Algunos dirán, ¿por qué carajos extra de Jack y no de Cian que es uno de los principales? La respuesta es que lo de Cian lo estoy guardando un poco. Pero no se preocupen, vendrá pronto. Por lo pronto, disfruten esto.
Aclaración: La línea del tiempo en este capítulo es extraña. Comienza con la primera fiesta que hace Jack (Capítulo 5 o por ahí), sigue con la Fiesta de Año nueva, continúa en lo que sería el capítulo anterior; y la última escena es... bueno, aquí viene lo raro: la última escena pertenecería al capítulo siguiente de la "Historia Principal". Trataré de no dar muchos spoilers, pero sí, será una especie de adelanto. Espero no sea muy confuso :)
Extra IV
Jack
—¿A qué mierda estás jugando, imbécil?
Jack jamás creyó que Yong le dedicaría aquellas palabras a él. Y no era ninguna broma. No había rastro de broma en aquél rostro extremadamente serio. Tragó saliva, sorprendido.
Sabía que algo andaba mal, dada la urgencia con la que le pidió que se encerraran en su habitación a hablar. A pesar del buen ánimo con el que había llegado a la fiesta, decayó lugo de unas horas. Desde hacía un tiempo, su amigo coreano estaba raro. Pero nunca creyó que él sería la causa del mencionado malestar.
—¿Qué ocurre? No... no he hecho nada—balbuceó el australiano, confundido.
—Sabes bien lo que hiciste—el más bajo tuvo que abstenerse de rodar los ojos—¿Por qué?
—Mate, no puedo contestarte si no me dices que es... lo que sea que haya hecho—explicó Jack, tomando asiento encima de su cama. El otro permaneció de pie, respirando rápidamente.
—¿No te das cuenta? —el australiano se encogió de hombros al escuchar eso.
Él era como era. Las cosas le salían naturalmente. Pensar era para angustiarse. Y Yong lo estaba haciendo pensar. Bah, siempre lo hacía pensar, pero eran pensamientos felices, divertidos o interesantes. Esta vez no se estaba sintiendo bien con sus reflexiones. El rostro angustiado de su amigo no podía traerle buenos pensamientos.
—Dime qué hice, y lo corregiré—pidió otra vez Jack. El coreano comenzó a dar vueltas por la habitación, revolviéndose el cabello. Estaba muy nervioso. Y triste. Y enojado.
No le gustaba verlo así. Se conocían desde la escuela media, y desde ese entonces Yong Soo era el tipo más grandioso que conoció. Siempre estaba allí para divertirse y hacer fiestas con él. Lo apoyaba cuando algo iba mal en su vida. Hacían ejercicio juntos. No estudiaban juntos sólo porque el coreano tenía una especie de superpoder que le permitía pasarse concentrado en su consola durante las clases y aún así prestarle atención a lo que el profesor dijera. Apenas repasaba algo para las pruebas. ¡Era increíble! Y muy inteligente.
Yong Soo era definitivamente la persona más genial que conocía. Y no le gustaba verlo así. Era el único que podía competir con él en nivel de energía para pasarla bien en la vida.
Se concentró. Yong y él habían pasado bastante tiempo juntos en el verano. Pero todo iba bien. Eran los mejores amigos. Ni siquiera tenían problemas con tener contacto físico entre ellos o decirse cosas que otros chicos "heterosexuales" no harían por tener miedo a confundir su sexualidad. Lo cual le parecía una estupidez. Jack era completamente heterosexual, pero eso no iba a privarlo de demostrarle su cariño a las personas que quería. Y por más chicas que hubiera, Yong era su número uno en todo. Juntos eran inalcanzables. Yong era quien merecía más que nadie (bueno, sus padres y hermano tal vez) sus abrazos y elogios.
Era cierto que al final del verano, el coreano se había vuelto un poco distante. Pero creyó que se debía a las presiones de sus padres sobre que haría al terminar el colegio. No le dio demasiada importancia. Y mucho menos imaginó que él tendría algo que ver con aquello. Porque eso era lo que estaba ocurriendo, ¿no?
—Es la forma en que me tratas, Jack. Me está haciendo mal que lo hagas sin explicaciones.
El corazón del australiano se aceleró bastante. Todavía no entendía que hacía exactamente mal, pero el hecho de que estuviera dañando a su mejor amigo era razón suficiente para ponerse nervioso.
—¿Qué estoy haciendo? No... yo no sé, Yong. Eres mi persona favorita—se puso de pie, apoyando sus manos sobre los hombros del otro—Lo último que quiero es hacerte daño—soltó, sin mentir, y mirándolo profundamente a los ojos.
El asiático desvió la mirada, mordiéndose el labio.
—Siempre estás tirándote encima mío—comenzó, en voz baja.
—¿Tirándome?
—Te apoyas en mi espalda y dejas caer todo tu peso encima mío. A veces terminamos hasta en el suelo.
—¿Soy pesado? Digo, soy bastante más grande que tú. Si te molesta mi peso...
—No es tu peso.
—¿Te molesta que me tire encima tuyo? Pensé... bueno, lo hacía con cariño. Sé que parece que es para fastidiarte, pero nunca te lo tomaste a mal y...
—No... no es que me moleste—aclaró Yong Soo, tragando saliva.
—¿Es sólo eso? Porque puedo dejar de hacerlo...
—También... estás tirándome indirectas todo el tiempo—continuó.
—¿Indirectas? —Jack se llevó una mano a la barbilla, reflexionando—Explícate.
—Ya sabes... siempre estás diciéndome cosas... —el coreano se tapó la cara, apartándose un poco de él—"Yong, espero que estemos juntos siempre", "Bro, lo único que nos falta para vivir juntos es ponernos de acuerdo dónde"—citó—y... la vez que dijiste... algo así como "Cuando me preguntan cuál de mis novias fui más en serio, no se me ocurre nadie. La única persona con la que iría en serio serías tú".
—True that—admitió Jack—Pero eso no son indirectas. Digo, son cosas bastante directas. Y son la verdad. Ya te dije, Yong, eres mi persona favorita. Y no me avergüenzo de decir esas cosas. Podrá ser "raro", pero es así cómo me siento contigo.
—Lo sé—el coreano tragó saliva—Ése es el problema, Jack.
—¿Por qué? ¿Te pone incómodo? Dejaré de decirlo si ese es el caso—prometió el aludido, intentando abrazar a su amigo. Éste se rehusó, dando un paso hacia atrás.
—Jack, el problema no es que seas así. Me encanta cómo eres. Digo, de lo contrario no seríamos amigos desde hace tanto tiempo.
—¿Entonces, por qué te estoy haciendo daño?
Yong Soo suspiró.
—No... no es tu culpa. Yo... cuando escucho esas cosas que dices... cuando bromeas con cosas subidas de tono sólo para demostrar que estás súper cómodo con nuestra amistad... —la voz se le quebró un poco—Cuando me abrazas o nos quedamos dormidos juntos... yo creo que no lo vemos de la misma forma, Jack—el nombrado lo interrogaba con la mirada, porque no entendía—Me hace mal porque a veces creo que... que significa algo distinto para los dos.
—¿Qué...? —quiso decir el australiano, pero el otro lo interrumpió.
—Pero últimamente pienso que no es así. Que de verdad significa lo mismo para ambos. ¿Es así? —interrogó, con los ojos brillantes.
El más alto sonrió, deseando transmitirle su tranquilidad. Rodeó a Yong Soo con sus brazos, ésta vez sin encontrarse con obstáculo alguno.
—Claro que sí—aseguró, y una alegría inmensa lo inundó en cuánto vio las comisuras de la boca del asiático estirarse hacia arriba—No me voy a cansar de decírtelo. Todo lo que digo va en serio, Yong. Así es cómo me siento por ti. Nunca más me sentí así por nadie más—sintió que su amigo temblaba. Lo abrazó con más fuerza—Eres la única persona, fuera de mi familia, que significa tanto en mi vida. Honestamente, no pensaba encontrar a alguien que me hiciera sentir así. Pero lo hice—sonrió, y vio que el rostro de Yong se acercaba lentamente al suyo. No le importó—Eres de lo mejor, Yong. ¡Mi mejor amigo! —exclamó.
El más bajo se tensó instantáneamente, para luego apartarse bruscamente de él. Hasta le soltó un empujón.
Lo observaba como si Jack lo hubiera traicionado. Casi como si lo hubiera apuñalado por la espalda.
—Dijiste... —comenzó el asiático con un hilo de voz—Dijiste que... —negó con la cabeza, sin creerlo. Parecía estar a punto de llorar—Acabas de decir que... los dos nos referíamos a lo mismo.
—¡Por supuesto! Porque yo también soy tu mejor a...
—No entendiste nada—siseó Yong Soo, enfurecido—No tienes ni idea, ¿no es así?
—...¿No? —¿qué había salido mal? Jack no lo entendía. Todo iba tan bien...
El coreano se dio media vuelta para irse, y el dueño de la casa lo siguió. Iba a pedirle más explicaciones, pero se encontró con el desagradable panorama de un par de tipos haciéndoles problemas a Natalia y Feliks.
Eso lo enfureció. No sólo todo estaba mal con Yong, sino que encima unos tipos que ni conocía estaban molestando a sus compañeros. Especialmente a Natalia, con lo difícil que era convencerla de asistir a un evento social.
Su amigo escapó, encerrándose en su habitación. Pero no pudo hacer más que suspirar y encargarse de las personas irritantes que estaban fastidiando la buena onda de su fiesta.
Más tarde, cuando todo el mundo se estaba yendo, su amigo le dijo que todo estaba bien. Que todos seguiría bien entre ellos. Que no cambiaría nada. Que lo que había ocurrido fue algo extraño, del momento, y que lo olvidara porque no tenía importancia.
Pero Jack sabía que importó. No lo olvidaría, porque no fue algo del momento. Las cosas no seguirían bien, como antes: lo supo en cuanto el otro quiso escapar de su abrazo. Creyó que al principio que le estaba devolviendo el gesto (más temprano, él se había hecho el idiota y jugueteado un poco para que al otro no se le hiciera tan fácil la tarea), pero cuándo Yong ni se movió ni correspondió de ninguna forma a su gesto... bueno, le supo peor a que se escapara de su abrazo.
Las cosas no estarían bien. Por más que el coreano se empecinara en demostrarle lo contrario, Jack lo conocía demasiado para notar las pequeñas cosas que delataban que eso no era así.
.
El paso del tiempo no demostró lo contrario. Se seguían encontrado y eso, pero Jack notaba que no era lo mismo. ¿O tal vez era porque no podía olvidar aquella conversación que habían tenido? El saber que se había mandado algún error cuando todo parecía ir mejor le atormentaba. Tal vez si se esforzaba realmente por sacárselo de la cabeza, notaría que los esfuerzos de Yong para hacer como que nada había ocurrido funcionaban.
Pero no podía olvidarlo. Algo importante había ocurrido esa noche, y lo sabía. Y era Yong Soo. No quería borrar de su mente nada que tuviera que ver con él.
Sintió que todo iría a reventar la noche de año nuevo. No apoyó su propuesta de jugar "Siete minutos en el cielo" luego de que Feliks pusiera tenso el ambiente. Y eso que ya les había tocado encerrarse juntos en varias ocasiones. Nada extraño pasó jamás. De hecho, solían quedarse en silencio, intentando confundir a los demás que intentaban espiar si sucedía algo. Y le gustaba quedarse así, sabiendo que aunque el otro no dijera nada, estaba ahí con él.
La cosa no mejoró cuando Jack propuso besarlo a cambio de que las dos chicas se besaran. ¿A quién no le gustaba ver a dos chicas besarse? Si podía hacer que ocurriera, no iba a dudarlo. Además, le estaría dando una gran ayuda a Gisèle, eso no lo podía negar nadie. Pero Yong Soo lo rechazó de una forma horrible.
"No me uses de puta".
No supo si le dolió más el desprecio en esas palabras, o el hecho de que el otro pudiera siquiera concebir la idea de que lo estaba utilizando. Jamás lo haría. Un simple "no" habría bastado.
En eso entonces, se dio cuenta de que las cosas no sólo habían cambiado, sino que habían cambiado para peor.
Notaba su mirada mientras abrazaba a las dos chicas durante la cuenta regresiva. Pero Jack no iba a molestarlo más. Si le pedía que lo abrazara, tan sólo eso, iría de buena gana. De hecho, siempre pasaban ese momento juntos.
Sintió que se le rompía un poco el corazón cuando el otro no hizo nada para cambiar la situación. Ese año ya no pintaba muy bueno.
La posterior sorpresa de Feliks besando a Natalia tampoco ayudó a que encontrara un rato para hablarle a Yong.
Apenas se despidió de él. Y ni siquiera le deseó un buen año.
¿Qué estaba pasando?
.
No podía soportar más el ver todos los días, sin poder hacer nada, cómo su relación más estimada se deterioraba.
—Yong, ¿qué está pasando? —lo encaró en una pausa. El aludido apartó la mirada de su consola, interrogante.
—¿Qué?
—¿Qué te está pasando? —insistió Jack—Yo no... ya no eres tan cool como antes, ¿entiendes? Eras la bomba. Una explosión. Boom—relató—Pero ahora estás completamente apagado, bro.
—Estoy igual que siem...
—Bullshit—soltó, notando cómo el enojo comenzaba a instalarse en su cuerpo.
El coreano se puso de pie, ofendido, lanzando de forma descuidada su PSP al interior de la mochila.
—Hago mi mejor esfuerzo, ¿sabes? —siseó el asiático—No es fácil para mí.
Se largó dejando a Jack solo, con las palabras "¿¡Qué coño no es fácil para ti!?" en la punta de la lengua.
.
Lo de Pokémon Go, eso fue el colmo. Jack no pudo más. Si había recibido señales de que todo iba mal, eso lo terminó de convencer.
No desistiría en encontrar una respuesta. Volvió a intentarlo en otro recreo, ya que últimamente esos eran los espacios en los que podía encontrarlo.
Si se trataba de su (¿podía seguir llamándolo así?) mejor amigo, no había arrepentimiento alguno.
—Yong, tenemos que hablar. Lo que hiciste hoy fue horrible.
El coreano suspiró.
—Bien, ¿lamento no haberte enviado un mensaje en la madrugada porque una app habilitó los servidores para nuestro país? —soltó Yong Soo, sarcásticamente.
—¡No es una simple app! ¡La esperaba desde el año pasado! —se ofendió Jack—Y sabes que no me refiero sólo a lo que ha ocurrido hoy. Hace tiempo me prometiste que nada cambiaría. Pero todo ha cambiado.
—¡Lo intento, Jack! ¿Qué más quieres que haga? —se desesperó el coreano.
—¡No lo intentes! Sólo dime qué te pasa. Ocultarlo no hace bien.
—Créeme, ocultarlo en lo mejor que puedo hacer.
—¿Qué es? —gritó Jack, pero fue ahogado por el sonido del timbre que indicaba que la pausa había finalizado.
Una parte de él le decía que se rindiera. Que los códigos que ambos compartían perdieron vigencia. Tal vez para Yong Soo, él no significaba tanto.
Intentó unir los puntos. Su amigo comenzó a actuar un poco más reticente, pero nunca rechazó sus gestos. No le molestaban, pero alguna forma lo afectaba. Cuando creyó que todo se solucionaría, quedó un punto crucial que él no logró entender. Y eso arruinó todo. Eso que él no podía entender era lo que torturaba a Yong.
A partir de ahí, se volvió más frío. Más triste.
Él quería hablarlo. Yong no. Pero era éste último quién lo sufría más. Aunque le decía que las cosas seguirían iguales. No dudaba de sus intentos para lograrlo, pero Jack no era tan tonto. Sabía que desde la primera conversación en su fiesta, todo había cambiado.
Le seguía faltando la pieza central del rompecabezas, pero no podía enfocarse en encontrarla. Su mente funcionaba de forma muy dinámica. Tenía muchos frentes que atender y se distraía con demasiada facilidad por sus sentimientos de malestar.
Le costaba mucho verlo. Deseó ser tan inteligente como Yong. Pero, al mismo tiempo, si el coreano era tan listo, debería saber que Jack necesitaba más elementos para llegar a la conclusión él solito. No podía darle vueltas al razonamiento de alguien que usaba indirectas para desviarle la atención del verdadero objetivo.
Le dolía la cabeza. La única forma de obtener la respuesta era hacer que Yong se la dijera directamente. Pues bien, entonces buscaría la forma de que Yong Soo soltara aquello.
Eso era algo en lo que sí podía pensar: acción.
.
Feliks le dio una oportunidad de oro. Aquél encuentro mantendría al resto de su clase distraída. Se encargaría de que el coreano no escapara de él.
Lo vigiló a lo largo de la noche. Cuando su amigo se dirigió hacia afuera del bar, Jack reaccionó y dejó plantada a la chica con la que estaba hablando.
Yong caminaba muy rápido. Quería acercarse silenciosamente, pero no podía. Por lo que corrió para alcanzarlo, haciendo que el otro acelerara su ritmo.
—¡Yong! —le gritó, sin ánimos de rendirse. El aludido murmuró algo, pero no se dio vuelta—¡Deja de ignorarme!
El otro no le hizo caso. Eso hizo que Jack se molestara.
—¡Deja de ser tan inmaduro! —volvió a gritar.
Esta vez, el asiático frenó, girándose para mostrar no sólo un ceño fruncido, sino también para mostrarle el dedo medio.
—Púdrete, Jack. Tú eres el infantil—respondió, retrocediendo hasta acercarse a la calle—Eres peor que un niño de cuatro años.
—Prefiero ser un niño de cuatro años a un miedoso—lo desafió, acorralándolo.
Yong miró hacia ambos lados, cruzando la calle apresuradamente. El australiano no se rindió: lo siguió pisándole los talones. Un auto les tocó bocina por haberse cruzado.
—Deja de seguirme, imbécil—se quejó Yong Soo, muy molesto, buscando una salida. No tenía muchas opciones. Jack podía alcanzarlo fácilmente, incluso si corría con todas sus fuerzas.
—No me hiciste caso todos estos días en la escuela. Te di muchas oportunidades para huir, Yong, pero esto ya es demasiado—se defendió el australiano—Me cansé de hacer como que no pasa nada. ¡Ya no se siente como que eres mi amigo!
—Tal vez ya no somos amigos—siseó el coreano, recostándose contra la pared de un comercio vacío.
—Si vamos a dejar de ser amigos, al menos dime por qué. Lo nuestro era muy importe como para terminar así como así.
—Lo nuestro—repitió Yong Soo, con cierto tono nostálgico. Suspiró—¿Por qué me torturas así? Ya lo sabes perfectamente...
—¡No lo sé! —lo cortó Jack, desesperado—¡No tengo ni idea de nada!
—¿Realmente es así? —inquirió, evaluando al más alto con sus ojos castaños. Parecía inspeccionar cuidadosamente si mentía o no—¿No tienes idea de nada?
Jack negó con la cabeza, apretando los puños. ¿Tan difícil era que el otro concibiera la idea de que él no tenía demasiada capacidad deductiva?
—Qué irónico. Te das cuenta en segundos si una chica quiere o no algo contigo, ¿pero no entiendes esto? —cuestionó Yong, sin poder creérselo.
—Soy así. ¡Dime de qué se trata! Ya estoy cansado de pedírtelo...
El más bajo miró hacia el suelo un rato, tomando coraje para decirle algo.
—¿Sabes por qué me hace mal que te tires encima mío, que me abraces y me digas cosas cariñosas? —comenzó Yong Soo, con la voz levemente ronca. Carraspeó—No me lo puedo tomar como tú. Para mí es demasiado serio.
—Somos amigos. Es normal. ¿Por qué te lo tomas tan a pecho? —intentó tranquilizarlo Jack—Me seguías la corriente. Ya tuvimos esta conversación: dije que pararía si era necesario. ¿Pero por qué es un asunto tan serio para ti?
Al decir eso, la idea se plantó en su cabeza. Abrió la boca a causa de la sorpresa, pero no pudo decir nada. El otro se le adelantó.
—¡Porque estoy enamorado de ti, imbécil! —exclamó Yong Soo, dándole un golpe a la pared.
El pánico se apoderó de Jack. Sabía que había sido un estúpido. Debió haberlo previsto. Ahora no sabía qué hacer.
Era terrible. La culpa lo invadió de repente. Todas las veces que le había hablado a Yong de sus conquistas. Todas las veces que lo abrazaba o dormían juntos. O cada vez que bromeaba sugerentemente sobre ellos. Debía ser horrible que te hicieran esas cosas, sabiendo que la otra persona no tenía ojos para ti.
—I'm so sorry—balbuceó, buscando desesperadamente la mirada castaña del otro—Lo siento tanto. Yong, no se me pasó por la cabeza... oh, Dios, soy un imbécil de verdad, tienes razón. Buscaré una solución, te lo prometo—el otro lo observó, interrogante—Encontraré un tipo parecido a mí y haré que se enamore de ti.
—Acabas de superar tu nivel de idiotez—sentenció Yong, negando con la cabeza. Siempre que le decía eso, una sonrisa adornaba su rostro. Pero esa vez no sonreía. Lucía increíblemente decepcionado—No sabes nada, Jack. Las cosas no funcionan así.
—Quiero ayudarte, Yong. Te voy a conseguir un novio, cueste lo que cueste. Y que volvamos a ser amigos cuanto antes. Esto no debería ser un obstáculo. ¿Cuál es tu tipo?
—¿Me estás jodiendo, Jack? —le espetó el coreano—Las cosas ya no van a ser lo mismo, perdón por decirte la verdad. Y no tengo un tipo. No quiero ningún tipo, excepto a ti.
Aunque lo último fue como un halago y hizo que se sonrojara un poco, el australiano persistió en sus intentos de encontrar una solución, por más precaria que fuese.
—Quiero arreglar las cosas. ¡Tiene que haber alguien más que te interese! Tengo que ayudarte. Después de todo lo que hice...
—No es tu culpa que seas así—musitó el coreano, rindiéndose—Es mi culpa por haber creído que era especial para ti.
—Pero, lo eres...
—No de la forma que quisiera, Jack, y eso me está matando. Pensé que esa apertura que tenías conmigo era una señal de que podíamos seguir algo más que amigos.
—¡Seguiré siendo tu amigo! —insistió, pero no obtuvo respuesta—¿Yong?
—... No es tan fácil. Deja de mentirte a ti mismo. ¿Realmente podrías volver a portarte conmigo como lo hacías antes?
Quiso decirle que sí. Que si los dos se esforzaban era posible. Sólo quería que él fuera feliz. Y también quería ser feliz él mismo. No podía ser feliz si no estaba con Yong, o al menos no podría serlo en un buen tiempo.
Pero seguir junto a él sería lastimarlo. ¿Qué era más importante entonces, su felicidad o la de su amigo? ¿Y podría ser Yong más feliz si él se alejaba? Lo haría, pero no tenía garantías de que sería así.
Sintió un nudo en su garganta. ¿Por qué tenían que existir otros sentimientos además de amistad entre ellos? ¿Por qué tenía que complicarse todo? Sabía que lo suyo era demasiado perfecto para ser cierto. Se abrazó a sí mismo, atormentándose al pensar en todo el tiempo que Yong había pasado junto a él, pero con la carga de que los sentimientos y razones que compartían no eran las mismas.
—No—susurró Jack, rindiéndose—Pero no quiero dejarte.
—Yo tampoco. Pero hay que ser realistas, Jack—suspiró el coreano, mientras la voz le temblaba—Podríamos volver a ser amigos... pero no tan cercanos. Digo, no me abrazarás más. No bromearás conmigo sobre casarnos o vivir juntos. No me vas a contar tus asuntos personales porque implican a otras chicas...
Jack estaba a punto de quebrarse. Se sentía furioso. Furioso porque esos sentimientos hubieran surgido entre ellos. La rabia hizo que soltara las siguientes cosas sin pensar demasiado.
—Qué mierda. Estábamos bien, Yong. ¿Por qué tiene que pasar todo esto? —se desahogó, al borde de las lágrimas—¿Tenías que enamorarte de mí y que todo se arruinara?
No debió haberlo dicho con esas palabras. No era la primera vez que metía la pata por no elegir bien sus palabras. Sin quererlo, había atacado directamente a Yong. Lo peor que podía hacer en ese momento.
Se estaba victimizando en lugar del otro. No era él quién más sufría. Era su amigo quien estaba sufriendo más. Porque lo hacía desde hacía tiempo.
Las milésimas de segundo que siguieron a eso se hicieron eternas, pero Jack no pudo hacer nada más que observar con impotencia como Yong abría los ojos enormemente, reprimía un sollozo y movía el brazo.
Se habría disculpado a continuación, pero algo se estrelló contra su rostro.
Le costó darse cuenta que era el puño de Yong Soo. No le dolió, ya que el más bajo no tenía tanta fuerza. Le dolía más ver que estaba llorando. Y que el hecho de que hubiera querido hacerle daño físico. Luego de unos momentos, sintió la molestia. Y un hilillo de sangre bajar por su nariz.
Su primer instinto fue devolverle el golpe. Era lo que hacía con cualquiera que se metiera de esa forma con él. Tenía los músculos tensos, estaba listo.
Pero no podía permitírselo. Era Yong. No iba a lastimarlo. Ya había hecho bastante. Tal vez se merecía sangrar un poquito por él. ¿Cómo se podía defender de alguien que estaba intentando reprimir un llanto a moco tendido, sosteniéndose el puño por no saber golpear correctamente?
No tenía demasiado autocontrol. Tenía que irse. Miró hacia ambos lados, preocupado porque alguien hubiera visto algo. Sólo estaban Nikolai y Stefan, demasiado concentrados en ellos mismos como para notar algo.
—No quería que las cosas terminaran así—dijo con voz ronca, apretándose la nariz.
Se dio media vuelta, caminando apresuradamente hacia cualquier lugar lejos de ahí. No sin antes llegar a escuchar un sollozo que le partió el alma.
No sé con cuál de los dos sufrí más. Advierto que esto no se quedará así. Pero tampoco prometo final feliz.
De todas formas, me gustó escribir a Jack. Siento que lo hice pensar de forma algo diferente, y fue un cambio bastante grande~ (Volveremos a por ti Niko en el próximo capítulo, do not worry :D)
Espero no odien a ninguno de los dos. Ambos la están pasando mal, cada uno desde su perspectiva D: (en todo caso, la culpable de este drama soy yo je)
