Buenas gente, sin mucho que decir, me inspiré. Espero que les guste :)
PD: debo actualizar mi otra historia D:
Bleach y sus personajes le pertenecen a Tite, la historia es mía (ni se por qué lo pongo jaja)
PD 2: fanfiction me saca las sangrías del texto, que bronca e.e
AHHH QUIERO ACLARAR ALGO! quizás a algunos les parezca un poco raro Ichigo, yo me lo imagino así con Orihime. A pesar q es tosco y a veces dan ganas de pegarle una piña siento que con ella es sumamente dulce (bueno se ha visto en el manga también no?)
El sol que se filtraba por la ventana de la habitación despertó a una bella joven con el cabello del color del ocaso. Orihime abrió lentamente los ojos a causa de la luz, la mañana (así como la noche anterior) era calurosa, típico de un día de verano. Intentó moverse un poco y escuchó un sonido de queja por parte de su marido: aún dormido sintió el leve movimiento de su esposa provocando la "queja" por su parte y aferrando a Orihime más a él. Ella sonrió. A pesar del calor ella dormía sobre su pecho y él la rodeaba con su brazo de manera protectora. Habían pasado dos meses desde que se habían convertido en marido y mujer, dos meses desde que sus vidas habían cambiado, porque aunque se conocieran desde adolescentes y hayan estado 2 años de novios, el matrimonio era una nueva experiencia y distinta a las etapas vividas anteriormente. Ichigo dormía como un tronco y Orihime tuvo que contener la risa, a pesar de ello él sentía los movimientos de su esposa: sentía cuando ella (intentando ser lo más sigilosa posible y sin éxito alguno) lo abandonaba en la cama, cuándo cambiaba de posición e incluso cuándo ella intentaba alejarse un poco, Ichigo aún dormido la volvía a atraer al calor y amparo de su cuerpo. No le sorprendió la queja de su marido cuando notó (aun durmiendo) que Orihime se había intentado mover.
Se quedó mirándolo por un momento repitiéndose mentalmente la situación, pues a veces creía que estaba durmiendo y esta etapa de su vida era un sueño: Ichigo era su marido, él dos años y dos meses atrás le había confesado que la amaba (a ella le costó creerlo) y su amor fue correspondido, y en estos precisos momentos sus musculosos brazos (a causa de las batallas pasadas) la rodeaban de manera dulce y protectora como intentando proteger sus sueños, mientras que su pecho desnudo permitía reposar su cabeza. Empezó a sentir como sus ojos se humedecían mientras miraba el rostro tranquilo y sereno de su esposo mientras dormía, tan extraño sin ver su ceño fruncido tan característico de Ichigo y sonrió porque ella sola veía esa faceta de él, con esa expresión serena al dormir y su mirada dulce acompañada de una sonrisa cuando se dirigía a ella cuando ella le hablaba.
Cerró sus ojos mientras una sonrisa de agradecimiento se dibujaba en su rostro y subió su mano para acariciar el torso de su esposo: acarició sus pectorales para luego dibujar sus abdominales con su dedo índice.
- Orihime – la llamó Ichigo mientras soltaba un suspiro cargado.
- Lo siento Ichi –kun no quería despertarte – se disculpó apenada su esposa.
Ichigo abrió lentamente los ojos entre parpadeos para luego mirar a su esposa. Cuando Orihime lo acariciaba de esa manera tan dulce lograba derretirlo y desarmarlo.
- Buenos días preciosa – le sonrió el chico pelinaranja mientras acariciaba la mejilla de su esposa.
Orihime respondió con un sonido parecido al ronroneo de un gato mientras acariciaba el pecho de Ichigo con su nariz. Ichigo se movió para posicionarse sobre el costado de su cuerpo y quedar frente a su esposa. Se tomó un tiempo para observarla: su pelo desaliñado, sus ojos un poco cerrados debido a que recién se despertaba, la sábana de la cama tapando sus pechos desnudos, todo su cuerpo ya que con el calor les era incómodo dormir vestidos. Orihime le sonrió y él le devolvió la sonrisa mientras acariciaba lenta y dulcemente el brazo de su esposa comenzando desde el dorso de su mano para subir a su hombro y seguir por sus pechos y así recorrer todo su cuerpo. Su esposa cerró los ojos y disfruto la caricia de Ichigo, a pesar de que hace poco habían comenzado a conocerse íntimamente, unirse para ser uno, Orihime ya iba reconociendo las intenciones de su esposo a través del afecto: esta vez sus caricias estaban carentes de toda pasión y/o lujuria, era una caricia dulce, íntima que decía cuanto la amaba con cada tramo que cubría del cuerpo de la joven.
- Te amo princesa-
El joven se movió para ponerse encima de ella y besarla dulcemente, tomándose su tiempo. Esta vez quería tomarse su tiempo, hacerle el amor de la manera más dulce.
- Ichi –kun – suspiró Orihime. La mirada de su esposo estaba cargada de amor.
- Te amo Orihime, te amo tanto. Quiero disfrutar cada momento contigo, no quedarme con ganas de nada. Casi te pierdo muchas veces, quiero disfrutar cada momento de nuestra vida juntos. Quiero compartir risas, llantos. Quiero una familia contigo, estoy seguro que serás el sol de nuestro universo- Ichigo le sonrió mientras limpiaba las lágrimas de su esposa, sus palabras habían llegado al corazón de su esposa provocando lágrimas de felicidad.
- Yo también te amo Ichigo, si tuviera cinco vidas, cinco oportunidades para vivir de manera diferente, en todas ellas seguiría eligiéndote –
- Lo sé, lo escuché aquella vez que viniste a curarme – rio – y yo que pensaba que lo había soñado - su esposo bajó su rostro para besarla.
- No lo soñaste – le respondió la joven entre besos – realmente fui a verte, hasta quise besarte y luego me arrepentí – Orihime se sonrojó.
- Lo sé- Ichigo abandonó sus labios para bajar a su cuello – sentí tu aliento sobre mis labios pero te admito que si hubiera estado despierto me habría quedado helado ¿quién iba a pensar que una chica como tú estaría enamorada de alguien como yo? Por eso siempre creí que fue un sueño… hasta que me confesaste que me habías visitado esa noche –
Orihime sentía que se mareaba con cada beso que su esposo depositaba en su cuerpo. Cada lugar que él tocaba con sus labios sentía que se derretía como la mantequilla al entrar en contacto con el calor. Alzó sus brazos para acariciar su espalda, queriendo devolver todo el amor que Ichigo le estaba dando a través de besos y caricias.
- Ay Orihime… -
Ella se preocupó al escuchar el tono de su esposo - ¿Qué pasa mi amor? ¿Te sientes bien?-
-si preciosa – el cerró los ojos y apoyó más su mejilla en la mano de su esposa, al escucharlo había llevado su mano al rostro del joven para acariciar su mejilla – quiero hacerte el amor, lentamente, disfrutar cada centímetro de ti- Ichigo la miró fijamente para volver a besarla.
Y Orihime se dejó llevar por las caricias y besos de su esposo.
