El Recuerdo Perdido
Dedicado a KiKaLoBe
Segunda Parte
Logan siguió a Magneto por el estrecho pasillo, aunque seguirlo es un decir porque caminaba como un autómata. La revelación de Stryker había activado su memoria. Imágenes, sonidos y olores le llegaban como relámpagos sin que su cerebro los pudiera procesar. Parecía que sus sentidos estuvieran fuera de control. Hacía su mayor esfuerzo para seguir andando pero en un momento tuvo que recargarse contra la pared.
Magneto volteó hacia él y lo incentivó a continuar. Entendía por lo que el lobo estaba pasando pero el tiempo ameritaba y tenían que encontrarse con el resto del equipo.
Logan respiraba profundo. Jadeaba y las gotas de sudor le corrían por la frente. Alzó la mirada hacia Erik y comprendió que no toleraría el viaje de regreso. Le tenía fobia a los vuelos y no soportaría encerrarse. No cuando su mente necesitaba despejarse, no cuando su organismo le demandaba un espacio abierto y soledad.
-Regresen ustedes. Yo me quedaré por aquí.
-Esto es simple – contestó Magneto con poca paciencia y alzó las manos para controlar el metal de su cuerpo -. Si no regreso contigo, tendré que vérmelas con Charles.
Logan no supo si era broma o no el comentario, pero sintió la presión en su esqueleto y soltó un gemido.
-¡No! – gritó -. ¡Necesito estar solo! ¡De veras! ¡Déjame! ¡Sabré regresar!
Magneto pensaba llevárselo amarrado por la fuerza. No tenía intenciones de lastimarlo pero era imperante que dejaran ese lugar lo más rápido posible.
-¡No entiendes lo que ese hijo de puta hizo conmigo, maldita sea! – le espetó Logan con furia -. ¡Voy a enloquecer si me llevan con ustedes!
Erik era un mutante práctico y de esa manera había sobrevivido. Antes de que sus gritos llamaran la atención y viendo la resistencia que oponía, fue por lo sano: arrancó un trozo de metal de una puerta y le golpeó en la cabeza. No para lastimarlo con una lesión cerebral sino para dormirlo.
Logan azotó el suelo inconsciente. Su cuerpo podía recuperarse en cuestión de segundos pero la tensión por la memoria recuperada lo mantuvo dormido.
Magneto lo cargó en brazos y enfiló hacia el lugar de encuentro. Comprendía la necesidad del mutante de estar solo pero más entendía la discusión que se desataría con Charles si no regresaba con él a Westchester.
Cuando llegó al punto de reunión, los demás ya lo estaban esperando. Raven portaba varias carpetas y Warren, Scott y Hank la ayudaban sosteniendo otras tantas. Es que había demasiados archivos como demasiados experimentos con mutantes. Eso era escalofriante y les demostraba lo liberadora que resultaría la destrucción de esa base. A los pocos segundos que llegó Magneto, se presentó Kurt con un chasquido.
-Ya está – anunció con su marcado acento germano -. Los dispositivos están activados y este lugar volará en diez minutos. ¿Qué le ocurrió? – se asustó de ver a Logan inconsciente.
-Nada grave – contestó Magneto escueto -. Se golpeó al regresar.
Jean Grey observó la herida.
-No se trató de nada metálico, ¿cierto, Erik? – le insinuó con una mirada maliciosa. Todos conocían cuánto se aborrecían ambos mutantes y ella no necesitaba leerlo para deducir qué podía haber pasado.
Magneto la ignoró y volteó hacia Kurt.
-Dijiste que nos quedan diez minutos. Teletranspórtanos hasta el jet.
Kurt extendió las manos para los demás se las tomaran y con otro chasquido desapareció, llevándose al equipo. Reaparecieron todos juntos a los pies del avión. Subieron y mientras se acomodaban, comenzaron a sonar los primeros detonadores que Kurt había colocado en los diferentes cimientos de la base. La misión consistía en que Logan recuperara información y Alkali Lake fuera destruida por completo. Se podría decir, entonces, que el trabajo había resultado exitoso.
Entre Ororo y Warren ubicaron a Logan en una camilla adherida al suelo y lo maniataron con cintos de cuero para el despegue.
Magneto se sentó junto a la ventanilla y aunque parecía observar el paisaje con los estruendos y las cortinas de humo que comenzaban a elevarse a lo lejos, su mirada estaba ausente. Todavía no digería el asco que le producía el secreto que Stryker le había revelado a Logan. Era demasiado escabroso y se preguntaba cómo lo elaboraría el mutante. Sin dudas, Charles iba a ayudarlo pero sería un proceso lento y doloroso.
Hank tomó el control de la nave y pronto dejaron atrás el paisaje de nieve para elevarse por el cielo. Desde allí pudieron apreciar cómo la base era destruida. Ya no habría más un centro clandestino de experimentos y con Trask y Stryker asesinados, se quitaban de encima a dos enemigos importantes.
…
Al perder Logan la conciencia, los recuerdos le fluyeron con mayor libertad. Las imágenes, sonidos y olores tomaron forma y cobraron sentido a través de los recuerdos borrados que ahora se le presentaban en la mente como una película fragmentada. Podía tratarse de un sueño pero no lo era y Logan lo sabía. Ya en pleno vuelo los recuerdos se intensificaron. Se sacudió entre las ataduras y apretó los puños instintivamente, dejando salir sus garras.
-Erik – Jean lo estaba vigilando y pidió ayuda.
Magneto se acercó y extendió la mano para controlarlo mediante el metal de su esqueleto.
-¿Está teniendo una pesadilla? – se preocupó Kurt.
-Está recuperando sus recuerdos – afirmó Jean, después de leerlo -. Hay que dejarlo tranquilo – Scott se le acercó por detrás y apoyó cariñosamente una mano sobre el hombro de su novia. Tenía sus desacuerdos con Logan pero lo apreciaba como a todo el equipo.
-¿Al fin sabrá la verdad? – preguntó Kurt ahora ansioso.
-No lo sé – respondió la telépata enigmática -. Pero él nos contará lo que desee que sepamos.
Kurt asintió y fue a sentarse junto a Warren, que para su fortuna se encontraba solo.
Jean continuó vigilando a Logan. No se introducía en su mente por respeto y porque sabía el universo oscuro que podría encontrar allí.
Logan se sacudió y sacó a relucir las garras de cuenta nueva cuando revivió el espantoso experimento que le habían hecho para reemplazar sus huesos por el adamantium. Fue un dolor lacerante que estuvo a un paso de matarlo y que se compatibilizó con su propio ADN, o, ¿por qué otro motivo podía haberle legado a su hija el metal con su mutación? Su hija. . . del experimento brincó a la niña. No tenía recuerdos de la violación porque Trask lo había drogado lo suficiente para el coronel lo sometiera sin violencia. El científico, ahora Logan lo recordaba, le había tenido siempre miedo. En cambio, Stryker había sentido fascinación y aborrecimiento hacia él y en el fondo, mucha envidia. En apariencia, el militar despreciaba a los mutantes pero por dentro los admiraba y anhelaba tener alguna mutación. La de Logan le fascinaba porque pensaba en el alcance de ese poder de sanación instantánea y de esas garras como un soldado. Stryker había soñado en convertir a Wolverine en una máquina de guerra aunque, en realidad, él mismo deseaba ser esa máquina. Por eso había buscado engendrar un hijo con él, para que esa mezcla genética compensara de alguna manera el no poseer ninguna mutación.
La mente de Logan sacó a la luz fragmentos del embarazo. Recordó la incertidumbre al notar los primeros cambios en su cuerpo. Al principio los había entendido como daños colaterales a los experimentos hasta que el sádico de Stryker le explicó lo que le habían hecho con Trask. También recordaba cómo crecía su vientre, los movimientos del feto y el terror que le ocasionaba el imaginar el dar a luz. Una cesárea quedaría descartada por la rapidez con que su organismo podía cicatrizar.
Logan rechazó al principio a la criatura porque era producto de una violación de su enemigo y porque sabía que esa base no era el lugar adecuado para un bebé. Cuando supo la noticia pensó en encontrar la manera de abortarlo, total, atravesaba el primer trimestre y estaba a tiempo. Intentó hundirse en el vientre el tenedor de plástico que le daban con la comida, pero se encontraba bien vigilado y los guardias entraron a impedírselo.
Stryker ordenó que se lo confinara a una camilla, maniatado y alimentado por medio de una sonda y suero. No lo sedó porque adoraba verlo sufrir y se dedicó a visitarlo cada vez que llegaba a la base para molestarlo. Jamás volvió a someterlo sexualmente porque Logan no lo atraía físicamente sino solo por su mutación. En cambio, le hacía observaciones punzantes para preocuparlo o le acariciaba el vientre para sentir a su hijo porque eso le remarcaba una y otra vez, que la criatura sería suya: un Stryker de pies a cabeza.
De a poco, Logan fue aceptando su situación. No tenía el espíritu para resignarse pero entendía que luchar le provocaría más daño. Por eso se tranquilizó con el tiempo y cuando Trask advirtió que no intentaría abortar más ni lastimarse, Stryker lo liberó de la camilla y lo confinó a su celda.
Logan no aceptaba a la criatura ni aun cuando escuchaba sus latidos y la observaba por el monitor del sonógrafo. Pero todo cambió cuando Trask le advirtió que sería una niña. Fue en ese instante en que cobró dimensión de lo que significaba una hija y la amó. Transformó su actitud porque por primera vez tuvo esperanza y ya no se mostró agresivo con los controles médicos ni con la gente que le acercaba la comida. Pero se volvió sobreprotector y le costaba dejar que le revisaran el vientre.
Stryker entendió que había desarrollado afecto hacia su hija y se dedicó a explicarle que le sería quitada cuando naciera. Logan no decía nada pero internamente se convencía de que antes pasarían por su cadáver y era difícil matarlo. Ideaba planes de escape imposibles porque tenía fe. Se juraba que no permitiría que se la arrancaran de los brazos cuando naciera. Sin embargo, el alumbramiento fue difícil. El experimento de Trask había adaptado su cuerpo que no estaba preparado para dar a luz naturalmente. Tardó nueve días en liberar el feto. No murió en el proceso ni mató a la niña porque ambos poseían el don de cicatrizar instantáneamente.
Finalmente, con el último empujón que la sacó de su cuerpo, perdió la conciencia. Por eso nunca la sostuvo, ni la escuchó llorar ni la conoció. Laura tampoco tenía recuerdos de él al nacer porque su memoria comenzaba cuando él ya había perdido el conocimiento.
Logan despertó horas más tarde en su celda, asesado y recostado en el camastro, y con el vientre vacío. Vacío, esa era la sensación que le había quedado. Olvidó su pasado como un mecanismo para sobrevivir al dolor. Olvidó para no recordar que había perdido la batalla contra Stryker y le había fallado a su hija. Olvidó porque la extrañaba y no podía vivir con ese vacío en el vientre.
….
Laura reía con ganas porque las caricaturas eran divertidas. Las conocía gracias a Gabriela y Peter reía más que ella. Habían preparado un pote de palomitas de maíz y estaban sentados los dos en el sofá comiendo y viendo la tele. La niña llevaba dos semanas durmiendo en estado de alerta así que estaba muy cansada. Ahora se sentía cómoda en la mansión y con Peter. Recargó la cabeza contra el hombro del joven y cerró los ojos.
Peter masticaba las palomitas y reía a carcajadas. De repente reparó en que Laura se había dormido contra su hombro. Con cuidado dejó el pote casi vacío sobre la mesa de café y la acomodó en los brazos para llevarla a la cama. Antes de subir la escalera bifurcada, se cruzó con Charles, que regresaba de la cámara de Cerebro.
-La misión fue un éxito, Peter – anunció satisfecho -. Están regresando a casa – observó a la niña dormida -. ¿A dónde vas a llevarla?
-Estaba pensando en la habitación que utilizó Jubileé, que ahora está de vacaciones.
-No – sacudió Charles la cabeza -. Esa está alejada. Déjala en una donde la podamos escuchar si despierta.
-Es que yo no pensaba dejarla sola – respondió el joven -. Pensé arroparla en la habitación de Jubileé y quedarme a su lado escuchando música o comiendo algo.
El telépata le sonrió con orgullo.
-Eres un excelente muchacho, Peter. Lo supe desde el momento en que te di las llaves del coche para que lo devolvieras cuando nos conocimos en el 73, ¿lo recuerdas?
Peter rio. Sí, lo recordaba con alegría porque aquel acto de confianza ciega de Charles le había levantado la autoestima en ese momento.
-Le prometí a Logan que cuidaría a su hija – explicó. Laura bostezó en sueños y él la acomodó con cuidado -. Y ella me cae muy bien porque me recuerda a mi hermanita a su edad – enfiló hacia los escalones -. Me retiro, Charles. ¿Necesitas algo antes?
-Nada, Peter – sacudió la cabeza -. Iré a mi despacho a terminar unos papeles y me daré un baño para esperarlos.
Peter iba a observar que Charles se aseaba cada vez que sabía que su padre visitaría Westchester pero se reservó el comentario. Si el telépata lo leyó o no nunca lo supo.
-Nos vemos más tarde – se despidió Charles -. Avísame si Laura despierta.
-Sí, claro – aceptó el joven mientras subía.
….
Por la mañana regresó el jet y fue una revolución cuando Hank bajó con Logan en brazos. Laura se liberó de la mano de Peter y corrió hacia su padre llorando pero Raven la sujetó mientras le avisaba que solo estaba dormido y no malherido como la niña había interpretado.
Charles leyó que su hermana decía la verdad y se lo confirmó a Laura para sosegarla. También le recordó que Logan no podía permanecer lastimado por su mutación al igual que ella.
Laura razonó que el telépata tenía razón pero se mantuvo inmóvil observando a su padre. Peter corrió a tomarle la mano de cuenta nueva y la alejó del grupo. Se puso de cuclillas para estar a su altura.
-Constantemente tenemos misiones donde debemos luchar contra los villanos – le explicó sencillamente. Ella lo escuchaba entre hipidos -. A veces nos lastiman pero solo un poquito porque ¿sabes qué? Entre todos nos protegemos, por eso viajamos en grupo, para cuidarnos y que nadie se lastime demasiado. ¿Lo entiendes?
-¿Mi papá se lastimó en esta misión? – reclamó, pasándose la mano por los ojos.
Peter la ayudó a limpiarlos, secándoselos con la suya.
-Un poco parece, pero solo un poco. Ya ves que Charles que lee a la gente nos aseguró que estará bien. ¿Quieres que subamos mientras Hank lo revisa aquí abajo?
-¿Por qué lo revisará aquí abajo?
-Porque aquí está el laboratorio – contestó el joven -. Bajemos más tarde que ahora tu padre necesita dormir.
La niña volteó hacia su progenitor. Hank lo había acostado en la camilla y se aprestaba a examinarlo como se lo había dicho Peter. Reparó en Charles que se aproximaba a ellos acompañado de Magneto. Erik llevaba puesto su casco porque era parte de su atuendo de batalla y para que su amante no descubriera que el secreto de Logan, al menos por ahora.
Peter se puso de pie y volvió a tomarle la mano.
-Vamos, Laura – insistió.
Ella dudó un instante pero finalmente aceptó subir con él.
….
Logan despertó en su cama dentro de Westchester y parpadeó muchas veces para acostumbrarse a la luz, que se colaba por la ventana. Con lo que había recordado se sentía ofuscado y con mareos como si sufriera una resaca. Recordó el golpe en la cabeza con la pieza de metal del que ya no quedaban rastros, y se frotó la zona mascullando maldiciones contra Magneto. Bueno, tenía que admitir que él hubiera actuado igual si Erik fuera el que se negara a acompañarlos. Se sentó en la cama, mientras tomaba conciencia de lo que había recordado. Efectivamente había comprobado que tenía una hija y ella era la explicación de su sensación de vacío constante. La había querido mucho y había deseado criarla y protegerla. Sin embargo, le falló al desmayarse después de traerla al mundo. Tampoco podía olvidar que la pequeña había sido producto de una violación y que llevaba la sangre de Stryker. Además, él la había rechazado al principio. Se masajeó el vientre al tiempo que recordaba cuando estuvo a punto de clavarse desesperado el tenedor.
Abrieron la puerta de golpe y Peter entró con la niña.
-¡Papi! – exclamó Laura y corrió a la cama para abrazarlo.
Logan todavía estaba aturdido y tardó en reaccionar. Ella lo apretó de la cintura con mucha fuerza.
-Charles me aseguró de que te pondrías bien y mira: ¡ya despertaste!
-La tuviste preocupada desde que llegaste inconsciente – observó Peter -. Tuve que entretenerla llevándola de paseo por el jardín, también jugamos y miramos caricaturas.
-¡Sí! – confirmó Laura y se apartó de su padre para sonreírle de oreja a oreja -. Jugamos a las escondidas y Peter me encontró muy rápido.
Logan la observó y reconoció en ella los rasgos de Stryker. No había reparado en el parecido antes pero era evidente. La niña había heredado su mutación y su carácter pero tenía las facciones de su otro progenitor, de Stryker, de su peor enemigo, del hombre que lo había violado. Se apartó de ella mirándola con horror.
Peter notó su expresión y se les acercó. Laura miraba todo confundida.
-Lo siento – balbuceó el lobo -. Todavía me siento cansado. Mejor llévatela, Peter. Sigue jugando, pequeña. Yo me levantaré más tarde.
-¿Qué te pasa? – preguntó el joven, desorientado. Era innegable que algo le había ocurrido.
-Retírense – ordenó Logan y se frotó la cara con las manos. También seguía con esa sensación de resaca por los recuerdos recuperados -. Necesito estar solo. Quiero quedarme un rato más aquí y me levantaré después.
-Puedo acompañarte – propuso Laura con su inocencia. Es que se trataba de estar con su padre perdido y recuperado.
Logan se dirigió a Peter.
-Llévatela, Peter. Necesito estar solo. Necesito pensar, necesito descansar. Solo llévatela.
El joven tomó la mano de la niña y la empujó para sacarla de la habitación. Sin embargo, ella se empecinó en quedarse.
-Prometo no hacer ruido, papi – suplicó -. Déjame sentarme en una silla por aquí mientras piensas.
Logan la miró con calma. No se atrevía a explicarle por qué no podía tenerla cerca en ese momento.
-Necesito estar completamente solo, pequeña – le contestó con suavidad -. Bajaré más tarde. Te lo prometo.
-Vamos, Laura – ordenó Peter a la niña. Se daba cuenta de que el lobo ya estaba teniendo demasiada paciencia para su carácter explosivo.
Laura miró a su padre a los ojos con tristeza y dejó que el joven la alejara de él.
Cuando salieron y cerraron la puerta, Logan salió de la cama, frotándose el rostro. Necesitaba estar solo, necesitaba reflexionar, necesitaba respirar aire fresco, necesitaba acomodar sus ideas estando libre y en medio de la naturaleza. En pocas palabras, necesitaba alejarse de Westchester.
…
Peter llevó a Laura a la sala donde estaban reunidas Jean y Ororo. Las jóvenes se alegraron de verla y la invitaron a unírseles al grupo. Peter pensó que hablarían de "cosas de chicas" y decidió despegarse por primera vez de su amiguita. Se despidió con la promesa de que la buscaría más tarde. Le dijo que estaría mirando televisión pero le mintió porque, en cambio, subió a buscar a Logan. Lo encontró metiendo sus escasas pertenencias en un morral.
-¡No me digas que vas a huir! – exclamó el muchacho, perplejo y enojado -. ¡Logan! ¿Qué te ocurre?
El lobo metió una camisa arrugada dentro del bolso.
-Recuperé mis recuerdos. Ya tengo mi memoria.
-Bien por ti.
-No sabes lo que dices, mocoso – le contestó y cerró el bolso bruscamente. Fue hasta el aparador y sacó su pistola y dos cajas de municiones del primer cajón.
Peter se le plantó.
-Mira, Logan. Lo que descubriste debe ser una mierda porque experimentaron contigo. Es horrible, no puedo ponerme en tu lugar, pero Laura te está esperando ansiosa.
-¡Esa niña es producto de una violación! – soltó furioso. Peter palideció -. Y no fui yo el violador precisamente – suspiró y se calzó el morral en el hombro izquierdo. Listo, ya lo había hecho, había soltado el secreto y dejó fluir lo demás -. No sé qué mierda me hizo un científico loco pero me preparó para concebir y gestar. Stryker me violó y esa chiquilla es el producto que me obligó ese sádico a parir. Listo, fin de la historia.
Peter estaba paralizado, algo increíble con su mutación. Logan tuvo que empujarlo para que se hiciera a un lado y lo dejara pasar. El joven recién reaccionó cuando el lobo llegó a la puerta.
-¿Y qué jodida culpa tiene ella, Logan? – increpó, resuelto y furioso.
Logan bajó la cabeza.
-Ninguna, mocoso. Pero no puedo estar a su lado.
Peter no iba a dejarlo marcharse sin darle batalla.
-Charles dijo que tu vacío se refería a haberla perdido y tuvo razón. Aunque la hubieras concebido de esa manera espantosa, pienso que en algún punto la quisiste, sino no la habrías extrañado con esa sensación tan profunda que contabas.
Logan le respondió saliendo y cerrando de un portazo. Peter lo siguió detrás.
-¡Logan! – lo perseguía por el pasillo -. No me obligues a usar mi mutación para atajarte.
-Ni tú me obligues a usar la mía, mocoso – contestó el lobo sin detenerse.
Peter corrió y llegó a los pies de la escalera antes de que Logan volviera a mover el pie. Tenía el entrecejo fruncido y una expresión de decisión férrea e irrevocable.
-No vas a dejar a esa niña – le hizo frente -. ¡No vas a abandonar a Laura!
-¿Vas a obligarme a estar con ella como Stryker me obligó a tenerla?
El joven no supo qué responder.
Logan suspiró y al llegar a su lado, le apoyó la mano sobre el hombro.
-No es que no la quiera – le explicó pausado -. Sí, la quiero, siento que la quiero y es verdad que la extrañé sin saber a quién extrañaba. Pero no estoy en condiciones emocionales para estar con ella ahora. Adiós, Peter. Afortunadamente no puedes entenderme porque si te pusieras en mi lugar, enloquecerías.
Peter no se atrevió a refutarle y, ensombrecido, bajó la cabeza. Se pasó la mano por los ojos porque sentía que se le humedecían.
-Déjame pasar, mocoso – pidió Logan.
El muchacho se movió para que bajara. Con el morral al hombro y la pistola en la cintura, el lobo llegó hasta el recibidor de la casa. Volteó para observar la impotente sala una vez más y alzó la vista hasta el final de la escalera desde donde el joven lo observaba tristemente. Abrió la puerta principal y se marchó.
Peter bajó a los brincos y al llegar al último escalón, reparó en Laura, que había llegado hasta la sala y observaba la puerta.
-Se fue, ¿cierto? – preguntó con su vocecita cargada de dolor.
Peter corrió a abrazarla y cargarla en brazos. Lloraba y se prometía a sí mismo que él jamás la abandonaría.
….
