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Colaboración con la autora cpbr15
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"Amiga, estés donde estés
Que si te falta el aliento, yo te lo daré
Y si te sientes sola, háblame
Que te estaré escuchando aunque no te pueda ver"
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—Alex Ubago-
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Elecciones 5: Aunque no te pueda ver
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— Croissant y café — Sonrió Marinette mientras colocaba el desayuno en la mesa, se levantó primero y fue hasta la panadería cercana para sorprenderlo con algo que le recordara a su casa, donde en menos de 24 horas él estaría.
—Me voy a Francia mañana, hubiera preferido huevos con tocino— respondió tajante Adrien, quien no había vuelto a conciliar el sueño hasta muy tarde luego de aquella noticia, su corazón estaba vuelto un caos y no sabía cómo mirar a los ojos a su amada con esta nueva realidad.
—Lo siento… — quiso decir algo mas pero el rostro tan inexpresivo de Adrien la desconcertaba, Marinette se limitó a sentarse frente a él.
El silencio se volvía incómodo con el pasar de los segundos solo el sonido de los sorbos de café se escuchaba en el ambiente, se supone que sería un día para los dos, pero no estaba comenzando como ella le hubiera gustado.
"un bebé" eso era lo único que podía pensar Adrien , mil preguntas giraban en su cabeza, ¿sería una niña o un niño?, ¿Por qué Chloé se lo había callado?, ¿Acaso tanto le odia?, ¿Qué está pensando hacer ella?, antes solo deseaba venir a New York y buscar la forma de quedarse aquí como fuera posible, pero en estos momentos solo deseaba Paris, si fuera por él hubiera tomado el avión tan pronto supo de la noticia; pero aún le quedaba un día mas, este día, aun podía compartir este tiempo con ella, con Marinette, Adrien alzo la vista y la vio levantándose de la mesa, había actuado como un imbécil, se lamentó al instante, vino hasta aquí por ella, lo que fuera que sucedía con su Ex – esposa lo solucionaría luego, ahora necesitaba darle este día a la mujer que amaba.
Se acercó hasta donde ella estaba limpiando los trastes y la abrazo por la espalda, para luego darle un beso en su hombro —Perdóname, pensar que te tengo que dejar y tantas cosas que me esperan en Paris me tiene en otro mundo; Gracias por el desayuno mi princesa.
La chica se giró para abrazarle, quería recordar la sensación de su mejilla en su pecho, su aroma, el estar rodeada de sus brazos —Te amo — las palabras salieron libremente por su boca y sintió la respuesta con un largo y delicado beso.
El complemento no se hizo esperar, en segundos las manos del rubio recorrían libremente por el cuerpo de la francesa, sus pechos eran acariciados por debajo del blusón, luego se posaron a la altura de sus caderas para forzarla de un impulso a que se agarrara de su pelvis, sus labios se desprendían de los suyos solo para buscar su cuello en busca de escucharla gemir, Adrien uso la fuerza de sus brazos para sostenerla, mientras chocaron con la mesa dejándola sentada en el borde, todo lo que se encontraba en el mueble fue tirado a un lado, igual que la ropa de ambos, sus cuerpos ardían de deseo, por la necesidad de tenerse el uno al otro.
La boca del rubio jugaba por todo el torso de la joven, sus dedos se encargaban de estimular su interior hasta que la humedad gotea desbordantemente, no podía contenerse por mucho, Marinette lo entendió ella también lo deseaba, debo caer su espalda en la mesa, mientras Adrien acomodaba las rodillas de ella en sus hombros, estando listo y de una sola embestida arremetió fuertemente el interior de su amada, sin reparos sus caderas se movían poseídas por la exaltación de hacerla suya, la escuchaba gritar fuertemente, no estaba siendo amable, su mano se sujetaron a los muslos de la chica y bajo el ritmo para penetrarla lenta y duramente, sentir como su miembro salió poco a poco del interior de ella, para luego entrar de un fuerte y rápido movimiento que la estremecía por completo, el sudor bajaba por su espalda y él se dejaba llevar, cuando Marinette le detuvo para cambiar la posición y dejarle a la vista su espalda, Adrien perdió todo pensamiento; en poco minutos la había llenado por completo de su semilla.
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Chloé salió del lugar con una sonrisa en su rostro, la felicidad no cabía en su pecho, en su bolsa, llevaba los papeles del traspaso de la propiedad, el edificio era suyo, ahora solo tenía que esperar a tener la niña y entregarla para poder comenzar su nuevo proyecto de vida, su propio Hotel, tomo un taxi y fue hasta el restaurante donde tenía su cita.
Nathaniel la recibió con un gran abrazo, de esos que ella apreciaba tanto, porque eran los únicos momentos de contacto físico entre los dos, la chica hablo sin parar, de la decoración que tenía pensaba para cada rincón del lugar, necesitaría personal, publicidad y todas las cosas que llevan comenzar un nuevo negocio.
—Ojala todos los días siempre estuvieras así de feliz— comento el pelirrojo.
—Este embarazo solo me ha traído depresión, es la primera vez que me siento útil en meses.
— ¡Hey! — Nathaniel tomo su mano — No digas esas cosas, no me he mantenido a tu lado para que te sientas una inútil, pero debo reconocer que me alegra la idea que seas mucho más, que la solo la "señora" de un gran apellido.
—El dinero quiero hacerlo por mis propios medios, no deseo depender de nadie más, de nuevo — la convicción era clara en su ojos en su tono de voz.
—Si tan solo hubieras pensado eso en el pasado — susurro el pelirrojo.
— ¿Qué? ¿Qué dijiste? — pregunto Chloé, pero el chico le negó con el rostro.
—Nada importante no te preocupes.
—Nathaniel — los labios de la chica temblaron, pero debía preguntarlo — ¿Cuándo te vas? — lo cierto es que al final el artista tomo la oferta de la universidad de New York para las clases de arte y varias propuestas de galerías, lo llevaron a tomar la decisión de radicarse allá.
—Estaré hasta que él bebe nazca, no te dejare sola ese día, para eso falta menos de dos meses y yo ingreso luego de las vacaciones de verano debo presentarme en agosto a la universidad, así que no te preocupes; por ahora seguiré aquí contigo, soy tu amigo Chloé, siempre estaré contigo, te escuchare, aun si no te puedo ver— su promesa era sincera.
—Yo… — siempre era así, las palabras se quedaban en su boca y terminaba sustituyéndolas por otras —Yo me alegro mucho por ti, esto es una oportunidad de que tengas algo estable, aunque egoístamente en el fondo me gustaría que te quedaras en Paris.
—No entregues a la niña y rechazo todo, ya te lo he dicho— el cambio tan brusco de Nathaniel estaba incitando una discusión.
— ¡No empieces de nuevo!, tú lo dijiste que no me querías, ahora solo me ves como una amiga, pero yo… yo no, lo sabes — el recordó la rubia, se llevó las manos al rostro y suspiro para calmarse — ¿Por qué sigues insistiendo tanto Nathaniel? Los papeles ya están firmados, no hay forma de dar marcha atrás.
—Porque soy yo el que le hablo a la barriga, soy quien ha sostenido tu cabello mientras vomitabas, quien ha salido a comprar la comida de tus antojos, no estamos juntos y no lo estaremos, yo no puedo… amarte de nuevo, lo siento, pero esa bebé no merece lo que le estás haciendo, la estas quitando de su lado, ella no eligió el ADN paterno que le toco.
—Siempre volvemos a lo mismo — suspiro Chloé.
—Lo siento, insistiré hasta el último momento, sabes que diferimos en esto.
—Sé que no lo haces por mal — acepto la rubia — Pero, no cambiare mi decisión.
—Entonces déjame pedirte una cosa, ¿puedo? — pregunto el artista.
—Si tiene que ver con la niña, lo que sea, la respuesta es no — tajantemente le dejo clara su posición.
El pelirrojo se rasco la cabeza —Solo no la entregues sin antes verla, es lo único que te pido, al menos ten en tu corazón un recuerdo de ella, aunque solo uno y se vuelva borroso con los años, deja que una imagen de tu hija se quede en tu memoria, te lo suplico, por favor— era imposible negarse a esos hermosos ojos turquesa.
La rubia lo pensó por unos segundos antes de aceptar, ese gesto relajo el ambiente entre los dos y la cena termino de fluir con tranquilidad.
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—Que tenga buena noche — Saludo Chloé el vigilante en la recepción de su edificio.
—Señora Bourgeois — en el edificio solo la conocían con su apellido de soltera.
— ¿Si? — se extrañó la rubia.
— Tiene una visita, dijo que esperaría en la entrada de su apartamento, un viejo compañero de escuela se presentó el joven, Kim, creo que dijo que era su nombre — esa situación no le gustaba para nada, ¿cómo Le Chien Kim, había conseguido su dirección? si era una persona que no veía hace años.
—Gracias, iré a ver a mi amigo, no se preocupe.
—No dude en llamar a la recepción si surge algo.
—Eso hare — y dio la espalda, tomo el ascensor, vivía en un tercer piso, así que no es algo que frecuentaba hacer, pero desde que la barriga se volvió pesada y sentía que cada paso costaba el doble, no se negaba esa pequeña facilidad.
La silueta se mostró tan pronto cruzo la puerta, su antiguo compañero de escuela estaba sentado en el piso al lado de su puerta, su rostro se encontraba tapado por sus brazos que yacían apoyados en sus rodillas, llevaba una gorra, así que solo veía el hombre de fuerte contextura física.
—Hola — se inclinó un poco y saludo, el hombre se levantó de golpe y al verle, Chloé sintió como sus piernas temblaban y su interior entraba en pánico, se apoyó en la pared e instintivamente protegió su vientre, en segundos comenzó a hiperventilar — ¿Qué estás haciendo aquí? — Con fuerzas desconocidas logro hablar —Tienes prohibido acercarte a mí, lo sabes.
Adrien la miro a los ojos penetrantemente y luego bajo hasta su abultado vientre, donde crecía su hija — He intentado contactarte desde que regrese, pero mi abogado me advertía de las consecuencias, pero ya no pude soportarlo un día mas, por eso mentí en la recepción, ¿Por qué te lo callaste?, ¿Cómo puedes hacerme algo así Chloé? — estaba por perder el control, pero se forzó a mantener la compostura, mordió sus labios de la impotencia.
—Adrien solo vete, no empeores las cosas, vete — con voz temblorosa hablo la futura madre.
—No me iré sin una explicación — le advirtió el rubio — Merezco saber ¿Por qué mierda me ocultaste que estabas esperando un hijo? — la agarro por ambos brazos y sintió como ella estaba temblando.
— ¡NO ME TOQUES! — Le exigió Chloé soltándose de su agarre, estaba en lágrimas — ¡NO TIENES NINGÚN DERECHO A REPROCHARME NADA! NADA, MALDITO HIJO DE PUTA — estaba gritando — AHORA LÁRGATE DE AQUÍ, ANTES QUE LLAME A LA POLICÍA, ¡LARGATE!
— ¡NO! — Rotundamente respondió Adrien —No puedes esconderte más, me vas a decir ya mismo todo, porque es mi hijo Chloé, mío y no pienso ponértela fácil esta vez.
— ¿Acaso crees que ha sido fácil para mí? No sabes nada de mí, en todo el tiempo que estuvimos casados, no te dedicaste a conocerme, mientras yo di toda mi vida para ti.
—Nunca te falto nada Chloé, por favor — le recordó Adrien.
— ¡Pero no te tenia a ti!, nunca estabas en casa y cuando llegabas siempre te encontrabas cansado ¿cuántas veces no me rechazaste como mujer? Y yo solo calle, porque no deseaba molestarte.
—Eso no tiene nada que ver con el hijo que estas esperando.
—Tú lo has dicho, mi hijo, mío, ahora vete.
— ¿Crees que soy estúpido? Es mi hijo Chloé, no pienso dejar que me lo quites — le advirtió el rubio.
—No — el grito salió ahogado y doloroso de la garganta de la chica, lo sintió y era el peor momento para que eso pasara.
— ¿No piensas darme una explicación? — exigió molesto el rubio.
—Vete — casi sonó como una plegaria, había sucedido la humedad que caía por sus piernas se lo confirmaban.
—Chloé — le llamo Adrien, quien ahora estaba petrificado, la imagen era demasiado gráfica, su ex – esposa había roto fuente.
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Nathaniel llego lo más rápido que pudo al hospital, era el contacto de emergencia de Chloé y la noticia lo hizo salir corriendo de su casa, la bebé estaba por nacer, entro y las enfermeras le indicaron que fuera hasta el puesto de control a preguntar por la paciente.
—Señor Kurtzberg — la enfermera jefe de ese turno lo reconoció, después de todo era él quien la acompañaba en todos los controles.
— ¿Cómo se encuentra ella? ¿Qué sucedió? — le costaba respirar y por lo tanto hablaba desesperadamente.
—Está en la sala de partos, en cualquier momento sabremos acerca de su hija, no se preocupe — le comento la enfermera para calmar el evidente nerviosismo en el rostro del pelirrojo.
— ¿Su hija? — pregunto alguien a espaldas de Nathaniel, una voz que no le gustaba para nada, el artista suspiro profundamente y se giró para encararlo, Adrien Agreste estaba ahí.
— ¿Qué demonios estás haciendo aquí? — Pregunto cortantemente Nathaniel —Tú tienes prohibido acercarte a ella ¿acaso olvidaste la orden de alejamiento que firmaste en el divorcio?
—Se puede ir a la mierda la orden, me explicas ya mismo que diablos está sucediendo — el rubio no cedería tan fácilmente.
—Chloé es mi prometida — mintió Nathaniel con naturalidad, provocado por el odio que sentía hacia la persona que tenia de frente — ¿Por qué crees que te dio el divorcio tan fácilmente? Estaba conmigo, la bebé que está naciendo, es mi hija, mía — enfatizo eso ultimo para dejarlo claro —Así que vete, antes que llame a la policía, porque tú no tienes derecho a estar aquí.
— Señor Kurtzberg, ¿sucede algo? — interrumpió la enfermera.
—Esta persona es el Ex esposo de mi prometida, el cual tiene una orden de restricción y no tiene derecho a estar cerca de ella, ni de mi hija, le pido por favor que se comunique con seguridad y lo saquen de aquí — explico Nathaniel.
—Señor, retírese en buenos términos, por favor o me veré llamada a sacarlo a la fuerza.
— ¿Enserio cree lo que este hombre está diciendo? Yo soy su ex esposo, ese bebe ¡ES MIO! — se alteró Adrien.
—Señor, debe calmarse y retirarse, por favor, el señor Kurtzberg, es el padre del bebé, ha estado con la señora Chloé desde el primer control, todo el personal sabe que ellos son pareja, retírese usted por favor.
Adrien sintió como si se lo tragara el océano en ese momento, no sabía que decir ni cómo actuar, el tiempo del embarazo coincidía perfectamente con el tiempo que no han estado juntos.
—Cuando la dejaste vino a buscarme, ella y yo fuimos amantes por muchos años, antes de que casara contigo — Nathaniel hablo por que leyó el desconcierto en los ojos de Adrien.
— ¿Qué? — fue todo lo que pudo articular el rubio.
—Me dejo para casarse contigo, porque tu si tenías dinero, pero siempre supe que regresaría a mis brazos y así fue, nos reconciliamos he hicimos el amor tantas veces por los años que no estuvimos juntos, sin ninguna protección por supuesto, a las semanas nos esteramos que estaba embarazada, por eso te dio el divorcio sin chillar, me tenía a mí y vamos a convertirnos en una familia, no tienes derecho a estar aquí, así que antes de seguir haciendo el ridículo, lárgate.
—Familiares de la señora Chloé — un médico interrumpió el momento.
— ¿Si? — los dos hombres dieron un paso al frente, a lo que el medico quedo desconcertado, pero enseguida llego el personal de seguridad.
—Enfermera Jefe ¿sucedió algo? — la señora había activado el botón de alerta en su escritorio.
—Si el señor de allí, tiene una orden de restricción contra la paciente Chloé Bourgeois, por favor sacarlo de aquí y no permitirle la entrada mientras la señora se encuentra en el hospital.
Los dos hombres de seguridad se posaron a cada lado de Adrien —Entiendo, me iré por la buenas — acepto el rubio quien aún no cabía de la impresión por todo lo que sucedía con Chloé, el bebé no era su hijo, al saber esto algo en su interior se quebró, Adrien dio media vuelta y emprendió su retirada acompañado del personal del hospital.
Nathaniel lo veía marcharse —Es una hermosa niña — el medico lo devolvió a la realidad, y se giró a verle —Felicidades por su hija, tan pronto este en la habitación puede pasar a verlas a las dos.
—Gracias — respondió el pelirrojo, dándole la mano al doctor, quien se retiró al acto, se acercó al punto de enfermería —llame a servicio social por favor — pidió.
—Entonces, la señora no cambio su decisión — intuyo la enfermera.
—Me temo que no… gracias por el apoyo — expreso Nathaniel refiriéndose a las mentiras dichas anteriormente.
—Uno puede leer sobre las líneas cuando llevas tantos años en esta profesión, usted le ama — y esa afirmación dejo sin habla al pelirrojo — a la señora y el bebé, por supuesto que lo apoyaría, ya mismo me comunico con servicio social.
—Gracias— fue todo lo que pudo decir Nathaniel mientras tomaba asiento, para esperar a verlas, a su viejo amor y la niña que tanto había en la barriga cuidado por estos últimos meses, "usted le ama" estas palabras dichas hace solo unos instantes estaban haciendo estragos en su interior.
Ahora solo quedaba esperar que vinieran por la bebé, entonces su promesa de estar a su lado durante este tiempo habia sido cumplida, ¿estaba realmente listo para irse a New York? por alguna razon esa duda se sembro en su corazón, justo ahora que sabia que a Chloe tambien la perderia.
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Notitas al lector
Volvimos! si casi dos meses, lo lamentamos mucho de verdad, pero ambas autoras pasamos ciertas situaciones personales que nos obligaron a darle prioridad a otras cosas, pero ya estamos con las energias puestas para la recta final de este Fic y la buena noticia es que el proximo capitulo ya esta casi listo, lo tendremos sin falta la proxima semana.
Muchas gracias por su apoyo constante, se que las lecturas y los comentarios han bajado por no actulizar tan seguido como al inicio, pero por los que aun siguen ahi leyendonos gracias de verdad, un abrazo gigante *insertar corazoncito* saludos y nos leemos pronto.
Maria Paola
