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Historia Co-escrita con la autora Cpbr15

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"Quiero decirte que te amo, quiero decirte que eres mío,

que no te cambio por ninguno y por tenerte desvarío."

-Laura Pausini-

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Prodigio 4: Quiero decirte que te amo.

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―Adrien ―Grito Cloe al entrar a la casa, a pesar de todo logro su cometido traerse a Marinette a rastras, en el fondo, lo único que quería era poder restregarle a la pelinegra que ella fue quien se quedó con él.

―Señora― Le saludo un ayudante en el hogar ―El señor se encerró en el gimnasio desde que llego ― le indico.

―Gracias― respondió de mala gana Cloe ―Por cierto― le extendió la bolsa de cosas que compro la señora no dudo en tomarlas ―Ya que tenemos invitados no poder preparar la Cena, podrían cocinar las pastas que tanto le gustan a mi esposo ― exigió.

―Claro que si ― le aseguro la señora.

―Lamento incomodar ― Se disculpó Marinette, pero la empleada le hizo un gesto que no se preocupara.

―Ven Marinette, vamos a saludar ― Cloe prácticamente ha tenido su mano apretando la muñeca de la pelinegra todo el camino, la jalo para que subieran las escaleras.

Al final Marinette solo logro cambiarse la ropa anterior por un bello vestido azul claro, con un chaleco blanco, recogió su cabello en una trenza, Cloe trataba de ser amable, pero por alguna razón su retorcida personalidad chispeaba por momentos.

―Adrien cariño ― Grito tan pronto pusieron un pie en el segundo piso ―Adrien sal por favor.

―Princesa ¿Por qué gritas así? ― pregunto Adrien quien salía del gimnasio limpiando el sudor del rostro con una toalla, vestía solo los tenis y una sudadera, su mirada se encontró con los ojos azules de Marinette y empezó a tartamudear ―Hola― finalmente puso articular, la pelinegra solo alzo su mano y movió un poco sus dedos en respuesta, mostrando su peculiar sonrisa tiesa de nerviosismo.

El calor se hizo presente al instante en las mejillas de Marinette, los músculos perfectamente marcados en el cuerpo de Adrien sin duda lograban hacerlo mucho más atractivo de lo que siempre había sido, otra prueba que se trataba de todo un hombre.

― ¡Sorpresa! ― Exclamo Cloe ― Mira a quien me encontré en el negocio de sus padres, a poco no está muy linda nuestra Marinette ― ese tono de voz tan hipócrita no había cambiado en nada ― llego ayer desde New york y solo se quedará hasta la próxima semana, así que sin dudarle le invite a cenar hoy con nosotros.

―Lamento incomodar ― repitió la pelinegra

― ¡No! ― Casi grito Adrien ― ¿Cómo crees es una molestia?, es… un placer verte de nuevo, luces muy… ― le costaba encontrar las palabras en su mente, verla lo había anonado.

―Adrien, Por qué no vas y te cambias, te esperamos en el comedor ¿te parece? ― propuso Cloe.

―Suena bien, las alcanzo en un momento ― el rubio les regalo una sonrisa, cuando pasaba al lado de su esposa esta lo detuvo con el brazo y lo miro exigiéndole una muestra de cariño, Adrien le regalo un beso en la mejilla.

―Está más guapo de nunca ¿cierto? ― le pregunto Cloe a Marinette con aires de superioridad.

― ¿He? ―Ella se hizo la desentendida ―Si supongo ― intento mostrar el mayor desinterés posible, aunque por dentro el corazón gritaba de emoción.

Cloe le dio un breve recorrido por la casa, se jactaba con orgullo de vivir en la mansion Agreste, pero los pensamientos de su invitada estaban sobre el sexy cuerpo de Adrien, Marinette no podía quitarse esa imagen mental de la cabeza, por un momento se sintió acomplejada, ella no había cambiado mucho físicamente, su cabello estaba más largo y ahora lo usaba principalmente suelto o trenzado, su rostro incluso mostraba algunas líneas de expresión en la frente, producto del stress del trabajo, su piel necesitaba muchos más cuidados por el paso de los años para verse tersa, no le daba tiempo de hacer ejercicios, afortunadamente su metabolismo le ayudaba a comer sin engordar, así que solo había ganado un poco de peso que nadie notaba, pero si la hacían ver un cuerpo más curvilíneo y maduro.

Cloe contaba la historia de cómo terminaron juntos, se inscribió en la misma universidad que él, la muerte de su padre en el último año de la escuela la afecto bastante, era un suceso que Marinette aun recordaba muy bien, le narro también acerca de cómo los Agrestes le apoyaron en ese momento, y como Adrien cuido de ella durante la universidad, al final de mucho batallar durante años comenzaron a salir y hace casi un año se casaron, para la pelinegra sonaba más como una historia del chico resignado a quedarse con la acosadora que amor real, pero al final ¿Qué importaba?, Cloe era su esposa, lo consiguió, aunque le llevo muchos años, lo hizo suyo.

― Supongo que ahora vienen los niños ― comento Marinette como algo natural de una pareja, realmente quería saber algo al respecto.

― ¡Claro que no! ― respondió Cloe con indignación―Estamos demasiado jóvenes, no quiero un montón de chiquillos corriendo por la casa, llevándose mi juventud, quiero aprovechar y viajar, ir a fiestas, ser una pareja con alta vida social, tu sabes a lo que me refiero.

Marinette sintió que le regresaba el alma al cuerpo con esa respuesta ― ¡por supuesto! La vida es para vivirla, antes que cualquier cosa.

―Tampoco es que quería casarme tan pronto, pero tenía que asegurarlo, vieras tu como todas las modelitos, y las mujeres por la calle lo miran, luego de mucho presionar logre mi cometido, no podía dejar que cualquier aparecida pretendiera que puede quitármelo ― Cloe lanzo la indirecta a su invitada disimulando con una sonrisa.

―Siempre han sido el uno para el otro desde que puedo recordarlo, y eso es casi que doce años creo yo ― dijo Marinette.

― Que buena memoria tienes ― le alago la rubia dándole un suave golpe en el brazo ―no se te ha quitado lo ñoña ― se burló.

Marinette sintió un deseo incontrolable de tomarla por el pelo, pero respiro profundo y se controló ―En el fondo las personas nunca cambian.

A la pelinegra ya no le quedaba la menor duda porque Cloe la había traído a rastras con una falsa alegría por volverla a ver, para que viera el espectáculo que era su vida y que tenía el mismo chico que ambas pretendieron en su juventud.

―Señora ― interrumpió una empleada ―La comida esta lista.

―Adrien ¿está en el comedor? —pregunto la rubia.

―Si señora.

―Bien, ya vamos para allá, retírate ― orden que obedeció la empleada sin chillar.

El deseo que querer golpear a Cloe subía con cada gesto de egocentrismo que mostraba, Marinette solo deseaba acabar este espectáculo y regresar a su casa lo más rápido posible, bajaron hasta el comedor donde Adrien ya estaba sentado, concentrado en su celular, Cloe le abrazo por la espalda y tomo su puesto al lado de él, mientras su invitada se sentó frente a la pareja.

La comida no demoro en llegar, la conversación fue corta y Marinette no daba más que respuestas evasivas el montón de preguntas que no se cansaba de realizar Cloe de sus cosas personales, en un intento por demostrar que al final de cuentas no tenía la vida de lujos que ella si había conseguido.

Marinette se sentía supremamente incomoda, sus manos sudaban, miraba a los lados evitando a toda costa el contacto visual con Adrien, sabía que sus ojos delatarían sus sentimientos, pero lo percibía, la fuerza con el que el si la detallaba, casi se sentía desnuda ante las verdes esmeraldas que no hacían más que posarse sobre ella.

―No puedo creer que todavía estés soltera, vamos, estoy segura que algún gringo guapo atrapo a ese corazón ― comento Cloe.

― ¿Estas soltera? ― pregunto Adrien para confirmar aun no cabía de la impresión.

―Sí, ¿puedes creerlo cariño?, la talentosa diseñadora Marinette no tiene pareja, me lo confirmo su madre hoy que fui a visitarlos, pero yo sé que hay alguien, solo que ella no quiere admitirlo.

―No, no lo hay, simplemente… el trabajo no me permite mucho tiempo libre, al menos para ir a citas y conocer a alguien.

Adrien sabía que no debía alegrarse, pero no podía evitar sentir como la dicha invadía su interior, era egoísta, no podía tenerla, pero que tampoco fuera de nadie le reconforto.

Al final de la cena, Marinette no tardo en retirarse casi corriendo del lugar, Adrien se ofreció a llevarla, gesto que no le agrado a Cloe, pero la pelinegro le dijo que no se preocupara, sin poder retenerla más tiempo la vio partir.

….

….

―Creí que nunca terminaría esa farsa ― comento Marinette en la seguridad de su habitación a Tikki.

―Fue muy incomodo incluso yo me sentía con ganas de salir corriendo y eso que solo escuchaba como la otra alardeaba una y otra vez ¿Cómo pudo Adrien casarse con esa arpía?

Marinette no pudo evitar sonreír ante las palabras de Tikki ―No lo sé, pero no importa.

―No me mientas, si te importa, que este casado es algo que podías aceptar, pero que sea con esa, claro que te importa.

― ¿Pudiste ver a Plagg? ― pregunto Marinette mientras se desvestía para ponerse ropa más cómoda.

―Sí, me salí de tu bolso y hablamos debajo de la mesa, la voz tan molesta de Cloe cubría cualquier otro sonido, aunque percibí algo más en el segundo piso― se burló la pequeña bola roja.

―Me alegra, ese gato es adorable sin duda.

―Marinette, ambas sabemos que aun tienes sentimientos por él, creo que puedes decírselo, algo me dice que Adrien y Cloe no son la pareja que ella quiere hacer ver― sugirió Tikki.

― ¡Claro que no! ― reprocho Marinette ―Es decir no podría, no fui capaz antes, como voy a meterme en la mitad de un matrimonio, que pudimos no lo sé, limar un poco las asperezas del pasado esta mañana no significa que Adrien sienta aun algo por mí.

―Creo que lo perderás por tímida, nuevamente― enfatizo mucho Tikki esa última palabra.

―Tikki ¡por favor! ― insistió Marinette para que dejara el tema.

―Yo sé que quieres hacerlo.

― ¿Hacer qué? ― pregunto Marinette

―Decirle que lo amas, que es tuyo, así como tú siempre has sido de él.

― ¿Y que ganaría con eso? ¿quitarle el marido a alguien más? Aunque sea Cloe, Tikki no me criaron para meterme en un matrimonio, no es correcto, calle lo que sentí todos estos años, qué más da llevarme mis sentimientos hasta la tumba sin que él los sepa.

―Ya lo sabe― le recordo la bolita roja

― ¿Saber qué? ― trato de entender Marinette

―Que tú lo amabas, se lo dijiste esta tarde ¿acaso ya lo olvidaste?

Marinette se levantó de golpe de la silla con la pregunta de Tikki, el recuerdo llego a sus memorias, el rostro de Adrien tan incrédulo cuando ella se confesó hace unas horas "¡Yo te amaba!" fueron sus palabras ― ¡NOOOOO! ― se lamentó mientras estiraba su rostro con sus manos y se tiraba en la cama haciendo berrinche.

―Dime que no dije eso por favor ― le pidió a Tikki golpeando su rostro con la almohada

―Yo no te odiaba, yo te amaba, eres un idiota por que no te diste cuenta ― la imito Tikki.

―Quiero que me trague la tierra en estos momentos ― confeso Marinette

― ¿Podrías dar un paseo por las calles de la ciudad como en los viejos tiempos? Eso siempre te ayudaba― sugirió Tikki logrando captar la atención de su amiga, se miraron con mucha complicidad.

―Hagámoslo― se decidió Marinette ― ¡Tikki Transformacion! ― Exclamo la chica.

….

….

La brisa de la noche siempre le era agradable a Ladybug, estaba sentada sobre el techo de un alto edificio de la ciudad, frente a ella se alzaba la torre Eiffel símbolo de su país, de noche sin duda iluminada este monumento lucia mucho más imponente, la joven trataba de tranquilizar su agitado corazón y aclarar sus sentimientos, fue in día demasiado intenso para ella, cargado de muchas emociones.

Estaba tan concentrada en sus propios pensamientos que no noto el chico que llego para hacerle compañía ―Es una bella vista sin duda ― comento Chat y Ladybug salto de la impresión, logrando que resbalara un poco pero rápidamente fue tomada en brazos por su compañero, regresando por segunda vez al pecho de Adrien.

― Supongo que tampoco podías dormir My lady ― susurro el Sexy gato, causando que las mejillas de la chica hirvieran.

Marinette reacciono por la vergüenza empujándolo ― deja de hacer eso gato― le pidió, pero no le dio la cara.

― ¿Hacer qué? ¿Salvarte dos veces en un día? ― Le pregunto en tono tan positivo de sí mismo que sonaba más como un intento de conquista.

―Únicamente me has tomado desprevenida, no te creas mucho por eso ― respondió su seguridad como heroína había vuelto.

― Entonces me permites hacerte una pregunta un poco indiscreta My Lady.

―Supongo ― le permitió Marinette, aunque no estaba completamente segura de que esperar.

― ¿Qué ropa tenías puesta antes de transformarte?

―Mi pijama ¿Por qué? ― la chica seguía desconcertada.

―Eso lo explica ― comento con tono burlón el gato.

― ¿Explicar qué? ―Ladybug comenzaba a impacientarse,

Chat se acercó pata hablarle al a oído, percibió como le fallaban las piernas a su compañera ―Sentí un tamaño diferente esta vez, un poco más grandes, además que estoy seguro que no llevas sujetador ― completando su afirmación con un suave lamido en el lóbulo de la oreja de Ladybug.

La temperatura corporal de la heroína subió en un segundo, sentía tanta vergüenza en esos momentos, su cuerpo más voluptuoso en ese traje ajustado la hizo sentir prácticamente desnuda gracias al comentario del gato ― ¡Chat Basta! ― le exigió

El felino hábilmente poso su brazo por la delgada cintura de la chica y la trajo de nuevo hacia él, ella no opuso resistencia ―Tu misma lo dijiste, ya no somos unos niños― le recordo

Sus rostros estaban tan cerca que las puntas de sus narices podrían rozarse ante cualquier leve movimiento y sus corazones latían tan rápido que se escuchaba el eco que producían en el silencio de la noche ―My Lady ― susurro Adrien rompiendo el espacio entre sus labios y los de ella al tiempo que cerraba los ojos, pero los dedos de Ladybug protegiendo sus labios no le permitieron lograr su cometido, abrio sus ojos y se separó nuevamente para ver la lagrima que corría por la mejilla de su compañera.

―NO, no es correcto, tu sellaste fidelidad con otra persona, no puedo ― le dijo Ladybug a pesar de los enormes deseos de conocer el sabor de su boca.

―Tienes razón, perdona mi imprudencia ― se disculpó el felino.

―Vuelve a casa Chat, tienes a tu esposa esperando por ti― esas palabras a pesar de ser verdad dolieron en el corazón del rubio.

Tomo la mano de Ladybug y planto un beso en ella ―Descansa My Lady ― se despidió para luego perderse entre la oscuridad.

Tal vez esa oportunidad de besarse jamás vuelva a repetirse, Marinette sabía que se lamentaría toda la vida por haberlo impedido, pero debía hacer lo correcto, no podía ser plato de segunda mesa de nadie, aunque se tratara del mismísimo Adrien Agreste.

….

….

― ¿Paseo Nocturno? ― pregunto Cloe mientras Adrien entraba luego de deshacer su transformacion por el balcón de su habitación, ella estaba sentada en la cama.

―Lamento haberte molestado ― se disculpó con su esposa ― Hola Byzz* supongo que tu portadora no te dejo dormir tampoco ― la abeja que flotaba al lado de Cloe solo sonrió.

― ¡Adrien Quiero queso! ― exigió Plagg.

―Yo le doy el queso, ven Plagg, sígueme― se ofreció Byzz a su amigo los dos Kwani salieron de la habitación, también para dejar sola a la pareja.

Adrien regresaba a la cama ―Deberías hacerlo tú también, hace demasiado tiempo que tú y Byzz no hacen una transformacion ― le sugirió en un intento por sonar natural.

―Quiero hacerlo y no una transformacion, quiero hacerlo ahora― le exigió Cloe

―Pudiste haberlo pedido antes, ahora estoy demasiado cansado.

― ¡Soy tu esposa Adrien! ¿Cómo es posible que tenga siempre que suplicarte para que hagamos el amor? ― el rubio mordió sus labios ante las quejas de Cloe, no la evitaba, simplemente se sentía muchas veces tan vacío la tomarla entre su cuerpo.

Ella no tenía la culpa de nada, Adrien al final solo se resignó a estar con alguien que significara estabilidad y Cloe estuvo detrás de él tantos años, era una portadora de miraculous también y eso facilitaba mucho darle libertad a sus Kwani y evitar fueran descubiertos, era un caballero y por eso intentaba complacerla en todo lo que le fuera posible.

Para proteger a Plagg, esa es la verdadera razón de su matrimonio.

― Solo por hoy princesa, realmente estoy muy cansado ― le regalo un corto beso en los labios.

―He dispuesto mi vida para ti Adrien, no para andar volando por las calles de noche, esta ciudad ya no necesita a los héroes te recuerdo.

―Mejor duerme, no sé tú, pero mañana me espera un largo día en la oficina ― el rubio apago la luz de su mesa de noche y le dio la espalda a su esposa.

Dicen que tus verdaderos sentimientos le pertenecen a esa última persona en la que piensas antes de dormir, a pesar de tener a unos pocos centímetros a una bella mujer, la mente de Adrien no podía dejar de evocar a Marinette con la imagen de ella en su mente cerro los ojos.


Hola de nuevo aqui Paola dejandole noticas a mis lectores, inicialmente queria actulizar el lunes pero como se que morian por saber mas de la historia y por que Adrien esta casado con Cloe no pude esperar y aqui esta el nuevo capitulo !

Ustedes son lo mejor sus comentarios me suben el animo a millon y quiero escribir y escribir pero la universidad y el trabajo me impiden hacerlo tan seguido, sucede que estos capitulos pude lanzarlos tan seguido por que ya los tenia casi listos, pero ya que alcanze casi todo lo que tenia escrito, supongo que actulizare una o dos veces por semana de aqui en adelante.. muchas gracias por poner esta historia en sus favoritos! y por comentar, por favor no dejen de hacerlo, les mando un abrazo enorme... Paolite.