A pesar de la llamada, Marinette no se quedó tranquila. Apenas pudo dormir unas cuantas horas y lo hizo muy mal. Cuando al salir el sol se dio cuenta de que ni de broma podría volver a conciliar el sueño, se puso a trabajar. Era irónico que aquello que la había metido en ese lío fuese lo único que pudiera tener su mente ocupada, pero enfocándose en su trabajo no tenía tiempo para dejarse hundir en su miseria.

En todo el día, apenas hizo unas pausas para comer las cosas que su mamá le subía e ir al baño. Ni siquiera se había cambiado la pijama (hecha por ella misma, con temática de Chat Noir). Para las siete de la noche, ya había avanzado tres días de trabajo y los conjuntos de Alya, Rose y Chloé estaban finalizados.

Tomó algunas fotos de su trabajo y se las envió a las chicas por separado, para ver si estaban satisfechas. El de Alya tenía temática de Rena Rouge, con la excusa de que los colores de la superheroína combinaban con ella; sobra decir que estaba encantada con el resultado. El de Rose era algo más tierno, de colores blanco y rosa pastel y con algunas flores bordadas. Y por último, estaba el de Chloé: ese era punto y a parte, ella misma admitía que se había lucido. Obviamente la temática era de Queen Bee, y a petición de la rubia, había agregado un liguero y unas medias de red gruesa. Era demasiado atrevido para su gusto, pero iba bien con Chloé. La rubia se deshizo en halagos al ver las fotografías, diciendo que seguramente se iba a ver divino en ella y Marinette no lo dudaba; la rubia había desarrollado una figura escultural. Era curioso como su amistad con Chloé se había ido desarrollando desde hace un año, cuando para animarla tras haber presenciado un desplante especialmente indigante hecho por su madre (ese día se había contenido para no colgar a la mujer de la torre Eiffel), llevó a la escuela una sudadera negra con las palabras "Team Bee" , junto a una corona y una abeja bordadas. Desde ese momento, se habían hecho más cercanas y había comprendido que Chloé no era una mala persona, solo carecía de habilidades sociales. En cierta forma se había convertido en su diseñadora personal, y tenía que admitir que su fama como diseñadora amateur había aumentado exponencialmente desde que la rubia comenzó a subir fotos en Instagram utilizando sus modelos; vaya, incluso había diseñado un vestido de gala para una política y había podido comprarse un nuevo celular con el dinero ganado.

Con los ánimos ligeramente renovados por los halagos de sus amigas, decidió que era momento de darse un merecido descanso y Tikki no pudo estar más de acuerdo con ella. Su cuerpo estaba entumecido por las horas de trabajo y un baño caliente acompañado con unas esencias de lavanda sonaba fenomenal. Preparó la bañera, prendió unas velas aromáticas, puso algo de jazz suave y se dispuso a relajarse. Mientras estaba sumergida en el agua, trataba de no pensar. Aún quería que la tierra se la tragara por el incidente de la madrugada, pero estaba un poco (solo un poco) más tranquila. Ya había atravesado algo similar con el incidente de las estatuas cuando tenían catorce años y había quedado superado. Pensándolo con con la cabeza fría, esto era solo un poco peor que aquello. Tal vez la había visto en lencería, pero por lo menos no había actuado como una loca con fetiche por las estatuas de cera. Y al final, Adrien le había dicho que no había problema, ¿no?

- Veo que ya estás más tranquila, Marinette. - comentó Tikki alegremente.

- La verdad, sí. Aún sigo muy avergonzada, pero creo que sobreactué un poco. De todas formas, Adrien es modelo; debe de ver seguido a muchas chicas en ropa similar y seguramente con muchos mejores "atributos". - Lo último lo dijo con una pizca de amargura.

- Entonces supongo que es un buen momento para decir "te lo dije". - Marinette suspiró.

- Supongo que sí. Tenías razón, Tikki. Pero sí, lección aprendida. No más fotos en ropa interior. En fin, estoy exhausta. Creo que es tiempo de descansar. - Tras decir esto, salió de la bañera y se colocó una mullida bata blanca. Tomó otra toalla para su cabello y se dirigió despreocupadamente a su habitación.

- ¡AHHHHH! -

Un grito de pánico escapó de su garganta al darse cuenta de que había alguien husmeando en su habitación. Tikki apenas tuvo tiempo de esconderse. Comenzó a golpearlo con la toalla que tenía en su mano, y darse cuenta de que el intruso era Chat Noir no la ayudó a calmarse.

- FUERA-DE-AQUÍ-GATO-MAÑOSO - Cada palabra era acompañada de un golpe.

- Por favor, Marinette, cálmate. ¡Auch! ¡Eso duele!. -

- Sí no me das una buena explicación de por qué estás aquí, terminarás colgado de la torre Eiffel. - Lo amenazó la peliazul sin dejar de golpearlo con la toalla, olvidándose por un momento de que era Marinette, no Ladybug, de tan furiosa que estaba.

En ese momento, ambos se quedaron congelados al escuchar que alguien subía las escaleras corriendo. Por los pasos pesados, debía ser el padre de Marinette. Sin pensarlo demasiado, la chica lo empujó dentro de un armario justo antes de que Tom irrumpiera en la habitación.

- Escuché gritos. ¿Estás bien, Marinette? - Preguntó el hombre, visiblemente preocupado.

- Ah, sí. Todo está perfecto. - Respondió la chica, tratando de disimular su agitación. Ante la mirada escéptica de su padre, añadió. - Un murciélago había entrado en mi habitación, pero ya se ha ido. -

- Ten cuidado, Marinette. Podría tener rabia. ¿No te hizo daño? - Preguntó Tom. Su tono de preocupación no había desaparecido.

- Oh, no. Probablemente solo estaba perdido, jeje. -

- Está bien. Trata de mantener la ventana cerrada, por si se le ocurre regresar. Antes de irse, Tom le echó una ojeada al trabajo de su hija y carraspeó nervioso, sin saber qué decir. Cada vez era más evidente que su pequeña ya no era una niña, pero ya habían mantenido "esa" conversación, y no tenía ganas de repetirla. - En fin, me retiro. Buenas noches. -

- Buenas noches, papá. - En cuanto el hombre cerró la trampilla, Marinette corrió a abrir el armario.

- ¿Se puede saber qué haces aquí, gato pervertido? - Preguntó, visiblemente irritada.

- Yo solo estaba patrullando y me pareció una buena idea pasar a saludar a una de mis mayores admiradoras. - Respondió, rascándose la nuca para tratar de disimular su nerviosismo. Obviamente, no iba a decirle que no podía sacarla de su cabeza desde que Adrien Agreste había recibido ese video, en primer lugar, para proteger su identidad secreta, y en segundo, porque no quería verse como el maldito pervertido que era (aunque en este momento estaba lográndolo).

- Pues no debiste entrar a mi habitación sin mi permiso. -

- Lo sé... Pero cuando me asomé por la ventana y vi que estabas trabajando en algo sentí mucha curiosidad y creí que no tendría nada de malo si entraba a ver. - Respondió, levemente sonrojado. La chica pensó que se debía a la vergüenza de ser descubierto, sin imaginar que se debía a los pensamientos cochambrosos que habían pasado por la cabeza del superhéroe al ver sus modelos, y que el hecho de que estuviera solo con una bata puesta frente a él, con la piel y el cabello aún húmedos no le ayudaba. El rubio agradeció mentalmente que la chica estuviera concentrada en sí rostro, pues sentía como el traje comenzaba a apretar en cierta parte de su anatomía. - Si gustas te doy unos minutos para vestirte - comentó con la voz ronca, aunque era lo último que deseaba. El rostro de Marinette de tornó color carmín antes de volver a cerrar la puerta del armario de golpe en sus narices. Unos minutos después, volvió a abrir, esta vez vestida con una camiseta enorme de Jagget Stone y unos shorts negros. Chat tragó saliva al notar que no traía sujetador. "Es obvio, se estaba preparando para dormir" pensó. La chica no parecía ser consciente de todo lo que estaba provocando en él.

- Linda pijama - Bromeó.

- Gracias - Respondió la chica. No creyó necesario comentar que, era eso, u otra pijama temática de Chat Noir, y no tenía ganas de inflar el ego del héroe gatuno.

- Por cierto... Ehh... Vi tu trabajo. Es bastante... Interesante. -

- ¿Eso es un halago? - Preguntó Marinette, enarcando una ceja.

- Sí, por supuesto que sí. Tú trabajo es maravilloso. - Se corrigió rápidamente. - Solo que bueno... No parece algo muy propio de ti. -

- ¿Ah sí? ¿Y según tú, qué es propio de mi? - Preguntó con falsa molestias. Al ver la expresión consternada del chico, Marinette soltó una carcajada. - Estoy bromeando. Estoy de acuerdo, esto no es propio de mi, pero debo admitir que es un proyecto interesante. Digamos que es una especie de favor para mis amigas, pues nos dimos cuenta de lo difícil que es hallar ropa interior bonita y cómoda. - Respondió con simpleza. Hablar de estos temas con Chat Noir no le resultaba bochornoso, en contra de lo que pudiese haber pensado. Tal vez era por la confianza que habían desarrollado tras esos años de trabajo en equipo.

- Oh, ya veo. Supongo que ese es para Queen Bee. - Dijo mientras señalaba el conjunto negro con amarillo.

- Efectivamente, es para Chloé. - Confirmó la chica. El rubio pensó en que prefería verla a ella con eso puesto, pero al sentir como nuevamente su otra cabeza comenzaba a despertar, se reprendió mentalmente. "Contrólate, Agreste".

- ¿Y no hay algo para ti? - Preguntó, tratando de sonar casual.

- Buen intento gatito. - Soltó una carcajada. Aunque de hecho, sí, hice uno para mi. - Admitió con un ligero sonrojo. - Pero después de lo que sucedió anoche, prefiero no verlo por un rato. - Añadió.

- ¿Algún problema con las costuras? - Preguntó, haciéndose el desentendido. Había encontrado unas galletas en el tocador, y comenzó a picarlas descaradamente, tratando de poner su concentración en la comida.

- Eso quisiera. - La chica pensó en si debía contarle o no. Después de todo, quería desahogarse, y él era la persona en la que más confiaba. A demás, ya habían tenido varias conversaciones profundas en esos años, así que no lo vería de forma extraña. - Desde que tengo memoria tengo la mala costumbre de autohumillarme, pero creo que esta vez me superé. - Comentó, jugando con un mechón de su cabello. Chat se preguntó por qué no lo dejaba suelto, si se veía hermosa de esa forma.

- ¿Qué pasó? No hay nada que el tiempo no solucione. Seguramente algún día te reirás de esto.

- Bueno... - Comenzó la chica, mirando el suelo. Un leve sonrojo cubrió su rostro. - Accidentalmente le envié un video modelando mi conjunto al chico que me gusta.

Al escuchar eso, Chat se atragantó con la galleta que estaba comiendo. ¿Acaso Marinette estaba diciendo que él le gustaba?

- Te lo dije. Esta vez me superé a mi misma. - Comentó Marinette con una carcajada amarga, malinterpretando su reacción.

- Mira el lado bueno. Podría ser un tu primer paso para conquistarlo. - Trató de bromear Chat Noir. Por la mirada que la chica le dirigió, supo que no le hizo gracia. - Como sea, no es para tanto. Ya se le olvidará. - Estaba mintiendo. Sabía que nunca olvidaría ese video. Sus delicadas curvas, su sonrisa juguetona, la seguridad que irradiaba... "Contrólate, Agreste; es tu amiga, no está bien pensar esas cosas". Otra voz, más parecida a la de Plagg, respondió "le gustas, puede pasar a ser algo más que una amiga cuando quieras".

Conversaron un rato más de temas triviales, tratando de olvidar el incidente. Por alguna razón, a Chat le pesó despedirse de ella, pero evidentemente estaba cansada y mantenerla despierta sería demasiado egoísta de su parte. La chica lo despidió en la terraza. Antes de irse, le dio un último vistazo. Esa pijama, a pesar de ser la antítesis total del caótico conjunto, resaltaba su piel de la misma forma gracias a la similitud de los colores. Sus piernas se veían exquisitas y su cabello suelto, ligeramente agitado por el aire, le daba un aire casi místico. Sintió el repentino impulso de regresar y comprobar con la lengua si la piel de su cuello era tan suave como aparentaba. Antes de hacer alguna estupidez, hizo un último gesto de despedida y saltó por los tejados. Camino a casa, la imagen mental de Marinette usando el conjunto de Queen Bee. Se dio asco a sí mismo. Esa misma mañana había borrado el vídeo, sintiéndose repugnado por su actitud, pero el daño ya estaba hecho; podía eliminarlo de su celular, pero no de su mente. Llegando se daría una ducha con agua fría, eso era seguro, pero si volvía a tener un sueño como el de la noche pasada, eso no bastaría, y a juzgar por las imágenes mentales de Marinette que se colaban en su cabeza, era casi seguro que lo tendría.


Hola :) Realmente estoy disfrutando de escribir esta historia, por eso actualizo tan rápido. Por cierto, Chloé es uno de mis personajes favoritos y realmente espero que le den un buen arco de redención en la serie, pero mientras tanto, puedo escribirlo. Un saludo.