Hola! Vaya sólo puedo decir que estoy gratamente sorprendido por la recepción que tuvo hasta ahora este fic (no sé si se fijaron, ni tampoco sé si esta permitido [aunque conozco varios casos], pero también lo publiqué en inglés, je). No sabía que ya había un fandom tan activo, pese a la poca cantidad de historias publicadas.
Lo cierto es que si actualicé tan rápido es precisamente por el cariño que me transmitieron en sus reviews. La idea que tenía anotada en mi storyboard(*) [ver final de página] para este capítulo lo volvía un capítulo prácticamente el doble de largo que este. Pero por cuestiones de tiempo y de que el lunes vuelvo a la facultad, si hacía eso iba a tardar mínimo una semana y media más en publicarlo. Y como dije, fue tanto el cariño que recibí de su parte que decidí hacer un pequeño corte (que de todas formas esta bastante bien ubicado, si me permiten decirlo) para que sea igual de largo que el anterior y ustedes disfruten más rápido :D
Quiero agradecerles a todos los que comentaron MrRayney, Phantom1812 (cuyo fic del psicólogo de los Loud empecé a leer y está genial), Fipe2, Junior VB y Alejin. Muchas gracias, y lo único es que espero que no me estén juzgando demasiado pronto por un solo capítulo. Ahora siento que tengo que estar a la altura de sus expectativas, jajajaja.
En fin, no hay mucho más que agregar. Los dejo con el cap.
.
.
Capítulo 2:
Diagnóstico
.
.
Las hermanas Loud por lo general no se llevaban bien con los lugares silenciosos. Eran muchas chicas jóvenes y enérgicas, cuyo estilo de vida las había vuelto ruidosas por naturaleza. Rara vez se encontraban sin algo que hacer, y sus actividades normalmente atentaban contra la paz del lugar donde se encontraran. Eso explicaba en parte lo mal que se sentían. Tantas horas sentadas, teniendo que hablar en susurros y sin poder hacer nada más que esperar las estaba afectando. Sin embargo, más que nada, lo que las afectaba era el hecho de que todas estuvieran en la sala de espera sin noticia alguna de su hermano Lincoln.
Lori revisó su teléfono. Faltaban quince minutos para las cuatro de la tarde. Habían llegado al hospital casi cinco horas atrás, con Lincoln inconsciente. Al parecer, había estado jugando al fútbol con Lynn cuando recibió un pelotazo, tras el cual se había desmayado. Cuando no pudo hacerlo reaccionar, Lynn entró en pánico y comenzó a gritar. Algunas personas del parque se acercaron a ayudarla y llamaron a una ambulancia. Lola y Lana vieron que la gente se reunía, y cuando se enteraron que era sobre Lincoln, corrieron en busca de sus padres, separándose en algún momento para encontrarlos más rápido. Lori estaba tratando de alejar a Leni de unos adolescentes desesperados por atención femenina cuando vio a Lana. La pequeña corría gritando por sus papás, llorando. Muy preocupada, la mayor de las hermanas Loud se acercó.
— ¡Lana, ¿qué paso?! —Preguntó, sumamente preocupada, agachándose para revisar que no estuviera lastimada.
—E-Está s-s-sangrando y… y… n-no desp-p-pierta —le dijo entre sollozos, mientras las lágrimas continuaban cayendo por sus mejillas y trataba de limpiarse la nariz con el dorso de la mano.
— ¡¿Quién?!
—L-L-Lincoln —dijo, lanzándose para abrazar a su hermana.
Lori literalmente arrastró a Leni lejos de los chicos y fue corriendo hacia donde Lana le dijo. Cuando llegó junto al pequeño grupo de personas, su corazón se salteó dos o tres latidos, pues en efecto su hermano estaba allí en el suelo, claramente inconsciente y con un hilo de sangre saliendo de su nariz.
Sus padres ya estaban ahí, junto a Lola, Lily y Lisa, tratando de calmar a Lynn. Ella les quería explicar lo que había pasado, pero estaba llorando y no lograba hacerse entender. Enseguida llegaron Luna, Lucy y Luan, que desde lejos oyeron llorar a Lana y vieron el pequeño alboroto. Las diez hermanas estaban claramente nerviosas y preocupadas, incluso Lily lloraba. Los padres no estaban mucho mejor, pero querían tranquilizar a sus hijas. Afortunadamente la ambulancia llegó increíblemente rápido, e inmediatamente trasladaron a Lincoln al hospital más cercano.
A partir de ese momento, el tiempo se ralentizó. Cada minuto se volvió una pequeña eternidad. Casi cuarenta minutos después de que hubieran llegado, un doctor finalmente se acercó para decirles cómo estaba Lincoln. El pobre matriculado se vio rápidamente acorralado contra la pared cuando las diez hermanas lo rodearon, bombardeándolo con preguntas acerca del estado de su hermano. Lisa incluso le arrebató las planillas que tenía y comenzó a leer los resultados del análisis por sí misma, hasta que el señor Loud impuso su autoridad como padre para separarlas y les ordenó tajantemente a que se sentaran y se callaran. Con espacio para respirar nuevamente, el doctor les aclaró que Lincoln estaba estable, pero anestesiado. Aún desconocían la causa del desmayo, así que pidió autorización para realizar unos exámenes generales. Los padres accedieron rápidamente, y le preguntaron cuándo podrían verlo. El doctor les dijo que tendrían que esperar a que finalizaran los exámenes y el efecto de la droga, y eso llevaría algunas horas.
Así que la familia Loud se instaló en la sala de espera y esperó. Y esperó. Y esperó. Cinco largas horas en silencio, preocupados. Lori miró a su alrededor. Leni se miraba en un espejo de manos, pero su mente claramente estaba en otro lugar. Luna tenía un brazo alrededor de los hombros de Lynn, quien abrazaba sus rodillas contra su pecho. Luna y Luan trataban de animarla, aunque ellas también se veían alicaídas. La última no había hecho ni siquiera una broma desde que habían llegado al hospital. Lucy tenía en sus manos una de sus novelas de vampiros abierta en la misma página desde hacía casi media hora, mientras Lisa mencionaba en voz alta todas las posibles causas del desmayo de Lincoln y sus respectivos tratamientos. Las gemelas, por su parte, estaban todavía asustadas por haber visto a su hermano inconsciente en el suelo y con la cara llena de sangre. Estaban sentadas juntas, Lola apoyando su cabeza sobre el hombro de Lana, sin importarle que su peinado perfecto se estuviera ensuciando con el polvo de la gorra de su hermana.
Lori suspiró y volvió a ver su teléfono. Diez minutos para las cuatro, y cinco nuevos mensajes de Bobby. Quería saber cómo seguía todo. Ella rápidamente le respondió que todavía no tenían noticias. Él le envió una carita triste y le volvió a decir que en cuanto saliera de su trabajo iría al hospital a verla. También le dijo que Ronnie Anne estaba sumamente preocupada, y que le gustaría visitarlo también.
Estaba por decirle que quizás no era la mejor idea cuando una puerta se abrió y el mismo doctor de más temprano salió. Todas se levantaron de inmediato, pero su padre las detuvo antes de que se movieran. Se acercó al doctor junto a su esposa.
— ¿Y, doctor? ¿Alguna novedad?
—Bueno, aún no sabemos con exactitud qué fue lo que lo trajo aquí, pero por lo menos sabemos que no es una infección.
—Eso es bueno, ¿no?
—Podría serlo. Está respondiendo a los medicamentos, lo cual siempre es bueno. Todavía es temprano para que los análisis de sangre confirmen algo, pero pronto tendremos la tomografía, y con suerte descartaremos problemas más graves.
—De acuerdo —dijo el señor Loud, abrazando a su esposa—. ¿Cómo está él?
—Para eso venía. Ya pasó el efecto de la anestesia, y despertó hace unos minutos. Estaba bastante confundido, pero pude tranquilizarlo. Le haría bien verlos. Aunque todavía está un poco cansado —añadió, mirando de reojo a las hermanas de su paciente—, así que quizás sería mejor si no… Em… Si pudiéramos…
—Que las niñas entren tranquilas y no lo alteren —lo ayudó la señora Loud.
—Sí, eso. Pueden entrar, pero con cuidado.
—Muy bien. Muchas gracias, doctor.
El doctor se acercó de nuevo a la puerta y la mantuvo abierta, esperando a que la familia entrara al área de las habitaciones. Antes que eso, el señor Loud se acercó a sus hijas.
—De acuerdo. Niñas, escuchen con atención. Vamos a entrar a ver a Lincoln, PERO si una de ustedes levanta la voz o hace algo que pueda llegar a molestar a Lincoln, todas volverán aquí. ¿Entendido?
—Sí —respondieron.
—Seguramente estará muy cansado, así que vayan con cuidado. Traten de no moverlo mucho, y no se sienten ni se apoyen en su cama.
—Y no toquen nada —agregó la madre.
Una vez se pusieron de acuerdo en que no harían nada y se portarían muy bien, pasaron por la puerta y accedieron finalmente al área de las habitaciones. Siguieron al doctor por el largo pasillo, que tenía puertas en ambos lados. Las chicas buscaban desesperadamente la habitación de Lincoln, como si temieran que el doctor se equivocara y la pasara de largo. Veían a través de cada puerta abierta, y a medida que continuaban avanzando, se sentían cada vez más nerviosas.
El interminable pasillo era extremadamente silencioso. Sus pasos resonaban en las paredes, interrumpidos solamente por la ocasional conversación entre enfermeros que llevaban algún carro con medicinas y equipos médicos. Vieron muchas habitaciones ocupadas, algunas con visitas dentro y otras con el paciente sólo en su cama. Algunos se veían felices, mirando televisión o leyendo alguna revista, mientras que otros parecían estar sintiendo mucho dolor, o se veían terriblemente cansados.
Lori rezó porque su hermano estuviera bien.
—Aquí estamos —dijo finalmente el doctor, deteniéndose en una puerta y entrando a la habitación—. Hola, amiguito. Me encontré con algunas personas en el pasillo. Pasen.
El resto de la familia entró, y Lori suspiró aliviada. Lincoln estaba sentado en su cama, sonriendo por ver su familia. De no ser por el hecho de que tenía una gasa en su brazo, de donde seguramente le habían extraído sangre, y por el hecho de que llevaba una bata de hospital, podría haber estado acostado en la cama de su habitación.
— ¡Mamá, papá! —Dijo, levantándose de la cama.
—Lincoln, ¿qué te dije? —Le reprochó el doctor. El chico se sentó nuevamente, con los pies colgando en el costado de la cama.
—Que no me levantara —respondió, un poco avergonzado.
—Oh, hijo —dijo la señora Loud, acercándose a él con Lily en sus brazos—. Cuánto me alegra verte bien.
— ¿Cómo te sientes? —Le preguntó su papá.
—Bien. Ya no me duele la cabeza.
—Me dijo que últimamente ha estado teniendo muchos dolores de cabeza y problemas para dormir. ¿Se los había comentado a ustedes? —Preguntó el doctor.
— ¿Qué? No, no nos lo dijo… Lincoln, ¿por qué no nos dijiste nada?
—Yo… No sé… Pensé que no era nada grave —respondió, jugando nerviosamente con sus dedos—. No quería preocuparlos por nada.
—Lincoln, tienes que decirnos ese tipo de cosas. Nosotros juzgaremos si es algo por lo que hay que preocuparse o no —le dijo su madre, tratando de contener a Lily, quien quería lanzarse directo hacia su hermano.
Las palabras de la señora Loud sonaron un poco más enojadas de lo que ella pretendía, por lo que Lincoln bajó la vista.
—Mamá, no regañes a Lincoln ahora —intervino Lori, acercándose a la cama y sonriéndole un tanto aliviada a su hermano—. Hey, Linc.
—Hola Lori —le respondió, animado—. Te ves cansada.
—Fue un largo día —dijo con una sonrisa.
Lincoln iba a decir algo, pero sintió que alguien tiraba de su bata. Al mirar hacia abajo, vio que Lana y Lola estaban junto a él, mirándolo con los ojos aguados y sus labios temblando.
— ¿Vas a estar bien? —Preguntó Lola, casi sin voz.
—Recupérate pronto, Lincoln, por favor —dijo Lana, abrazando la pierna de su hermano mayor.
Él les acarició las cabezas con ternura. En ese momento, el doctor se excusó y dejó a la familia sola en la habitación.
—Chicas, chicas, tranquilas. Estoy bien. Parecen muy nerviosas.
—Todas lo estamos, hermano —dijo Luna, acercándose también—. Estábamos muy asustadas.
—Yo… Lo siento.
— ¿Qué? ¿Puedes sentir que estábamos asustadas? —Pregunto Leni de repente—. ¿Ahora puede leer mentes?
—Creo que nuestro hermano está expresando un arrepentimiento injustificado y exagerado que nace desde un sentimiento de culpa por habernos hecho preocuparnos ante la falta de certezas sobre su estado de salud post-traumatismo y posterior pérdida de conocimiento —le explicó Lisa, acomodándose las gafas con el dedo índice de su mano derecha.
—Hijo, no te disculpes, no tienes que sentirte culpable. No es culpa tuya —le aseguro su padre.
—Lincoln no es el único que se siente culpable por algo que no debería —dijo Lucy—. Lynn también se siente así.
Todos, en especial Lincoln, voltearon a ver a Lynn. En efecto, mientras que el resto de las niñas se habían acercado lentamente a la cama de su hermano, Lynn estaba apoyada contra la pared, con los brazos cruzados sobre su abdomen, como si estuviera abrazándose a sí misma.
— ¿Lynn? —Preguntó la madre.
—Lynn, tú no tuviste nada que ver en todo esto —le aseguró Lincoln—. Lo sabes, ¿cierto?
Lynn desvió la mirada hacia el suelo, mordiéndose el labio inferior. Luna se acerco a ella y le acarició el brazo.
—Lynn, en serio, estoy bien. No te sientas mal.
La chica continuó mirando hacia abajo durante unos segundos. Luego se separó bruscamente del brazo de Luna y se acercó a paso rápido hacia Lincoln, con el ceño fruncido y los puños apretados. Lincoln y Lori inmediatamente reconocieron ese lenguaje corporal. Era el mismo que usaba siempre que quería golpear a alguien. La hermana mayor trató de ponerse en su camino, pero su madre la detuvo. Lori la miro confundida, pero la señora Loud solamente sonrió y señaló para que mirara.
Lynn se colocó justo delante de Lincoln, con las gemelas aún abrazando sus piernas, mirando confundidas a su hermana. Lynn se quedó quieta allí unos pocos segundos. De repente se lanzó hacia Lincoln. El chico creyó que iba a hacerle una de sus tomas de lucha —estaba casi seguro de que iba a hacerle la llave mata leones—, pero quedó absolutamente sorprendido cuando vio que sólo lo estaba abrazando. Muy suavemente, además. Eso no era para nada común en ella.
Antes de que pudiera reaccionar, Lori también se acercó a abrazarlo. Y Luna, y luego Leni. Y pronto todas las hermanas tenían rodeado a Lincoln en un suave abrazo grupal. Permanecieron así durante algunos minutos, con los padres observando todo con una sonrisa.
—Niñas, dejen respirar a Lincoln.
Ellas se separaron un poco y ahora que se habían quitado ese peso de encima, todas parecían más relajadas. Tomaron algunas sillas de plástico que había en la habitación —y algunas de la habitación vacía de al lado— y se sentaron alrededor de la cama, mientras trataban de iniciar alguna conversación. Y aunque todavía cumplían con su promesa de no levantar la voz, todas querían hablar con Lincoln al mismo tiempo, y él no entendía a ninguna.
—Chicas, hablen de a una. El doctor dijo que pasará un rato antes de que tengamos los resultados de los estudios, no hace falta apurarse.
Lincoln vio que Luan abrió la boca para decir algo, pero inmediatamente la cerró.
—Luan, quieres decir una broma, ¿no es así?
— ¡No, no! —Respondió en seguida, negando enérgicamente con la cabeza, aunque ni ella se lo creía—. No es el momento para hacer bromas.
—De hecho, estoy algo aburrido. Creo que me vendría bien un alivio cómico —insistió, con una sonrisa.
—Vamos, Luan, que sea rápido —dijo también Lori.
Viendo que todas sus hermanas la miraban con una pequeña sonrisa, la comediante dejó de auto-censurarse.
—Mamá y papá tienen razón, tenemos para rato aquí, supongo que vamos a tener que ser pacientes.
Hubo un silencio durante unos segundos, a lo cual Luan estaba acostumbrada. Para lo que no estaba preparada era para ver a Lincoln cerrando los ojos, con su pecho moviéndose como si estuviera temblando.
—Lincoln, ¿qué te pasa? —Preguntó Lynn, creyendo que quizás se estaba agitando nuevamente.
Él se llevó una mano a la cara, cubriéndose el rostro. Ahora su pecho definitivamente estaba convulsionando.
— ¿Lincoln? —Lo llamó Lori, también.
Finalmente levanto la vista, sonriéndole a todas sus hermanas.
—"Paciente" —repitió, antes de comenzar a reír.
Todas lo miraron estupefactas durante unos minutos, hasta que Luna también comenzó a reír despacio. Se miraron entre ellas, y una a una comenzaron a contagiarse la risa, riendo cada vez más fuerte, hasta que al final los once chicos estallaban en carcajadas, con sus padres mirando todo desde un costado, felices de ver a su familia unida y contenta.
Esa imagen de sus once hijos riendo juntos quedaría grabada en sus memorias como una fotografía; la última reunión feliz de la familia entera.
Continuaron hablando durante un largo rato, hasta que la puerta de la habitación se abrió, y el doctor entró, con varios papeles y lo que parecía ser una radiografía enrollada. Las chicas apenas lograron contenerse y no rodearlo nuevamente para que les diga qué era lo que tenía su hermano.
—Disculpen, ¿podría hablar con ustedes un momento, señores Loud? —Pidió el doctor, señalando hacia afuera de la habitación.
—Enseguida volvemos, cielo —le dijo la señora Loud a Lincoln, antes de salir de la habitación junto a su esposo y al médico.
En cuanto la puerta se cerró, todas las hermanas se colocaron contra la puerta, tratando de escuchar sobre qué hablaban los adultos.
— ¿Qué dicen? —Preguntó Lana, pegando su oreja contra la madera.
—Shh —la chistó Luan—, no se escucha si hablas.
—Shh, no se escucha si le dices que no hable —dijo Lola.
— ¡Shh, que no ven que están haciendo más ruido tratando de callar a los demás! —Se quejó Lynn.
—Chicas, bajen la voz, o van a… —comenzó a decir Lincoln.
— ¡Silencio! —Le gritaron sus hermanas, volteándose furiosas a verlo.
En ese momento la puerta se abrió, con los padres para nada sorprendidos de encontrarse a las niñas tratando de escuchar. Ellas se quedaron paralizadas unos instantes, antes de sonreír y adoptar poses casuales. Esperaban recibir algún tipo de sermón, pero su padre simplemente suspiró.
—Chicas, saluden a Lincoln —dijo finalmente—. Lori, llévalas a casa.
— ¡¿Qué?! —Dijeron al unísono.
— ¡Pero si recién llegamos!
— ¡El doctor todavía no nos dijo cómo está!
— ¡Es muy temprano!
— ¡Quiero quedarme con Lincoln!
— ¡SILENCIO!
Todas se callaron de inmediato tras el grito de su padre. Él se llevó una mano a la cabeza, masajeándose las sienes.
—Chicas, mañana es un día de escuela y se está haciendo tarde. Vayan a casa, cenen, y acuéstense a dormir temprano. Su madre y yo nos quedaremos aquí. Lori, llévalas a casa.
—Pero, papá…
—Llévalas. A. Casa.
Hacía mucho tiempo que Lori no veía a su padre tan nervioso. Parecía estar conteniéndose para no gritarles, lo cual era alarmante. ¿Qué le había dicho el doctor? Pese a lo mucho que quería quedarse junto a su hermano hasta estar cien por ciento segura de que no tenía nada, supo de inmediato que pelear sólo les traería problemas.
—Vamos, chicas. Saluden a Lincoln.
Viendo que Lori se había rendido, el resto de las chicas bajaron la cabeza, derrotadas. Una a una se acercaron a Lincoln, abrazándolo y deseándole una pronta recuperación. Él les dijo una por una que todo estaría bien, con una gran sonrisa. Un minuto más tarde, Lori condujo a todas sus hermanas hasta el estacionamiento del hospital. Entraron a la camioneta sin siquiera preocuparse por tratar de tener algún buen asiento. Mientras aseguraba a Lily en su asiento especial, Lori rezaba para sus adentros porque nada le pasara a su hermano.
De nuevo en la habitación, la señora Loud trataba de calmar a su esposo.
—Creo que fui demasiado duro con ellas —decía él.
—No te preocupes, cielo. Ellas entienden que nosotros también estamos nerviosos.
—Lamento mucho toda la situación —dijo el doctor—. Pero creo que lo mejor era hablarlo con ustedes primero.
Se acerco a uno de los aparatos que había en las paredes. A Lincoln le parecía una simple pantalla de luz, pero recordaba haber visto series y películas donde los doctores ponían radiografías contra esas pantallas para poder verlas mejor.
—Todavía no tenemos los análisis de sangre. Pero llegaron los resultados de la tomografía —dijo el doctor, sin mirar ni a Lincoln ni a sus padres.
— ¿Y qué muestran? —Preguntó la señora Loud.
El doctor, tal y como Lincoln supuso, colocó la tomografía contra la pantalla. El niño no sabía realmente qué era lo que estaba viendo. Muchas manchas borrosas y algunos puntos blancos aquí y allá. Parecía haber cinco o seis de esos puntos, todos bastante pequeños. Luego se dio cuenta de que el contorno de todas aquellas manchas parecían la forma de su cabeza vista desde arriba. El doctor contempló la reacción de los padres y de Lincoln, con los brazos cruzados y un puño sobre su boca. Casi parecía estar esperando que comprendieran sin necesidad de explicarles nada.
Lincoln ciertamente no lo entendía, pero parecía que sus padres sí.
—E-Eso… No… ¿Acaso…? —Decía su padre, mirando incrédulo la pantalla.
—No… No, no… —Repetía su madre, cubriéndose la boca con las manos.
Lincoln comenzó a inquietarse. Su madre trabajaba en un consultorio médico. Aunque fuera dentista, eso la capacitaba para leer radiografías, ¿no? ¿Por qué se veía tan impactada por lo que veía?
— ¿Mamá? —La llamó, pero parecía perdida en la imagen que tenía frente a sí, negando con la cabeza y repitiendo la misma palabra una y otra vez.
—No… No…
— ¿Papá? ¿Qué pasa? ¿Qué es eso? ¿Qué es lo que tengo?
Viendo que los padres estaban en un estado de shock, el doctor se acercó lentamente hacia la cama. Se agachó hasta estar a la altura del chico y estiró su brazo tentativamente, hasta colocarlo sobre el hombro de Lincoln. Abrió su boca para decir algo, pero era evidente que no encontraba las palabras. Finalmente respiró hondo y lo miró a los ojos.
—Lo siento, Lincoln.
.
.
¿Vieron el primer capítulo, "Left in the dark", cuando se apagan las luces y Lola y Lana se asustan? ¿O en "Toads and tiaras", cuando Lana se siente mal porque no puede ser tan bonita y femenina como las demás chicas? Bueno, yo morí de ternura con esas dos escenas. Y es que uno a veces se olvida que tienen sólo 6 años. Así que si les parecía que estaban llorando mucho, pues esa es la justificación que yo le encontré.
Uff, me gustó escribir esto. Mucho. Lo que no tengo ni idea es lo del tema de la tomografía, en lo que se refiere al tiempo que tardan y eso. De todas formas me mandé una tremenda investigación para este fic. Revisé bastantes cosas para darle al fic un aire realista, y creo que lo logré. No en este capítulo, sino en el que viene. Ya verán.
El próximo capítulo es un verdadero quiebre en la historia. Y contará con un cameo especial de un personaje muy... em... particular. Pero no quiero decir nada más. Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado.
Como siempre, por favor dejenme sus reviews, realmente me motivan muchísimo y hacen que encuentre tiempo donde no lo tengo para escribir. Muchas gracias, hasta la próxima actualización.
P.D.: [*]=sólo para informar(?, mi storyboard no se acerca ni siquiera a lo que es un storyboard profesional, obviamente. Tengo un cuaderno donde, cuando empecé a pensar en la idea del fic, me puse a dibujar algunas escenas particulares. No soy bueno dibujando, pero estudio arquitectura, y en lo que se refiere a croquis rápidos, bueno, masomenos me manejo. Dibujé las escenas más importantes en el momento que empecé a crearlo. La primera imagen fue la de Lincoln desmayándose y Lynn a su lado, que es donde terminó el cap anterior. Después tengo una de este capítulo, un dibujo de Lincoln con cada una de sus hermanas, y después 3 finales distintos (because mystery). Los dibujos los tomé como los núcleos de lo que quiero transmitir en general a lo largo del fic, y después en un documento de Word armé toda una lista de lo que va pasando, paso por paso, dividido por los capítulos que supongo me van a quedar. Como dije, este capítulo en verdad iba a ser más largo, así que como pueden ver, tampoco es que estoy atado a eso. Lo tomo como guía para cuando escribo, nomás. Después los personajes son los que me llevan en una dirección o la otra.
