Apago el despertador en cuanto suena. Bostezo estirándome y el brazo cálido de mi marido se aprieta en mi cintura.
-¿Ya son las siete?
-Sí, maldito perezoso. Ahora quita, tengo que ir a la universidad.
-¿Por qué te apuntaste? No lo necesitas.
Le clavo el codo en las costillas y consigo escapar. Me meto en el baño justo a tiempo para evitar la almohada que me lanza. Escucho su risa. (¿Cuántas veces habremos repetido esta escena?)
Me preparo rápidamente para la universidad. Cuando abro la puerta el olor de gofres asalta mi nariz. Recojo la maleta y entro en la cocina. Harry está haciéndome el desayuno vestido solo con unos boxers rojos y dorados. (No importa lo que diga o haga, sigue siendo un Gryffindor en el interior.)
Me saluda con un beso.
-Buenos días.
-Kaliméra, mi Señor.
-¿Has vuelto a leer a Kavafis en versión original?
-Konstantinos Kavafis es uno de los más importantes poetas griegos.
-No lo niego, pero deberías leer algo más. Tantos mitos y poesía no deben ser buenos.
Me acerca hacia sí y me susurra al oído uno de sus poemas. (Lo ha recitado tantas veces con esa voz cubierta de veneración que lo reconozco al instante. Es A la entrada del café.)
Algo me dijeron al lado mío
dirigió mi atención a la entrada del café.
Y vi el hermoso cuerpo que parecía
como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada experiencia–
plasmando sus armoniosas formas con alegría,
elevando esculturalmente la estatura;
plasmando con emoción el rostro
y dejando a través del tacto de sus manos
un sentimiento en la frente, en los ojos y en los labios.
Recuesto la cabeza en su hombro y suspiro profundamente. Nos quedamos así, abrazados, en medio de la cocina. Tras algún tiempo él me besa en la sien.
-Vamos a desayunar, tienes que ir a la universidad y yo necesito terminar ya con la historia.
Le beso en la mejilla y me siento a desayunar. Él se sienta frente a mí, todavía en boxers. (Aunque no lo cambiaría por nada.)
Saludo a Shaun en la cafetería. (Es el catedrático más joven de la universidad. Si supieran la verdad...)
-Buenos días.
-Hola, Draco. ¿Sigue en pie lo de esta noche?
-Claro. Ven a las siete. Hay tallarines de trufa con salsa de queso roquefort.
-Vaya, estás mejorando en la cocina.
Le guiño un ojo y sonrío.
-Tengo un chef privado.
Suena el timbre de final del almuerzo y me despido de él con un gesto de la mano. (Oigo los cuchicheos de varios estudiantes que pasan cerca.)
Me dirijo a clases para sumergirme de nuevo en el fascinante mundo de la química.
Cierro la puerta principal con un suspiro, dejo la maleta en el sofá y voy al despacho de Harry, donde sé que él está trabajando en su último proyecto. Sonrío nada más verle.
Está tecleando con una mano mientras que la otra sujeta su móvil al oído. Viste con unos pantalones de chándal y una camiseta ajustada de manga corta. (La marca del cuello destaca con fuerza.)
-El miércoles no puedo reunirme con nadie, es el cumpleaños de mi ahijado y tengo un vuelo a Londres-pone los ojos en blanco-. Sí, Jeremy, soy británico, nací en Londres y estudié en Escocia. Eres mi agente, ¿no deberías saberlo?-es entonces cuando camino hacia su mesa y me cruzo de brazos mirándole. Él deja de escribir-. ¿Sabes qué? Hablamos mañana, Draco acaba de llegar y yo tengo que hacer la cena. Sí, adiós.
Cuelga y me sonríe como saludo. (Ya era hora.)
-¿Cómo te ha ido el día?
-He hecho un par de entrevistas para la revista New Talents y el New York Times. Parece que el lanzamiento de Amor y Mafia ha sido todo un éxito.
-Es tu último libro, por supuesto que es un éxito. Eres un escritor de best sellers.
Ríe y se levanta cerrando la tapa del portátil.
-Ve a ducharte, empezaré con la cena.
Se acerca a mí, me besa suavemente en los labios y se dirige a la cocina. Yo me entretengo un poco observando las fotografías que mi marido tiene en su escritorio. Una de ellas es de él con los Weasley al completo, Ron y Hermione están a sus lados y todos parecen felices. En otra está con Shaun y Desmond en el Bad Weather, el bar de Des. (Los tres están riendo, inclinados sobre la barra de madera tallada.) En la última estoy yo solo, sonriendo en el Coliseo. Esa destaca más que las otras dos en un marco de aluminio plateado con una rosa de oro azul en la esquina inferior derecha.
(Ese gesto me anima y hace que mi corazón salte.)
Sacudo la cabeza y me dirijo a la ducha.
Entro en la cocina siguiendo el delicioso olor. Harry se gira para saludarme.
-Quédate un momento vigilando mientras me cambio. Shaun y Des tienen que llegar en cualquier momento.
Asiento y él sale de la cocina. Yo empiezo a poner la mesa justo cuando llaman a la puerta. Voy a abrir y nuestros invitados entran.
-Buenas noches, Draco. ¿Y Harry?
-En la habitación. Ahora saldrá.
Desmond se adelanta con una botella de vino blanco. (Ya que es el Dios del Alcohol aprovechamos para que él traiga el vino.) Sonrío como agradecimiento y la cojo. Hermione me saluda con un abrazo.
-Tengo que daros una gran noticia.
La miro curioso y veo su enorme sonrisa. Le sonrío de vuelta y saludo a Ron.
Entramos en la cocina y Des abre el vino para servir las copas. Harry entra justo en ese momento. (Lleva un jersey de punto negro sobre una camisa gris oscuro y vaqueros oscuros. Por supuesto su pelo es un lío completamente revuelto.)
Con un suspiro cansado dejo la copa para arreglarle el peinado.
-En serio, voy a avisar a Carina para que te corte el pelo. No voy a permitir que vayas así por la calle.
-Veré si puedo hacer un hueco en mi agenda.
Le fulmino con la mirada y vuelvo a coger mi copa de vino. Shaun le pasa la suya a Harry.
-Bueno, Hermione, ¿tenías algo que decirnos?
La Diosa de la Inteligencia se ilumina y mira al Dios del Fuego, que se sonroja ligeramente. Es él quien habla.
-Vamos a casarnos.
Hay un segundo de silencio y luego los cuatro les felicitamos y brindamos por ellos. (Los dos parecen realmente felices.) En algún momento empezamos a cenar.
-Oh, se me olvidaba. Hay un rumor en la universidad sobre tú y yo, Draco.
Miro a Shaun.
-¿Rumor?
-Sí, lo escuché por casualidad. Dicen que tú y yo estamos casados.
Tanto Harry como Desmond se atragantan. Ron se ríe hasta que Hermione le golpea con fuerza.
-¿Cómo es posible?
-Creo que se debe a que no hemos mencionado el nombre de Des o Harry.
-Tienes razón.
-La pregunta es: ¿qué podemos hacer para evitar ese rumor?
Harry y Desmond cruzan una mirada oscura. (No me gusta nada. Y parece que a Shaun tampoco.)
-Draco, hay alguien que te espera en la entrada.
Levanto la mirada de mis apuntes y sonrío a Laura, mi pareja de laboratorio, como agradecimiento.
-¿Sabes quién es?
-No conozco su nombre, pero es un hombre alto y muy atractivo con el pelo negro.
(¿Un hombre alto y atractivo de pelo negro? Solo puede ser una persona.)
Me levanto rápidamente y salgo del laboratorio. Por supuesto Laura me sigue. Y desde luego Harry está en la entrada, con su chaqueta de cuero negra y la bufanda roja y dorada de Gryffindor. Sus ojos verdes me atraviesan y sonríe.
Me pongo delante suya con los brazos cruzados y una mirada molesta.
-¿No tenías trabajo, Potter?
-Le he pedido el día libre a Jeremy.
Arqueo una ceja.
-¿Y qué haces aquí exactamente?
-Acompañar a Des.
-¿Desmond también está aquí? En serio, sois idiotas.
(De algún modo eso me hace sonreír. Sus celos son adorables.)
Él se encoge de hombros y me lanza su característica sonrisa seductora.
-Soy tu idiota.
-Definitivamente.
Me adelanto para besarle. (Como siempre me pierdo en sus labios cálidos.) Sus brazos me acercan a su fuerte cuerpo y yo enredo mis manos en su pelo negro. En cuanto nos separamos, el mundo a nuestro alrededor vuelve a nuestros sentidos y me sonrojo al escuchar los murmullos asombrados.
Intento separarme, pero mi marido me lo impide.
-Nunca te importó lo que pensaran de ti, mi Señor. No empieces ahora.
Le sonrío con valentía.
-Por supuesto que no.
Vuelvo a besarle, esta vez algo rápido. Me separo y río. (Esto parece irreal. Mi marido ha venido a verme a la universidad porque está celoso de un rumor.)
-¿Qué te hace tanta gracia?
-Tú, Harry. ¿Crees que podrás esperar un momento? Quiero terminar el ensayo para entregarlo pronto.
-La verdad es que no. Des y yo nos vamos a Kingston a buscar un par de piezas para las motos. Solo pasaba para darte esto.
Del bolsillo del pantalón saca una cajita de terciopelo azul y me la entrega. Yo la abro con curiosidad para descubrir un colgante de plata con forma de dragón con las alas desplegadas. Dos pequeños zafiros imitan los ojos y las garras están hechas de ónix. (Es realmente hermoso.)
-Ayúdame a ponérmelo.
Se lo devuelvo y me giro para que lo abroche. Él lo hace y le miro.
-Te queda perfecto, mi dragón.
-Gracias. Pero... ¿por qué?
Me besa tras la oreja.
-¿No puedo regalar algo a mi marido sin ningún motivo? Aunque si quieres saberlo es porque eres lo más maravilloso del mundo.
Eso me hace sonreír. Me acerco para besarle de nuevo.
-Será mejor que vuelva dentro. ¿Vienes a cenar?
-Sí, pero llevaré comida china, no tengo ganas de cocinar.
-Genial. Nos vemos luego.
Él se acerca para besarme como despedida y se aleja hacia el aparcamiento. (Sexy.) De algún modo Laura se materializa a mi lado.
-Desembucha. ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Dónde le encontraste?
-Laura...
-No, no vas a escaparte, Draco. Empieza a hablar.
Empiezo a entrar en el edificio de nuevo, creando expectación. (Como no, Laura y un par de otras chicas de la clase me siguen esperando mis respuestas.)
-Es Harry Potter, mi marido.
Las tres se tropiezan con sus propios pies. Sonrío.
-¿Marido?
-¿Tú no estabas con el profesor Hastings?
-¿Shaun? No. Solo somos buenos amigos. Nuestros maridos se conocen desde hace años y en las Navidades pasadas nos reunimos todos en Londres.
-¿Y de qué le conoces a él?
-Estudiamos en el mismo internado de Escocia durante siete años. Luego yo empecé a trabajar para ayudar a mi familia y él vino a Nueva York para empezar su carrera de escritor. No volvimos a vernos hasta que él llegó a mi casa para visitar a su ahijado, que es el nieto de mi tía. Gracias a Teddy empezamos a conocernos poco a poco y nos casamos tres meses después de reencontrarnos.
-¿Solo tres meses?
Les lanzo una sonrisa por encima del hombro. (Adoro todo esto.)
-Ya le habéis visto, tenía que atraparle rápido o me lo quitaban. Se ha vuelto mucho más sexy desde los días de escuela. En aquellos tiempos era escuálido, bajito y con unas gafas horribles. Y ahora...
Las tres me dan la razón.
-Ahora es alto, musculoso, atractivo y... uf.
Ellas se sientan frente a mí.
-¿Cómo es en la cama?
Miro a Laura sin poder creer lo que escucho.
-¿De verdad has preguntado eso?
-Absolutamente. Responde.
Me muerdo el labio. (¿Qué respondo?)
-Es...-sacudo la cabeza completamente sonrojado-. En serio, no puedo describirlo. Es una mezcla de emociones. Él es dulce y cariñoso siempre, pero tiene sus momentos posesivos. Entonces es como un dios del sexo. Se atreve con todo y me refiero a absolutamente todo.
-¿Todo? ¿Como qué?
-Ahora está experimentando con los sentidos. Me venda los ojos, pone una canción cualquiera, enciende una vela aromática y empieza a acariciarme con unos guantes especiales.
-Vaya, perece realmente atrevido.
-Pero también es un romántico completo. Todos los sábados me regala una docena de rosas rojas y blancas. Como trabaja en casa siempre prepara la cena a mi gusto. Y cada dos meses vamos a Londres para pasar un fin de semana con mis padres y su ahijado.
-¿Y ese regalo?
Levanto el colgante y lo observo con cariño.
-De vez en cuando me compra algo, sobre todo cuando nos enfadamos y le obligo a irse al piso de Des y Shaun.
-¿Vives cerca del profesor Hastings?
-En el mismo bloque. Ya os he dicho que Desmond y Harry son grandes amigos. Shaun y yo solo nos mudamos con ellos.
(Aunque hemos adaptado los pisos a nuestros gustos.)
La puerta se abre y los cuatro nos giramos para ver a Shaun entrar con un gran ramo de rosas. Me mira, suelta un gran suspiro y lo deja caer en una mesa antes de acercarse a mí. (Sin cerrar la puerta.)
-¿Ya les has contado todo?
-¿Me has dejado tiempo para eso o has "estrenado" tu escritorio con Desmond?
Las tres chicas me miran con los ojos abiertos y Shaun lo hace con una ceja arqueada.
-Y pensar que eres el mismo Draco que se sonrojaba el día de su boda con la sola mención de esa noche...
Me encojo de hombros y vuelvo a mis experimentos. (Adoro mezclar los químicos para producir las reacciones. Es como pociones.)
-Vivo con Harry. Todo lo que es timidez y vergüenza ha sido olvidado-extiendo la varilla de vidrio y señalo a Shaun-. Tú también deberías saberlo, vives con el camarero más deseado de la Gran Manzana.
-Cierto-se deja caer en una de las baquetas-. Y no podría odiar más el alcohol.
Intercambiamos una sonrisa.
-Es muy extraño hablar así con un profesor.
-Sí...
Shaun les sonríe.
-Tengo la misma edad que vosotras, de vez en cuando puedo olvidarme de mi papel como profesor.
-¿La misma edad? Pensaba que tendría unos años más.
Esta vez soy yo quien sonríe. (Si supieran la verdad...)
-La verdad es que es un año menor que yo.
Las tres me miran.
-¿Menor?
-Sí. Draco estuvo trabajando para ayudar a su familia hasta que se casó con Harry.
Una voz femenina se escucha desde la puerta.
-Entonces te casaste por su fortuna.
Los cinco nos giramos hacia Victoria. (Ella siempre me ha odiado, desde que entré en la universidad.)
-Di lo que quieras. Harry sabe la verdad y eso es lo que me importa. Personas como tú son insignificantes en mi vida.
Vuelvo a mis experimentos. Ignoro el resoplido de Victoria. Shaun coge su móvil repentinamente (debe tenerlo en vibración para las clases.) Ahoga un jadeo y yo le miro sorprendido.
-¿Shaun?
-Es del hospital. Ha habido un accidente en la autopista hacia Kingston.
Dejo caer la varilla de vidrio. (No... No pueden haber sufrido daños. Son el Guardián y un Dios.)
-Laura, termina esto, tengo que ir enseguida.
-Claro, ve.
Shaun y yo salimos corriendo hacia el aparcamiento. (Por favor que estén bien.)
Corto, lo sé, pero tenía que dejarlo ahí. Siento el retraso de la publicación, pero de repente todos han decidido ponerse enfermos (menos yo) y estoy de un lado a otro sin poder coger el ordenador y cuando lo hago es para continuar alguno de los trabajos que me mandan. Además estoy leyendo un nuevo libro que me regalaron en Navidades y realmente no puedo parar.
Para el poema de Kavafis me inspiré en mi clase de griego, cuando el profesor nos leyó el poema de Troya, y estuve leyendo algunos otros de sus poemas hasta que encontré este. Os recomiendo totalmente leeros alguno (aunque no en versión original como Harry). Son cortos, tienen un gran significado cuando sabes algo de su biografía (estaba en una relación con su primo) y tiene una gran influencia de la cultura de griega clásica (y yo adoro esa etapa de la Historia.)
Por otro lado ese final ha sido sorprendente incluso para mí. Tenía que salir de eso de algún modo y los personajes hablaron por sí mismos. (Últimamente me pasa mucho... Empiezo a preocuparme. ¿Es normal?)
En fin, un saludo y feliz año 2017.
Espero leeros pronto,
Naraya
