Gracias por su paciencia, estas semanas de exámenes y trabajos han sido horribles, pero ya estaré por aquí más seguido.

Karen H: Mejor resumen no pudiste dar XD pero bueno es la base

DragoViking: De eso puedes estar seguro, solo que se me ha complicado un poco el asunto

AnastasiaB-Fersita: si bueno, es reloj y hubo un pequeño error de edición era "Darkcloc" pero bueno ;) fe de errores

Max player123: Gracias, se hace lo que se puede y despreocúpate, pienso terminar esta historia

corazonoscuro2016: Ya veremos, recuerda que la vida da muchas vueltas ;)

ADVERTENCIA: En este episodio veremos que Sam no es tan fuerte como estamos acostumbrados y tal vez a algunos no les guste, pero en esta línea temporal Sam no ha vivido todo aquello con Danny.

CAPÍTULO IX.- ¿BAILAS CONMIGO?

Danny y Sam llegaron a casa de Tuck quien los recibió con un abrazo efusivo.

- ¡Chicos! ¡Por dios me alegro tanto de verlos juntos otra vez! – Dijo Tucker sin soltarlos.

- Bueno, decidimos dejar las cosas donde deben de estar, en el pasado… ¿no es así Danny?

- Si… ¡Oye Tuck eres un ingrato! ¿por qué no me invitaste a comer? Podría despedirte por esto.

- Viejo, revisa tu teléfono, estuve marcándote toda la mañana.

Danny saco su celular del bolsillo de su pantalón y efectivamente tenía 10 llamadas perdidas de Tuck.

- Lo lamento lo tenía en silencio y olvidé revisarlo ya que Salí a toda prisa para hablar con Sam.

- No te preocupes, lo importante es que todos estamos reunidos.

La tarde pasó sin mayores contratiempos, los tres hablaron del pasado, de cómo habían sido sus vidas después de haberse separado y de la forma tan curiosa en la que habían vuelto a ser amigos. Danny constantemente le dedicaba miradas dulces a Sam, quien al notarlas no podía evitar ruborizarse de pies a cabeza.

- Chicos lamento ser una aguafiestas, pero tengo que regresar a casa.

- ¿Por qué tanta prisa Sam?

- Danny me invitó a un baile de caridad.

- Cierto, ya lo había olvidado.

- Vamos Sam, te llevo a tu casa - Dijo Danny mientras la tomaba delicadamente de la cintura, gesto que Tucker notó y sólo pudo permitirse dedicarles una leve sonrisa a sus amigos.

Después de que Danny dejara a Sam en su casa, esta entró inmediatamente a la ducha sin percatarse de una figura que la miraba desde un lugar demasiado cercano.

- Sam, mi querida Sam Manson, pronto te tendré cercas de mí.

- ¿Quién dijo eso?

La mano invisible de aquel espectador acaricio su cuerpo desnudo y empapado por el agua que todavía caía de la regadera. Instantáneamente la piel de aquella mujer se erizó por completo y un grito se ahogó en su garganta.

- No debes temerme Sam, al final del día y a estas alturas de tu vida sólo puedes confiar en mí.

- ¡Seas quien seas te equivocas puedo confiar en Tucker y en Danny!

- Sam, Yo soy Danny.

De repente un hombre apareció frente a ella, este llevaba puesto un traje que tenía la parte superior de color blanca con una "T" color negro en el pecho y en el centro de esta una "D", unos guantes color negro, una capa blanca completaba toda su vestimenta que contrastaba perfectamente con unos ojos completamente rojos, su cabello era completamente blanco, pero este parecía fuego en lugar de cabello y finalmente la piel de este personaje era de un verde claro.

- ¡Tú no eres Danny!

- Claro que si lo soy querida, sólo que no soy el Danny que conoces, ni el Danny que pudieses recordar. Soy un Danny más antiguo que ellos dos y lamentablemente soy el único en el que pueden confiar tú y mi otro yo.

- ¡Algo me dice que no puedo confiar en ti y no lo hare!

- Tus memorias de tiempo te engañan.

- ¿Mis qué?

- No lo entenderías, sólo ponte algo lindo para esta noche, te recomiendo ese vestido nuevo que compraste hace unos días.

- ¡¿Me espías?!

- ¿Qué esperabas? Después de todo estoy loco por ti en cualquier línea del tiempo.

Después de decir esto, aquel hombre que se hacía llamar Daniel Fenton desapareció, Sam por otro lado salió de la ducha aun en Shock por lo antes sucedido. Al salir del baño se dio cuenta de que en la cama se encontraba aquel vestido negro que había comprado con una nota que decía: "Diviértete y no olvides que sólo puedes confiar en mi Atte: DP".

Sam se sintió desfallecer por un instante, eran demasiadas emociones para una sola noche, afortunadamente timbró su celular, el cual la hizo reaccionar.

- ¿Danny?

- Sam, ¿estás bien? te oyes un poco agitada…

- Si, bueno no ¿Podrías pasar más temprano por mí?

- Si ¿Ocurre algo? ¿Estás bien?

- Si, es sólo que me sentí mal de repente y no quiero estar sola tanto tiempo…

- Esta bien voy llegando a mi casa, me ducho rápido y voy por…

- ¡No! Digo… ¿podrías ducharte aquí? es que… no quiero estar sola tanto tiempo, en serio me siento mal.

- Está bien, espérame en la puerta llego en 20 minutos.

Pasados los 20 minutos un motor se escuchó afuera de la casa de Sam, a lo que ella, aun en bata de baño, salió del sofá y se dirigió rápidamente a la puerta para abrirla.

- ¡Danny!

- Sam ¿te encuentras…? - Danny no pudo terminar de hablar puesto que Sam se había arrojado a sus brazos y lloraba descontroladamente. Finalmente, Danny la abrazo - Tranquila todo está bien.

Ambos entraron a su casa, Danny le preparo un té caliente y después se sentó junto a ella.

- Dime ¿qué sucedió?

- Yo entré a la ducha y luego… - Sam recordó las palabras de aquel hombre - Comencé a sentirme mareada y no podía respirar, fue cuando sonó el celular y… eras tú ¿Por qué llamaste?

- Yo… bueno tuve un mal presentimiento, una corazonada y decidí llamarte para cerciorarme de que estuvieras bien ¿no sé si me explico? - Sam asintió con la cabeza.

- Me alegra que lo hicieras.

- Bueno ¿qué te parece si mientras tu terminas de arreglarte yo me ducho?

- Si, está bien… Sígueme.

Sam subió las escaleras y al seguirla, Danny no pudo evitar ver a aquella mujer, su figura era celestial aun con la bata de baño puesta y ese hermoso cabello negro que llegaba justo a la cintura le daba un toque angelical. Ambos entraron a una habitación.

- Este es mi cuarto Danny, puedes ducharte en mi baño.

- ¿Estas segura?

- Si, no me siento bien estando sola.

- Bueno, yo me arreglo en el baño y tu aquí, ¿te parece? - Sam asintió con la cabeza una vez más - Si necesitas algo, sólo háblame.

Danny entró con su maleta al baño y Sam se dispuso a arreglarse. Pasado el tiempo ya sólo le faltaba colocarse el vestido, se había dejado el cabello suelto y el maquillaje lo más natural posible, usaba unos guantes color violeta que combinaban con sus ojos su labial y unos aretes un poco largos que había escogido. Miró hacia su cama donde ya hacia aquel vestido negro y suspiro, se quitó la bata de baño y se introdujo en el vestido, al intentar subir el cierre y después de batallar un poco, una mano masculina la tomó de la cintura mientras otra le subía el cierre lentamente, después, aquello hombre que se encontraba detrás de ella le colocó una gargantilla de color negro en su cuello y al finalizar, sus manos se posaron delicadamente en sus hombros.

- ¡Listo!

- Danny yo… Gracias – Dijo Sam mientras se giraba de frente a él, Danny llevaba un traje negro un tanto sencillo, él la miró dulcemente mientras le tomaba el brazo y se inclinaba para besarlo, Sam no pudo evitar ruborizarse.

- Mi bella "Reina del Terror" déjeme decirle que esta noche se ve hermosa.

- ¡Danny…! - Sam no pudo terminar de hablar puesto que él la interrumpió.

- Esta noche no soy Danny, soy tu fiel "Caballero Negro" - Sam soltó una pequeña sonrisa al escuchar estas palabras.

- Hey no te burles trato de ponerle seriedad al asunto y así no se puede.

- Lo siento "Caballero Negro", pero me es imposible no reírme si me dice algo tan serio en este tono - Danny sonrió y al momento su cara se mostró inexpresiva.

- Sam… quiero pedirte algo que es importante para mí.

- De acuerdo… ¿qué es?

- Cuando te fuste a Inglaterra faltaba sólo un mes para nuestro primer baile y no tuve tiempo de pedirte que fueras conmigo… así que ¿Bailarías conmigo toda la noche? - Sam derramo un lagrima y después le respondió.

- Bailaría contigo toda la vida de ser necesario.

Danny sonrió después de escuchar estas palabras y ambos salieron de la habitación para dirigirse al Baile de Caridad.

CONTINUARÁ…