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Colaboración con la autora cpbr15
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"mi vida yo tratare de olvidarte,
pero la luz de tus ojos brilla
eres un ángel que alumbra mi corazón."
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-Jhon Secada -
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Elecciones 4: Ángel
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Marinette sonreía ampliamente, ahí estaba él, frente a ella sirviendo la comida, percibió un olor familiar que le recordó Francia, sus momentos juntos.
—Atún con frijoles, tu favorito — se burló Nathaniel colocando el plato de guisado y los cubiertos en la mesa, luego tomo asiento a su lado izquierdo.
—Chicos voy a dormir, disfruten su cena — se despidió Tikky de ambos, especialmente de Nathaniel — me alegra que estés aquí.
—Gracias Tikky, descansa — le dijo para luego verla perderse entre la poca luz.
—Esta es la mejor cena que tenido en semanas, para ser sincera — ambos continuaban el juego y sonreían a carcajadas — Por cierto ¿Cómo entraste? — la curiosidad pico a Marinette
—Alya me dio su copia, fui a buscarte al trabajo, pero me la encontré primero, me dijo que estarías trabajando hasta tarde y pues me sugirió darte una sorpresa — los jóvenes cruzaban miradas por momentos mientras disfrutaban de su cena — ¡Esto está bueno! Por un momento dude de mis dotes en la cocina.
—Eres un experto en el guiso de frijoles con atún, podría pagarte por eso— el ambiente entre los dos fluía con naturalidad.
—Te merecías este banquete, Felicitaciones— Nathaniel tomo la mano de ella en la suya — Alya ya me conto que te aceptaron en la semana de la moda de Paris, eres excelente, siempre te lo dije.
—Gracias Nathaniel — estaba conmovida por sus bellos ojos turquesa mirándola con tanta devoción, quiso acercarse más a él, pero este rompió el contacto visual y regreso a su plato —el cabello corto te queda muy bien.
— ¿Eso crees? Aunque está creciendo, debiste verlo antes.
—Aunque me gusta largo, la forma tan sexy como te lo recogías para hacerte esa media coleta y luego te colocabas a dibujar, me encantaba ese momento, cuando despejabas tu rostro para lucir como todo un artista— su cara se puso roja al notar lo que estaba diciendo y como se estaba colocando en evidencia.
—Cuéntame, ¿Qué más me he perdido en todo este tiempo? — pidió Nathaniel expectante y la chica accedió gustosa a complacerlo.
Charlaron por un largo rato, de sus últimos trabajos, de sus vidas, de sus futuros proyectos, de todo excepto Adrien, ese detalle se lo guardo Marinette.
—Así que eso sería un resumen de todo — concluyo ella dejando un silencio incomodo entre los dos, aunque los nervios la hacían lucir insegura, tomo el valor para preguntarlo — ¿Te vas a quedar en New York? Finalmente viniste, no me gustaría que te fueras tan rápido — pero la respuesta tardaba segundos que parecían eternidad.
—Estoy saliendo con alguien —mintió Nataniel, abriendo una brecha incurable en ambos corazones.
— ¿Qué? — dijeron los labios temblorosos de Marinette, suspiro profundamente para controlar el enorme deseo de llorar que la invadió en ese momento.
—Te di mi palabra que vendría y aquí estoy, pero… no he venido para quedarme – tomo un largo suspiro – esto es una despedida, no pienso volver a aparecerme frente a ti nuevamente— aunque se le estaba partiendo el alma con cada palabra, era la decisión que había tomada y no estaba dispuesto a ceder, no quería seguir complicando la vida de Marinette.
— ¡Mientes! — No puedo soportarlo un segundo más y rompió en lágrimas — ¡No mientas Nathaniel! Tu… dijiste que me amabas, que siempre estarías conmigo— tiro los platos al piso y se levantó dándole la espalda.
Nathaniel mordió tan fuertes su labio inferior que un ligero sabor a hierro se filtró en su boca, estaba temblando, no eran sus labios, todo su ser estaba castigándolo por cada palabra dicha, queriendo hacer flaquear su voluntad — Yo nunca debí decirte mis sentimientos, era mejor cuando no lo sabias, tu, siempre le has pertenecido a alguien más, estoy cansado de perderte, una y otra y otra vez, por eso, soy yo, yo soy quien está renunciando a ti esta vez— parpadeo y las lágrimas rodaron por sus mejillas.
— ¡Te he esperado por tantos meses y tú…! y tú te vas a ir de mi vida, así como si nada, ¿ahora? ¿Sabes que estas siendo muy injusto? Conmigo y con tus propios sentimientos —Arremetió la pelinegra.
— ¡¿Qué quieres de mí?! — Grito el artista, perdiendo la paciencia — ¿Qué me quede? ¿Qué luche por ti? ¿Crees que no sé qué estas con Agreste? — Con esa última pregunto el rostro de la chica cambio de dolor a vergüenza —Nunca serás para mí, ya lo comprendí, no hagas esto más difícil — pidió aclarando su voz – ya me duele demasiado Marinette, aquí – señalando su corazón.
— ¿Tan duro ha sido quererme? — le pregunto ella sin saber si era correcto en ese momento.
—Amarte ha sido placenteramente doloroso — admitió relajando un poco la tensión en el ambiente —Pero yo merezco alguien que si sea solo mía, y tu… eres de él, ya me canse de este triángulo amoroso, no tienes que elegir; yo me estoy quitando del camino.
—Tus sentimientos, ellos me perecen — le recordó Marinette de forma egoísta.
—Y lo harán toda la vida— se miraron a los ojos entendiendo esa realidad —una parte de mí siempre estará contigo, pero yo no estaré más junto a ti, es hora que se cumpla lo que quería el destino — tomo su chaqueta y dio unos pasos para irse.
— Y si al final de toda esta historia eras tú mi destino, ¿Ahora como podre saberlo? ¡¿Cómo?!— pregunto Marinette logrando que Nathaniel se detuviera a una corta distancia de ella, él se giró a medio lado para verla a los ojos, ambos tenían su rostro cubierto en lágrimas.
Los pies del pelirrojo se movieron solos, giro su cuerpo y en segundos corto la distancia entre los dos, sus brazos envolvieron los hombros de la chica y sus manos se posaron en su nuca trayéndola hacia él, sus labios se encontraron nuevamente tan ardientes de deseo, tan necesitados el uno del otro, fundiéndose en un largo y apasionado beso que los dejo sin aliento, ni fuerzas.
Con sus ojos cerrados y labios temblorosos Nathaniel hablo—Gracias por tu tiempo en mi vida — estas últimas palabras marcaban el adiós definitivo, se separó de ella rápidamente, en su camino a la salida dejo la llave de Alya en la mesa y sin mirarla salió del departamento.
Marinette corrió hacia la puerta, su mano hizo contacto con la perilla pero no abrió, no tuvo el valor suficiente para correr tras sus pasos, escuchando como el sonido se perdía con la distancia indicándole que se había ido, apoyo su frente contra la puerta y soltó a llorar — quédate, quédate conmigo, te necesito, te amo, te amo Nathaniel, perdóname tanto por no haberme dado cuenta antes, perdóname— golpeo la puerta para liberar su frustración, pero no había respuesta a sus palabras, se giró para descansar su espalda pero sus piernas fallaban por lo cual su cuerpo caía poco a poco hasta quedar sentada, su rostro descanso en sus rodillas y dejo que las lágrimas liberaran el dolor que su corazón sentía en esos momentos.
Ninguno de los encontraría consuelo esa noche, dos corazones estaban separándose definitivamente, una decisión que inclinaba la balanza a su balance real nuevamente, el artista soltó su mayor inspiración, su musa, su ángel, su todo.
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— ¡Arriba! — Exigió Alya tirando de las sabanas que cubrían a su amiga, la imagen no era nada alentadora, aun llevaba puesta la ropa del día anterior, su cabello totalmente desordenado, sus ojos hinchados y el maquillaje totalmente corrido, dejaban en evidencia una noche de lágrimas.
Esa mañana cuando la morena llego a la oficina para encontrarse con la noticia que Marinette aviso que no se sentía bien y sabiendo que Nathaniel le visito la noche anterior corrió de inmediato a verle, pidiendo una copa de la llave en recepción, que no se negaron a darle al haber vivió en edificio anteriormente.
— ¡Déjame sola! — pidió Marinette jalando con fuerza la sabana para volver a cubrirse y girándose en la cama para darle la espalda.
—No me engañes, lo que menos quieres es estar sola— tomo asiento en la cama y acaricio su espalda, inmediatamente su amiga volvió a llorar.
—Vino a despedirse, que no se volverá a mostrar en mi vida y me pidió que no lo buscara, que amarme todo este tiempo solo le ha causado dolor y ya no quiere sentirse así, no quiere sufrir y yo… — carraspeo para aclarar su voz —Yo no pude detenerlo, le quiero tanto que no quiero verlo sufrir, y sé muy bien que si le pedía que siguiera siendo parte de mi vida; eso solo lo lastimaría más.
—Marinette — susurro Alya recostándose a su lado y abrazándola por la espalda —Esta bien, déjalo salir.
—Cuando cruzo esa puerta y supe que no lo volvería a ver, algo en mí se partió en dos, no pude decírselo, las palabras no salieron de mi boca y ahora sé que me ahogaran toda la vida — abrazaba fuertemente la almohada mientras hundía el rostro en ella.
—Oh cariño, pero acaso no lo entiendes, él te ama y te lo está demostrando hasta el último momento, sabe que estas con quien siempre soñaste, solo quiere que seas feliz — la voz de la morena se quebraba con cada palabra, ella también quería soltar a llorar.
— ¿Por qué soy tan cobarde? Si tan solo… si tan solo le hubiera dicho que yo también lo amo — el nudo en la garganta no le permitió seguir hablando, las dos permanecieron abrazadas un largo rato.
—Alya — le llamo Marinette más calmada — detenerlo hubiera sido peor ¿cierto?
—Entonces hubieras tenido que elegir a uno de los dos, lastimando por completo al que quedara por fuera de tu vida, tú tienes un corazón muy noble, Nathaniel lo sabe, por eso, antes que pasaras por algo así, prefirió hacerse a un lado.
—Él me dijo que estaba con alguien — comento Marinette.
— ¿Y tú le creíste? — la chica sonrió por que la pregunta de su amiga confirmo que ambas pensaron lo mismo.
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—Es bueno verla de nuevo — saludo la trabajadora social cuando Chloé entro a su oficina.
La rubia no respondió al gesto, sin pedir permiso tomo asiento, busco en su bolso y saco los papeles de la adopción y una pluma —Que sea rápido — pidió de forma cortante, muy típica de su personalidad.
—Preparare el resto de los documentos — dijo la mujer para alistar la firma de la entrega en adopción.
Luego de esto no habría vuelta atrás, le estaba quitando a Adrien su primer hijo y cualquier oportunidad de conocerla, pero también se estaba quitando a ella misma, la sonrisa de su pequeña, sus primeras palabras y todo lo maravilloso de ver creer a ese ser que es la mitad de ti.
Se imaginó por un momento como sería el rostro de su pequeña y su mano derecha por reflejo acaricio el vientre, una preciosa rubia sin duda, ¿inquieta como Adrien? O ¿fashionista como ella? Eso es algo que ya no sabría, ¿por qué no podía amarla? La rubia no lo comprendía, en ocasiones sentía esa conexión con el bebé en su interior, pero la mayoría del tiempo solo deseaba que todo acabara pronto y recuperar así su vida.
Una pila de papales estaba frente a ella, Chloé suspiro profundo, tomo la elegante pluma que la trabajadora social extendió para ella, sin vacilación firmo.
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Adrien llego hasta el edificio donde residía Marinette, la cual no había respondido sus mensajes en todo el día y cuando llamo a su oficina le dijeron que se ausento alegando que estaba algo enferma, esa simple noticia no le dejo concentrarse durante su jornada de trabajo, estaba preocupado y algo en su interior le pedía verla a gritos.
En un par de días regresaría a casa, lo menos que deseaba es no estar con ella, tomo el camino más rápido que conocía y luego de evitar el pesado tráfico de la ciudad logro llegar hasta el departamento de su pareja.
Estaba quemando el timbre y seguía sin obtener ninguna respuesta, opto por la forma tradicional, tocar la puerta, sus nudillos chocaron con fuerza contra la madera —Marinette— le llamaba —Abre por favor — seguía insistiendo, finalmente escucho algunos ruidos en el interior, calmando un poco la angustia que traía consigo.
La imagen que no le recibió no fue nada agradable, la chica estaba aún en piyamas, su cabello totalmente despeinado, sus ojos y nariz estaban enrojecidos—Adrien — su voz sonó tan suavemente, Tikky estaba flotando a su lado.
—Princesa ¿Qué pasa? — pregunto Adrien mientras interrumpía en el apartamento cerró la puerta a su espalda y le abrazo, la chica solo correspondió el gesto, hundiendo su rostro en el hombro del rubio.
—Solo no me sentía bien — fue la respuesta de la joven, Adrien no comprendía si se trataba de algo físico o emocional, pero por alguna inexplicable razón, prefirió no indagar a fondo el motivo de las evidentes lágrimas derramadas.
—Marinette ¿seguro estas bien? — pregunto Plagg al que su instinto le advertida que algo no cuadraba.
La chica quiso responder pero el rubio la interrumpió—Sera mejor que te sientes, te preparare Té y algo de comer ¿De acuerdo? — sugirió y la chica le dio un si con su rostro.
Luego de dejarla en el comedor, se dirigió a la cocina, afortunadamente encontró algunos sobres para cremas instantáneas, en pocos minutos, yacía frente a ellos algo de comida y té, por su lado a los Kwani les dio un plato con galletas y otro con queso.
—Gracias — con una suave sonrisa hablo Marinette.
—No tienes por qué, ahora come, se ve que no ha sido un gran día — la chica obedeció, con la primera cucharada, sintió ese recorrido desde su lengua hasta su estómago que despertó el hambre contenida, era cierto necesitaba de esto, en breve devoro todo en su plato.
—Me levante con un horrible dolor de cabeza, que fue empeorando, no podía dejar de lagrimear, tal vez es solo stress, enserio no debes preocuparte, para mañana estaré como si nada, ya lo veras.
—Eso espero, mañana es mi último día en New York —el rostro de la joven cambio a una expresión de sorpresa, había olvidado ese detalle por completo.
—Adrien…
—Ya todo está listo aquí, en dos semanas que llegue el primer cargamento de las fábricas de China comenzara la distribución directa en el país, así que mi trabajo está hecho — carraspeo un poco para aclarar su voz — ¿podrías ausentarte mañana también de tu trabajo? Si no es mucho pedir, quisiera estar contigo todo el día.
— ¡SI! — Respondió con entusiasmo como ella siempre suele ser —Claro que si cariño, pasaremos juntos todo el día, pero… ¿volverás? — su corazón latía a mil por la respuesta.
—Ahora que te tengo en mi vida, no te soltare, encontrare la forma de regresar, confía en mí. — su mano derecha aprisiono la de ella, sus ojos se encontraron y Adrien le regalo su sexy sonrisa contagiándola de felicidad.
—Adrien… — nuevamente su nombre fue todo lo que ella pudo decir.
—My lady — el francés levanto sus manos agarradas y en un rápido movimiento beso los nudillos de Marinette — ¿Qué desea mi princesa? — pregunto expectante.
Pero la chica sin decir más solo lo abrazo, aunque para el rubio fue un poco sorpresivo, no le desagradaba para nada el gesto, se acomodó mejor y la trajo contra su pecho, se quedaron en silencio por algunos instantes.
Marinette comprendió el por qué la decisión de Nathaniel, ella lo tenía, el amor que anhelo toda su vida, estaba abrazándola, había preparado la cena, ya no eran sueños, lo que estaba viviendo con Adrien era real, lo podía tocar, besar, amar, esta vez el rubio no era de otra, era suyo, únicamente para ella.
Era momento de parar las lágrimas y disfrutar de la verdadera felicidad, aquella que busco por demasiado tiempo en diferentes rostros, pero que le perteneció a un solo hombre; Adrien Agreste.
¿Se podía amar a dos personas a la vez? Si, ahora lo comprendía, tú corazón guardara el espacio de esa otra persona como un preciado recuerdo, pero latiría solo para uno, en este caso, un bello francés de cabellos dorados como el sol y ojos esmeralda.
Pronto la cercanía los llevo a un beso, en el camino al cuarto se fueron despejando de la ropa, de todo problema, incluso del tiempo, cuando estaban solos unidos mientras hacían el amor nada más cobraba sentido que la entrega total de sus sentimientos por medio de las caricias y el contacto de sus pieles, de sus miembros.
Adrien era tierno y pasional a la vez, su pelvis marcaba movimientos delicados pero profundos, para luego arremeter con ansias incontrolables en su interior, la tomaba en cualquier posición, sus fuertes brazos le permitían sostenerla como fuera, la amaba, luego de varios minutos de desenfreno, su semilla se vacío.
Los amantes se dejaron caer en la cama y se miraron para ser cómplices con una sonrisa, el rubio acaricio la mejilla de la chica —Te amo — susurro con el poco aire que quedaba en sus pulmones luego del éxtasis vivido.
—Yo también — respondió Marinette con sus mejillas sonrojadas, aunque este tiempo se les acortaba, ya encontrarían la manera se seguir juntos.
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Le costó mucho abrir los ojos, Adrien se froto los parpados son sus dedos y dio vía libre a aun largo bostezo, giro su cuello y efectivamente el sonido de algo vibrando en la mesa de noche que lo levanto era su celular, debería llevar mucho tiempo así, puesto que sentía su cuerpo pesado del sueño como para haberse levantado a la primera.
Extendió como pudo su mano y trajo el aparato cerca de su rostro, las notificaciones eran demasiadas, todas de un solo contacto, Nathalie, desbloqueo la pantalla del celular y abrió los mensajes.
"Tengo información demasiado delicada de Chloé, la situación es peor de lo que creíste, comunícate urgente conmigo"
Adiós sueño, todos los sentidos de Adrien se activaron con esas palabras, de un solo brinco se levantó de la cama, miro para asegurarse que Marinette estuviera dormida, la chica estaba abrazando la almohada y no mostro ninguna reacción, confirmo la hora en el celular cerca de las tres de la mañana, lo que sea que paso, debió ser demasiado importante para que su asistente insistiera tanto.
Salió al balcón intentando hacer el menor ruido posible, presiono la pantalla para devolver la llamada, la respuesta fue inmediata.
— ¿Dónde diablos estabas? — era la primera vez que escuchaba a Nathalie tan molesta en años, incluso para responderle así, era grave lo que estuviera pasando sin duda.
—Dormido, lo siento, es la diferencia de horarios.
—Tienes razón, lo olvide, lo siento — se disculpó Nathalie.
—No tienes por qué, fui yo quien te pedí que me avisaras tan pronto supieras algo, dímelo sin rodeos, por favor. — pidió Adrien y al segundo sintió como su garganta se secaba y sus pulmones buscaban aire con desesperación.
—Esta embrazada.
— ¡¿Qué?! Disculpa creo que no escuche bien — el rubio entro en un estado de negación.
— ¡No es un juego Adrien! — Le regaño Nathalie —Chloé está embarazada, yo tampoco lo podía creer, por eso la seguí con el investigador y lo vi, está embarazada y podría decir que tiene unos siete meses en promedio — coincidía sin duda con el tiempo transcurrido desde la separación hasta ahora —¿Adrien? ¿Me escuchas?— le llamo sus asistente al escuchar un silencio al otro lado de la línea.
El teléfono estaba en el suelo, Adrien cayó de rodillas con la notica, estaba estático, sin reacción alguna, casi no podía respirar, todo su mundo se volcó con la noticia.
Hola a todos! Regrese si esta vez les escribe Cindy. :P
Siendo sinceros aun estoy superando mi etapa de depresión de haber vuelto a China, por que Corea fue lo mejor que me ha pasado en la vida, estar en ese país es algo que habia soñado por muchos años, asi que disfrute cada momento en él, mis amigos hicieron del viaje algo maravilloso, y espero volver en verano sin duda.
Pero mis clases de la maestria esperaban por mi, y luego de comenzar una semana tarde xD ya estoy aqui, el capitulo me costo por que queria darle todavia mas drama y sentimientos, ósea aun estoy sufriendo con la despedida de mi tomate, tonto, tonto, ¿como dejas ir al amor de tu vida asi?. ha esperen eso fue mi descision en la historia xD ups.
Pao les manda muchos saludos, y bueno no habra actulizaciones semanales, lo siento, estoy muy ocupada este semestre y no quisiera mentirles diciendo que tranquilos y esperen el capitulo, pero trabajaremos en darles uno al menos cada quince dias, vale.
Un abrazo enorme nuevamente gracias por leer *inserte corazón* y me encantaria saber sus opiniones.
Saludos desde el otro lado del mundo... Cindy
