Capítulo 2

¿Serán mis amigos?

El segundo día, Nikolai se sentía realmente motivado. Con energías renovadas y listo para enfrentar un nuevo día de clases. Esperaba conocer a los demás de su curso.

Antes de irse le recordó a su hermano menor que intentara hablar con alguien en la escuela. Andrei pareció no hacer caso. Niño extraño.

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Al llegar, se alivió al ver a los dos chicos que le habían hablado el día anterior. Aunque lucían un tanto preocupados.

—¿Crees que le pasó algo? —preguntó Feliks.

—Tal vez sólo se quiere hacer el interesante—Cian rodó los ojos al responder aquella pregunta, aunque luego vio al "chico nuevo" y sonrió—¡Eh, Nikolai, por aquí!

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—Feliks... —llamó en voz baja el rumano. Estaban en matemáticas, y el profesor no era para nada simpático. El aludido no hizo caso—¡Feliks! —repitió un poco más alto, y el polaco se sobresaltó.

—O sea, ¿qué le pasa a nuestro nuevo compañero? —preguntó.

—¿Me presentarías al resto de la clase?

—¡Obvio que sí! —exclamó—¡Oigan todos...! —pero antes de terminar, Andrei le tapó la boca. El profesor se volvió, con el ceño fruncido, aunque no les dijo nada.

—¡No tan alto! —chistó Nikolai.

—Bah, entonces durará más tiempo. Pero, como que de todas formas debería presentártelos, claro que sí~—rió su compañero de clases—Comencemos con los de la primera fila. La chica que parece muñeca se llama Natalia Arlovskaya. Es bielorrusa. Habla siempre de un supuesto "hermano mayor", no sé si existe... aunque sí sé que tiene una hermana mayor, y ésa es la secretaria del colegio. Si no la he agarrado de los pelos, es por esa razón precisamente. Sea como sea, no me cae bien. Y el sentimiento es mutuo.

Nikolai observó a la chica. Sí que era hermosa, aunque intimidaba bastante.

—El chico a su lado se llama Toris. Él es amigo mío. De la infancia—dijo con marcado orgullo el polaco, y algo más que el rumano no pudo identificar—El que parece niño es Raivis. No dejes que la cara te engañe, es de nuestra edad. Y el rubio de lentes que se sienta delante de ti es estonio y se llama Eduard von Bock, pero le decimos "Eduard Bombón" para fastidiarlo.

Al escuchar el apodo, el rubio de lentes se giró y los miró con cara de pocos amigos. El polaco le sacó la lengua.

—El tipo que tiene la nariz siempre rota es un australiano que se llama Jack. Muy buena onda, pero creo que es alcohólico...

El tal Jack pareció escucharlo, porque se volvió hacia ellos, y sin perder la sonrisa, le aclaró a Feliks:

—No soy un alcohólico, ¡soy australiano! —exclamó orgulloso.

—Lo cual viene a ser lo mismo, Smith—le llamó la atención el profesor, un joven hombre austríaco al que parecía no gustarle enseñar matemáticas. Jack no pareció avergonzarse, pero procedió a prestar más atención a lo que el hombre explicaba.

Feliks esperó unos momentos antes de continuar:

—En fin, si eres de los que aman las fiestas, ve con él—informó—El asiático de ahí es un surcoreano llamado Im Yong Soo. No es el tipo al que le dicen "animal social"... a menos que lo veas fuera del salón de clases: parece una persona completamente distinta.

Nikolai observó al mencionado, al cual hasta el momento sólo había visto inmerso en su consola.

—A Cian ya lo conoces—prosiguió el de ojos verdes—Las chicas de ahí adelante son Michelle y Gisèle (*) . Son como que muy simpáticas, imposible que te caigan mal. Al contrario de otras—miró con cara desagradable a la tal Natalia. El rumano se preguntó qué habría pasado entre esos dos, como para que la odiara tanto.

—Supongo que sólo queda Paulo... es el chico moreno y bajito de ahí. Ah, y no le hagas comentarios sobre su estatura. Es demasiado susceptible... —esbozó una sonrisa tétrica.

—Pero no es tan bajo—opinó Nikolai. De hecho, Paulo era más alto que Cian, y tan sólo un par de centímetros más bajo que Feliks y él.

—Cierto, pero nuestro portugués se considera poco alto... —suspiró Feliks—En fin, supongo que no me olvido de nadie. Los profesores los irás conociendo el resto de la semana, y el resto de la gente simplemente no está en esta clase.

Nikolai estaba a punto de preguntarle quién era el tal Stefan que Cian y él habían mencionado, pero la oportunidad no llegó.

—Lo noto muy conversador, Łukasiewicz—varios alumnos observaron con sorpresa al profesor, tal vez por haber mencionado correctamente el apellido del polaco. La práctica hace al maestro, dicen. Éste último observó al docente desafiantemente.

—¿Y? —lo animó a continuar el mencionado alumno. El austriaco pareció alterado unas milésimas de segundo, pero volvió inmediatamente a su expresión imperturbable.

—Que probablemente no sepas recitarnos la fórmula, Łukasiewicz. Fórmula que irá en el examen del próximo mes, aprovecho para recordarles.

—¿Porqué debería aprenderme de memoria algo que puedo anotar en un papel? —discrepó Feliks, abanicándose con su libreta rosa.

—No es examen a libro abierto—aclaró el profesor Edelstein, pareciendo reprimir las ganas de dar al polaco contra la pizarra.

Nikolai se sintió incómodo con tanta tensión al lado suyo. Una suerte que el profesor no hubiera reparado en él...

—Vasile (**) , ¿podrías tú decir la fórmula para resolver el ejercicio?

Sintió todas las miradas sobre él, y no le gustó para nada (¿¡y porqué tenía que decir su apellido!? ¡No le gustaba!). Tenía una idea de cuál era la dichosa fórmula, pero no estaba muy seguro. ¿Iban a caso los paréntesis al principio o al final...?

—¿Vasile? —el austríaco seguía esperando una respuesta.

—Esto... creo que AB= √(x₂-x₁)²+(y₂-y₁)². Pero no estoy completamente seguro—había estudiado eso en su anterior colegio, pero no se acordaba de cada carácter al pie de la letra.

—Es correcto—el rubio casi dejó salir un suspiro de alivio—Pero no es lo que estamos estudiando. Para la próxima, presta atención—Roderich Edelstein frunció el ceño, y prosiguió con la clase, no sin antes murmurar "suerte de principiante", y echarle una mirada asesina a cierto polaco que mascaba chicle de menta.

—Eso fue, como que, ¡totalmente cool! —se maravilló Feliks, observando con admiración a Nikolai.

—No es para tanto—se avergonzó.

—¡No, no! Dejaste K.O. al amargado. O sea, como que además eres todo un cerebrito—el rumano consideró que el polaco exageraba en ambos aspectos.

—Te digo que no es para tanto—susurró.

Lalala, no te oigo...

—¡Silencio! —chistó Roderich, molesto.

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(*) Gisèle es Madagascar. No tenía idea de que nombre humano ponerle, así que elegí este porque fue la única "mujer famosa" de Madagascar que encontré :| En cuanto a Michelle, lo elegí para Seychelles, ya que lo he leído varias veces :3

(**) Apellido que elegí para Rumania (Y Moldavia :D)