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Colaboración con la autora cpbr15

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"Tengo ganas, Tengo tiempo
Y mil canciones que cantarte
Tengo historias, tengo cosas que contarte"

-Andrés Cepeda-

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Prodigio 11: Tengo ganas.

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Marinette despertó con mucha dificultad, conservar una sola posición toda la noche no era muy agradable, sentía los espasmos en su espalda subiendo a su cuello el cual le costaba incluso girar, la última vez que pasó tan mala noche fue varios años atrás incluso con el estrés del trabajo en New York podía llegar a su departamento y caer dormida rápidamente por la satisfacción de la labor cumplida día a día, pero hoy era diferente, trato de hacer el menor ruido posible para moverse a medio lado y visualizar aquello que sólo era posible en sus sueños, Adrien Agreste yacía dormido en su cama.

Marinette se llevó las manos al rostro, aunque nadie le estuviera viendo en un intento por disimular sus mejillas sonrojadas y las enormes ganas de gritar de felicidad, extendió su mano para tocar su frente y verificar en qué estado se encontraba aún el rubio, una sensación de tranquilidad se adueñó de ella al confirmar que la fiebre había desparecido.

Los recuerdos de la noche anterior golpearon en su mente, Adrien finalmente le confesó sus sentimientos pero perdió el conocimiento a los pocos minutos cuando la transformación se rompió Plagg quedó volando en el aire y ella se apresuró a recibirlo en sus manos el Kwani también ardía en fiebre, lo acomodó entre los cojines y enseguida fue a buscar toallas húmedas para bajar la fiebre de ambos, afortunadamente la ropa de Adrien estaba seca pues su traje de Chat Noir fue el que recibió la lluvia y brisa fría de la noche, eso explica que Plagg también cayera enfermo, ayudada por Tikki se encargó de bajar la Temperatura corporal de ambos y darles de beber una infusión de miel y limón que sirviera para recuperar algo de fuerzas.

Marinette no podía asegurar a ciencia cierta a qué hora se quedó dormida, cuidar de Adrien fue su única prioridad, miro el reloj en la pared indicaba pasadas las ocho de la mañana, odio que su cuerpo estuviera tan acostumbrado a madrugar que incluso le levantó esta mañana a pesar del evidente cansancio, salió de la cama evitando hacer demasiados movimientos que pudieran despertarle a su compañero, estiró sus músculos, tomó ropa limpia y pasó al baño donde se dio una ducha rápida.

El sonido del agua cayendo le levanto, Adrien abrió sus ojos con mucha dificultad sentía sus párpados supremamente pesados, pestañeo varias veces y froto sus dedos sobre ellos para intentar deshacerse de la sensación pegajosa en su mirada, su pecho dolía y percibía ese ardor desde su garganta hasta sus fosas nasales, tosió un par de veces sintiendo ese rugido eco vacío en sus pulmones, el dolor muscular no se hizo esperar, tal vez la fiebre había desaparecido pero el cuerpo aún se encontraba resentido en muchos aspectos, se levantó como pudo para sentarse al borde de la cama mientras movía sus hombros y cuello para combatir la tensión muscular.

Luego que el sonido de la ducha se detuviera se necesitaron algunos minutos para que Marinette se mostrará, Adrien fue el primero en dar los buenos días, la peli negra tomó asiento frente a él y tocó nuevamente su frente, el rubio tomo su mano con la suya al tiempo que retiraba el contactó —Ya no hay fiebre, gracias — Marinette sonreía de felicidad.

—Qué bueno, aun así, siento que deberías tomar alguna medicina sólo para asegurarnos que no tengas una recaída— mordió sus labios para obligarlos a decir las siguientes palabras, después de todo la culpa le estaba consumiendo — perdóname, por mi falta te expusiste de esa manera, lo siento tanto.

El rubio negó con su rostro y tomó la barbilla de la chica para que le viera a los ojos a pesar de no tener una gota de maquillaje las facciones más marcadas de Marinette le dejaron sin aliento, ella era simplemente encantadora al natural —nada es tu culpa princesa, siempre he sido un imprudente— regalándole una leve sonrisa —¿puedo usar el baño?

—Sí, claro que si — el nerviosismo le invadió por imaginarse, aunque fuera un segundo la imagen de Adrien Agreste tomando una ducha en su baño — bajaré por el desayuno, ya regresó— le comentó la peli negra para salir casi corriendo al instante de su habitación.

Marinette llegó hasta la cocina donde se encontró con su madre quien noto la ansiedad de su hija al instante —¿Todo bien cariño?

—Mamá sí, todo perfecto— intentaba disimular su acelerado corazón con su sonrisa estática que daba como resultado una expresión terrorífica en ella — ¿sabes? Se me antoja esa deliciosa crema de avena haces cuando me siento un poco desganada y sí que lo estoy ya que me regresó mañana.

El puchero de Marinette convenció a su madre — Claro que si mi niña — en pocos minutos el desayuno estaba listo acompañado de algunos recién horneados croissants.

Tan pronto la señora Dupain se retiró de la cocina para continuar ayudando en la panadería, Marinette aprovechó para servir otro plato de crema, tomó algunos panes, mucho queso y galletas y subió hasta su habitación.

Adrien estaba conversando con Tikki Y Plagg, a simple vista el gato tenía una mejor pinta lo cual le alegro —¡llegó el desayuno! — exclamó con entusiasmo mientras intentaba mantener todas las cosas entre sus brazos, Adrien llegó hasta ella para ayudarle.

—No debiste molestarte, ya bastante hiciste por mi anoche, Tikki me contó que cuidaste de mi hasta que la fiebre bajo, gracias — Adrien habló con total sinceridad lo cual sólo lo hacía más encantador

—No fue nada, no te preocupes — dijo Marinette echando para atrás su cabello, le ofreció un croissant al rubio —se lo mucho que te gustan — este no pudo evitar sonreír por la veracidad de la afirmación —galletas para Tikki y queso para Plagg— los Kwani tomaron su comida sin dudarlo.

—¿Lo preparaste tú? —pregunto Adrien al probar la crema de avena que entró como gloria en su garganta —está delicioso — admitió, detallo el sanado pero aun visible daño en los labios de marinette producto de su imprudencia, se maldijo una y otra vez y entendio que no tenia derecho a tocar esos labios nuevamente.

—Fue mi mamá, yo sólo ayude un poco, cómelo todo necesitas reponer fuerzas

—No pienso negarme a ser consentido por ti, de hecho, no voy a negarme el placer de tu compañía nunca más — comentario que torno de carmesí las mejillas de ambos.

Compartieron un largo rato en la mañana antes que el rubio se retirase no sin antes acordar encontrarse más tarde para ir juntos a ver al maestro, no hablaron de la confesión de Adrien el simple hecho de poder mantener una conversación amigable luego de todas las cosas sucedidas en estos días fue enriquecedor para ambos.

...

...

—Justo a tiempo gatito — le saludo Marinette al rubio que asomaba a su encuentro.

Las formalidades de sus trabajos habían quedado a un lado, Adrien vestía unos pantalones de drill beige acompañados de un suéter rojo con estampado al frente, chaqueta negra y una mochila a su espalda para guardar sus cosas; mientras la chica resaltaba por lo chic de su atuendo una bellísima blusa rosa de satín con chaqueta de mezclilla manga larga y pantalones oscuros bota tubo de mezclilla, su cabello estaba recogido en una alta cola de caballo dejando su particular flequillo en el rostro.

—No es educado hacer esperar a una dama—le saludó el rubio

—Vamos, ya le hicimos esperar toda la semana por volver a vernos — el rubio afirmó con el rostro y dos calles después ambos estaban frente a la puerta

—Adelante — escucharon esa singular voz resonar del interior sin pensárselo mucho entraron.

El maestro les recibió con mucha felicidad verlos llegar juntos y percibir ambos corazones en paz era todo lo que necesitaba sus invitados tomaron asiento frente a él y sus Kwanis flotaban a sus lados.

—Parece que pudieron limpiar sus asperezas es muy alentador verles llegar juntos — comentó con picardía en su voz el anciano, a su edad ya no le preocupaba poner filtro en sus palabras, los dos jóvenes se tensaron al instante producto del nerviosismo.

—Bueno maestro pudimos sólo habernos encontrado en el camino, sólo es causalidad — comentó Marinette

—Las casualidades no se miran a los ojos demostrando complicidad en sus actos— no había forma de engañar la sabiduría comprendió Marinette

—Lo importante es que estamos aquí, para decidir el próximo guardián— intervino el rubio para desviar el tema pues sabía que la peli negra estaba muriendo de vergüenza y eso que no había pasado nada entre los dos, solamente durmieron en la misma cama.

—En cuanto a eso, debo hacerles una pregunta antes.

—Pregunte sin problemas maestro— le concedió Adrien

El anciano tomo un fuerte suspiro y les regaló aún mirada a ambos antes de formular la inquietud — ¿pudieron finalmente conocer los sentimientos del otro?

La primera en sobresaltarse fue Marinette de sólo recordar las palabras de Adrien su corazón aceleró el ritmo, quiso decir algo, pero la mano de Adrien sobre la suya le distrajo, el rubio habló antes — yo confesé mis aprecios a Marinette, pero comprendo que ella decidió estar con alguien más, lamento decepcionarle maestro, hable muy tarde y por eso…— se giró a mirarla y darle una sonrisa — por eso al final de este camino al menos podemos ser buenos amigos, eso espero.

Nataniel la imagen del pelirrojo arremetió en la mente de la chica y logró estrechar su corazón, Adrien estaba admitiendo que le había perdido y aun así mostraba tanta serenidad en su rostro, Marinette no puedo evitar sentirse miserable por toda la situación quiso gritarle que en realidad ella y Nataniel no estaban juntos, que a pesar de lo que él vio o piensa sólo quedaron como amigos pero no era momento ni el lugar para hablar de eso, después de todo él era un hombre casado, aún si ella estaba libre, aún si Adrien le había aceptado amarla por todos estos años, la vida del rubio estaba atada a otra persona le gustase o no esa era la realidad.

El anciano suspiro un poco decepcionado —bueno me hubiera gustado no tener que elegir a uno de los y poder estar tranquilo porque los miraculous quedaban en ambas manos, pero creo que era demasiado pedir — sus intenciones siempre fueron juntarnos desde un principio.

—Maestro ¿acaso usted? — Marinette comprendía lo que estaba escondido en las intenciones del anciano.

—Par de tontos, este pobre viejo sólo quería verlos juntos y que luego de todos estos años fueran capaces de perdonarse las heridas del pasado, Pero bueno, no se puede tener todo.

—Está bien —intervino el rubio —es suficiente con que podamos vernos a los ojos sin ninguna muestra de odio entre nosotros —sonreía con tanta plenitud que para Marinette lucia como un ángel en esos momentos.

—Adrien — susurro la chica estaba a un paso de soltarse a llorar, le amaba, la madurez y serenidad que mostraba Adrien sólo le cautivaba por completo.

—Has madurado sin duda, te lo dije la última vez que viniste, tu mente y corazón han crecido mucho en estos años Adrien, se lo difícil que fue todo para ti antes, tu padre, tu madre y tantas cosas por las que pasaste y a pesar de todo estás aquí erguido como un tronco fuerte por el paso del tiempo, por eso creo que el siguiente guardián de los miraculous debes ser tú, tus padres, tu, la persona que amas, eres alguien que por alguna razón atrae el poder de los Kwani.

La decisión dejó a ambos un satisfechos, se miraron a los ojos aceptando que era lo mejor —Felicidades Adrien —los tres Kwani le rodearon.

—Es una gran responsabilidad, espero no decepcionarle.

—Lo harás bien, estoy segura, has pasado por tanto y sigues en pie sin haber perdido tus convicciones, tienes la capacidad de ser amable con todos, sabrás cuidar de los Kwani cuando regresen el miraculous y asignaras nuevos gestores de la justicia cuando llegue su momento—Marinette le animo colocando su mano en el hombro del chico.

El anciano sirvió más té mientras la plática se tornaba más agradable.

…..

…..

Salieron del lugar mientras conversaban caminaron algunas manzanas, el tiempo entre ellos y lo que sucedía alrededor parecía fluir de manera distinta, eran dos viejos compañeros tratándose como amigos luego de mucho tiempo separados, aunque el amor seguía manifestándose en el aire. El celular sonando de Marinette fue el encargado de romper la magia, la chica le hizo señas que le diera un minuto al rubio, saco el aparato de su bolso al abrirlo Tikki le dio una mirada de "estas en problemas" miro la pantalla y la foto de Nataniel acompañaba la llamada entrante.

―Hola― respondió con algo de miedo, como si se sintiera culpable por compartir esos momentos con Adrien, como si estuviera engañándole a pesar de no ser nada más que amigos.

― ¿Estas libre esta noche? ― pregunto Nataniel sin rodeos.

Marinette miro su reloj eran las cuatro y media de la tarde, quería poder compartir un rato más con Adrien, pero también deseaba aprovechar su última noche con Nataniel ―a eso de las ocho de la noche, ¿crees que está bien?

―Creo que es perfecto, debes estar temprano en casa tu vuelo es mañana a las diez am, no quisiera desvelarte ― la joven sintió el ardor en sus mejillas de solo imaginarse nuevamente bajo las sabanas del artista, desnuda y entre sus brazos.

―Llego a esa hora sin falta no te preocupes.

―Te veo entonces, un beso mi musa ― se despidió el pelirrojo para colgar la llamada.

― ¿Era Nataniel? ― pregunto Adrien y la chica se lo confirmo con el rostro, se veía feliz, noto como le brillaron los ojos durante la llamada, para él, ella ya le pertenecía a otro, era una idea que no le agradaba, pero debía respetar ―Si tienes que irte está bien, traigo el coche solo dos manzanas más y estamos en el parqueadero, puedo llevarte ― se ofreció.

―Pues estoy libre hasta las siete más o menos ― refuto Marinette quien no quería perderse la compañía de Adrien.

―Hay un sitio al que me gustaría ir contigo, tengo ganas de decirte muchas cosas ― confeso el rubio ― creo que el mejor escenario para todo lo que deseo contarte.

―Entonces apurémonos, ya casi acaba la tarde.

Ambos caminaron hasta llegar por el coche, Adrien conocia el camino de memoria, la música acompaño el trayecto, luego de un rato, llegaron a su destino.

―Me esperaba cualquier cosa menos, esto ― comento Marinette, cuando giro Adrien no estaba, inspecciono a sus alrededores con la mirada y el gato cayo a su lado.

―Entremos ― le pidió Adrien, a la luz del día el entallado cuero negro brillante, marcaba perfectamente los músculos del modelo, la chica estaba por caer desmayada brotando sangre por su nariz.

―Adelántate tú, yo necesito transformarme ― pidió Marinette.

―Te veo en nuestro antiguo salón ― le indico el rubio, usando su bastón como resorte con un solo impulso llego al techo del edificio.

El lugar solo estaba habitado por un viejo vigilante en su cubículo viendo televisión, Chat se movió con cautela, llego hasta la puerta del salón y deshizo la transformacion, Plagg le ayudo para abrir la puerta, los recuerdos brotaron de sus memorias y se manifestaban como lágrimas en sus ojos, limpio su rostro, se apoyó en la mesa de la primera línea de asientos y poso su mirada a través de la ventana, un cielo nublado se abría ante él.

―Es muy nostálgico estar aquí ― el comentario de Marinette lo hico girarse, Adrien tomo asiento, Marinette cerró la puerta y llego hasta su lado ―Se sintió mucho la diferencia cuando te fuiste.

―Enterarme que mi madre estaba viva, no fue fácil, papá venía mostrando signos de locura por poder desde mucho antes me conto ella, me tomo por sorpresa que mi madre fuera una doble usuaria de miraculous y que el Kwani de la mariposa es algo que ella había dejado para mí, pero cayó en las manos equivocadas, mi familia lo comenzó todo.

―Aun así, creo que no debiste desaparecer como si nada, todos estábamos muy preocupados por ti, yo… no sabía que hacer ― Marinette suspiro profundamente y llevo su puño a sus labios mientras la lagrima rodaba por su mejilla, los nudillos de Adrien se apresuraron a secarla.

―Éramos tan inmaduros ¿cierto? ― los ojos del rubio también estaban cristalizados.

― ¡SI! ― una sonrisa se dibujó en los labios de ambos ― y tan ciegos, tal vez el traje protegía nuestras identidades, pero sí que nos dimos señales el uno al otro, tu alergia a las plumas, por ejemplo ― recordo Marinette

―Vulpina y tu desesperación por salvarme a pesar de ser una ilusión, estabas dispuesta a entregar tus miraculous por protegerme, debí haber notado tus sentimientos en esa ocasión, pero sí que era un chiquillo tonto.

―Ambos fallamos Adrien, pero aquí, ahora, son otras circunstancias, ya no somos unos niños y ambos, hemos decido estar con alguien más, el problema no es lo que sentimos, el problema es que siempre coincidimos muy tarde o muy temprano en la vida del otro ― las emociones fluían como un rio desbordante en el interior de la chica.

Adrien se vio tentado a decirle que le pidió el divorcio a Cloe, pero eso no cambiaría las cosas fue lo que creyó, si Marinette conservaba sentimientos románticos por el no quería confundirla mas, no ahora que se estaba dando una oportunidad en el amor, no era justo para ella ― Tienes razón, debí tomar un vuelo a New york y buscarte hace mucho tiempo, pero vivía tratando de odiarte, cosa que nunca logre, a decir verdad.

―Yo nunca debí dejar de insistir en buscarte hasta que arregláramos las cosas, pero ya ves al final fue una cobarde y creia que me odiabas.

―No digas eso, eres la mujer más valiente que conozco.

―Adrien yo… ― su corazón le exigía a gritos que dijera de una vez por todas cuando le amaba.

―Marinette no, no tienes que decir nada más, yo… no recuerdo que dije anoche con total claridad, pero sé que fui sincero en mis palabras y puedo repetirte ahora lo más importante y es que te amo, aunque no estemos destinados a estar juntos, es algo que mi corazón simplemente no entiende y sigue latiendo por ti con la misma intensidad de cuanta tenia quince años, el paso del tiempo no ha calmado el mar de emociones que me produce tu cercanía, My Lady.

Marinette mordió sus labios y se abrazó a sí misma, mientras las lágrimas salían sin control, aunque intentaba las palabras no salían.

―No voy a pedirte tu numero ― continuo el rubio ― creo que el destino se encargara de volver a juntarnos si esos son sus planes, porque no pienso forzarlo, el simple hecho de haberte conocido es una bendición mi princesa y me has hecho feliz con tu compañía, así que esperare por volver a tener el placer de verte, aunque me tome diez días u otros diez años.

Adrien bajo su rostro y limpio las lágrimas, el abrazo de Marinette lo tomo desprevenido, rodeo la cintura de la chica con fuerza y poso su frente en el hombro derecho de ella, no hubo palabras por un largo momento puesto que no eran necesarias, sus frentes se unieron mientras la punta de sus narices se acariciaban con cada sutil movimientos, estaban tan cerca que sus alientos se mezclaban con cada respiracion, el rubio intento romper la distancia entre sus labios y la chica espero con los ojos cerrados, se detuvo tan cerca de ellos que casi podia sentir el contacto, no pudo, no luego de haber lastimado sus labios antes, le dio un beso en la frente y le abrazo con mas fuerza.

Ambos habían aceptado que su destino era amarse, pero no estar juntos, sin saber que cada uno callaba la verdad que podría unirlos luego de tantos años, ambos eran libres.


notitas al lector Cindy:

termine de correguir el cap con un nudo en la garganta por que haaa por que son tan idiotas, luego recorde que quiero que mari quede con nath y se me paso xD matenme las que aman a Adrien lo se, la que se las pone dificil de las dos autoras soy yo :P

por otro lado, pao al comienzo queria una historia simple: reencuentro, reconciliacion, algunos problemas y fin, inicialmente no daban ni ocho capitulos, pero luego llegue yo y si no han leido mis historias antes no entenderan que la razon por tanto drama, malententidos y enredos es por mi, lo que conocen mis historias saben que yo nunca se las pongo faciles a los protagonistas, asi que bueno.

otra cosa y ya luego de mucho conciliar entre las autoras y sacar mas ideas que dieran un mejor desarrollo a la historia, todo llegara con calma, no pretendemos acelerar nada, las cosas a fuego lento quedan mejor cocidas para mi, por que luego de concretar ideas especificas el fic ya tiene su rumbo determinado y se vienen muchas cosas interesnates aun, la proxima semana se actuliza el martes.

muchisimas gracias por leer y comentar! no dejen de hacerlo enserio eso nos anima muchisimo! un abrazo... Cindy