CAPÍTULO 1.- UNA FIESTA, UN SECRETO.
Sam miraba por la ventana de la limusina que Tucker envió para la pareja; el argumento de éste había sido que siendo el héroe que salvo al mundo y que obviamente a sabiendas de que todos los medios estarían a la espera de su llegada, su mejor amigo no podría llegar en un auto cualquiera. Obviamente Sam se había disgustado pues afirmaba que era un gasto de recursos innecesarios, y aunque Tucker afirmaba que no era así ella a estas alturas creía firmemente que lo mejor habría sido llevar su automóvil hibrido. Ella seguía inundada con estos pensamientos cuando Danny la interrumpió:
- Sam, has estado algo callada durante el camino… ¿ocurre algo?
- Nada, es sólo que sigo molesta por tener que asistir a la fiesta en esta limusina, es todo.
- Bueno ya sabes cómo es Tucker, pero…
- Pero que - Sam le interrumpió-
- No sólo me refiero a este momento… ya hace varios días que noto algo raro en ti, como si me ocultaras algo ¿segura que no es algo más?
Sam palideció, y es que era verdad ella le ocultaba algo más a su esposo, algo que no podía decir, no en ese momento y no por que no quisiera, simplemente no encontraba las palabras correctas para confesarle aquel secreto. Lo que no alcanzaba a comprender era el cómo Danny se había podido dar cuenta si ella trataba de parecer lo más normal posible. Lo miró a los ojos y después de unos segundos de meditarlo contesto:
- Segura, es sólo tu imaginación.
-Está bien.
Danny no iba a tragarse eso, pero prefirió dejar las cosas así por el momento, ya que acababan de llegar a la fiesta y el preferiría tocar ese tema en otro momento.
- Vaya, Tucker sí que se lució, debe haber invitado a todo el mundo- Dijo Sam tratando de cambiar el tema.
Danny dio un suspiro de resignación, miro a Sam fuertemente a los ojos y con una leve sonrisa soltó:
- Bueno cariño, es hora ¿lista para ser la mujer más envidiada del mundo un año más?
- ¿Sólo un año? - dijo Sam con sarcasmo
- Sabes a lo que me refiero… pero recuerda que yo seré tuyo hasta el día de mi muerte, y quien sabe, siendo yo un fantasma por completo, no dejare que nadie más se te acerque, si así lo deseas claro-
- Claro que si – dijo Sam completamente ruborizada.
Danny Abrió la puerta e instantáneamente miles de Flash comenzaron a nublar su vista, trato de cubrirse la cara y de salir de la limusina. Ya estando fuera dio la espalda a las cámaras para tenderle la mano a su esposa. Sam con una mano levanto un poco su vestido y lo primero que salió fue una bota negra estilo militar con dos tiras de presillas al frente y un tacón alto y delgado, mirándo a Danny directamente a los ojos lo tomo de la mano.
-Esa es mi Sam- Danny no pudo evitar sonreír
Ella le regreso la sonrisa y salió por fin, mientras caminaba por la alfombra roja, miles de periodistas tomaban fotos a la feliz pareja. En la puerta de la casa blanca los esperaba su amigo, Tucker vestía un traje de gala negro combinado con una camisa blanca y un moño negro además de su ya típico sombrero de copa al estilo Abraham Lincoln.
-¡Danny, Sam! Que gusto de verlos – dijo Tucker al momento de que los abrazaba
-Tucker, nos vimos esta mañana, desayunaste en mi casa para ser más precisos- Dijo Danny sonriéndole
- Si bueno, es que aquí estaban preparando todo el banquete.
- Espero que se trate de comida vegetariana- dijo Sam levantando una ceja
Danny y Tucker se miraron sin decir nada, como dos niños siendo regañados por su madre y tratando de culparse el uno al otro. Después de un momento Tucker contesto con una sonrisa nerviosa:
- Bueno… parte del menú son vegetales, más de lo que a mí me gustaría debo admitir, - Dijo esto último frunciendo el seño- pero todo lo he hecho pensando en ti – dijo Tucker con una sonrisa burlona.
Sam, sin saber por qué Tucker le dedico esa sonrisa y sin darle importancia pregunto:
- ¿Y Jazz?
- Esta adentro calmando a las personas en lo que yo los esperaba, después de todo es parte de ser la primera dama-
- Si, bueno, aún no sé cómo paso eso ¿sabes? - Respondió Danny a este último comentario.
Los tres amigos entraron a la casa blanca y de repente pareció que todas las miradas del mundo se postraban ante él y bueno así era, en la fiesta además de sus amigos y familiares, se encontraban mandatarios, presidentes, primeros ministros, embajadores y miembros importantes de otros países, en fin, podríamos decir que aquello era una fiesta mundial, puesto que además de la presencia de los invitados, se habían colocado cámaras que transmitirían el evento a todos los países del mundo. Jazz se les acercó sin que ellos se dieran cuenta y eufóricamente les saludó
- ¡Sam, Danny!- Jazz saludo primero a su hermano con un abrazo y después abrazo fuertemente a Sam- Que hermosa te vez, definitivamente el negro es lo tuyo.
- Gracias Jazz, y a ti en definitiva el verde agua- respondió Sam con una sonrisa.
Danny y Sam la miraron de arriba abajo, traía un vestido de gala largo color verde agua que le arrastraba en una elegante y sutil cola, una gargantilla de diamantes adornaba su cuello y su cabello rojizo recogido dejaba entre ver unos aretes largos.
-Sam ¿puedo hablar contigo un minuto? -
- Claro.
Las chicas se retiraron por un momento.
- ¿Ya se lo dijiste?
- No, no puedo, no soy capaz de hacerle esto, después de todo no está en sus planes.
- Sam, sé que mi hermano puede ser un poco impulsivo, pero debes dejar de pensar en él por un minuto y pensar en ti - Jazz suspiro- Solo dime algo, ¿esto es lo que tú quieres? ¿esto está en tus planes? Si no es así, no le veo razón para continuar… sólo piénsalo.
- Tienes razón, se lo diré hoy al terminar todo esto.
- Así se habla.
Jazz y Sam regresaron con sus esposos para dirigirse con los demás.
- Danny, hay algo que me gustaría decirte al finalizar la fiesta- dijo Sam con timidez.
- ¿Ahora si quieres hablar?
- Si.
- Esta bien, terminamos con esto, y tú y yo tendremos una larga charla ¿está bien?
Ante estas palabras Sam sólo pudo darle una sonrisa forzada a su esposo. De repente todos fueron abordados por los padres de Danny y Jazz, pero fue Maddie Fenton quien hablo:
- ¡Chicos! Qué bueno verlos.
- Danny, hijo ¿cómo has estado?
- Hhemos estado bien, gracias y que gusto que estén aquí.
Dijo Danny mientras abrazaba a sus padres.
- No me lo perdería por nada cariño, ¡Sam pero que radiante te vez!
- Gracias Señora Fenton.
- Y díganme, ¿cuándo piensan hacernos abuelos? - dijo Jack con brutalidad
-Pues…- Sam buscaba las palabras correctas para responder a la pregunta de Jack Fenton, cuando Danny la interrumpió bruscamente.
- Papá, eso deberías preguntárselo a Jazz y a Tuck, nosotros no planeamos tener hijos, ni ahora, ni en el futuro, ya lo hemos hablado y sería algo peligroso para ambos y para los pequeños, además no sería justo darles una vida como esta.
Sam no pudo evitar sentirse molesta y triste, sus ojos se inundaron de lágrimas y su piel palideció aún más. Todos excepto Danny se dieron cuenta, Maddie trato de tomarla de los hombros con ternura, pero esta se dio la media vuelta y se dirigió hacia los sanitarios antes de que otra cosa sucediera. Danny sólo se limitó a mirarla y no pudo evitar preguntarse qué había pasado.
- ¡Eres un Idiota! – Dijo Jazz con rabia y trato de alcanzar a Sam.
- Pero ¿que Dem…?-
- Viejo, eres un Idiota-
- ¡¿Tú también?!- dijo Danny sorprendido, a lo que Tucker sólo pudo encogerse de Hombros.
- ¡Daniel Fenton, como puedes ser tan egoísta?!- le dijo Maddie a Danny en forma de reprimenda.
- ¡¿Egoísta yo?! Sólo trato de protegernos, no quiero traer a mis hijos al mundo si van a a estar bajo peligro todo el tiempo… ¿qué tal si salen con mis poderes? ¡No permitiré que los tontos de Blanco les pongan una mano encima! –
- Danny- Jack le puso la mano en el hombro y después de un suspiro continuo- ¿Te has puesto a pensar en lo que quiere ella? ¿Le has preguntado, si realmente quiere lo mismo que tú?
- ambos lo hablamos y está de acuerdo-
- ¿Estas completamente seguro?
Esta última pregunta hizo que Danny Trastabillara.
CONTINUARÁ…
QUIERO AGRADECER A AMETHYST-OCEAN POR PERMITIRME USAR SU IMAGEN COMO PORTADA
