Me siento en la silla junto a la cama de Harry. Él está dormido. En la otra cama está Desmond y a su lado Shaun. (Des insistió en que se tumbara para descansar.)
-Lo siento, Draco, no era mi intención que saliera herido.
Miro al Dios del Alcohol.
-No es culpa tuya. Los dos salisteis heridos salvando a todos los mortales posibles. Gracias a vosotros hubo menos víctimas.
-Aun así...
Le sonrío.
-No te sientas culpable. No va contigo.
Desmond consigue una imitación de una sonrisa y se vuelve a mirar a Shaun. (Parecen realmente adorables juntos.) La puerta se abre y entra Askeo, el Dios de la Medicina. Arquea una ceja cuando ve a Shaun junto a Desmond, pero lo ignora por el momento.
-Ya he hablado con los doctores, dicen que podréis salir en un par de días, cuando vuestras heridas empiecen a cicatrizar.
-¿Dejarán marca?
Cuando hago la pregunta miro hacia el esparadrapo que oculta la mejilla de Harry. (La herida es una línea desde el cuello hasta casi el ojo.)
-Seguramente, eran muy profundas.
-Bueno, unas más a la colección.
El comentario de Desmond nos hace reír.
Askeo se cruza de brazos.
-Podría quitároslas con varios hechizos, ya sabes.
-Nah, son parte de mí y a Shaun le gustan.
-Más te vale, Miles...
Miramos sobresaltados a Shaun, pero él solo se acerca más al calor de Desmond y sigue durmiendo. (¿Cómo?)
-Oh, tranquilos, habla en sueños. Aunque eso es lo que suele decir. Debe ser su frase favorita.
Askeo y yo reímos. Harry se remueve y murmura algo. Yo le observo, esperando que despierte, pero no lo hace. Yo suspiro tranquilo.
(Puede que sea solo impresión mía, pero siento que todo esto es la calma antes de la tormenta.)
Saludo a la señora Weasley con una gran sonrisa. Ella me abraza con fuerza.
-Draco, me alegra volver a verte. ¿Cómo te va en las clases?
-Bastante bien. Me han adelantado dos cursos para que pueda estar a mi nivel.
-Vaya, eso es impresionante.
-Bueno, teniendo en cuenta que es el Señor de los Cielos es normal.
Miro al pelirrojo que está sentado a la mesa leyendo informes de los aurores. La señora Weasley vuelve al salón donde estaba haciendo algo. (Ahora el Dios y yo estamos a solas.)
-Ronald...
Me mira.
-Sabes que es verdad. ¿Cómo está Harry?
-Se despertó unos días después del accidente, pero entró en coma hace nada. Askeo está preocupado porque no debería haberlo hecho.
(Todos los Dioses están preocupados. Hermione se encerró en la biblioteca junto a los Dioses bajo su mando para encontrar una razón y solución. Shaun está revisando los libros que él escribió en la Sala de Vigilancia para comprobar que no ha sucedido antes. Todos estamos intranquilos.)
Me siento junto a él.
-¿Qué haces?
-Estoy estudiando un antiguo caso en el que un grupo suministraba una poción de sueño profundo sin ningún antídoto. Todos fueron capturados pero es posible que alguien más haya conseguido una muestra para reproducirla.
Asiento pensativo.
-¿Tienes tú una muestra? Podría intentar hacer el antídoto.
-Le pediré a Sanders que me deje un vial y te lo llevaré a la Ciudad.
-Gracias-miro hacia el otro lado de la mesa, donde hay una gran pila de pergaminos. (Eso me hace sonreír)-. ¿Cómo van los preparativos para la boda?
Ron también mira en esa dirección.
-La verdad, no tengo la más mínima idea. No me dejan acercarme ni decidir nada. Solo sé que la boda será el próximo mayo.
-Eso sí que es triste. ¿Al menos puedes elegir la tarta?
-No estoy seguro.
Sacudo la cabeza con una sonrisa. Alguien que conozco bien (tristemente) baja las escaleras y me fulmina con la mirada.
-¿Has venido a arruinar la vida de alguien más?
-Estoy bien, gracias por preguntar. Y Harry se está recuperando maravillosamente. Askeo cree que puede volver a casa en unos días.
(Será mejor que nadie más sepa que está en coma. Y mucho menos ella.)
-Si por casa te refieres a esta, me alegro. Aunque preferiría que te alejaras de él el máximo posible.
-Lamento decirte que estamos casados, vivimos juntos y tenemos el mismo rango entre los Dioses. Harry no quiere separarse de mí y esa es tampoco mi idea. Y debería ser yo quien dijera que te quiero lejos de él.
Ella levanta la barbilla en un reto. Ron se levanta.
-Basta, Ginny. Tú no tienes nada que decidir en esto. Harry eligió a Draco y no a ti. Aceptalo.
-¿Cómo puedes ponerte de parte de un mortífago?
-Draco y Harry son mis jefes y mis amigos. Hice un juramento para protegerles y eso voy a hacer.
-¡Soy tu hermana!
Ron la fulmina con la mirada.
-Ahora mismo solo eres un enemigo que intenta atacar al Señor de los Cielos y separarle de su pareja elegida. Si sigues viva es solo porque eres mi hermana, pero no me presiones.
Los fogones se encienden solos. (Mierda, Ron se está descontrolando. Tengo que hacer algo.)
-Ronald, basta. Contrólate. Vas a destruir algo.
Eso le calma. Entonces sentimos la aparición de otro Dios en los terrenos de la casa. Desmond entra con una mirada seria.
-El Señor de la Oscuridad ha convocado una reunión urgente enseguida. Se requiere la presencia del Señor de los Cielos inmediatamente.
-¿Harry está despierto?
Desmond asiente a la pregunta de Ron. Cuadro los hombros.
-Entonces no le hagamos esperar más. Vayamos enseguida a la Ciudad del Más Allá.
Ambos Dioses asienten y los tres desaparecemos entre destellos (aunque eso no me impide ver la mirada furiosa de Ginevra, como si algo hubiera salido mal.)
Aparecemos a las puertas del palacio y entramos enseguida. Todos se inclinan a mi paso hasta que llego al trono. Me siento y observo a todos.
Harry está a mi lado, mirando al frente con las manos tras la espalda. Su expresión es mucho más seria de lo que esperaba.
Todos estamos en silencio hasta que las puertas se abren de nuevo y entran dos personas que no conozco.
El primer hombre es delgado y tiene un aura de calma y tranquilidad a su alrededor. Tiene el pelo largo de color rojo intenso recogido en una cola alta y a pesar de su apariencia juvenil, el único ojo también rojo con una pupila afilada como las de un gato revela una gran sabiduría y madurez. Su otro ojo está cubierto por un parche blanco con un lobo aullando a la luna bordado en negro.
El segundo hombre supera los dos metros de altura con facilidad y su cuerpo es amplio y musculoso, fruto de un fuerte entrenamiento. Tiene el pelo castaño totalmente rizado y sus ojos son de diferentes colores. El derecho es de un violeta profundo que parece casi negro, pero el izquierdo es rojo, como el de su compañero, y está cruzado por una gran cicatriz en vertical.
(¿Quiénes son?)
Solo cuando ambos se detienen al final de la escalera al trono, Harry se mueve hacia delante.
-Raizel y Muzaka, los padres de las razas de vampiros y hombres lobo. Veo que habeis respondido a mi llamada esta vez y no cuando más os necesité.
Ambos hombres parecen estremecerse. Bajan la mirada al suelo y se arrodillan frente a Harry. (¿Qué demonios está pasando aquí?)
-Nos disculpamos, Señor de las Tinieblas. En aquel momento éramos jóvenes y no comprendíamos nuestras acciones. Intentamos encontrarle después de la muerte del Predecesor, pero al ponernos en contacto con los Dioses no pudimos.
La voz del hombre pelirrojo es suave como la seda, pero oculta un gran poder.
-Claro que no pudisteis. Les sumí en un sueño profundo y yo me encerré en la Sala de Vigilancia hasta que el Señor de los Cielos volviera a nacer-las palabras de Harry son amables, pero su tono de voz es todo lo contrario-. Vuestras razas hicieron un juramento para proteger al Señor de los Cielos si yo no podía y fallasteis.
-Es nuestra culpa, Guardián. Estamos a tu servicio.
El silencio se instala en toda la sala. (No tengo ni idea de lo que está pasando, pero debe ser importante para que Harry nos haya llamado a todos aquí.)
-Ahora no importa. Es el pasado. Tenemos que centrarnos en un problema mayor. Supongo que habéis tenido el mismo sueño.
-Sí, Señor. Pero nos sorprende que nos llamara tan tarde.
-Ha habido unos problemas técnicos, pero eso me ha permitido ver más.
-¿Qué es todo esto, Harry?
Se gira hacia mí. (Sus ojos verdes no muestran ninguna expresión.)
-Todo lo que sabemos es una mentira. Yo no soy el Creador.
-¿Qué?
-Todavía no lo entiendo del todo, pero eso es lo que parece ser-suspira y se pasa la mano por el pelo. (Está nervioso)-. Siempre ha habido algo que me he estado preguntando. ¿Por qué no hay Dioses de la Vida, la Muerte o el Tiempo? Porque nosotros les conocemos por otros nombres. O al menos a dos de ellos, la tercera está completamente desaparecida.
-¿Quienes son?
-Somos tú y yo, Draco.
Los murmullos estallan en toda la sala. Mi mente se queda en blanco. (¿Qué significa eso?)
-El Señor de las Tinieblas tiene razón, Señor de los Cielos. Desde que entregué mi ojo he estado estudiando el equilibrio del mundo, a petición suya, y hasta ahora mis investigaciones no tenían sentido. Toda la existencia es posible porque el Dios de la Vida gobierna el mundo sentado en el Trono Celestial con el Dios de la Muerte como su sombra para hacer que brille con más fuerza.
-¿Quieres decir que yo soy el Dios de la Vida?
-Exactamente.
-Entonces... ¿por qué nadie lo sabía?
Es Harry quien contesta.
-Porque hay una fuerza superior a nosotros que borró esas memorias de todos nosotros. La Diosa del Tiempo.
-¿Por qué?
-Ni idea. Pero poco después de crear para mí al Predecesor se sumió en un sueño eterno en algún lugar del universo. Ahora es nuestro turno de buscarla.
El hombre castaño se adelanta un paso.
-Enviaré a todo mi clan a registrar el mundo. No dejarán nada al azar, Señor de las Tinieblas.
-Todavía no, quiero deciros las consecuencias que ví antes de que tomeis la decisión de uniros o no.
(¿Consecuencias?)
Ambos hombres asienten. Harry respira hondo.
-En el caso de que no la encontremos... el tiempo cambiará radicalmente. De repente irá a toda velocidad y pasarán años en lugar de segundos o puede que vaya más despacio y todos sean inmortales. Pero si la encontramos tendremos que revelarnos al mundo. Volveremos a ser lo que fuimos antes de la muerte del Predecesor, pero el Mundo Mágico también será expuesto y por supuesto los vampiros y hombres lobo. Muchos humanos querrán nuestros poderes y se enfrentarán a nosotros, otros no nos creerán y solo unos pocos nos aceptarán como somos. En ambos casos habrá guerras. ¿Vuestras razas están preparadas para eso?
Raizel y Mukaza se miran un segundo antes de inclinarse ante Harry y yo.
-Estamos a vuestro servicio para todo lo que requiráis, nuestros Señores.
Un viento frío recorre toda la sala. (De repente siento un gran peso sobre mis hombros. La mirada que me envía Harry me dice que él también lo ha sentido.)
-En ese caso, Muzaka, envía a tu pueblo por todo el mundo. Y Raizel, tú personalmente vigilarás a Draco. Tu pueblo puede unirse a los hombres lobo si ese es su deseo, creo recordar que los vampiros sois más independientes.
-Así se hará, Señor de las Tinieblas.
Los dos salen de la sala y Harry se acerca a mí.
-Tienes mucho que contarme, Harry.
Me sonríe.
-Lo haré, mi Señor. Pero todo a su tiempo. Ven, te presentaré a los chicos.
Me lleva a la salida y me sorprendo a ver a Raizel y Muzaka en un íntimo abrazo. El hombre lobo está algo inclinado y el vampiro se eleva sobre las puntas de los pies con los brazos alrededor del otro para mantener el equilibrio. Parecen hablar en voz baja, pero de vez en cuando se besan. (Parece que han estado juntos desde hace mucho.)
-¿Cómo es posible que un hombre lobo y un vampiro estén juntos?
-Ellos dos lo han dado todo el uno por el otro. Muzaka perdió su ojo para salvar a Raizel, pero como los licántropos necesitan ambos para luchar, el vampiro le entregó uno de los suyos. Eso les unió más que nada. Juntos han luchado para pasar las diferencias de sus razas.
Al final, después de un largo beso (que siento que no debería ver), se separan y Muzaka se marcha. Raizel se gira hacia nosotros y sonríe ligeramente.
-Me alegra verte bien y feliz, Harrold.
-A mí también, Raizel. Siento lo que dije antes.
-Te conocemos lo bastante como para saber la verdad. Pero nos lo merecíamos. Hicimos ese juramento y fallamos.
Harry sacude la cabeza.
-No importa. Ahora Draconis es feliz como el Juez entre la vida y la muerte y yo he encontrado a la persona más importante para mí.
Me sonríe y no puedo evitar devolvérsela. (A veces es realmente dulce.)
-Me alegro. Aunque es una pena no haber asistido a vuestra boda.
Reímos.
-Os presentaré formalmente. Draco, él es Raizel Etrama, el más antiguo de todos los vampiros. Raizel, él es Draco Malfoy, el Señor de los Cielos y Dios de la Vida.
Nos estrechamos las manos. (Su expresión es amable, pero reconozco en el fondo de su ojo reconozco una fortaleza única e indestructible.)
-Un placer conocerte.
-Lo mismo digo. Y espero que podamos ser amigos, pasaremos mucho tiempo juntos.
Su comentario me hace sonreír.
-Bien, entonces será mejor que te lo explique todo mientras Raizel habla con los clanes vampíricos. ¿Cuánto tardarás?
-Medio día como mucho. Deben acudir siempre a mi llamada.
-Mantennos informados.
Raizel asiente y también se marcha. Yo miro a mi marido esperando su explicación. Él suspira y mira hacia el horizonte.
(De algún modo le siento diferente a lo usual.)
-Será mejor que nos pongamos cómodos, esto va para largo.
Por primera vez en mucho tiempo no puedo concentrarme en el experimento. Y no tiene nada que ver con las miradas que Laura le está lanzando cada minuto a Raizel (que está sentado junto a las ventanas observando el exterior), ni por estar bajo presión por un trabajo que tengo que entregar en unas horas. Es por el sueño que tuve anoche.
Estoy sentado en un columpio colgado de las ramas de un gran árbol. La suave brisa me balancea mientras leo un libro. La risa infantil me hace levantar la mirada. Un niño de pelo castaño y ojos dorados y una niña de pelo rojo y ojos azules se acercan corriendo.
-¡Señor Draco! ¡Señor Draco!
Cierro el libro, pero lo dejo en mis rodillas mientras que les sonrío. (En realidad los niños son adorables.)
-Raúl, Rose. ¿Cómo estáis?
La niña (Rose) sonríe con su vestido de flores amarillas.
-¿Podemos ver a Scorpius?
Miro brevemente a la cuna de mimbre a mis pies y al bebé que duerme envuelto en la manta de lana de colores.
-Claro, pero tened cuidado de no despertarle.
El niño (Raúl) asiente entusiasmado y los dos se arrodillan junto a la cuna. Yo vuelvo a mi lectura tranquila. Los niños susurran entre ellos y se ríen ligeramente, pero intentando no despertar a Scorpius.
Al cabo de un buen rato, la voz de Rose me llama.
-Señor Draco, se está despertando.
Vuelvo a dejar el libro y también me arrodillo junto a la cuna. El bebé empieza a removerse y pronto abre los ojos grises. Extiende sus manitas y hace un puchero adorable. Yo le cogo en brazos con cuidado.
-Mira quien se ha despertado. ¿Tienes hambre, pequeño? ¿O solo quieres estar con papá?-ante esa última palabra, balbucea feliz y extiende los puños-. Entonces vamos a buscarle. ¿Venís también, niños?
Rose y Raúl asienten y los tres nos dirigimos hacia el palacio para buscarle. (Con una mirada yo hago desaparecer la cuna de mimbre y el libro.) Le vemos hablando con varios alumnos de la nueva sección de seguridad. Está vestido con el uniforme que llegó hace poco con la boina verde esmeralda incluida.
Como nos acercamos desde su espalda, las miradas que nos lanzan los aprendices le hacen girarse. Enseguida sus labios se estiran en una gran sonrisa.
Se acerca para coger al bebé.
-Hola, mi pequeño.
-Te echaba de menos.
-Lo esperaba. Este enano no puede estar dos segundos sin mí.
Le besa en la frente y vuelve a entregármelo para coger en brazos a los otros dos niños. Ellos ríen a carcajadas. (Los alumnos parecen sorprendidos de ver a su estricto profesor sonriendo y siendo un padre normal.)
-¿Y cómo estáis vosotros, Rose, Raúl? ¿También me habéis echado de menos?
-Sí, tío Harry.
Él les sonríe antes de dejarles en el suelo y arrodillarse a su lado.
-¿Por qué no vais a buscar a vuestros padres y decirles que quiero hablar con ellos?
Rose y Raúl asienten con entusiasmo y salen corriendo.
-Eres increíble con los niños.
-Por supuesto, a mi modo también soy un niño.
Me acerca por la cintura para un abrazo (con cuidado de no aplastar a Scorpius) y me besa en la frente.
(Una vida como esta es lo mejor que puede haberme pasado.)
-¡Draco! ¡La reacción!
La aparto del fuego en el último segundo. Laura me mira fijamente. Deja sus propios instrumentos en la mesa y se cruza de brazos.
Raizel, que se había levantado para intervenir en caso de necesidad, vuelve a sentarse, pero nos mira con interés.
-Muy bien, Draco. Te pasa algo. Primero tienes que irte porque tu marido ha sufrido un accidente, vuelves a Londres inesperadamente y cuando vuelves lo haces con un guardaespaldas de pelo largo. Sin ofender.
Raizel hace un gesto.
-Es la verdad.
-¿Y bien, Draco? ¿Qué está pasando?
Trago saliva. (Tengo que inventarme una historia falsa a toda prisa.)
-Mi padre es un hombre influyente en Londres y un grupo... intentó matar a Harry para llegar a él a través de mí. Raizel está aquí para evitar que me ataquen a mí.
-¡¿QUÉ?!
(Menos mal que tiene las manos libres, porque si no hubiera tirado algo.)
-Tranquila, Laura.
-¡¿Cómo quieres que me tranquilice?! ¡Puedes ser atacado en cualquier momento!
-Por eso está aquí Raizel, es un experto en lucha cuerpo a cuerpo y con cualquier arma.
(Creo.)
-Aun así. Eres mi amigo y no voy a dejarte solo ni un segundo. Organizaré grupos de estudio en la biblioteca y te acompañaré a tu casa.
Laura sigue hablando sola y yo miro a Raizel en busca de ayuda. Él solo se encoge de hombros. (Traidor.)
-Laura, en serio, no necesito más protección. Ya tengo a Raizel en la universidad, a Muzaka en casa y tengo que llevar un localizador en todo momento. También tengo que soportar las medidas de seguridad antes de salir del piso y los trayectos duran el doble para evitar que nos sigan. Ni siquiera puedo ir al baño sin que nadie lo revise antes o probar un bocado sin que comprueben que no está envenenado.
Mi compañera de laboratorio me mira incrédula.
-¿Cómo puedes soportar todo eso?
Respiro hondo y me paso la mano por el pelo (que de algún modo tengo completamente enredado como el de Harry.)
-Porque comprendo que es necesario. Que yo viva es lo más importante para alguien más y me gustaría que esa persona sea feliz. Harry ya ha pasado por mucho para encontrarme y no voy a dejarle tan rápidamente.
-¿Solo haces esto por tu marido?
-Nosotros...-me detengo intentando explicarlo. Me fijo en Raizel y su ojo izquierdo tapado por el parche plateado-. Fíjate en Raizel. Cuando le dijo a sus padres que era gay, ellos le repudiaron, pero consiguió salir adelante gracias al apoyo de su pareja, Muzaka. Y cuando él, un soldado altamente cualificado, perdió un ojo en una misión peligrosa, Rai no dudó un solo segundo en darle uno de los suyos para que siguiera luchando. Su relación es de las más profundas que conozco. Lo mío con Harry es mucho más que eso.
(Sobrevivimos a intentar matarnos el uno al otro, a un gran incendio en el que estuvimos atrapados, a años de separación. Parece que estamos unidos por el destino, por el lazo rojo.)
-¿En qué sentido?
Miro fijamente a Laura.
-Daría mi vida por él si es necesario. Y sé que él hará lo mismo-me levanto con elegancia natural-. Creo que me voy a ir, Laura. No quiero poner más vidas en riesgo. Vamos, Raizel.
El vampiro asiente y también se levanta para irnos.
En el salón, Harry está hablando con Muzaka, pero no me importa cuando voy directamente a mi marido y le abrazo con fuerza. Él se ríe ligeramente.
-¿Qué pasa, mi Señor?
-Nada que no se pueda solucionar con un abrazo. ¿Cómo va la búsqueda?
-Muzaka me estaba informando justo ahora-ambos miramos al hombre lobo. Sus ojos de diferente color se han desviado hacia el vampiro que está de pie en la puerta. (Parecen comunicarse sin palabras.)
Al final Muzaka se gira hacia nosotros y empieza de nuevo con el informe.
-Mis hombres lobo y los vampiros que se presentaron voluntarios para servir al Señor de los Cielos y al Señor de las Tinieblas han buscado en los puntos que se han considerado "mágicos" desde la creación del ser humano. ¿Desean una lista de dichos lugares?
Harry y yo nos miramos.
-Adelante.
Muzaka hace una mueca (como si no esperara que dijéramos que sí.) Raizel se ríe ligeramente en su lugar.
-Los Acantilados del mar en Francia, el Bosque Negro en Alemania, los Campos de Hadas en Escocia, el Cañón del Antílope en Ucrania, la Cascada de Hielo en Escocia, la Ciudad Encantada en España, la Cueva Brillante de Hielo en Nueva Zelanda, la Cueva de Hielo en Alaska, Hang Son Doong en Vietnam, Mina Naica en México, la Montaña Roirama en Venezuela, la Montaña Tianzi en China, el Parque Nacional de Yellowstone en los Estados Unidos y el Volcán Aogoshima en Japón.
-Una interesante lista, debo decir. ¿Y qué has determinado?
-Todos los lugares tuvieron buenos resultados en las pruebas que hicimos, pero dos en concreto prometen mucho más que el resto.
(¿Solo dos?) Por supuesto es Harry quien continua con la conversación, yo estoy aquí solo como adorno.
-¿Cuáles?
-Los Campos de Hadas y la Cascada de Hielo, ambos en Escocia. Eso parece indicar que el Santuario de la Diosa del Tiempo se encuentra en la isla de Gran Bretaña.
-Gran Bretaña...
-Tiene sentido.
Los otros tres me miran cuando hablo. (Cinco ojos; dos verdes, dos rojos y uno violeta; me ponen bastante nervioso.)
-¿Qué quieres decir, Draco?
Miro directamente a mi marido.
-Tú siempre dices que es normal para los Dioses y Señores permanecer cerca de sus semejantes. ¿Y si pasa lo mismo con la Diosa? ¿Y si yo nací aquí porque ella está cerca?
Harry parpadea.
-No se me había ocurrido.
Muzaka perece a punto de matar a Harry, pero por suerte Raizel le detiene. (No quiero dar explicaciones de por qué el edificio al completo ha sido destruido.)
-Centraré a todos en la isla.
-No será necesario. Creo que sé el lugar.
Las palabras de Harry (frías y sin emociones) provocan un escalofrío por mi espalda.
A estas alturas debería tener una pequeña idea de a dónde va todo esto (y dónde terminará) pero de eso nada. Mis dedos hablan por sí mismos y los personajes se mueven como quieren. Aunque sí sé quien será la Diosa del Tiempo, su Corte Divina y el lugar donde estará el Santuario (si no me cambian los planes...)
Espero leeros pronto.
Naraya
