DIOSES ERRANTES

escrito por Zarainur,

Guardián del Señor de los Cielos

y

la Ciudad del Más Allá.

Hace muchos milenios la oscuridad lo invadía todo hasta que una gran condensación en un punto hizo que apareciera una pequeña chispa, el origen de todo. De esa chispa nació un pequeño y joven ser que pronto se convirtió en un adulto.

Tras algún tiempo se sintió solo y decidió crear a alguien igual que él. Y lo hizo, pero no era como esperaba. Como todavía no había aprendido a crear materia lo creó de lo único que podía: oscuridad.

Ese segundo ser era la encarnación de toda la oscuridad. Se hicieron amigos enseguida. Juntos descubrieron que podían crear lo que quisieran y empezaron a imaginar un universo con galaxias formados por estrellas que eran rodeadas por miles de planetas.

El primer ser, el ser de luz, eligió uno de esos planetas para crear vida en él. Le dedicó mucho tiempo y cuidado hasta crear un mundo verde y azul. Ambos decidieron vivir en él y siguieron creando más vida.

Fue una vida tranquila hasta que una de esas creaciones atacó al ser luminoso y el ser oscuro le defendió. Desde ese momento sus roles cambiaron, dejaron de ser amigos e iguales para ser el Señor de los Cielos y su Guardián. A partir de ese momento el Guardián se alejó, dejó de ser su mejor amigo y ejerció solamente como su protector.

Nadie sabe el porqué de ese cambio.

Con el tiempo el Señor creó a los Dioses, las encarnaciones de las fuerzas elementales, las físicas y las psíquicas. Ellos tenían la misión de velar por el equilibrio de su fuerza madre para dejar que el Señor pudiera centrarse en su mayor obra: los seres humanos.

Eligió a uno de los animales que había creado y aplicó un hechizo especial que hizo que empezaran a evolucionar. Pasaron milenios hasta llegar a ser lo que son ahora.

Y los ataques contra el Señor de los Cielos aumentaron cuando ellos se dieron cuenta de que podían controlar su poder. Él y el Guardián nunca habían estado tan separados antes. La brecha entre ambos era demasiado grande como para cruzarla.

El Guardián era más sanguinario con cada atentado y no le importaba mostrarse con toda su fuerza. Se apartó de todo y de todos, cumpliendo únicamente con su obligación.

Hasta que falló. Alguien consiguió envenenar al Señor de los Cielos. El Guardián se enfureció tanto que los volcanes estallaron, la lluvia no se detuvo durante días, las mareas subieron, los huracanes azotaban la tierra. Millones murieron, hasta que lo hizo el asesino. Solo entonces la destrucción se detuvo.

A partir de ese momento el Guardián se quedó junto a su viejo amigo, velando su sueño y cuidando de él hasta su muerte.

Con su último suspiro pronunció las palabras de una profecía que determinaría su renacer.

Marcado por la oscuridad en la luz

con calaveras y huesos blancos,

enemigo de aquel que le amará

y ocultará sus propios sentimientos.

Unos cortes probarán que es él

cubierto de sangre en el nido de la serpiente.

Entre las llamas saldrá la pasión

oculta tras murallas de odio.

Tras años lejos volverán a reunirse

a ambos lados de las rayas coloreadas,

mezcla de sus colores mágicos:

negro y plata.

Pero solo cuando el Guardián

se perdone a sí mismo

el poder para el Ritual de la Luz

se despertará de su sueño.


Esto es como lo que ha leído Draco en el libro, para que no os extrañéis.

Espero leeros pronto,

Naraya