Greg y Jenny (Capitulo 10) ¨Viaje hacia el sur¨

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Era un frio y helado día en la ciudad de Las Vegas.

Ya era víspera de año nuevo. Los papas y abuelos de Greg ya habían vuelto a California. Jenny estaba más que emocionada. Viajarían en unas horas con Greg hacia Argentina, su tierra natal. Preparó toda la noche, las valijas y las cosas para ir hacia allí. Sanders estaba muy feliz de ver a Jenn tan alegre, iba volver, después de 12 años de no pisar suelo argentino. Lo que más anhelaba ella era conocer a sus cuñadas y sus sobrinos y volver a ver a su amada yegua llamada Dariela. Fijaron rumbo hacia el aeropuerto de Las Vegas, allí subieron al avión que iba directo hacia Buenos Aires. Había 7 horas de viaje, pero ambos se durmieron y aprovecharon la tranquilidad. Cuando despertaron ya iban por más de la mitad del viaje. El cansancio por no haber descansado, durmió por completo a Jenn.

-¿Cuantas horas habremos dormido?- Pregunta Sanders desperezándose.

-Como unas 4 horas más o menos- Responde De La Fuente sonriendo.

-Mucho tiempo para nosotros- Afirma riéndose.

-Si eso creo- Dice riéndose también.

El avión aterrizó en Buenos Aires por la tarde. El calor aturdió a los jóvenes ya que venían de Las Vegas donde era invierno. En el aeropuerto, los padres de Jenny los esperaban. La misma situación que le sucedió hace un mes a Greg, ahora le sucede a Jenn. Que su madre la llene de besos.

-Hola mi Jenita tanto tiempo sin verte mi corazón, estas devuelva en casa- Afirma Parminder la mamá de Jenny, tomándola de las mejillas.

-Hay mama tampoco no nos vimos hace 100 años che, pero estoy siento feliz de estar en casa- Responde De La Fuente sobándose sus mejillas.

-Hola hijita ¿Cómo te va?- Dice Daniel el papá de Jenn, tomándola de los hombros.

-Bien papá, aca estamos vinimos con Greg a visitarlos como ustedes querían- Afirma sonriente.

-Hola Greg que bueno es verte de nuevo- Afirma Parminder abrazando a Sanders.

-El gusto es mío- Dice Greg sonriendo.

-bueno vamos para casa que tenemos un largo viaje para allá- Espeto el señor De La Fuente.

El largo viaje hasta la estancia de la familia dejó exhaustos a Greg y Jenny. Los De La Fuente eran una familia acaudalada pero era modesta, educada y servicial. Habían criado a todos sus hijos en el campo. De los 5 hermanos, Jenny era la única hija mujer, la malcriaban por serlo pero ella siempre tenía el acto generoso de regalar sus juguetes nuevos a los niños que no tenían.

Llegaron a la casa principal, fueron al cuarto de invitados que les tenían preparado. La casa era muy grande, era en definitiva una casona. A Greg le daba un poco de miedo porque parecía una de las casas de las películas de terror.

-Jenny ¿Aquí no murió nadie no?- Pregunta Sanders mientras acomodaba su valija.

-No lo sé pero siempre este cuarto me dio escalofríos- Responde De La Fuente riéndose-me tienes que acompañar a visitar a alguien muy especial-

-Claro amor- Le afirma acariciando su rostro.

Ambos fueron hacia el medio del campo. Jenn cargaba una montura de caballo en su hombro, esto le pareció raro a Sanders.

-¿Sostienes esto un segundo?- Pregunta Jenn.

-Claro- Responde mientras lo sostiene con sus manos.

-¡Dariela! ¡Dariela! - Grita De La Fuente.

De pronto la yegua se acerca a Jenn, la reconoce al instante y Dariela comienza a relinchar de alegría. La yegua era una percherona blanca.

-Hola linda tanto tiempo sin verte hermosa ¿Cómo te trataron? ¿Eh?- Pregunta Jenn. Dariela solo relinchó feliz.

-Que linda que es- Afirma Greg acariciando a la yegua.

-Si la viste es bellísima, me la regalaron para mis 15 años y llore mucho cuando me tuve que ir a estudiar a Boston- Dice Jenn mientras corría una lágrima por su mejilla.

-Hay no llores amor, ella seguro que te extraño también- Responde Sanders abrazándola.

- No son lágrimas de tristeza son de alegría- Admite Jenny riéndose.

-Ah bueno pensé que eran de tristeza- Le dijo acariciándole el cabello.

-Bueno pásame la montura que voy a dar una vuelta- Afirma De La Fuente ansiosa.

Le puso la montura a su querida Dariela y salió al galope hacia un arroyo cercano. Jenny había practicado equitación así que sabía muy bien como andar a caballo. Sentía que su pelo color chocolate se cruzaba con el viento de frente y que sus hermosos ojos verdes azulados volvían a ver el bello lugar en donde creció. Volvió a donde se encontraba Greg. El, la vio tan emocionada y feliz que no quiso molestarla.

-Ven, sube Greg volvamos a la casa- Afirma Jenn extendiéndole la mano para subirlo.

-No Jenny yo mejor vuelvo caminando- Le dice algo nervioso.

-Greg ¿tienes miedo?- Pregunta riéndose.

-No yo no tengo miedo, es que… nunca he subido a un caballo- Responde riendo nerviosamente.

-Bueno esta será tu primera vez, ¿subes o te subo?- Pregunta amenazante.

-Bueno subiré pero me voy a aferrar tan fuerte a tu cintura que no podrás respirar, te lo advierto- Afirma Greg.

-No importa- Dice Jenny riéndose.

Ambos volvieron a la casa. Jenn dejó a la yegua atada a un poste para después asearla. Entraron a la casa y los dos se sentaron en el enorme sillón. Parminder les había preparado un licuado para cada uno.

-Gracias mami, ¿Qué vamos hacer a la noche? - Pregunta Jenn tomando el vaso con sus delgadas manos.

-Gracias señora De La Fuente- Agradece Sanders tomando el vaso el también.

-Bueno hija vamos a ir a La Plata a ver la quema del muñeco, Marcos vive allá ahora- Responde Parminder sentándose en el otro sillón.

-Ah mira que bien, Marquitos siempre se quiso ir a vivir a La Plata es el único que no te salió campero- Afirma De La Fuente riéndose.

-Amor te hago dos preguntas ¿Qué es la quema del muñeco? y ¿Quién es Marcos?- Pregunta Greg. El entendía todo lo que hablaban, Había aprendido español en la escuela y Jenny le había enseñado lo que no entendía.

-Bueno la quema del muñeco es una tradición de la ciudad de La Plata que consiste en quemar un muñeco grande hecho de alambre, madera, cartón, papel y otras cosas más, que representa el año viejo y Marcos es mi hermano mayor- Responde sonriendo por la curiosidad de su novio.

-Ah ok- Afirma Sanders dedicándole una hermosa sonrisa a su bella novia y abrazándola.

-ay, se ven tan enamorados, que quisiera tener mi cámara para sacarles una linda y amorosa foto- Dice enternecida por la situación.

-Hay mamá a veces exageras- Responde Jenny riéndose.

-Pero si se ven tan unidos, sabes Greg, te quiero como un hijo eres un chico muy amable y educado- Afirma Parminder y Sanders se sonrojó.

-Gracias Señora De La Fuente lo que más me importa a mí es hacer feliz a su hija cueste lo que cueste, sabe que daría la vida por ella, usted la cuidó por mucho tiempo, desde que estaba en su vientre hasta que se convirtió en toda una adulta, ahora me toca cuidarla y darle todo lo que quiera- Dice Greg y Jenny le da un abrazo fuerte.

-Hay bebe a veces eres tan tierno, ¿que a veces?, todo el tiempo que estás conmigo- Responde De La Fuente abrazándolo con mucha más fuerza.

-Me encanta que estés feliz y lo sabes- Afirma Sanders besando tiernamente sus labios.

-Hija ¿te acordas de la pequeña regla de la casa, verdad?- Pregunta la señora De La Fuente.

-Si mamá me la acuerdo, pienso en esta casa y me acuerdo- Responde riéndose.

-Aunque solo vivamos solo tu papá y yo, todavía sigue en vigencia, acordate de eso- Afirma seriamente.

-Ok, mamá, igual emm… nada déjalo ahí- Dijo Jenny nerviosa.

-Bueno mejor así, vayan a vestirse que vamos a ir temprano a la casa de Marcos- Afirma Parminder dándoles un empujón a cada uno.

Ambos subieron y quedaron solos en el cuarto. Jenny fue directamente hacia su ropa que ya tenía preparada, pero Greg, corroboró que nadie estuviera en el pasillo y cerró la puerta. Jenn estaba dada vuelta mirando su blusa para ver si no tenía ningún defecto, entonces el aprovechó la situación, le dio la vuelta, la tomo de las muñecas y se abalanzó ella. De La Fuente ya sabía las intenciones de Sanders.

-Espera Greg, no estamos en casa para… hacerlo, en esta casa hay una regla que nada de relaciones sexuales- Afirma tratando de despegar de su cuello a Sanders.

-Pero Jenny, por favor no lo hemos hecho en un mes y tú te reúsas, vamos tus padres no nos escucharan, excepto si tu gimes como una zorra- Implora Greg haciendo un puchero.

-¡Greg Hojem Sanders! Que te he dicho de usar ese lenguaje conmigo, soy tu novia no una de las fáciles que tuviste por ahí-Expresa De La Fuente muy enojada y empuja a Sanders hacia el suelo.

-Jenny, tranquila linda perdóname no quise decir eso es que… fue lo primero que se me cruzó por la cabeza- Suplica tratando de abrazarla.

-Suéltame eres un tonto solo me hiciste enfadar pero… como no perdonar a ese cuerpito tan lindo y esos bellos labios que beso sin permiso- Afirma De La Fuente dejándose abrazar.

-Por poco pensé que… me darías una bofetada- Responde nervioso.

-Hay… como te golpearía, menos a esta hermosa carita de ángel que tienes- Dice Jenn acariciando su rostro y besándolo sin previo aviso- Vamos a vestirnos porque si no mi mamá se va a enojar-

-Bueno, voy a bañarme linda… grrrr- Dijo Sanders después de darle una nalgada cariñosa a su bella novia.

-Claro mi perrito lindo, sabes que soy tu gatita, miau…- Responde De La Fuente.

Los dos se vistieron, bajaron y fueron en el auto hasta la casa de Marcos. Allí los esperaban todos.

-Hermanita tanto tiempo sin verte nena, ¿Cómo estás? - Pregunta Marcos recibiéndola con un fuerte abrazo.

-Hay te extrañe Marquitos, bien por suerte ¿Vos?- Responde y pregunta Jenny.

-Bien me alegro y ¿Este tipo quién es?- Pregunta mirando con arrogancia a Sanders.

-Es Greg, mi novio nene, no te pongas así- Afirma algo enfadada.

-Ah bueno, hola Greg un placer conocerte- Dice Marcos estrechándole la mano.

-El placer es mío- Responde Sandershablando claro en español.

La cena transcurrió en completa calma. Ya se acercaban las doce de la noche, ya iniciaría el año nuevo. Todos estaban afuera esperando a que se haga la hora. Greg y Jenny estaban abrazados tiernamente, contemplándose uno al otro. A pesar de todo, su amor había perdurado. En ese instante se hicieron las doce, todos gritaban de emoción por el año nuevo. Los fuegos artificiales iluminaron los cielos con sus colores tan hermosos. Ambos pidieron un deseo, que su amor sea para siempre, que el destino le depare lo que sea, para que los una más y más. Se besaron apasionadamente y se miraron a los ojos. Después fueron a ver al muñeco. Siempre tomados de la mano como símbolo que se amaban.