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Colaboración con la autora cpbr15
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"Y me provocan mis ganas de verte, mi melancolía
No me han avisado que esto se termina
No se me hace fácil olvidar"
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-Alejandro Fernández-
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Revelaciones 6: No se me hace fácil olvidar.
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Nathaniel entro al hotel con Chloé cargada en sus brazos, los vómitos y la impresión fue demasiado para ella, intentaron caminar, pero la chica se tambaleo al final tomaron un taxi, al llegar él la cargo y la trajo hasta su habitación, ella solo disfruto abrazarse a su cuello mientras su rostro reposaba en el pecho del pelirrojo.
Con cuidado la dejo caer sobre la cama ―Gracias ― le susurro, él solo se limitó a regalarse una sonrisa ―Quédate, Por favor ― pidió Chloé aferrándose a su ropa, sin mucho que decir a cambio, llevado por sus modales y viejos sentimientos Nathaniel le dio un si con su rostro.
Se sentó a su lado acariciando sus cabellos, ella cerro los ojos disfrutando el contacto abrazo la almohada para hundir su rostro sonrojado―Solo descansa, en tu situación actual no…
―No soy una incapacitada Nathaniel, solo estoy embarazada ― no podía dejar su personalidad arrogante a un lado.
―Si antes eras testadura, ahora será peor ― bromeo y logro su cometido por que la vio sonreír.
―Me encanta como te queda el cabello corto.
―Creí que este estilo sería más adecuado vistiendo de traje ― casi parecía que todo el dolor y las diferencias vividas entre los dos desaparecía, al poder hablarse con normalidad.
―Gracias Nathaniel ― la pequeña abeja hablo.
―Todo está bien, no se preocupen.
―Nathaniel no pretendo que…
―Ya no digas nada ― nuevamente el chico no la dejo terminar, mordió sus labios la no estar seguro de como abarcar el tema ― ¿él ya lo sabe? ― y esa sola pregunta derribo la frágil tranquilidad en el ambiente.
―No ― era obvio que las cosas eran así ― no sé cómo sucedió, se supone que yo me protegía, supongo que fue por la última vez que estuvimos juntos, para dos días después pedirme el divorcio, ¿se puede estar más jodida?
―Debes decírselo, para bien o para mal es el padre.
―No necesita saber de un hijo que no va a conocer, que no va…― acepto la chica, se levantó como pudo y se sentó en la cama recostando su espalda.
― ¿Acaso estás pensando en.? ― las palabras de Byzz vinieron a su mente, quiere hacerle daño, ahora sabe que se refería el bebé ― ¿quieres abortarlo?
Chloé se tapó el rostro y Nathaniel le quito las manos para obligarle a verle de frente, estaba respirando con agitación ante la idea ―Dime la verdad por una vez en tu maldita vida ¿no puedes jugar con la existencia tu propio hijo? ― exigió Nathaniel muy molesto.
― Ya lo intenté ― acepto con vergüenza ―No pude, no pude pasar a la sala, salí corriendo del lugar, no lo quiero, está bien lo admito, ya puse mi nombre en las listas de adopción, tan pronto nazca será apartado de mí y nunca sabré nada más, jamás le permitiré a Adrien conocer la cara de su hijo ¡jamás le daré ese gusto! ―esa para ella sería su venganza contra el rubio.
―Estas siendo tan egoísta, como siempre ― la voz denotaba la decepción de Nathaniel ― por primera vez puedes tener una familia y quieres echarla a un lado.
― ¡Porque tengo miedo! ― con labios temblorosos hablo Chloé abrazándose a sí misma ― Tengo tanto miedo, nunca ante me había sentido así, como algo crece dentro de mi es tan, tan... extraño, no me gusta y no lo quiero.
―No digas eso ― pidió Nathaniel acariciando su rostro húmedo por las lágrimas ― ¿Puedo? ― pregunto con miedo refiriéndose a nueva barriga, ahora entendía el porqué del vestido tan holgado esa noche.
―No ha crecido mucho, apenas son nueve semanas.
―No importa, es un pequeño frijol ahora, pero es tuyo.
Chloé tomo la mano derecha de Nathaniel con la suya y la llevo hasta su vientre, el pelirrojo trago en seco, aunque muy leve ya se podía percibir un pequeño bulto en ella, sonrió, era una linda sensación, levanto su rostro para verla a los ojos, aunque rojizos por las lágrimas aun conservaban ese azul que brillaba, por un momento la detallo y se veía hermosa, tal vez era el embarazo, pero la fragilidad que mostraba dado la situación, le hacían lucir muy bella.
―No uses esos hermosos ojos para verme con lastima, no me gusta ― su temperamento cambio y aparto la mano de Nathaniel.
―Lo dicho ― resoplo el pelirrojo ― vas a estar demasiado cambiante, Chloé sé que necesitas apoyo, pero yo no puedo… no puedo perdonarte lo siento.
―Vale, ¿Sabes? lo comprendo, solo quería disculparme, siento que ambos necesitábamos eso, ¿podrías dejarme sola? No volveré a mostrarme de nuevo en tu vida, esa es mi nueva promesa, pero a cambio no se lo digas a nadie, mucho menos a Adrien.
Nathaniel guardo silencio medito por algunos segundos y sin decir palabra se levantó y salió de la habitación ― ¡Nathaniel! ― grito la Kwani y Chloé luchaba por controlar el llanto.
― ¡Déjalo! ― le pidió la rubia a su única amiga ― el ya hizo su elección y yo la mía ― llevándose las manos al vientre.
Su pequeña ilusión de volver a tenerlo en su vida desapareció, dejando soledad, nuevamente sus días se sentirían eternos.
Se levantó y miro por la ventana, donde pudo observar como Nathaniel subía al taxi ―Gracias por todo ― susurro viendo su propio reflejo en el cristal, dio media vuelta pues la imagen le pareció patética, sin importar cuantos años pasaran, no le era fácil amarlo y mucho menos olvidarlo.
….
…
―! ¿QUE?!—grito Marinette de la impresión en plena reunión de trabajo, con su grupo creativo.
Luego que el equipo soltara la bomba que la querían a ella como la nueva modelo para la siguiente colección, la dueña de la empresa casi cae desmayada de la impresión.
―Vamos sería algo novedoso pero genial sin duda, eres la cara de esta empresa, quien mejor que tú para la nueva colección ― comento uno de los presentes.
―Si es por el presupuesto, podemos arreglarlo y contratar a una buena modelo, no creo que sea necesario― esquivo la oferta Marinette
―Creemos que sería una excelente idea, eres preciosa, harás un buen trabajo ― Marinette miro fulminantemente a Alya porque sabía que esa locura era su idea, la morena solo sonrió y se levantó de su asiento.
―Tu nombre es la firma que le brinda confianza a la compañía y tu rostro seria la cereza del pastel, una propuesta fresca y diferente que seguro les encantara a nuestros clientes ―La morena estaba segura de Marinette cedería.
La francesa resoplo resignada ―Entonces hagámoslo ― con estas palabras todos los presentes aplaudieron emocionados, luego de tratar sobre otros temas de la empresa, cada quien retomo su posición dejando a las dos mejores amigas a solas.
Cruzada de brazos Marinette seguía mirando molesta a su amiga ― Estas haciendo que me arrepienta ― dijo sin ceder.
―¿Enserio?, ¡Vamos! Solo estoy haciendo mi trabajo, querías nuevas ideas y eso es lo que intento lograr.
―Colocándome como la modelo de la nueva colección, ¡Alya, por favor! Tengo pánico escénico.
― ¿Entonces por qué no te negaste? ― pregunto la morena con rostro de picardía ―Tu también quieres intentar cosas diferentes, nuevas experiencias y quien quita que te quede gustando.
―Todos estaban presionando ¿Cómo puedo decir que no?
―Siempre te pasa eso.
― ¿Qué?
―Te dejas llevar por lo que dicen los demás, lo cierto es que has mejorado mucho, pero aun eres fácil de influenciar.
―Y lo usaste a favor, no te quejes ― Marinette estaba molesta, Alya sin aviso la abrazo.
―¡Vamos! Fue solo por esta vez, realmente quiero verte como modelo de tus propias creaciones ― apretó el abrazo y su amigo cedió.
―Pero solo esta vez, no te aproveches, a propósito, ¿Qué hay del modelo masculino?
― ¡Wow! ― Alya soltó el abrazo, Marinette se tambaleo un poco ― bueno, ha sido un poco difícil, los que nos gustaron tenían las agendas llenas, así que pensé en ya que no tenemos que invertir en la modelo femenina, podemos aumentar el presupuesto del masculino, quiero alguien con cierto nombre, para lograr un balance entre un rostro fresco y uno reconocido. ¿Qué dices?
―Tiene sentido ― acepto Marinette ― Soluciónalo pronto, sabes que se trabaja con suficiente antelación cada colección.
―Pensé en un modelo francés como nosotras.
― ¡Me encanta esa idea! ― los ojos de Marinette encandecieron ― Rubio, alto, con una linda sonrisa, y su cabello en puntas por todos lados, que tenga ese aire de sensualidad y ternura al andar.
― ¿De ojos verdes? ― la pregunta de Alya solo quería confirmar lo que ya sospecha.
―SI ― suspiro Marinette
―Tal vez… Adrien Agreste
―SI― volvió a suspirar Marinette, pero rápidamente noto la trampa de su amiga ― ¡NO! Quiero decir, no es que estuviera pensando en él, específicamente ― su rostro sonrojado la delato ― ¡No me mires así! ― dejándose caer en la silla.
El rostro de Alya se tornó serio ―Marinette ya no eres una niña, si lo que quieres es a Adrien búscalo y díselo, ahora está libre.
―Eso ya no importa… yo estoy esperando por Nathaniel.
― Con el cual no hablas de la misma forma desde que te enteraste lo de Adrien, Nathaniel no es estúpido, por algo te dejo ir sin ninguna atadura, de ustedes dos quien más sufre es él.
―Lo sé ― acepto y todo en su interior se revolvió al pensar en Nathaniel.
― Deja de correr de tus propios sentimientos, será mejor que los enfrentes y tomes una decisión, de tu corazón es lo único que no puedes escapar.
―Debo disculparme ―confeso Marinette ― discutimos el día de su exposición en Berlín, fui tan estúpida, le dije que la menos esta vez los Agrestes no estarían y obvio que no le agrado mi comentario, recordándome que al final siempre termino metiendo a Adrien en mi vida ― contenía las ganas de llorar ― y me moleste, en vez de felicitarlo por sus logros termine reclamándole y diciéndole que no era nadie para meterse en mis asuntos.
― ¿Por qué no me contaste? Eso fue ya hace dos semanas, con razón has estado tan rara siempre que nombro a Nathaniel.
―Me dijo que tenía razón, que era solo un amigo, que lo perdonara por entrometido y colgó, no he tenido el valor de escribirle, de llamarle, de decirle lo siento.
―Lo quieres ― concluyo Alya.
―Más de lo que puedo expresar, luego esta Adrien y entonces todo se complica, tal vez debería buscarme alguien que no sea ninguno de esos dos ― bromeo y ambas rieron.
―Me temo que solo ellos pueden hacerte feliz, apresúrate y decídete por uno― Marinette afirmo las palabras de Alya con su rostro, sería mejor que actuara rápido.
….
…
Chloé llego primero, se sentó y espero, aunque faltaba media hora aun para que Adrien se presentara, estar sentada le permitía ocultar su estado actual, el acuerdo fue rápido, la mansión era suya, y el monto de dinero que Adrien propuso era suficiente para vivir cómodamente, lo acepto sin dudar, luego estaba la orden de restricción que pidió para ella y sus familiares, creyó que su esposo lo tomaría como una locura y exigiría razones, pero cedió sin protestar.
Usaba unos pantalones anchos y blusón dos tallas a lo que usualmente estaba acostumbrada, la chaqueta de corte reloj de arena disimulaba a la perfección su embarazo, que empezaba a ser evidente, cuando la hora acordada llego Adrien se presentó con su abogado.
―Deseo primero hablar con ella a Solas ― requirió Adrien tomando por sorpresa a todos, incluida a Chloé.
El abogado la miro indeciso, pero ella le dio un si con el rostro, de esta forma la pareja fue dejada a solas.
―Chloé ―Adrien lucia nervioso, la rubia maldecía por dentro sus hormonas en esos momentos.
―Lo que sea que tengas que decir habla rápido, tu dejaste claro todo entre los dos la última vez ― con expresión y tono de voz seria se defendió Chloé.
―No fui amable contigo esa vez, siento que mereces una disculpa, aun considero que esto es lo mejor para los dos, quiero que entiendas que mi intención nunca ha sido…
―Adrien, ¡ya cállate! ― le interrumpió la rubia ―Ahora soy yo quien no te soporta ni un segundo― llevo sus manos al vientre por costumbre, pero rápidamente las retiro ―Solo firmemos y no vuelvas a mostrarme frente a mí en tu vida.
―Chloé, sé que no quieres volver a verme, pero ¿era necesario la orden de restricción? Y esa cláusula donde me pediste que cediera todos mis derechos sobre ti y tu familia―Adrien estaba desconcertado ante la actitud apática de ella.
― ¿Qué parte de lo que dije antes no entendiste? ―Su ceja alzada evidenciaba su molestia ―Solo estoy asegurándome no tener que volver a verte en mi vida o no dudare en mandarte preso si te acercas a mí, ahora deja entrar a la gente, quiero acabar esto lo mas rápido posible.
―Ya mismo busco a los abogados ― salió de la habitación para avisarles que podían entrar, todo se dio en cuestión de minutos, la firma del divorcio y la orden de restricción.
Adrien salió primero, antes de cruzar la puerta le dio una última mirada a su ahora ex esposa que solo le quito la cara, se sentía miserable por ella, pero aun creía que estaba haciendo lo correcto.
Mientras tanto Plagg en su bolsillo no dejaba de moverse, ahora entendía claramente por que se movieron los hilos aquella noche, la vida de Adrien y la de Chloé se unieron en un nudo irrompible, fruto del amor o no un nuevo ser mitad de ella y mitad de él, estaba creciendo, pero no podía decírselo a su amigo, los Kwani tenían ciertas restricciones lo que podían decir o hacer, para no afectar el destino de sus portadores, esta situación era una de ellas.
….
…
Chloé llego hasta esa puerta que no veía hace años, coloco la llave en la cerradura y abrió, entro mirando en todas direcciones, su vientre seguía creciendo y no podía permanecer un segundo más en la mansión o seria descubierta, para su suerte el contrato de alquiler de su propio departamento se venció hace unas semanas, estaba de regreso a su antiguo hogar, ya hace unos días había contratado para que todas sus cosas fueran traídas.
―Se siente bien estar en casa ―La pequeña abeja acompañaba a su amiga.
―Tienes toda la razón ― acepto Chloé muy animada.
― Solo faltan seis meses ― hablo acariciando su vientre ― Solo seis meses y todo volverá a ser como antes.
―Aun creo que es una equivocación lo que quieres hacer ― la tristeza era evidente en la Kwani.
―Yo nunca seré una buena madre.
―Es una injusticia con el bebé, con Adrien, él seguro será un buen padre.
―Eso no me importa, no se merece nada que lo haga feliz, no el daré el gusto de saber que será padre, si quiere un hijo que se lo de otra, bien claro dejo que no me quería ― la chica no estaba dispuesta a ceder.
―Si fuera de Nathaniel no lo darías ¿cierto? —la abeja entendió al instante que hablo de más.
―Ninguno de los dos importa, estoy sola, es duro, pero me voy acostumbrando, yo me lo busque con mis propias acciones, diablos, ¡odio estar embarazada! ― acepto ― hace que reflexione de todos los errores que he cometido y quiera enmendarlos, ¡esta no soy yo! No puedo sonar y verme tan patética, no me gusta, no lo quiero, no quiero esta cosa que crece dentro de mí ― la pequeña abeja llego hasta ella y se froto contra su mejilla.
―Estarás bien ― intento animarla Byzz ―pero no creo que Adrien no te quisiera, uno no se casa con alguien solo por que si, estoy segura que sus sentimientos por ti siempre han sido sinceros.
―Ya no me importa, solo quiero que esto acabe, he soportado tres meses, puedo con los seis que faltan, ya verás que si ― sonrió Chloé, siempre que no se encariñara con el bebé su determinación no flaquearía, una vez nazca, no sabría nada de él.
…
…
Nathaniel daba una vuelta por las calles de parís, el invierno azotaba en esa época del año, con cada suspiro una capa de humo era dejado en el aire, el frio de colaba sobre las muchas ropas que lo cubrían, logrando que sintiera escalofríos por momentos, aun así, necesitaba despejar la mente.
Acepto nuevas propuestas de trabajo y en una semana tendría que salir de la ciudad para Italia donde se le encargo un proyecto con jóvenes para decorar las paredes de un nuevo centro artístico en la capital, financiado por empresa privada, por esa razón la exposición en Madrid estaba aplazada, la posibilidad de llegar a Marinette casi parecía imposible de no ser por otro de los trabajos aceptados.
Seguían sin hablarse, ninguno de los dos se atrevía a escribir o llamar y él estaba cansado de ser siempre el primero en pedir perdón, ya no era un niño estúpido, prefería que ella se alejara lo suficiente para que aclarara sus sentimientos, aunque esa distancia ya tomaba casi un mes, mentalmente estaba preparado para ser rechazado, ese tiempo solo le confirmaba que el corazón de su amiga siempre le pertenecería a Agreste.
Pero no se le hacía fácil olvidar sus sentimientos, intentarlo ya era una tortura, aunque sabía que en esta guerra el terminaría perdiendo y que era la sombra en la vida de ella, no podía atarla, por los momentos de impulsos que Marinette tenía con él, eso solo lo destrozaría cuando enfrentara la realidad.
Los cambios de amor y desamor de Marinette lo estaban consumiendo, quería borrar de sus memorias lo vivido en la última visita de la chica en Paris y tal vez así las cosas serían más fáciles y menos dolorosas, para él.
Lo que no esperaba es que la ayuda llegaría de la forma menos esperada.
Nathaniel se detuvo, sabía dónde estaba, luego que le rompieran el corazón, terminaba en esta misma esquina muchas veces, su cuerpo parecía querer llevarlo hasta allí sin su permiso, elevo su mirada en la dirección correcta, la ventana que alguna vez fue la habitación donde tantas noches compartió al lado de ella; Chloé.
Sintió como un nudo se formó en su garganta, no creía lo que estaba viendo, se pellizco por si se trataba de un sueño, pero era la realidad, Chloé estaba en la habitación, se movía de un lado a otro, como organizando las cosas; su vientre era demasiado evidente a estas alturas, después de todo se encontraba en su cuarto mes de embarazo.
Se veía hermosa, Nathaniel trago en seco, sus cabellos sueltos y esa tierna, aunque abultada figura sí que le favorecía, apretó sus manos, cuando observo como la rubia se tambaleo y luego salió corriendo, seguramente los malestares aún no habían desaparecido, estaba sola, enfrentando uno de los momentos más difíciles en la vida de toda mujer, ambos necesitaban de un apoyo en estos momentos.
Corrió sin pensarlo y entro hasta el edificio, saludo a la persona en recepción y le indico el departamento, le dieron el paso sin problemas, ahora entendió por qué nunca fue capaz de tirarla, algún día la volvería a necesitar, aunque jamás pensó que sería bajo estas circunstancias, subió las escaleras y abrió la puerta.
Su corazón latía a millón, estaba actuando sin pensar y seguramente se arrepentiría por sentir compasión por ella en estos momentos, pero algo en su interior lo obligo a moverse, a dejar de huir de quien fue su pareja por muchos años en el pasado, a no dejarla sola.
―Chloé ― grito Byzz casi que paralizada al ver a Nathaniel entrar de repente ― ¡ven rápido! ― la chica obedeció y salió del baño hasta la sala.
La rubia quedó estática, una lagrima se deslizo por sus mejillas, "¿acaso es un sueño?" Se preguntó ―Hola ― saludo Nathaniel, al escuchar su voz, sintió como sus piernas fallaron, antes que cayera al piso, el pelirrojo logro alcanzarla.
― ¿C-cómo? ― intento comprender Chloé.
Nathaniel le mostro la llave ―nunca me pediste mi copia de regreso ― comento alzando sus hombros.
―Gracias ― susurro Chloé para atrapar su cuello entre sus brazos, Nathaniel la rodeo por la cintura, ambos se fundieron sin decir palabras en un largo y cálido abrazo que los reconformo a ambos.
Comenzamos una nueva semana! y tenemos el penultimo capitulo de este arco, si revelaciones se acaba en el siguiente capitulo *O* OMG
Queremos agradecer a todos por que logramos 200 comentarios, estamos ambas anonadadas por eso, ya de por si en fanfiction es dificil lograr que una historia supere los cien y ustedes duplicaron la cifra, no tenemos palabras de agradecimientos, el Fic supero las diez mil lecturas, muchas, pero muchisimas gracias, por leer y comentar.
La historia ya esta en Wattpad no actilizada pero igual si quieren apoyarla, mi perfil cpbr15 para que la busquen.
Nos preguntaron en los comentarios que haciamos y bueno Pao trabaja y estudia ingeneria indistrial en las noches, y yo estoy realizando una maestria en comercio internacional en Beijing, con clases en ingles y Chino. pero pese a todo seguimos escribiendo esta dramatica historia, Nos leemos en el capitulo del jueves... desde el otro lado del mundo Cindy y desde colombia Pao.
