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Colaboración con la autora cpbr15
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" Ay de mí, que esta maldita luna
borre de mi pecho este dolor
Ay de mí, es la última noche
que voy a sufrir por este amor "
-Diego Torres-
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Prodigio 12: La última noche.
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Marinette llego hasta el lugar indicado, le sorprendió el cambio en el punto de encuentro propuesto por Nathaniel a última hora, sin duda el pelirrojo tenía algo entre manos, se detuvo a mirar entre la multitud y ubicarle, no tardo encontrarlo, sentado en una de las bancas se encontraba, una sutil sonrisa se marcó en el rostro de la chica al verlo llevar el cabello recogido en esa media coleta que le hacía ver tan sexy para ella, las facciones de su amigo eran bastante atractivas solo que normalmente estaban cubiertas por el largo mechón en su rostro.
Nathaniel miraba al piso y movía el anillo en su dedo, lucia nervioso y Marinette entendió el por qué, esta sería su última noche en París, aunque los últimos días al lado del pelirrojo parecían un cuento de Hadas por la felicidad vivida, tal vez hoy eso acabaría, ese pensamiento le cargo en su corazón una nostalgia enorme, "¿eran solo amigos?" ella ya no estaba segura de esa respuesta.
―Buenas noches ― saludo Marinette, el pelirrojo levanto el rostro para verla y sus hermosos ojos turquesa parecían resplandecer a la luz de la luna, la chica tuvo que tragar en seco ante el aumento cardiaco producido por la combinación de su tierna mirada y dulce sonrisa.
―Hola Marinette ― dijo Nathaniel mientras se levantaba y acomodaba su ropa, unos pantalones de mezclilla rotos, acompañado de un suéter crema con estampados y chaqueta marrón era su look de esa noche ― ¿Lista para subir? ― pregunto entusiasmado.
―Espera ¿enserio vinimos para subir? Es decir, somos franceses lo hemos hecho muchas veces antes, no creo que sea necesario hoy, podríamos estar… ― "haciendo el amor" pensó Marinette por un segundo y sus mejillas se sonrojaron al notar lo pervertida que se había vuelto.
Nathaniel rio levemente por que leyó los pensamientos de la chica, pero prefirió darle los motivos por que la hizo venir ―No habías vuelto a casa en mucho tiempo y estoy seguro desde que vinimos aquella vez que aun estábamos en la universidad no regresaste aquí, tu misma lo dijiste somos franceses, por eso quiero hacer esto, para que no olvides el sentimiento de saber a dónde perteneces y…. ya compré los tiquetes.
―Bueno, si lo pones de esa forma tiene sentido ― acepto Marinette, su amigo doblo el brazo y se lo ofreció para que ella se apoyara en él.
―Una vez escuche decir que el lugar más romántico del mundo era este, si vamos a tener una despedida no podía dejar pasarlo, compláceme un poco mi musa, prometo que te encantara ― las palabras de Nathaniel en su voz sonaban tan bohemiamente encantadoras.
Marinette se abrazó a él, le miro y sonrieron; en ese momento se sintió completamente segura de su elección, Nathaniel le ofrecía una estabilidad que Adrien nunca fue capaz de darle―Hagámoslo, subamos la torre Eiffel.
Esta la última noche para sufrir por Adrien, esta era la última noche junto a Nathaniel
…..
….
―No puedes quedarte así por siempre ― comento Byzz a su portadora, Cloe se encerró en la habitación, todo alrededor estaba destrozado, casi ni comía, vestía pijamas y su cabello se encontraba desordenado, se sentía humillada y eso se estaba transformando en odio, un fuerte odio hacia Adrien Agreste.
Pero había algo más, remordimientos, ese sentimiento era lo que carcomía su interior, en el pasado sacrifico alguien muy importante de su vida buscando la estabilidad económica para conservar la vida de lujos a la que estaba acostumbrada ―Siento que el fondo siempre lo supe, sabes… Adrien nunca ha estado enamorado de mi ― acepto la rubia.
―Tu tampoco lo estabas de él, a mí no tienes que mentirme, estoy conectada a ti, siempre te ha importado más demostrar una vida perfecta ante los demás que el amor, por algo lo dejaste a un lado en el pasado para elegir a Adrien ― le recordó Byzz.
― ¡CÁLLATE! ― grito la rubia arrojándole una almohada que no dio en el blanco ―No puedes recordármelo ahora, no a él, ¿crees que no me basta con pensarle cada maldito día de mi vida? Él seguro me odia, me lo dejo claro muchas veces, yo preferí el dinero y ahora ni eso tengo, me quede sin nada, sin nada ― la chica comenzó a llorar nuevamente.
―Saldrás adelante Cloe, tienes un título, esta casa y conociendo la nobleza de Adrien no te dejara desamparada por dinero, tal vez incluso puedas buscarle de nuevo, eres libre ahora, libre de hacer por una vez en tu vida lo que tu corazón te diga.
― Quiero que el mundo de parta en dos y todo se desmorone, no me importa nada en estos momentos, nada ― enfatizo la rubia, trato de calmarse mientras mordía sus labios, su pecho latía con fuerza y las lágrimas no dejaban de salir.
Su orgullo era todo lo que tenía en la vida y Adrien agreste se había encargado de destrozarlo, no tenía fuerzas ahora para nada, pero se encargaría de hacérselo pagar en un futuro.
…
….
La vista era hermosa, la ciudad se iluminaba por las luces de las calles y los edificios, sin duda se podía respirar el ambiente de Paris esa noche, Marinette se deleitaba detallando el paisaje, quería guardar en su memoria esto, su ciudad, sus raíces, Nathaniel tuvo razón le encanto todo, un capuchino caliente estaba entre sus manos, sorbió un poco y el dulce sabor en su paladar se sintió como gloria, el reflejo en el vidrio mostraba su acompañante a su lado, ¿en qué momento se volvió tan alto? Se preguntó Marinette el pelirrojo le llevaba varios centímetros de diferencia, tal vez la inseguridad de Nathaniel siempre le mantenía en una pose gacha, pero eso era cosa del pasado, de todos quien más había madurado y crecido como persona era él.
―Es precioso ― comento Marinette, sorbió un poco más de su café, el vapor tocando la punta de su nariz para que luego el aroma se filtrara en su interior le producía una sensación de tranquilidad.
―Esta la ciudad que defendiste durante años, eres la heroína de Paris Marinette, quería que vieras desde el lugar más importante la grandeza de lo que protegiste ― le dijo Nathaniel.
―Esta ciudad ya no necesita héroes.
―Pero nunca te olvidaran, tu eres una mujer tan magnifica que es imposible olvidarte, me consta ― acepto el pelirrojo.
― ¿Intestaste olvidarme? ¿Tan mal amiga fui? ― se burló Marinette
―Intentaba olvidar lo que sentía por ti, pero ya ves que fue en vano― Nathaniel alzo los hombros confirmando con sus gestos lo que decía ― hay cosas que son imposibles de sacar del corazón por que se vuelven parte de este y tu mi musa, eres una de ellas.
Para Marinette su respiración pareció detenerse por un momento con las palabras de Nathaniel, entendió que no podía negar la realidad; estaba sintiendo algo diferente por quien fue su mejor amigo por años ―Me alegra ser alguien tan especial en tu vida ― comento la joven.
― ¿Sabes? No quiero nuca que olvides quien eres, le pedí a un amigo que trabaja la plata que hiciera algo para ti ― el joven saco del bolsillo interno de su chaqueta un collar, que coloco en el cuello de la joven. Era una cadena sencilla con dos dijes uno era una Catarina y el otro un vestido ― Eres una talentosa diseñadora, pero siempre serás Ladybug, siempre serás la salvadora de parís y la legitima dueña de mi corazón ― Nathaniel le dio un abrazo por la espalda a Marinette hundió su rostro en el hombro de ella para que no viera las lágrimas que se asomaban de sus ojos, se había prometido a si mismo amarla sin ataduras, pero la idea de volver a dejarla ir no le era fácil de aceptar.
―Todo estará bien entre los dos ¿cierto? ― pregunto Marinette deseando que Nathaniel acabara con su incertidumbre.
―Claro que sí, somos amigos y confió en que el destino me llevara ante ti, te lo dije; no te pido que me esperes, solo puedo hacer lo que me es posible por alcanzarte y entonces me volveré a declarar ante ti y ahí si esperare una respuesta, lo juro.
Marinette no tenía como expresar el cumulo de emociones en su interior, por un lado, su imposible amor por Adrien, mientras junto a ella estaba quien la había amado desde siempre y realmente podría hacerle feliz, saco al rubio de sus pensamientos, se giró para verle de frente a Nathaniel, tomo el rostro de él entre sus manos y le beso, al contacto con sus labios algo dentro de ella volvió a nacer.
….
…..
Marinette observaba la ciudad por última vez esa noche desde el balcón de su cuarto, no podía dejar de pensar en todo lo sucedido aquel día, dos hombres, dos amores diferentes, dos posibilidades, "¿Se podía amar a dos personas a la vez?" Se preguntó, lo cierto es que ya no estaba segura de nada, cada uno a su manera despertaba en ella sentimientos extraordinarios, Tikky estaba su lado delatándose con la vista también.
― ¿Por qué tan sola My lady? ― pregunto una voz a su lado, un leve grito salió de la garganta de la chica, dio por reacción natural unos pasos atrás.
― ¡CHAT no puedes aparecer de repente! ― le reclamo Marinette.
―Hola Chat ― saludo Tikky frotándose contra su rostro, este correspondió a la pequeña con mucho agrado ―
―No vine solo ― comento Chatnoir mientras la transformación se deshacía dejando a Plagg flotando en el aire.
― ¡Adrien mi queso! ― exigió el pequeño gatico testarudo.
―Hola Pequeña bolita de indiferencia― le saludo Marinette a Plagg mientras acariciaba su mejilla, como respuesta este ronroneo un poco, pero rápidamente retomo la compostura ―Yo traeré el queso para ti ― la chica le guiño un ojo.
―Gracias Marinette.
―Espera ¿para mí no hay nada? ― reclamo Adrien, pero Marinette le miraba indecisa.
―Acomódate traeré chocolate caliente ― accedió la chica para girarse dentro de la casa, en pocos minutos regreso, con queso, las bebidas y galletas.
Los pequeños seres mágicos flotaban y conversaban entre ellos, mientras los adultos no hallaban tema de conversación.
―Lucen muy felices esos dos ― rompió el silencio Marinette
―No se veían hace mucho tiempo ― el rubio carraspeo un poco ― Lamento venir así, es que no pude evitarlo.
―Está bien, me alegra que estés aquí.
―Mis pies se movieron por si solo trayéndome hasta aquí, parece que al final de cada camino, encontrarme contigo siempre es mi destino My Lady ―comento el rubio con su característica sonrisa a medio lado.
―Adrien por favor ― pidió Marinette intentando calmar su acelerado corazón, el hombre capaz de revolver toda su vida había venido para cerrar su última noche en Paris.
―Lo que tú digas mi Princess, solo vine a verificar que todo estuviera bien ¿lista para volver a New York? ― pregunto el rubio.
―Lista― confirmo Marinette ― Estoy en un momento de mi vida en que no vuelvo a estar segura de lo que espera, pero no me importa, pase lo que pase daré lo mejor de mí.
―Eso es lo que siempre haces, entregarlo todo sin esperar nada a cambio, nunca te rindes sin importar lo difícil que se vea la situación y sobre todo siempre logras salir victoriosa la final de cada batalla, aunque ni tu misma sepas como lo hiciste, eres torpe, eso no ha cambiado ― dijo Adrien tocándose la nariz al recordar el golpe de la puerta en su cara hace unos días― pero el conjunto de maravillosas fortalezas y temores te hace única, nunca cambies la esencia de lo que eres Marinette.
―Gracias ― susurro intentando contener la enorme sonrisa producto de aquellas palabras, "¿Acaso era el día de halagarla?" Porque esos dos se empeñaban en hacerla sentir tan enamoradamente confundida.
―Lindo collar ― comento Adrien.
Por instinto Marinette se llevó una mano a este ―es un regalo de despedida de Nathaniel ― no pudo evitar sonreír por el recuerdo de hace unas horas.
El rubio comprendió que no lograría nada esa noche, se le veía feliz, sabía perfectamente que por su culpa a Marinette le ha costado mucho serlo en cuanto al amor, tenía intenciones de confesarle su divorcio con Cloe como le aconsejo Plagg, pero luego de esto ya no sería capaz.
Adrien tal vez era el destinado para Marinette en la vida, el problema es que cuando se dio cuenta ella ya había encontrado otro destino.
O al menos eso era lo que él creía.
―Me gustó mucho saber que sigues modelando ― de la nada saco Marinette un tema de conversación.
―Estaba un poco oxidado para ser sinceros ― respondió Adrien para luego preguntarle por su empresa y felicitarla por lo que había logrado, poco a poco las cosas fluyeron entre los dos.
En un largo rato hablaron de todo un poco, de los días de lluvia, de sus carreras, de sus proyectos futuros, de sus sueños, de cómo se creó el universo, de las leyes de la física, al final de cuentas cualquier tema es interesante en los labios de la persona que amas y estos dos estaban cómodos con la presencia del otro.
Luego de diez años finalmente habían limado cualquier aspereza entre los dos.
…..
…...
Todos corrían rápidamente esa mañana en la casa Dupain-Chang, la joven se levantó tarde gracias cierta desvelada conversando con un gato la noche anterior y al final la familia salió a mil por hora hacia el aeropuerto.
Afortunadamente llegaron con tiempo suficiente, Nathaniel y Alya alcanzaron a Marinette en el aeropuerto, luego de su check in se encontraba lista para pasar a la sala de abordaje, era el momento de despedirse.
Primero su mejor amiga de toda la vida, que por varias razones no le alcanzaría en New york hasta dentro de dos semanas ―Tranquila, nos veremos pronto ― fueron las palabras de Alya.
Luego sus padres a quienes le costó mucho dejar de abrazarle y finalmente Nathaniel, por varios segundos solo permanecieron estáticos mirándose a los ojos, para ninguno de los dos le era fácil este momento.
Marinette no aguanto más y se lanzó a su pecho, Nathaniel estaba por romper a llorar en ese momento le abrazo con fuerza ―Todo estará bien, tu vida ahora esta allá, ve y sigue haciendo tus sueños realidad ― susurro el pelirrojo.
―Más te vale ir a New York ― le advirtió Marinette.
Nathaniel tomo la barbilla de ella para que le mirara a los ojos ―Lo hare, pero en el transcurso que me tome lograrlo, no dudes en hacer lo que te haga feliz, recuerda que si te hace sonreír es porque ha valido la pena, deja de preocuparte por mi u otros, vive según tus propias reglas, eso es lo que más deseo para ti.
Nuevamente el amor incondicional y desapegado de Nathaniel hacia su aparición en forma de palabras dejándola con una sensación de vacío en su interior ―Lo hare, lo prometo somos amigos ¿no?
―Sí y siempre, siempre estaré para ti ― le confirmo Nathaniel ― ahora ve y sube a ese avión, antes que me arrepienta de dejarte ir ― la pareja se rio, pero no eran ellos dos, los jóvenes se giraron para ver a los padres de Marinette con una enorme sonrisa en los labios y caras de felicidad, por la escena que apreciaban.
"Nunca cambian" pensó Marinette con las mejillas ruborizadas por la vergüenza, les regalo un último abrazo a todos y cruzo la puerta hasta la sala de embarque perdiéndose de la vista de sus seres queridos.
El pelirrojo se quedó un largo rato en el aeropuerto mirando a través de las paredes de cristal, mientras en otro punto de la ciudad Adrien Agreste también contemplaba el cielo desde el enorme vidrio de su oficina, ambos hombres habían soltado el amor de su vida.
Pero esta vez soltar no fue decir adiós, si no gracias, a la mujer que podía lograr hacerlos sentir que el tiempo dejaba de fluir cuando estaban a su lado.
Luego de esta separación era el momento que el destino volviera a hacer de suyas, pero ninguno estaba preparado para lo que les esperaba...
Continuara….
Fin del primer arco de la historia… algo así como la primera temporada, pero tranquilos que ya estamos trabajando en el segundo que es el más corto pero revelador de todos, no será otro Fic, los capítulos se seguirán publicando en este ;)
La historia fue pensada en tres partes: Paris, Separación y New york.
Así que a este punto el arco argumental de Paris ha terminado, creo que con más sin sabores que otra cosa, pero pronto vendrá más no se preocupen no nos maten, por como acabaron las cosas en este punto, el próximo capítulo los tendremos el día ¡viernes! Y para conmemorar el final de la primera temporada del Fic, hagamos una dinámica.
¿Qué canción te gustaría que inspirara un capitulo? Dejen sus recomendaciones en los comentarios :3 que me encargare de responder por mensaje privado, un abrazo enorme y nos leemos en el siguiente capítulo… Gracias enormes por leer y comentar, María Paola
