Teddy es el primero en verle. Tira de mi mano hasta llegar a su lado, cuando salta a sus brazos como el niño se seis años que es. Su padrino ríe y atrae la atención de varias mujeres a nuestro alrededor. Aunque con la ropa que lleva es imposible que no lo haga. Pantalones largos con diseño militar, botas de combate negras y su (ahora perenne) chaqueta de cuero negra junto a una bufanda de lana verde musgo.

Sus ojos verdes me miran a través de sus gafas metálicas. (Hay un brillo divertido en el fondo.)

-Buenos días, Draco.

-Buenos días, Harry.

(Ya que él utiliza mi nombre yo también utilizaré el suyo.)

Teddy se coge a nuestras manos y nos dirigimos a las puertas. Muchos nos miran con curiosidad. Incluso veo la mirada que nos lanza el revisor de las entradas. Una vez en el recinto Harry saca un plano del bolsillo de la chaqueta y se agacha para que Teddy también pueda verlo.

-¿Dónde quieres ir?

-Aquí, padino.

Mi primo señala al acuario de los tiburones. Harry me sonríe a mí (siento mi corazón latir con fuerza) y se levanta sacudiéndose los pantalones.

-Bueno, pues a ver a los tiburones.

Los tres nos dirigimos al edificio, con Teddy saltando de un lado a otro sobreexcitado.

-Teddy, ten cuidado.

-Sí, primo Daco.

-Es increíble la energía que tiene.

-Completamente. No tengo ni idea de cómo me mantengo al día.

-Eres el más joven de su familia, como un hermano mayor-hay un momento de silencio entre los dos-. Gracias por cuidar de él mientras estaba fuera.

Le miro. Él está observando a Teddy con una expresión neutra. (Nunca antes le había visto tan serio.)

-No pasa nada, como tú has dicho es mi familia.

-Aun así...-baja la mirada al suelo y me mira a través del flequillo-. Soy su padrino y no he estado con él desde hace cinco años. Siento que he descuidado mis responsabilidades.

-Bueno... según entendí ayer tienes otras muchas responsabilidades. Como el Guardián y todo eso...

Su mirada fría me provoca escalofríos, pero justo a tiempo Teddy me salva.

-¡Vamos, padino!

Harry le mira y sonríe, olvidando por completo la mirada anterior. Camina con rapidez y pronto bajamos las escaleras para entrar al túnel. Mientras Teddy se distrae con los peces y tiburones Harry y yo estamos en un silencio tenso. Tras varios minutos me paso la mano por el pelo y suspiro.

-No debí haberlo mencionado, ¿verdad? Lo siento.

-No... el problema soy yo. No me gusta hablar de ese tema con alguien que no sea uno de los Dioses.

-Entonces es cierto. Eres el Guardián.

Esta vez me mira con diversión. Frunzo el ceño. (No me gusta que se rían de mí...)

-¿Cuánto sabes de mí?

-Bueno... leí Tratado sobre la Creación del Mundo...

Su mirada se pierde entre el banco de peces plateados.

-Oh, sí, ese libro. Tiene lo básico, pero le faltan muchas cosas. Como la clasificación de los Dioses y los poderes de cada uno. También falta la Época de las Mutaciones. Y por supuesto los Siglos de Sueño o como me gusta llamarlos, la Vigilia Eterna.

Le miro con curiosidad.

-¿Puedes contármelo todo? Quiero saber más.

-Por supuesto-mira hacia Teddy y se ve alarmado-. ¿Dónde está?

Yo también empiezo a buscarle con la mirada y me horrorizo al no encontrarle. Harry y yo intercambiamos una mirada y nos separamos. (¿Cómo hemos podido perderle?)

Tras varios minutos empiezo a entrar en verdadero pánico. (¿Dónde está?)

Un destello de magia en el otro extremo del acuario me llama la atención. Me giro hacia allí y de alguna forma mi propia magia responde. (¿Qué significa esto?)

Antes de darme cuenta estoy corriendo hacia allí. (¿Por qué mi cuerpo se mueve solo?)

Ignoro las miradas que me lanzan y me detengo al llegar al lugar. Mi corazón salta al ver la escena: Harry está abrazando a Teddy contra sí con mucha fuerza, como si no quisiera separarse nunca. (¡¿CUÁNDO DEMONIOS ME ENAMORÉ DE ÉL?!)

Un par de ojos verdes me traspasan con la mirada. Una ligera sonrisa estira sus labios cuando se levanta con Teddy en brazos. El niño se sujeta a su cuello con fuerza.

-Teddy...

-Lo siento, primo Daco.

Le acaricio la mejilla y le revuelvo el pelo.

-No pasa nada, pero no vuelvas a alejarte así, ¿de acuerdo?

Teddy asiente y extiende sus brazos para que sea yo quien le coja. Harry me ayuda y luego se cruza de brazos. (Una extraña mirada cruza sus ojos.)

-Vamos, es casi la hora de comer. Hay un lugar por aquí cerca.

Asiento y nos dirigimos hacia la zona infantil donde también hay lugares para comer. Pedimos algo y nos sentamos en una de las mesas. Teddy se sienta entre los dos, todavía con la cabeza gacha.

-Teddy, no pasa nada. Solo tienes que tener más cuidado y no alejarte sin avisarnos.

Le acaricio el pelo y él se inclina hacia mí.

-Pero os he preocupado y no me gusta.

Harry se inclina hacia delante y le da un ligero beso en la cabeza.

-Estamos aquí para preocuparnos por ti, Teddy. Para eso somos los mayores. Y ahora come. Tenemos que seguir viendo los acuarios después, ¿sí?

-Sí, padino.

Teddy empieza a comerse su pizza con apetito. Harry me mira sobre su cabeza.

-¿Cómo supiste que estábamos allí?

-Aunque te parezca increíble sentí un destello de magia y la mía respondió tirando de mí.

-¿Sentiste la magia? Pero es imposible, solo los Dioses son capaces de hacerlo. Y Luna, ahora que lo pienso.

-¿Lovegood?

-Exactamente. Siempre ha tenido algo... diferente.

-Sí, sé lo que quieres decir.

Nos miramos a los ojos. (Los suyos brillan con misterio y algo que no logro identificar.) Por fin él sonríe, una sonrisa dulce y amable, y continua comiendo.

(Mi corazón nunca ha estado tan acelerado.)