Observo el salón del trono vacío y en sombras. El sol todavía no ha salido, pero yo no he podido dormir. Estoy nervioso. Hoy es mi coronación oficial como Señor de los Cielos. Unos pasos silenciosos me sobresaltan y miro hacia mi derecha para ver a Harry acercarse con cuidado. Viste solo con unos boxers negros, exactamente como le gusta dormir. (Desde el beso, nuestra relación es estable y sólida, aunque le estoy haciendo trabajar para ella. Tardé un mes en dejarle dormir en la misma cama que yo y solo fue porque yo había tenido una pesadilla sobre la guerra. Eran poco frecuentes, pero ahora que él está conmigo han desaparecido por completo.)

Se detiene a mi lado y me acaricia la mejilla con el dorso de los dedos. Yo cierro los ojos y noto cómo se sienta en el reposabrazos del trono.

-¿Qué te pasa?

-¿Y si fallo, Harry? ¿Y si no soy lo que necesita el mundo?

-El mundo siempre te necesitará a ti y a nadie más, porque tú eres el único que puede dirigirlo.

-¿Y no podrías hacerlo tú? Eres el Creador.

-Prefiero ser el verdugo, gracias. El trono no es para mí, sería demasiado... despótico.

Eso me hace reír. Sus ojos brillan con alegría. Me levanto un poco para besarle. Él me responde con amor.

-Tienes razón, la diplomacia no es lo tuyo. Tú siempre atacas y luego preguntas.

Esta vez es él quien ríe. (Su risa tiene un borde oscuro, pero es luminosa y limpia, como el trino de un pájaro.)

-Gracias por la descripción, mi Señor.

Le golpeo el hombro con fuerza y él cae al suelo. Me sonríe desde ahí y me tiende la mano para que me una a él. Yo lo hago y me tumbo junto a él con la cabeza en su pecho para observar juntos la cúpula que imita el movimiento de los cuerpos celestes.

Él me acaricia el pelo con una mano y la otra la entrelaza con una de las mías.

-¿Cuándo llegan mis padres?

-Iré a buscarles dos horas antes de la coronación, para que puedas estar con ellos un rato. También traeré a Andrómeda y Teddy.

Nos quedamos en silencio un momento.

-No quiero que seas mi Guardián, Harry.

Eso le sobresalta. Se sienta de repente y yo me golpeo contra su rodilla.

-¡¿Qué?! ¿No quieres que sea tu Guardián?

-No, no te quiero como mi Guardián. Quiero que estés a mi lado como el Señor de las Tinieblas.

Sus ojos verdes me miran incrédulos.

-¿Yo el Señor de las Tinieblas?

-Sí. Seguirías siendo el Guardián de la Ciudad del Más Allá, pero quiero que tengas un título que se compare al mío ya que eres el Creador.

Desvía la mirada hacia el trono y luego vuelve a mirarme. (Creo que va a rechazarlo. ¿Por qué se me ocurriría intentar que hiciera lo que el Predecesor no consiguió? Soy un idiota.) Me sonríe lentamente.

-Tus deseos son órdenes para mí, mi Señor.

(Suspiro mentalmente cuando acepta, luego frunzo el ceño.)

-Si vas a ser el Señor de las Tinieblas tendrás que dejar de llamarme Señor.

Su sonrisa se vuelve seductora y me atrae hacia sí con un brazo alrededor de mi cintura.

-No te llamo mi Señor porque seas el Señor de la Luz, sino porque eres el Señor de mi corazón-le fulmino con la mirada y arqueo una ceja. Su sonrisa se tambalea-. ¿Me he pasado?

-Como tres galaxias. Lo romántico no es lo tuyo.

-Tomo nota.

Desvía la mirada con un gesto tímido y yo no puedo resistirme a besarle la mejilla. Él vuelve a sonreírme y me abraza con más fuerza. (Yo respiro tranquilo su olor a bosque, a lluvia, a océano, a montaña, a desierto. A libertad.)

De repente las puertas laterales de la sala se abren y ambos miramos para ver a Hermione caminar hacia nosotros muy enfadada. Se detiene frente a nosotros con las manos en las caderas.

-Más os vale tener una buena razón para estar aquí en un día tan importante. Hace horas que deberíais estar preparados.

-Mm... ¿No podíamos dormir?

Ella entrecierra los ojos y golpea a Harry en la cabeza.

-Buen intento. Ahora andando. Draco tú al baño principal, Carina ya te espera allí. Harry, tú a tu habitación. Ron y Desmond ya están allí.

-¿Puedes dejarnos cinco minutos más, Hermione? Te prometo que iremos enseguida.

-¿Por qué debería creerte?

Una mirada afilada atraviesa a la Diosa de la Inteligencia, que da media vuelta y se marcha rápidamente.

-Harry...

-Hay una última cosa que quería preguntarte-cierra su maño en un puño y cuando la abre tiene un precioso anillo de plata con un pequeño diamante gris incrustado en la banda-. ¿Te casarías conmigo, Draco?

Me quedo sin habla. (¿En serio acaba de pedírmelo? Esto debe ser un sueño. El hombre al que amo me está pidiendo que me case con él.)

-Sí. Mil veces sí.

Me lanzo hacia él y nos besamos con pasión. Cuando nos separamos él me abraza y pone el anillo en mi mano izquierda. Lo miro todavía sin creerme lo que acaba de pasar. Me besa la sien.

-Te quiero, Draco. No hay palabras para describir lo que siento por ti y los números se quedan cortos.

-Yo también te quiero. Aunque ahora tendremos que planear la boda y...

Me silencia con un beso. (Una forma muy dulce de decirme que me calle.)

-Ya está todo preparado. Le pedí ayuda a todos para que estuviera preparado hoy. Carina tiene tu traje, le pedí unos cuantos consejos a tu madre. Todo será como siempre quisiste, creo.

Parpadeo. Vuelvo a parpadear. Acto seguido le golpeo con fuerza.

-¡¿Y no podrías haberme dicho antes que íbamos a casarnos?! ¡Nos hemos prometido el mismo día de la boda!

Él se frota el brazo con una mueca.

-¿Cómo eres capaz de golpear tan fuerte con unos brazos tan escuálidos?-vuelvo a golpearle-. ¡Au! ¡Para ya!

Atrapa mis muñecas y me retuerce los brazos a mi espalda, acercándome más a él en el proceso. Yo hago una mueca por el dolor, pero sigo enfadado. Le fulmino con la mirada.

-Suéltame.

-No vuelvas a golpearme, Draco. Al fin y al cabo es el día de nuestra boda.

-Esta noche no vas a escaparte.

-Tampoco es que lo pensara, es la noche.

(Mierda. Si hoy nos casamos, esta noche es... la noche de bodas.)

Trago saliva y me sonrojo con furia. Él me sonríe suavemente y me da un beso rápido.

-Vamos, Hermione tendrá mi cabeza si tardamos más.

Nos levantamos y nos despedimos para irnos por caminos separados. Yo camino hasta mi (nuestra) habitación. Dentro ya me esperan varias personas, entre ellas Hermione, Shaun y Carina (la Diosa de la Belleza.)

En cuanto entro las miradas de todos se dirigen a mi mano y Carina lanza un grito entusiasmado.

-Si hay boda tenemos que prepararte totalmente. Entra en la bañera, arreglaré tus uñas mientras tanto.

-¿Mis uñas?

-Tranquilo, solo las limaré ligeramente y le pondré un barniz transparente para que brillen. También hay que arreglarte el pelo y quiero ponerte muy poco maquillaje, lo justo para resaltar tu belleza. Y como esta noche va a ser la noche, habrá que prepararte por completo.

Vuelvo a sonrojarme sin poder enviarlo. (Debería dejar de hacerlo.)

Entro en el baño, me quito la ropa y me meto rápidamente en el agua, agradeciendo el montón de burbujas encantadas para no desaparecer. Enseguida entra Carina con un estuche de manicura completo. Coloca una banqueta cerca de mis pies y yo saco uno cuando me mira. Ella empieza con las uñas.

Hermione y Shaun se sientan en el sofá de la habitación, mirándonos.

-¿Estás nervioso, Draco?

-¿Por qué? ¿Por la Coronación o la boda?-Hermione me sonríe comprensiva. Yo suspiro pesadamente-. Por los dos. Me había hecho a la idea de la Coronación, pero entonces el idiota de mi Guardián me dice que vamos a casarnos el mismo día.

-Me extraña que no le golpearas.

Sonrío al comentario de Shaun.

-Lo he hecho, dos veces-le miro-. Me tienes que decir cómo enviarle al sofá, creo que la noche de bodas va a retrasarse unos días.

Una carcajada colectiva resuena en las habitaciones. Yo sonrío maligno. (En realidad es una buena idea...)


Cuando salgo del baño me pongo una bata y me siento ante el espejo, siguiendo las indicaciones de Carina. (Da verdadero miedo a veces.)

-¿Has pensado en dejártelo largo?

-Alguna vez, pero nunca me he atrevido. ¿Tú qué crees?

-Quizás algo más largo, pero no mucho. Al menos hasta la mitad del cuello.

Shaun se cruza de brazos detrás nuestra.

-¿Y un cambio mucho más radical?

-¿Qué propone el Dios de la Historia?

(Unas chispas metafóricas pasan entre Carina y él. No se han llevado bien desde que Shaun se negó a dejarse cambiar por ella.)

-Hasta el final de la espalda.

-Hasta ahí lo tenía Harry antes de todo.

-Exactamente. Si el tiempo que hemos pasado en Nueva York es un indicio, Harry hecha de menos el pelo largo, pero no va a dejárselo él mismo. Además-su sonrisa es siniestra cuando me mira con un brillo extraño en los ojos-le gusta tener algo que sujetar.

Me sonrojo cuando pillo el significado oculto. Tanto Hermione como Carina sueltan una risa. Me aclaro la garganta para llamar la atención (y evitar que noten algo raro.)

-Lo quiero más largo que eso.

-¿Más largo? ¿Estás seguro?

-Absolutamente. Tú decides hasta dónde.

Carina me sonríe y asiente. Yo cierro los ojos para no verlo todavía. Empieza un canto que hará crecer mi pelo. Cuando termina abro los ojos y veo que llega hasta el suelo estando sentado. Sonrío.

-Te queda genial, Draco. ¿Puedes hacerle una trenza de cuatro, Carina?

-Le queda genial. Y le voy a poner algunas cintas negras para que resalten.

Justo cuando ella y Hermione empiezan con la trenza, llaman a la puerta. Mi madre entra con una gran sonrisa. (Viste de forma muy elegante y lleva el collar de perlas y zafiros que le regalé en Navidades.)

-Draco.

Se acerca para abrazarme con cuidado de no interrumpir el trabajo de las Diosas.

-Madre. ¿Y padre?

-Está hablando con Harry en el pasillo. Tu tía Andrómeda llegará pronto con Teddy, han tenido una pequeña emergencia.

-Bien. Estás preciosa.

-Soy la madre del Señor de los Cielos, debo estarlo. Además es la boda de mi único hijo. ¿Y el anillo?-se lo muestro con un gesto elegante que he heredado de ella-. Es precioso. Harry sabe elegir bien.

(Hermione y Carina ya llevan la mitad de la trenza. Me miro en el espejo para ver cómo va.)

Mi padre entra entonces y cierra la puerta con cuidado.

-¿De qué has hablado con Harry?

-¿Ni un hola? Te eduqué mejor, joven.

-No hay hola que valga cuando es muy probable que hayas amenazado a mi futuro marido.

-Solo le he dado algunas indicaciones para que te trate lo mejor que pueda.

-Con Draco como marido, yo me preocuparía más de Harry, señor Malfoy.

Sonrío con suficiencia y detrás mía las Diosas se ríen a carcajadas. Mi madre también se ríe, más ligeramente. Es entonces cuando Teddy y tía Drómeda entran por la puerta. Mi primo se lanza hacia mí con una gran sonrisa.

-¡Primo Daco!

Me abraza con fuerza. (Menos mal que las Diosas ya están terminando con la trenza.)

-Hola, Teddy.

-¿Es cierto? ¿Vas a casarte con Harry y ser el rey del mundo?

-Algo así.

Teddy me sonríe brillantemente. Un mano en mi hombro hace que me gire.

-La trenza ya está. Ahora vístete, tienes la ropa detrás de la separación-mira al Dios que había estado leyendo en el sofá-. Shaun, ve a buscar la capa, debe estar en la lavandería, la llevé a que le quitaran las arrugas.

El Dios de la Historia suspira y cierra el libro, dejándolo en el sofá para levantarse. Nos miramos y sonreímos a la vez. Él sale de la habitación y yo me meto detrás del biombo de madera con motivos abstractos que me cubre por completo.

Miro la ropa con un ojo crítico. (Es más simple de lo que esperaba: unos pantalones grises con una camisa de manga larga blanca y un chaleco gris oscuro.) Me visto rápidamente y salgo. Entre Hermione y Carina me ponen los gemelos de oro blanco con pequeños diamantes.

Miro a mis padres y tía. Las dos hermanas tienen los ojos llorosos y mi padre parece orgulloso de mí. Shaun entra con una preciosa capa de terciopelo blanco con los hombros y los bordes cubiertos de armiño. Entre él y mi padre me la ponen por encima y es mi padre quien cierra el broche de oro negro con una esmeralda y un zafiro.

Después todos me miran con admiración. Yo me giro hacia el espejo de cuerpo completo para verme. (Ese no puedo ser yo. Él tiene una belleza eterea y pura, vestido de colores claros y una gran capa por detrás. Giro la cabeza para ver el inicio de la trenza y la siento deslizarse sobre la capa.) Respiro hondo y levanto la barbilla, entrelazando las manos frente a mí. El anillo brilla con fuerza.

-Estás perfecto, como un verdadero Señor de los Cielos.

Miro a Hermione a través del espejo.

-Bueno, mi querida Diosa de la Sabiduría, yo soy el Señor de los Cielos.

Los Dioses presentes sonríen. Alguien llama a la puerta y Desmond se asoma.

-Venía a avisar de que deberíais estar yendo hacia la Sala del Trono, ya vamos con retraso.

Carina chasquea sus dedos y todos los Dioses aparecen vestidos con ropa de gala. (Esmóquin gris para Desmond y Shaun y unos preciosos vestidos para Hermione y ella.)

-Todos listos. ¿Falta algo?

-Sí, pero es algo de último minuto-el Dios del Alcohol mira a Teddy-. ¿Quieres llevar la corona, Teddy?

-¿Yo?

-Harry cree que te gustaría.

-¡Sí!

Todos reímos ante el entusiasmo del niño.

Entonces respiro hondo y camino hacia la puerta con un paso firme. (Pronto seré el Señor de los Cielos, de mí dependerá el camino que tome el mundo en un futuro.)

Bajamos las escaleras y veo a Harry allí abajo. Él me mira con sus ojos verdes y arquea una ceja sorprendido antes de sonreír con dulzura. Viste completamente de negro, con botas, pantalones largos y una camiseta de tirantes ajustada bajo una armadura de titanio ennegrecido. Sus espadas están colgando en el lado izquierdo del cinturón, la de doble filo más baja que la de estilo oriental. Una capa de piel negra está doblada cuidadosamente sobre una silla.

Me acerco y él besa una de mis manos con un anticuado gesto caballeresco medieval.

-Mi Señor.

-Mi Guardián.

Nos sonreímos.

-Bien, ya tendréis tiempo para todo eso después de la boda. Ahora dentro. Harry tienes que estar en tu sitio, preparado para la coronación. Teddy está adorable con la corona de vides.

Miro a mi primo sorprendido para verle con una corona de hojas de vid sobre el pelo a rayas negras y plateadas. (Qué recuerdos...)

-Eso ha sido idea de Ron. Nos vemos junto al trono, Draco.

Le miro justo a tiempo para verle hecharse la capa sobre los hombros y cerrar el broche de plata con un diamante gris y un zafiro. (Fui yo quien le regaló ese broche, para que nos recordara a ambos, a Draconis y a mí. Del mismo modo él me regaló el que llevo yo, para que yo no olvidara que una vez fui él.)

Entra en la sala del trono y el resto también se dirigen a sus lugares. Yo respiro hondo y fijo la mirada en el apuesto hombre de negro junto al gran trono de madera de palisandro con detalles incrustados de oro y plata. Él también me observa. Espero a que Teddy salga delante mía con la corona del Señor de los Cielos en un cojín de terciopelo rojo. Cuando llega y se sienta en los escalones que suben a la plataforma del trono, soy yo el que sale.

Siento las miradas de todos los presentes mientras camino por la alfombra del centro. Me detengo frente a los escalones, miro a los ojos esmeraldas y ellos me dan la fuerza suficiente para subirlos y darme la vuelta frente al trono.

Hay un silencio reverente en toda la sala. Cuando Harry habla, su voz profunda y oscura resuena en todos los rincones.

Mi Guardián da unos pasos hacia delante y se cruza de brazos en una posición amenazante (pero bastante suave para él.)

-Hoy, la era de las guerras ha terminado. Hoy, el mundo volverá al cauce que le fue descrito hace milenios. Hoy coronaremos a un nuevo Señor de los Cielos.

»Hace siglos, el Predecesor, en su lecho de muerte, pronunció la profecía que hoy nos ha reunido aquí. Gracias a ella supe que Draco Malfoy, la persona que está frente a nosotros, era la encarnación mortal del Predecesor.

»Por ella supe que intentar desangrarle en el baño en sexto curso y salvarle del Fuego Maldito durante la Batalla de Hogwarts, eran mis pistas para encontrarle.

»Por ella supe reconocer las otras pistas y pude dejar ir las cadenas que me ataban a mi anterior vida, a la vida que llevaba antes de encerrarme en la Sala de Vigilancia.

»Gracias a ella conocí a la persona más maravillosa que existe y que existirá y ahora esa persona guiará al mundo a un destino mejor, con nuestra ayuda y compromiso.

»¿Hay alguien que se considere mejor para ser el Señor o la Señora de los Cielos?

El silencio sigue en pie. Veo a mi madre y mi tía enjuagarse las lágrimas. (Últimamente están muy emotivas.)

Harry hace un gesto para que Teddy se acerque a él. Coge el aro con dos ramas de vid entrelazadas, una de oro y la otra de plata.

-Arrodíllate.

Yo me arrodillo, lanzándole una mirada que le hace sonreír oscuramente. (Espero que nadie se haya fijado.)

Se sitúa a mi lado y empieza a preguntarme lo mismo que ya hizo una vez, bajo las ramas desnudas de unos álamos.

-Draco Malfoy, eres la encarnación mortal del Predecesor y eso te convierte en el futuro Señor de los Cielos. ¿Estás dispuesto a aceptar el cargo y todo lo que conlleva?

Contesto como en aquel entonces.

-Yo, Draco Malfoy, acepto el cargo de Señor de Cielos y todo lo que conlleva.

-¿Aceptas dirigir el mundo para que vuelva a ser como fue hace siglos?

-Acepto dirigir el mundo para que vuelva a ser como fue hace siglos.

-¿Aceptas seguir siempre las leyes naturales del mundo y jamás incumplirlas?

-Acepto seguir las leyes naturales y jamás incumplirlas.

-Entonces yo, Harry Potter, encarnación mortal del Guardián del Señor de los Cielos y de la Ciudad del Más Allá y Creador del Mundo, te entrego a ti, Draco Malfoy, encarnación mortal del Señor de los Cielos, los poderes del Predecesor que he conservado en mi corazón desde su muerte. Que la noche descienda sobre la tierra para que una vez más la luz pueda vencer de nuevo, como siempre lo ha hecho. Que la luz brille con fuerza, iluminando los corazones ensombrecidos por el odio y la codicia.

Coloca la diadema sobre mi frente y me levanto con la barbilla en alto. Los aplausos se expanden como la pólvora. (Mi madre ya no puede más y solloza en el hombro de mi padre.)

Levanto las manos y poco a poco todos se calman.

-Mi coronación no será la única hoy. Hace tiempo decidí entregar un título mayor a alguien que renunció al suyo al inicio de los tiempos. Yo, como Señor de los Cielos, quiero nombrar a Harry Potter el Señor de las Tinieblas para que dirija el mundo junto a mí, como siempre debió hacer. ¿Hay alguien que se considere mejor para el cargo?

Mi declaración sorprende a todos, pero nadie protesta. Yo miro a Harry a mi lado. Esta vez soy yo quien le dice que se arrodille. Él lo hace y baja la cabeza con los ojos cerrados.

(Ahora me toca a mí hacerle las preguntas.)

-Harry Potter, eres la encarnación mortal del Guardián del Señor de los Cielos y de la Ciudad del Más Allá y el Creador del Mundo. ¿Estás dispuesto a aceptar el cargo de Señor de las Tinieblas y todo lo que conlleva?

-Yo, Harry Potter, acepto el cargo de Señor de las Tinieblas y todo lo que conlleva.

-¿Aceptas dirigir el mundo a mi lado para que vuelva a ser como fue hace siglos?

-Acepto dirigir el mundo a tu lado para que vuelva a ser como fue hace siglos.

-¿Aceptas seguir siempre las leyes naturales del mundo y jamás incumplirlas?

-Acepto seguir las leyes naturales del mundo y jamás incumplirlas.

-Entonces yo, Draco Malfoy, Señor de los Cielos, te entrego a ti, Harry Potter, Guardián del Señor de los Cielos y de la Ciudad del Más Allá y Creador del Mundo, el cargo de Señor de las Tinieblas. Que el día descienda sobre la tierra para que una vez más la oscuridad se extienda como siempre lo ha hecho. Que la oscuridad mantenga su fuerza, oscureciendo los corazones brillantes por el amor y la generosidad.

Coloco mi mano sobre su cabeza y una esmeralda aparece en su frente, con un aro de hierro negro que rodea su cabeza como mi propia corona. Levanta la mirada y me sonríe antes de levantarse y cuadrar los hombros. (Sus ojos esmeraldas brillan todavía más con la piedra en su frente.)

Más aplausos resuenan en la sala. Yo me siento en el trono y Harry coloca una mano en mi hombro. Todos los presentes se inclinan ante nosotros.

Mi Guardián y yo nos miramos con amor y él se inclina para besarme.

(Sí, definitivamente todo esto ha sido una buena opción.)


Salgo al balcón para respirar un poco de aire fresco. Las estrellas brillan con fuerza y la luna está en lo alto. (Después de la doble coronación nos casamos en una ceremonia sencilla, pero que hizo que incluso mi padre llorara un poco. La fiesta sigue en pleno auge desde que inició a la hora de almuerzo.)

Miro la alianza de bodas junto al anillo de compromiso. Todavía no me lo creo.

Unos brazos fuertes me rodean la cintura.

-¿En qué piensas?

-En ti, en nosotros, en nuestro futuro.

-Tenemos el resto de la inmortalidad para pensar en eso. Ahora céntrate en el presente y en el futuro cercano. Hay que coger un vuelo al amanecer.

-¿A dónde vamos?

-Ya lo verás. Shiro me ha ha ayudado con los destinos.

-¿Destinos en plural?

-Por supuesto, el Dios de los Viajes tenía muchas ideas y no podía rechazar ninguna. Estaremos en casi todo el mundo. Aunque si quieres podemos cambiar sobre la marcha.

-Lo que tengas pensado estará bien-me giro ligeramente para besarle la mejilla-. Aunque me preocupa dónde viviremos. Tú tienes tu trabajo de escritor y yo el de pocionista.

-Bueno, yo puedo trabajar desde casa. Así tú no pierdes el trabajo.

-Tampoco creo que deba seguir ahora que soy el Señor de los Cielos.

-Créeme, te aburrirás mucho. Si no quieres seguir de pocionista... puedes estudiar algo.

Pienso un poco.

-Siempre quise estudiar química. Es como pociones, pero a lo muggle.

Harry me besa el cuello. Yo cierro los ojos y me recuesto contra él. (Esto es la verdadera felicidad.)

Andrómeda se acerca a nosotros con un Teddy bostezando y frotándose los ojos.

-Creo que voy a acostarlo ya, es muy tarde para él.

Mi marido (eso suena genial) y yo intercambiamos una mirada.

-Trae aquí, nosotros también queremos irnos pronto, mañana hay que madrugar.

-¿De verdad no os molesta?

-Para nada, somos su familia.

Teddy se abraza al cuello de Harry cuando le coge en brazos. Tía Drómeda sonríe.

-Gracias-una mirada pícara se asoma a sus ojos-. No os durmáis demasiado tarde. Mañana teneis que madrugar.

La risa de Harry resuena en el vestíbulo hasta que le golpeo con fuerza. Entonces suelta un quejido de dolor.

-Has aguantado más, Potter. Un golpe no es nada.

Entramos en la habitación asignada a Teddy (una decorada especialmente para él con peluches y las paredes con vinilos de dinosaurios.)

Le cambiamos rápidamente y le metemos en la cama.

-¿Me cuentas un cuento, padino?

La voz somnolienta de Teddy hace que yo me siente en la cama de nuevo y Harry se arrodille a su lado.

-Solo conozco uno que pueda gustarte.

-No me importa.

Harry le revuelve el pelo castaño oscuro (el color que tiene cuando está a punto de dormirse.)

»Hace mucho tiempo la noche era más oscura que ahora: no había farolas en las calles, las casas no dejaban ver su luz y el cielo era un gran manto oscuro sin estrellas. Lo único que calmaba el espíritu de las personas eran las dos lunas que ocupaban su lugar en lo más alto del cosmos: una era pequeña y adorable, la otra grande y brillante.

»Pero siempre hay un problema. La pequeña tenía envidia de la mayor, que eclipsaba su brillo con sus reflejos diamantinos. Durante muchos años la pequeña se levantaba por el horizonte, esperando ser reconocida, pero siempre se ocultaba odiando cada vez más a la mayor.

»Hasta que una noche se cansó. La pequeña atacó a la mayor y la destrozó en miles de pedazos. Ahora por fin era su momento de brillar.

»Pronto se dio cuenta de lo que había hecho. Había acabado con lo único que le hacía compañía en las noches. Sintió la culpabilidad como nunca antes.

»De algún modo, el Viento escuchó sus sollozos de arrepentimiento y se acercó para ver lo que pasaba. Cuando vió la situación esparció los pequeños trocitos de la luna mayor por todo el cielo.

»La luna pequeña dejó de llorar y vio que la mayor ahora se había convertido en millones de estrellas y le prometió dejarle el cielo para ella sola, para que brillara como lo hacía antes.

»Por eso la luna que vemos se va haciendo cada noche más pequeña, para dejar que la luna que antes nos iluminaba vuelva a hacerlo.

Cuando termina la historia Teddy está completamente dormido y roncando un poco. Yo sonrío y me inclino para besarle la frente. Harry también lo hace y salimos de la habitación. Soy yo quien se abraza a él.

-No sabía que podías contar historias.

-Solo para Teddy y para ti si quieres.

En un movimiento rápido me coge como un saco de patatas. Suelto un grito agudo y me sujeto a su cintura. (Ya que estoy le pateo un poco, para fastidiar.)

Con un paso rápido llegamos a nuestra habitación y cierra la puerta con el pie antes de dejarme caer sobre la cama. Yo le fulmino con la mirada.

-No, mi Señor, no vas a escapar, esta noche me pertenece. Me he cansado de tus huidas.

Nos miramos a los ojos y yo le atraigo en un beso profundo que inicia la primera de las que serán muchas noches despiertos.


Antes de nada, el cuento es propiedad de una amiga que me lo ha dejado en préstamo. Es la misma amiga a la que le pido consejo cuando me quedo atascada. (Que suele ser a menudo.)

Por otro lado, quiero vuestras opiniones de todo lo posible sobre el capítulo y destinos para el viaje de novios. (Tengo una escena en mente, pero no sé dónde más pueden ir.)

Espero leeros pronto,

Naraya