fowler, no lo niegue!

Amy se subió furiosa a su auto.

-¡No es cierto! ¡Y mi nombre es Amy Farrah Fowler - Kripke!

Encendió el motor y salió a toda velocidad.

Llegó al departamento que compartía con su esposo, vio que él ya estaba allí, así que abrió la puerta y fue directamente a él quien, al verla, se puso de pie para recibirla.

-Amy- No alcanzó a decir otra cosa porque los labios de Amy estaban sobre los suyos.

Lo besó frenéticamente, su lengua invadió su boca sin sutileza alguna. Amy solía ser algo modesta y reservada en la intimidad física pero algo se había despertado dentro de ella. Acarició el rostro de Barry y miró sus ojos azules que la observaban con curiosidad y sorpresa.

Lo tomó de la mano y lo llevó a la habitación. Allí, su cuerpo parecia tener mente propia; se movía frenéticamente, sudaba y golpeaba lugares hipnóticos que le hacían perder la cabeza. Las embestidas que Barry le daba eran tan apasionadas, sus besos tan húmedos y explosivos. La manera en que la abrazaba y gemía en su oído, la forma en que besaba sus senos, todo su cuerpo.

Y está era sólo una pequeña razón de por qué lo amaba, tal vez esto era sólo un recordatorio.

Los labios de aquel físico habían encendido algo dentro que ella, que se empeñaba en esconder. Todo su interior se prendió fuego. ¿Como le pudo pasar eso con solo un beso? No lo conocía.