Lily Potter sonríe y avanza hasta abrazar a su hijo. Él todavía no sabe lo que ha pasado. (Nadie lo sabe.)

-Harry, mi niño. Te has convertido en un hombre muy apuesto.

-¿Mamá?

-¿Todavía no lo crees? Yo soy la Diosa del Tiempo. Me desperté varios años antes del renacer del Señor de los Cielos para preparar su llegada. Pero las cosas no salieron como pensaba. Me enamoré y te tuve físicamente en lugar de crearte de nuevo como era mi plan original. Y ahora me alegro de ello.

-Pero...

Harry deja de hablar y la abraza con fuerza. Ella se ríe (con una voz musical.)

-Siento no haber estado ahí para ti.

-No me importa.

Se apartan y Lily me mira con una gran sonrisa.

-Hola, Draco-se pone delante mía y me observa con un ojo crítico. (Estoy un poco nervioso, es la madre de mi marido.) Al final me acaricia la mejilla-. Te queda bien el pelo largo.

(Eso es lo último que esperaba.)

-¿En serio?

-Sí, y más con esa trenza. ¿Cómo te las has hecho?

-En realidad ha sido Harry.

La Diosa se gira hacia su hijo.

-¿Tú? Ah, es cierto, antes tenías el pelo largo. ¿Por qué no lo dejas crecer de nuevo?

-Es mucho trabajo y ya tengo bastante.

-Vago-los dos ríen y por fin la Diosa se gira hacia Draconis-. Draconis, mi querido Juez. Siento mucho haber escrito tu destino como lo hice.

Draconis sonríe.

-Era necesario, lo sé. Pero habría estado bien un aviso.

Uno de los miembros del Séquito tose para llamar la atención de la Diosa. (Me había olvidado de su presencia.)

-Oh, cierto. Os presentaré a mi Séquito. Fueron mortales que merecen seguir viviendo. Quitaos las capuchas.

Los cinco lo hacen y todos los presentes ahogamos gritos de sorpresa.

(Son James Potter, Sirius Black, Remus Lupin, Severus Snape y Fred Weasley.)

Hay abrazos y lágrimas por todos lados. Incluso yo abrazo a Severus.

-¿Cómo es posible?

-Fui el mejor amigo de Lily en Hogwarts, no me dejó pasar al otro lado tan fácilmente. ¿Y tus padres?

-Ahora viven en Grimmauld, aunque supongo que tendremos que devolvérsela a Black.

-Lo dudo. Él y Lupin llevan algún tiempo juntos. Y el Séquito debemos vivir en la Ciudad del Más Allá.

-¿Juntos?

-Sí, parece que tienen una historia que se remonta al colegio, pero no terminó muy bien. Ahora están aprovechando para recuperar tiempo.

Les observo mientras hablan con Harry, junto a Lily y James. (¿Quién diría que un hombre lobo y un ex-convicto harían tan buena pareja?)

Miro a Fred, que todavía está siendo abrazado por Ron.

En algún momento Harry se acerca para saludar también a Severus. Para mi sorpresa se estrechan las manos con cordialidad.

-Gracias por tu ayuda en la batalla.

-Gracias por la lápida negra.

-Sabía que preferirías ese color.

Harry me mira. (Veo la felicidad en sus ojos.)

-Deberíamos ir a la Ciudad, podremos hablar más tranquilos.

Él asiente y hace un gesto con la mano. En un destello estamos todos en la Sala del Trono (más bien de los Tronos.)

Draconis observa asombrado los tres asientos al frente de la sala.

-Sí que han cambiado las cosas desde que morí.

-Eso es una reforma reciente. Al fin y al cabo somos tres Señores.

Lily se ríe y se acerca a los tronos, en concreto al de cristal.

-Este es el mío, ¿no? El de hierro negro supongo que es el de Harry y el de mármol blanco el de Draco. ¿Que equivoco?

-Para nada.

Yo también observo los tronos. (El del centro es de cristal con ríos de arena moviéndose en su interior, como una clepsidra. El de la izquierda es el de hierro negro de Harry, con una forma muy tosca e inacabada. El de la derecha es el de mármol blanco, el mío, de líneas finas de elegantes. Los tres en su conjunto representan el gobierno del mundo. A la Señora del Universo y a los Dioses de la Vida y la Muerte.)

-Bien, empecemos con los planes-Lily se sienta con un suave gesto en su trono y cruza las piernas con elegancia-. Los Dioses y los Señores debemos volver a ser cómo fuimos hace siglos. Debemos salir a la luz y volver a proteger al mundo de sí mismo. Esa fue la razón por la que Draconis os creó. ¿Me equivoco?

El Juez niega con la cabeza.

-Para nada, Señora.

Sus ojos verdes tan parecidos a los de Harry me observan.

-¿Qué harás, Señor de los Cielos? Es tu decisión.

(¿Mía?)

-Mi Señor, yo haré lo que me ordeneis. La Muerte siempre estará sujeta a la Vida.

Miro a Harry cuando me habla mentalmente.

-Y la Vida siempre estará sujeta a la Muerte. Somos uno, mi Guardián-me giro hacia Lily-. Empezaremos por contactar con las organizaciones internacionales y haremos que los líderes lo entiendan. Cuando eso pase ellos enviarán un comunicado a sus países. Aquellos que quieran atacarnos se las verán con nosotros. También ayudaremos en las guerras en activo actualmente. Todo eso, junto a la aparición de la Ciudad del Más Allá en el cielo, ayudará a forjarnos un lugar más firme que el que tuvimos hace milenios.

Ella asiente complacida.

-Buen plan. ¿Quién se encargará de hablar con las organizaciones?

Esta vez es Harry quien contesta.

-Mi trabajo como escritor me ha permitido tener algunos contactos. Pediré a la ONU unas horas de su tiempo y Shaun, como Dios de la Historia, les contará todo desde mi creación hasta la actualidad. También dejaremos que Hermione, como Diosa de la Inteligencia, les explique la organización de los Dioses en profundidad y con detalle. Si no nos creen, Draco y yo haremos una demostración de nuestros poderes.

-¿Una demostración?

-Sinceramente, prefiero no llegar a eso. Mi poder es la Muerte.

El Séquito sonríe ligeramente. Yo también lo hago. (Sería interesante ver las reacciones de los mortales...)

-Aun así es un buen plan. Lo pondremos en marcha lo antes posible.

-Dejemos unas semanas para acostumbrarnos a la nueva jerarquía. Luego empezaremos con todo lo necesario. ¿Estamos todos de acuerdo?

Harry me sonríe mientras coge mi mano.

-Por supuesto, mi Señor.

Yo le devuelvo la sonrisa y me acerco a él para abrazarle. Me besa en la sien.

-Sois adorables.

Lily bosteza sentada en su trono, aunque no resta nada a su imagen de poder y serenidad. (Es como un gesto calculado para demostrar al menos una debilidad de cara a su público.)

-Deberíamos acostarnos, es tarde incluso para nosotros. Mañana seguiremos hablando.

Se levanta y camina hasta James. Ambos, junto a Sirius y Remus, abrazan a Harry para despedirse. (Lily incluso lo hace conmigo.) Veo a Ron abrazar a su hermano y hablar.

-¿Vendrás a casa?

-Claro. Pero quiero hablar unos asuntos con los Señores antes de hacerlo. Iré mañana por la tarde-Fred sonríe-. No les digas nada de mí. Infórmales solo de que la Diosa ha despertado con su Séquito y que seguramente les conozcan.

Los dos hermanos ríen y vuelven a abrazarse.

-Por cierto, ¿dónde están Muzaka y Raizel?

-Fueron a arreglar unas peleas en sus clanes y luego Muz me comentó que harían un viaje a Etiopía. Rai sigue enfadado con él por no contarle que todo era un montaje organizado por Reisa.

-¿Por qué Etiopía?

Draconis se cruza de brazos y responde.

-Fue donde se conocieron. Cerca del Valle del Rift. Si no recuerdo mal ayudaron a los humanos a salir de allí. ¿No, Harrold?

-Recuerdas bien. Aquellos momentos fueron lo más interesante que pasó en varios siglos.

Sonrío a Draconis. (A veces siento que es el hermano mayor que nunca tuve.)

-Tendrás que contarme algo más de lo que ocurrió en ese tiempo.

-Ahora que la Puerta al Límite está abierta podré venir más seguido-me guiña un ojo y entrelaza un brazo con el mío-. Podré decirte algunos de sus puntos débiles.

Miramos a Harry. (Él parece asustado por algo mientras nos devuelve la mirada.)

-Me vendría bien. Y me estoy quedando sin ideas.

Lily se acerca a los dos con una sonrisa.

-Ah... los dos juntos contra Harry. Me encanta el plan. ¿Puedo unirme?

-¿No se supone que debes proteger a tu hijo?

-Ya es lo bastante mayor como para protegerse solo. Además, como Diosa del Tiempo no tengo casi nada que hacer.

Los tres sonreímos siniestramente.

-Bien, ya es suficiente. Fue una mala idea dejaros a solas.

Harry me acerca a sí por la cintura y yo le golpeo en el estómago con fuerza. (Él ni se inmuta.)

-Lárgate, nadie te ha llamado.

-Cuando vosotros tres estáis juntos, no hace falta que me llamen. El desastre va implícito, sobre todo para mí.

Lily y Draconis sonríen inocentes.

-¿Para ti? Nunca. Nosotros te adoramos.

-Sí... claro... Ya están terminadas vuestras habitaciones en el ala principal. Si quieres también puedes quedarte, Draconis.

-Prefiero mi cama, gracias. Pero por la mañana me pasaré a desayunar.

Nos despedimos de él y desaparece con un destello de luz. Solo entonces el resto nos vamos a nuestras habitaciones. (Aunque Harry abraza con fuerza a Lily, James, Sirius y Remus.)


Estoy en los jardines leyendo uno de los libros que Harry escribió en la Sala de Vigilancia cuando Fred se acerca a mí con algo de timidez.

-¿Puedo preguntarle algo, Señor de los Cielos?

Cierro el libro con cuidado y le indico que se siente a mi lado.

-¿Qué ocurre?

-Como usted sabe, ya perdí una vez a mi hermano George. Ahora, siendo yo parte del Séquito del Tiempo, volveré a perderle tarde o temprano. ¿Hay algún modo de que eso no pase?

(Es una buena pregunta. En algún momento yo también perderé a mis padres... esa es la condena de los Dioses.)

-Dioses... Tendré que hablar con Lily y Harry para saber si es posible, pero podemos convertiros a ambos en los Dioses Gemelos.

-¿Dioses Gemelos?

-Exactamente. Ahora mismo hay habilidades y elementos que necesitan un Dios o Diosa. Elegiremos a varias personas que se adecuen al puesto y preguntaremos a los Dioses si alguno quiere pasar su lugar a alguien, como hizo Lemory con Luna. También tendremos que hacer una lista de los nuevos Dioses-le miro sonriendo-. Gracias, Fred, me has ayudado a comprender mi razón de existir.

Él también sonríe.

-Matenedme informado, Señor de los Cielos-se levanta para marcharse.

-Ah, Fred-se gira de nuevo, curioso-. Llámame Draco, solo Draco.

Su sonrisa es enorme.

-Por supuesto, Draco.

Se marcha a un paso rápido. Cuando vuelvo a abrir el libro me río ligeramente. (Pensar que un Malfoy estaría confraternizando con los Weasley.)

-¿De qué te ríes?

La llegada de Harry ni me sorprende.

-De todo esto. Lo has escuchado, ¿no?

-Desde luego. Creo que tienes razón, necesitamos más Dioses. Si queremos darnos a conocer al mundo necesitaremos estar acorde con él-se queda en silencio, sacude la cabeza y se sienta a mi lado-. Ya he terminado la Sala de las Esferas. ¿Quieres verla?

(Eso sí me sorprende. Lleva trabajando en ella desde que nos volvimos a reunir.)

-Ni lo dudes.

Nos levantamos y nos dirigimos a las nuevas puertas en los muros de la Sala de los Tronos. Desmond y Muzaka ya están esperando junto a Shaun, Raizel, Reisa, Lily, James, Sirius Remus, Severus, Ron y Hermione. Todos nos saludan.

-Bienvenidos a la nueva Sala de las Esferas. Una vez dentro podré explicaros cómo funciona, pero de momento diré que he estado trabajando en ella desde hace mucho, prácticamente desde mi boda. He tenido que buscar las runas en un viejo manuscrito del Tíbet.

-Así que fue ahí donde fuiste aquella semana.

-Sí, Muz. Estuve en el Tíbet y luego fui a Xi'an para encontrar los materiales necesarios para grabarlas.

-¿Xi'an?

-Donde están los guerreros de terracota. Sus artesanos dejaron varias herramientas que me servían para grabar las runas en el metal que antes trabajé con lava y fuego volcánico.

(Así que por eso desaparecía todas las noches después de... esperar que me duerma. Me sonrojo solo pensando en lo que sucede antes de eso.)

-¿Entramos o no? Estoy deseando ver lo que has hecho.

Harry sonríe a su madre y abre las puertas con un gesto de la mano. Entramos, maravillados del hermoso lugar.

Es una gran estancia circular con varios estanques (también circulares) por todo el suelo. Sobre ellos hay suspendidas grandes esferas de cristal opaco. Por todo el suelo hay líneas de metal iridiscente con runas grabadas que llevan a un gran altar con un biclinio de terciopelo azul real con pequeños bordados en hilo blanco. El techo está ideado para reflejar el cielo exterior (ahora mismo muestra el azul puro cruzado por esponjosas nubes blancas.)

-Es increíble. ¿Cuánto has tardado?

-Bastante. Pero he tardado más preocupándome por el diseño de todo. Aunque debo reconocer que no está mal.

-Bien, ahora la pregunta clave. ¿Para qué es todo esto?

-Para que las parejas del mismo sexo puedan tener hijos.

Sus palabras producen un segundo de silencio.

-¿Es posible?

-La verdad, no lo sé. Yo, como la Muerte, solo he podido crear el lugar. Es la Vida quien debe darle espíritu.

Me mira y yo le sonrío. Cierro los ojos y me dejo llevar por la parte de su mente en mi interior. Pronuncio una serie de palabras que no comprendo, pero sé que gracias a ellas esta sala funcionará. Cuando vuelvo a abrir los ojos, las esferas opacas están llenas de una suave luz blanca.

-Ahora solo queda saber si funcionará.

Hay una mirada intercambiada entre Desmond y Shaun. (Puedo ver que están hablando mentalmente por su conexión.)

-Nosotros.

Todas las miradas se centran en ellos.

-¿Estáis seguros?

-Totalmente. Hace tiempo que hablamos de esto y creemos que ya es el momento.

Harry sonríe.

-Si eso queréis... empezaremos esta noche. Ahora empecemos con el almuerzo con los Weasley y los Malfoy-Harry mira su reloj de pulsera (que le regalé hace poco)-. Estarán a punto de llegar.


Los Dioses (sin Lily y el Séquito) esperamos en la plaza principal a la llegada de nuestros invitados. Ellos aparecen a la hora exacta. Molly abraza primero a Harry, luego a mí, a continuación a Hermione y por último a Ron.

-¿En serio, mamá? Soy tu hijo.

-Por eso te abrazo el último.

(Eso no tiene sentido, pero lo dejo pasar.)

-¿Entramos? La Sala de Fiestas ya está preparada para todos nosotros.

En el camino de ida saludo a mis padres con una gran sonrisa.

-Pareces feliz, hijo.

-Más que nunca, madre. Sobre todo después de la noticia que daremos al final del almuerzo.

En la Sala de Fiestas ya están esperando los otros Dioses. Todos se inclinan cuando Harry y yo nos dirigimos a nuestros asientos en la mesa principal. En la misma mesa están sentados nuestros amigos más cercanos además de la familia. (Aunque por supuesto hay asientos vacíos.)

Yo respiro hondo antes de empezar a hablar para todos ellos.

-Como todos sabréis, anoche encontramos a la Diosa del Tiempo. Muchos ya la habéis visto caminando por los pasillos y conocéis su nombre. Este almuerzo se ha organizado con el fin de presentarla oficialmente e incluirla en el orden de los Dioses-Lily entra por la puerta en el momento exacto con un vaporoso vestido blanco-. Os presento a la Señora del Universo y Diosa del Tiempo, Lilly Potter.

Todos los Dioses se inclinan también ante ella. La primera persona a la que saluda al llegar a nuestra mesa es a Molly Weasley con un fuerte abrazo.

-Gracias por cuidar de mi hijo cuando yo no estaba.

La mujer mortal sonríe cariñosamente.

-Ha sido un placer. Fue un niño adorable y se ha convertido en un gran hombre.

-Gracias a ti. No sé cómo agradecértelo.

-Tonterías.

-Hablo en serio, Molly. Eres como una segunda madre para él y quiero agradecértelo con lo que más quieras.

Molly frunce los labios pensativa.

-Hay algo... pero dudo que ni siquiera los Dioses puedan resucitar a los muertos.

(Lily es increíble. Ha llevado la conversación a su propio terreno con unas pocas palabras.)

-Hablas... ¿de tu hijo?

Veo que George se pone tenso.

-De él, sí.

-¿Harry? Tú eres el Señor de las Tinieblas y Dios de la Muerte. ¿Se puede hacer algo?

Harry se reclina en su silla y cruza los brazos en un gesto pensativo.

-No puedo resucitar a los muertos para que vivan como los demás mortales. Ni siquiera el Juez puede traer las almas por un largo periodo de tiempo. Pero si así fuera, me es imposible resucitar a quien nunca murió en un primer momento.

(Mi marido es también sorprendente. En muy poco tiempo ha alcanzado la maestría en el arte de las palabras.)

-¿Qué significa eso?

Harry mira a su mejor amigo.

-Ron, por favor, ve a buscarle. Y comprueba que no ha destrozado nada, antes escuché un grito de Canuto.

El Dios del Fuego sale prácticamente corriendo de la Sala de Fiestas. Cuando regresa, todos los otros Weasley se paralizan. Un instante después se lanzan a abrazar al recién llegado (George el primero de ellos.)

Yo observo a los otros Dioses. Todos ellos parecen felices.

Harry me coge la mano y tira de mí para que me siente en su regazo. Por supuesto me río mientras me abrazo a su cuello.

-¿Feliz, mi Señor?

-Mucho, mi Guardián. Hemos reunido de nuevo a una familia y si conseguimos lo que nos proponemos por un largo tiempo.

Me besa en el cuello.

-Te quiero-(sonrío internamente esperando la continuación)-... en la cama.

Vuelvo a reirme y me acerco para susurrarle al oído.

-Esta noche, mi amor. Esta noche seré todo tuyo-le clavo las uñas en la nuca-. Y tú mío.

-Siempre lo soy.

Me besa de nuevo y me deja sentarme en mi lugar a su lado (no sin un último beso en la mejilla.)

Empezamos el almuerzo en cuanto los Weasley se sientan a la mesa.

-¿Cómo va el nuevo libro, Harry?

-Todavía estoy recogiendo información y eligiendo los nombres.

-Tú lo viste, ¿es tan difícil?

-Teniendo en cuenta que hace pocos meses saqué Amor y Mafia. Los escritores muggles escriben uno por año, así que tengo que ir despacio.

Le sonrío.

-Y eso es lo peor que podía pasarme. Estás todo el día conmigo.

Él se ríe.

-No escucho quejas de tu parte.

-Muy bien, vosotros dos, dejad de hablar mentalmente. Es de mala educación, hijo.

-Lo siento madre, pero es algo que prefiero que no escuches.

Dos pares de ojos del mismo tono se enfrentan en un concurso de miradas. (Hasta que decido ayudar a Lily enviando a Harry una imagen mental... muy imaginativa. Él enseguida aparta la mirada para prometerme que lo haremos lo antes posible.)

Observo a mi nueva familia con orgullo. Sonrío ligeramente y respiro hondo.


-Bien, tendréis que pasar la noche aquí. Prefiero no saber lo que haréis, pero mientras mayor contacto tengáis mejor. Si funciona una de las esferas cambiará a un tono grisáceo, creo.

-¿Crees?

-Es la primera vez que probamos la Sala de las Esferas, Desmond. Te recuerdo que te ofreciste voluntario para eso.

Mi viejo amigo suspira pesadamente y mete las manos en los bolsillos.

-Lo siento, Harry. Pero estoy nervioso. Puedo convertirme en padre con todo esto.

Sonrío.

-Te entiendo. Pero no estás solo en esto. Tienes a Shaun a tu lado y el resto estaremos ahí si nos necesitas. Somos tu familia.

-Gracias, amigo. En serio.

Shaun entra justo cuando pronuncia las palabras.

-¿Todo listo?

-Sí, Des ya sabe lo que hacer. Ahora os dejo. Llamaré a la puerta a primera hora de la mañana, aunque podéis salir cuando queráis.

(Veo como ambos se sonrojan con furia.)

Me despido de ellos y cierro la gran puerta detrás mía. Enseguida siento una barrera mágica alzarse detrás de ella.

Dirijo mis pasos hacia mi propia habitación. Entro en silencio y me quedo sin respiración. Draco está en el balcón, su figura clara envuelta en una bata de seda resalta en la oscuridad del entorno. Observa la luna ensimismado.

Yo me recuesto en la puerta admirando su belleza.

(Todavía no me creo que una de las criaturas más hermosas de toda la creación esté conmigo. Cada día me despierto esperando que todo sea un sueño y que al abrir los ojos veré las cortinas rojas de mi cama en Gryffindor. No es como si no hubiera pasado antes. Más veces de las que puedo contar. Le he amado desde que le conozco, pero lo confudí con odio. ¿Qué iba a saber un niño de once años sobre el amor?)

Él se gira, quizás sintiendo mis pensamientos, y me sonríe dulcemente. Me tiene la mano y me acerco para abrazarle. Juntos miramos el horizonte anaranjado.

-¿Te gustaría?

No tengo que leer su mente para saber a lo que se refiere.

-Solo si tú también estás de acuerdo. Criar a un niño es mucha responsabilidad.

Deja caer su cabeza en mi hombro.

-Poco después de que salieras del hospital tuve un sueño premonitorio. En él... veía a Raúl, el hijo de Desmond y Shaun, y a Rose, la hija de Ron y Hermione, junto a un bebé de pelo negro y ojos grises-me mira directamente a los ojos-. Nuestro hijo.

Tenso mis brazos a su alrededor.

-¿Nuestro hijo?

-Sí. Se llamaba Scorpius y era adorable. Te buscó en cuanto te mencioné y los cuatro fuimos a verte a los campos de entrenamiento, donde tú estabas entrenando a unos soldados muggles. Gracias a ese sueño sé que todo saldrá bien con la ONU.

Sonrío al imaginarlo.

-Entonces tengamos un niño cuando todo el mundo vuelva a estabilizarse. Cuantos quieras.

Me besa en el cuello.

-¿Y si empezamos a practicar ahora?

(Su voz es un suave ronroneo.) Por supuesto sigo sus órdenes con una última frase.

-Cualquier cosa por ti, mi Señor.