Colaboración con la autora cpbr15

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"Vuelve, Que sin ti la vida se me va
Oh, vuelve, Que me falta el aire si tu no estas
Oh, vuelve, Nadie ocupara tu lugar"

-Ricky Martin-

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Revelaciones 3: Vuelve

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Adrien intentaba terminar algunas cosas del trabajo desde su habitación, no había sido un día muy agradable y todo por la visita que hicieron a su padre, luego de regresar su madre pidió estar a solas, por lo que su hijo prefirió no molestarla, una de las cosas que hicieron juntos fue encontrar un lugar para Adrien, visitaron varias opciones al final el rubio se decidió por un departamento cerca de su trabajo, no deseaba una casa o algún espacio enorme en su nueva vida, a veces la soledad hacia demasiados ecos que él no deseaba seguir escuchando.

El joven se quedó sentado mientras estiraba un poco sus músculos de los brazos y la espalda.

―Tu madre te dio hoy una lección de amor y perdón demasiado grande ― Plagg hablo pues le desesperaba la cara de derrota de su portador colmo su paciencia ― ¡Deja de ser tan estúpido y ve por ella!

Adrien negó ladeando su rostro ―No puedo ― golpeo su frente un par de veces ― soy un estúpido ¿crees que no lo sé? Pero ya me cometido tantos errores en mi vida, que por primera vez busco que las cosas se den correctamente; ella esta con Nathaniel, se mantuvo distante respetando el hecho que estaba casado, ¿no debería yo actuar de la misma manera? Quiero respetar su relación.

―Ese chico no podrá hacerla completamente feliz, nunca, de eso estoy seguro― dijo Plagg para luego seguir comiendo su queso.

― ¿Cómo puedes estar tan seguro? Siempre hemos estado tan distantes el uno del otro, yo estoy aquí mientras ella… ― pregunto Adrien, pero se adelantó a lo que el gato siempre le decía ― Y no me vengas que es porque Marinette y yo nos complementados por ser los portadores de los dos poderes principales y por eso estamos destinados.

― ¡Es justamente por eso! Bueno… ― carraspeo un poco el gato ― los Kwani podemos percibir cosas que ustedes lo humanas no comprenden, como los hilos de la vida; por eso te insisto tanto en que tú y ella están destinados, pero ese chico, él ya tiene otro destino y créeme no es Marinette ― fue todo lo que le conto Plagg después de todo no conseguía decirle que se trataba de su ex esposa si Cloe nunca le menciono que compartía un pasado con Nathaniel él no era nadie para decirlo.

Por esas inseguridades es que las relaciones humanas le parecían exasperantes y tontas al Kwani, un ser que ha vivido demasiado tiempo casi no puede sorprenderse por nada y para su mala suerte parece que pronto tendría que echar para atrás las palabras que justo aseguro, pues de un momento a otro vio como los hilos de la vida empezaban a moverse alrededor de Adrien de una manera que nunca sucedió antes, callo, esas cosas no podría discutirlas con su portador.

Al final el cansancio le paso factura al rubio que pronto termino dormido, el Kwani salió de la habitación buscando a Duusu quien también le esperaba, a las afueras del cuarto donde descansaba su portadora.

― ¿Lo viste? ― pregunto directamente Plagg.

―Entonces no fueron alucinaciones mías ― respondió Duusu ―Esto nunca había sucedido.

―Yo también estoy igual que tú, sin duda esta generación de héroes, ellos han complicado tanto sus propios destinos, que la vida está armando nuevos caminos, eso… eso no había pasado antes y no sé qué nos espera.

― ¿Crees que tenga que ver con Ladybug? ― el pavorreal trataba de buscar una explicación.

―No, algo me dice que tiene que ver por Bee Queen, porque sabemos que ella desde antes se cruzó en el camino de los principales torciendo un poco los hilos y si ella lo inicio, entonces sucedió que ha desencadenado algo peor, temo que Adrien sea el perjudicado en todo esto.

―Lamento no poder ayudarte mas Plagg, solo pude percibir algo muy sutil, porque mi portadora no está en los hilos que se cambiaron, pero si tan solo pudiéramos hablar con Byzz, tal vez ella sepa algo más, si tus sospechas son ciertas.

―Está bien Duusu, es solo que… Adrien ha sufrido tanto, una y otra vez las cosas que deben generar felicidad terminan dándole solo sufrimiento, su padre, su matrimonio, la mujer que ama; la verdad es que siento compasión por él― acepto el gato negro― Adrien lleva demasiadas cargas bajo sus hombros, estaba positivo que su destino lo llevaba a Ladybug y al final encontraría plenitud logrando estar a su lado, pero, con lo que vi hace unas horas, ya no puedo asegurarlo.

―Sea lo que sea que ahora fue decido, solo nos queda esperar ― recordó el pavorreal.

….

Diez años atrás…

Chloé apretaba el diploma entre sus manos, salió del salón tan pronto se acabó la ceremonia, intento esconderse en un solitario pasillo, estaba conteniendo las ganas de llorar ―Eres mejor que todos ellos― susurraba en voz baja, su orgullo era una de las cosas que no estaba dispuesta de ceder, eso la hacía fuerte, al menos así lo creía, cuando en realidad solo se trataba una máscara que ocultaba la joven llena de miedos e inseguridades que en realidad era, ver a todos sus compañeros acompañados de sus padres le recordó que se encontraba sola en el mundo.

―Chloé ― le llamo una voz agitada y demasiado tenue como para ser tomada enserio, la rubia se giró para verle, era Nathaniel ― ¿Por qué corriste? Te perdiste de mi vista demasiado rápido casi no puedo encontrarte ¿estás bien? ― la preocupación en el rostro del chico era sincera.

―Si Nathaniel, solo quiero estar sola ― como tic nervioso jugaba con su cabello para controlar sus manos temblorosas.

―Chloé, basta ― Pidió el pelirrojo ― Me dijiste que somos amigos, pero… nunca me cuentas lo que te pasa, creí que los amigos hacían eso, apoyarse siempre, te empeñas en mostrarte fuerte cuando yo sé… ― el chico detuvo sus palabras la mirada seria de la rubia le intimido y prefirió callar, después de todo era demasiado inseguro de sí mismo.

―No soy la amiga que te mereces, solo hablamos cuando estamos solos y normalmente te ignoro frente a los demás ― acepto la joven ― deberías buscarte alguien que no sea yo.

― ¡No quiero! ― exclamo sin pensarlo mucho el chico, sintió el ardor en sus mejillas, no podía explicar lo que le pasaba con su engreída compañera, pero últimamente su corazón latía demasiado fuerte al tenerle cerca ― es decir, no me molesta, yo sé cómo eres, además todos me ignoran, al menos tú me hablas y me escuchas, compartimos mucho tiempo en silencio uno al lado del otro, está bien, yo estoy bien, ¿tu estas bien? ― hablaba demasiado rápido producto del nerviosismo.

Chloé comenzó a reír sin poder controlarse, sin duda su amigo era demasiado tierno ― te ves demasiado lindo cuando sonríes, de verdad ―le comento y Nathaniel al darse cuenta de lo dicho se tapó la cara, ampliando más la curva en los labios de la chica, aprovechando el descuido ella se acercó hasta quedar frente a él.

―Nathaniel ― le llamo Chloé y este quito sus manos de su rostro para darse cuenta que ella estaba demasiado cerca, su rostro estaba del mismo color de su cabello ―Eres un hermoso tomate justo ahora ― se burló la rubia ―De ahora en delante de diré tomatico de cariño, será algo solo entre los dos, pero no podrás decírselo a nadie.

―Yo no le he dicho a nadie que somos amigos ― comento ingenuamente el pelirrojo ―Nunca le hablare de ti al mundo a menos que tú me lo pidas.

― ¿Me lo prometes? ―pidió y el joven enseguida le correspondió afirmativamente con su rostro, entonces ella le abrazo.

―Yo siempre estaré para ti Chloé, cuando sepa que me necesites y no tengas a mas nadie para rescatarte, yo apareceré, eso también te lo prometo, nunca le diré a nadie de nosotros a menos que tu así lo quieras ― le aseguro Nathaniel.

―Entonces déjame prometerte algo a cambio ― sugirió la chica separándose para tomar el rostro ardiente del chico entre sus manos ― prometo apoyarte en tu carrera, porque estoy segura que serás un gran artista, aun si nos separamos, aun si estas molesto conmigo, estaré ahí, en cada uno de tus logros, lo juro ― tomando las manos de Nathaniel entre las suyas.

― ¿Por qué podría estar molesto contigo? Digo, si eres un poco irritante, pero… no es para tanto ― mintió el pelirrojo que conocía bien lo fastidiosa que era su compañera.

―Soy experta en lastimar a las personas Nathaniel, créeme ―Era tan fácil la forma como podía ser ella misma ante su amigo, que, a pesar de mostrarse vulnerable, no le importaba, no si se trataba de su tomate ― ¿Sabes? Quiero darte algo como regalo por tu graduación.

― Yo no he traído nada para ti, pero si quieres…― Chloé le callo colocando sus dedos en los labios de Nathaniel.

― ¿Quieres el regalo sí o no? ― su carácter imponente salió a flote y al joven no le quedo más que decir que si con su rostro producto del miedo.

― ¿Qué es? ― pregunto con inseguridad, ella sonrió antes de darle una respuesta.

―Tu primer beso ― dijo para al segundo siguiente tomar los labios de Nathaniel entre los suyos, sus manos revolvían los rojos cabellos del joven mientras se deleitaba en el dulce sabor de su tomate, aunque un poco torpe su amigo, Chloé llevaba demasiado tiempo deseando que esto sucediera y sabía muy bien que él no daría el primer paso, arriesgándose aun sabiendo que el chico moría por la pelinegra, no le importo y ahora estaba disfrutando de la calidez de Nathaniel.

Se separaron llevados por la necesidad de aire, ambos respiraban con agitación, cuando Nathaniel abrió sus ojos al salir del trance causado por lo sucedido y la vio frente a él, confirmando que no era un sueño, lo que sus labios sintieron, retrocedió cayendo sentado al piso, ella se agacho para quedar a su altura ― ¿Qué? ¿Qué significa esto? ―temblando de nervios pregunto Nathaniel.

― ¡Que ahora somos novios! ― dijo Chloé llevándose el dedo índice entre los labios en señal de silencio ― Pero recuerda que no puedes decírselo a nadie ¿de acuerdo? ― su sonrisa de felicidad hablaba por ella.

Si― dijo con algo de temor ―Si quiero, pero yo… soy demasiado torpe Chloé.

―No me importa Nathaniel, así y todo, penoso, Te quiero ― confeso la chica, sintió como sus hombros se sintieron más livianos al decir las palabras que venía guardando hace ya varios días.

Yo también te quiero Chloé, me gustas mucho, solo que no sabía cómo decírtelo ― Acepto Nathaniel muerto de vergüenza por dentro, mientras se levantaba ayudado por su ahora novia.

―Entonces demuéstramelo ―Exigió la rubia con claras intenciones.

― ¿Cómo quieres que lo haga? ― pregunto inocentemente Nathaniel.

Chloé sonrió por haber logrado su cometido ―Con un segundo beso ― reclamó.

El pelirrojo tembló ante la petición, sentía como sus piernas querían fallarle y hacerle caer nuevamente, pero se calmó respiro profundamente, mientras de tomaba todo el valor guardado en su interior, jalo a la chica por el brazo, cerro sus ojos y aprovechando la atracción física le beso.

….

Seis años atrás…

Chloé abrió sus ojos con dificultad, la luz se filtraba por la ventana de su habitación, tomo su celular de la mesa de noche para ver el mensaje de Adrien, para su buena suerte el rubio había regresado a la ciudad ese año y logro continuar su carrera de finanzas en la misma universidad que ella, por supuesto la chica no perdió un segundo en mantenerse cerca de él, buscando claramente atraparlo como fuera posible, aunque su estrategia esta vez era menos fastidiosa que cuando eran compañeros de escuela, ahora opto por mostrarse como una buena amiga, mientras coqueaba poco a poco lo cual le estaba dando resultado, tenía en su bandeja de entrada una invitación al cine para esta noche.

Escucho un gemido a su lado, un brazo rodeaba su cintura, Nathaniel dormía de espaldas a ella, al vivir sola, este le acompañaba al menos dos veces por semana, Chloé acaricio la mano de su novio, mientras se giró para detallarlo y revolver sus cabellos rojizos que caían sobre su rostro, lo amaba, aunque no usara esa palabra, lo sentía―Levántate perezoso, tienes clase de creación artística en unas horas ― susurro la rubia, el rostro del joven hizo un puchero como repuesta y se colocó boca arriba, parpadeo un par de veces, antes de aceptar que debía levantarse, mientras bostezaba.

―No, quiero ir ― fueron los buenos días de Nathaniel.

―Aunque … Aun tienes algo de tiempo, ¿quieres acompañarme en la ducha? ― propuso la rubia, colando su mano por debajo del suéter de su novio para acariciar su pecho, ahora el joven si estaba en sus cinco sentidos.

―No podría negarme a una petición así, mi Queen ― ambos sonrieron.

―Chloé, Nataniel, buenos días ― saludo la pequeña abeja que entro a la habitación.

―Buenos días Byzz ― respondió Nathaniel, aunque se desmayó de la impresión la primera vez que la vio, ya estaba acostumbrado a la Kwani siempre alrededor de su novia, para el joven que Chloé en su primer aniversario le confesase que era Bee Queen fue un gesto muy importante, cosa que hizo que le quisiera más, con eso la chica se justificó por que no queria que su relación fuera publica, él entendió los motivos y luego de casi cuatro años juntos ya no le importaba que nadie supiera que eran pareja.

Chloé se levantaba de la cama, mientras Nathaniel aun daba vueltas en ella, acaricio con su dedo índice a Byzz y le dijo que le alcanzaba en la cocina en un rato, su Kwani los dejo solos nuevamente― Esta noche creo que me quedare con mi compañera para adelantar algunos trabajos de la universidad―mintió para poder ir a la cita con Adrien.

―Vale, escríbeme cualquier cosa, ¿sabes? en un mes será nuestro cuarto aniversario, ¿algo especial que desees? ― pregunto Nathaniel.

―Y que tengas que hacer más horas en tu trabajo de medio tiempo para complacerme, no Nathaniel, ya bastante te desgastas entre la tienda de electrónicos y la universidad, venga vamos a ducharnos ― propuso mientras se quitaba el camisón con que durmió, quedándose solo en pantys, camino hasta la puerta del baño ― ¿Vienes sí o no? ― exigió, el pelirrojo sonrió y se un solo impulso salió de la cama, quitándose la ropa, para llegar hasta donde ella y darle un beso, cargándola entre sus brazos e ingresando al lugar donde tendrían su encuentro sexual ese día.

…..

Nathaniel llego al lugar donde habían quedado a verse, cuando le llamo hace unas horas le invito un café pues los dos estaban en exámenes finales esa semana, siempre estaba para animarla; después de todo, ella era demasiado especial en su vida, un amor imposible, un amor secreto, rápidamente la figura se aclaró, Marinette le esperaba sentada, le saludo y juntos tomaron rumbo al restaurante que se encontraba a unas calles.

―Me ofrecieron una pasantía en New York ― confeso Marinette que no dejaba de mover sus manos, estaba emocionada, pero al mismo tiempo insegura de dejar Paris, por eso quiso decirle a su mejor amigo primero.

― ¡Eso es maravilloso! ― exclamo Nathaniel, quien estaba totalmente aterrado con la idea por dentro, pero debía apoyarla, eso es lo que hacen los amigos.

―No estoy muy segura, sabes que soy demasiado torpe, y yo, sola en una cultura tan diferente, serán seis meses luego tendré que regresar, pero no se… ― la mano de su amigo sobre la suya la calmo.

―Ve, Haz lo que sea por cumplir tus sueños, la vida se trata de riesgos, aun si tienes miedo hazlo, porque es peor vivir arrepintiéndote pensando de que hubiera pasado, ¿quién sabe? Tal vez te guste tanto que termines regresando allá para hacer tu propia empresa en la gran manzana ― le ánimo y ella se abalanzo en un abrazo mientras le daba gracias.

Tuvieron una charla agradable esa tarde, la chica se despidió primero, Nathaniel estaba por salir de la puerta cuando una empleada del lugar lo llamo entregándole el bolso de su amiga, le dio las gracias y se lo llevo hasta su casa, pensando en contactarle luego, cosa que hizo tan pronto llego, pero olvido el pequeño detalle que el celular de ella se encontraba dentro del bolso, no le quedo más opción que abrirlo para que una criatura roja saliera flotando de este.

El grito de Nathaniel asusto a Tikky, el joven de la impresión cayo sentado, ambos se miraron en silencio por algunos segundos, el chico conecto todas las ideas en su mente, ya conocía algo similar ― ¿Eres un Kwani? ― pregunto y la pequeña bola roja le confirmo que sí, un poco sorprendida porque él supiera exactamente que criatura era ―Entonces Marinette es Ladybug ¿cierto? ― nuevamente tuvo razón, de los nervios comenzó a reír a carcajadas, parecía que su destino estaba ligado a enamorarse solo de heroínas, no podía contener la risa que le producía esta ironía.

―No queda más que devolverte con tu portadora ― acepto el joven alzando sus hombros, se levantó del piso y acomodo sus ropas ― Soy Nathaniel.

―Soy Tikky, es un gusto Nathaniel.

….

Chloé subía las escaleras del edificio, era de madrugada, sabía que Nathaniel estaba esperándola en su departamento, luego de insistir por meses logro su cometido, hacerse con Adrien Agreste, venia de tener sexo con el rubio luego que este le pidiera que se quedara un rato más esa noche, ahora tendría una pareja publica, era hora de acabar la hermosa fantasía que ha estado viviendo en los últimos años en silencio al lado de su tomate.

―Si haces esto, te arrepentirás toda la vida ― el comento Byzz.

―Lo sé, pero no pienso echar para atrás, lo acabo de engañar, me acosté con otro, yo no lo merezco y le nunca podrá darme todo lo que quiero, será mejor hacerlo rápido.

Su cuerpo temblaba, queria llorar, se abrazó a sí misma, no sabía si podía hacerlo, mentirle a la persona que amaba y destrozarle el corazón, debía ser lo más dura con él, para alejarlo completamente, porque sabía bien que el artista no podía darle la vida que ella queria y el dinero de sus ahorros se estaba acabando, si dudaba ahora; perdería el próspero futuro que le esperaba al lado de Adrien, controlo su agitada respiración y entro al departamento.

Nathaniel dormía en el sofá, el televisor estaba encendió, la chica sintió como sus labios comenzaban a temblar igual que sus manos, su corazón ya dolía como su una gran estaca empezara a clavarse en este, se sentó a su lado y le dio un beso en la mejilla ―Hola tomate ― susurro mientras acariciaba sus cabellos, esta sería la última vez que lo tendría así.

El joven abrió primero un ojo con inseguridad y al ver que si era ella le regalo una sonrisa ―Hola mi Queen ― en un rápido movimiento la trajo contra el ― ¿Qué hora es? ¿Por qué tardaste tanto en llegar? ― hablaba somnoliento.

Ella se separó para levantarse, necesitaba calmarse, mientras Nathaniel solo se sentó en el sofá intentando desprenderse del sueño ―Tenemos que hablar ― comenzó Chloé.

―Yo primero ― pidió Nathaniel ―sé que me pediste que no esperabas nada especial, pero te conozco, ahorre suficiente para poder pagarnos un fin de semana en el resort que tanto querías, y… ¡no puedes decirme que no! Feliz aniversario desde ya mi Queen ― el pelirrojo se levantó emocionado, esperando una respuesta de ella, la sonrisa de su rostro se desvaneció al ver la expresión de molestia de Chloé ― ¿no te gusta la idea? ¿puedo cambiarlo si quieres?

― ¡No quiero! no iré contigo a ningún lado, esto se acabó― soltó Chloé de la nada, dejando a Nathaniel paralizado sin habla― Ya me cansé de fingir que me siento bien estando contigo, hace mucho tiempo que me aburrí de ti Nathaniel, será mejor que recojas tus cosas y te vallas para nunca regresar, no quiero volver a verte en mi vida ― con el corazón destrozado le mintió.

― ¿Qué? ― el joven aun no salía del trance por las palabras escuchadas.

― ¡QUE TE LARGUES, MALDITA SEA! ― Grito Chloé desesperada por no poder contener las lágrimas ― ¡Vete!, ya no te quiero, nunca lo he hecho, ya no te necesito, solo eres un maldito perdedor que no puede darme la vida que me merezco, me aburrí de tener que fingir que disfruto cuando nos acostamos, se acabó, ¡SE ACABO NATHANIEL LARGATE!

El pelirrojo no encontraba que decir, un dolor como nunca antes había sentido lo estaba dejando sin palabras ni aire, le costaba mucho respirar y sollozar no le ayudaba ― ¿Por qué haces esto? Yo sé que me mientes Chloé, detén esta locura, por favor ― suplico con lágrimas saliendo sin control de sus ojos.

― ¿Acaso eres estúpido? No escuchaste lo que te dije ― fingiendo a la perfección hablo duramente la chica ―me cansé de ti, solo eres un pobre muerto de hambre, te mantuve a mi lado porque me entretenías en la cama, pero incluso de eso ya me aburrí, conseguí uno mejor que tú, alguien que puede darme la vida que merezco y que me complace más que tú, ya no tiene caso seguir fingiendo el papel de novia feliz, ahora tengo a alguien que si puedo mostrar al mundo sin avergonzarme, solo vete y no regreses― camino hasta la entrada y abrió la puerta ―Ya no tienes nada que hacer aquí.

― ¡No! ― pidió Nathaniel llego hasta donde ella para abrazarla, pero esta le empujo lejos.

― ¡Solo vete de una maldita vez! yo no te quiero, nunca lo he hecho, solo eras un juguete que moldee a mi gusto, por eso te escondía de los demás, me da vergüenza de solo pensar que yo Chloé Bourgeois fuera la novia de un don nadie como tú, ¿Cuántas veces más tengo que humillarte para que te vayas? ― cada palabra pronunciada aumentaba el agujero en su corazón.

―No me dejes Chloé te lo suplico, no he hecho nada para que me trates así, no merezco el dolor que estás haciendo sentir, te he dado todo de mí en estos cuatro años ¿Por qué me haces esto? ― estaba completamente abatido ante esta situación, llego hasta donde ella, pero por cada intento de tocarla solo recibía rechazos y empujones, el chico suplico una y otra vez, pero Chloé no cedió soltando más insultos y palabras dolorosas a cambio.

Ambos eran un mar de lágrimas y la discusión se había alargado demasiado, Nathaniel se calmó un poco y pregunto ―Solo dime una cosa ¿me estas dejando por otro que tiene dinero?

―Si― acepto Chloé

― ¿Ya te acostaste con él?

―Si.

― ¿Es Adrien Agreste? ― la rubia se alternó al escucharlo mencionar ese nombre ― En serio crees que no me daba cuenta de tus mensajes con él, pero te quiero tanto que prefería ignorarlos y confiar en ti.

―Entonces ya que lo sabes, recoge tu poca dignidad y vete, ya no hay nada más que decir ― ambos hablaban calmadamente.

― ¿Alguna vez en todo este tiempo me quisiste? ― pregunto Nathaniel.

―No, nunca, todo lo que te he dicho antes solo han sido mentiras fingidas para que creyeras que yo era feliz, pero solo ha sido para utilizarte― mintió Chloé.

―La primera vez que hicimos el amor, éramos tan torpes, dos vírgenes entregándose al uno al otro, esa vez recostada en mi pecho me dijiste "te amo" ¿eso también lo fingiste? ― y por primera vez el chico le miro con odio, ese nuevo sentimiento estaba remplazando todas sus emociones.

―SI ― y con esa última afirmación el joven se levantó del piso donde había estado sentado llorando y salió del lugar sin decir otra palabra, perdiéndose en la oscuridad del pasillo, consiente que nunca la olvidaría, jamás podrida dejar de lado a la mujer que jugo con sus sentimientos.

Chloé se quedó llorando desconsolada solo necesito algunos minutos para ver el gran error que haba cometido ―Vuelve ― dijo en voz baja ― ¡No! No, perdóname, vuelve Nathaniel, vuelve ― dicho esto salió corriendo detrás de él, pero ya era demasiado tarde.

…..

…..

Nathaniel llego a su departamento, al final solo se fue de la mansión diciéndole a Chloé que se había dado cuenta demasiado tarde, luego de la confesión su cabeza no le dejaba en paz recordando las palabras de ella "te mentí, no he podido olvidarte, me aleje de ti, porque sentía como me enamoraba mientras tu no, pero fue en vano; porque al final si me enamore y peor; aún te amo" froto su frente y se dejó caer en el sofá de la sala.

Se quedó viendo el techo tratando de calmar sus tormentosos pensamientos, no sabía que pensar después de lo que, sucedido, las palabras que hubiera dado lo que fuera por escuchar cuando le suplicaba de rodillas que le dejara llegaron, aunque seis años después, pero ahora comprendía algo, el también fallo, al creer que ella no sabía de sus sentimientos por Marinette.

Se levantó y fue hasta la habitación de pinturas, prendió la luz, escarbando entre muchas obras y cosas hasta que encontró lo que buscaba, quito la tela que cubría esas obras y estaban varios cuadros de Chloé, sonriendo, caminando por las calles, uno semidesnuda mientras dormía, la había capturado en varios momentos ―No es que nunca quise pintarte tonta, es solo que nunca tuve el valor de mostrártelos, te gustaban tanto las ilustraciones de Bee Queen que no sabía si verte plasmada de una manera tan sencilla seria de tu agrado ― susurro, mientras los recuerdos lo atacaban haciéndolo sonreír, la nostalgia lo invadió convirtiéndose en lágrimas que se escapaban de sus ojos.

….

―Tikky ¿estás bien? ― pregunto Marinette a su Kwani que se encontraba demasiado pensativa desde hace algunas horas.

―Marinette, ¿aun amas a Adrien? ― esa pregunta de la nada dejo tartamudeando a la joven.

― ¡Tikky! ― exclamo Marinette ―sabes que sí.

La Kwani resoplo calmada, lo que vio en los hilos del destino es algo que no comprendía y estaba segura no había pasado antes ―Marinette lo veras de nuevo, lo sé, ustedes están destinados, solo espera.

―Tranquila, en estos momentos de mi vida, que pase lo que tenga que pasar― aseguro la joven, tranquilizando así la agitación de su amiga.


Si llegaron hasta aqui gracias ! nunca habiamos escrito un capitulo tan largo y no estabamos seguras si les gustaria, intetamos resumir la historia de Nath y Chloé lo mas que pudimos y crean habia mucho mucho mas, toco cortar y revisar una y otra vez pues ambas autoras creemos que capitulos supremamente largos solo aburren al lector, en fin gracias por apoyarnos con esta locura llamada: Aquello que nunca fuimos

Debemos decir que ya sabemos que quieren mas de Mari y Adrien pero, no son los unicos personajes de la historia y queremos que todos los involucrados tengan sentido y una historia que soporte sus acciones, asi que por eso tenemos este arco en la historia donde se revelan cosas del pasado y del presente por que tenemos un hueco de diez años que necesitamos aclarar.

Nuevamente gracias por su tiempo al leer, por sus palabras, por todo, un abrazo enorme... Cindy y Paolite