El sueño solo permanece con ellos por unas cuantas horas.

Peter despierta de una sacudida cuando Dinamarca cubre su boca con su palma. Su primer reacción es pelear, pero la atmosfera asfixiante dentro del maletero lo detiene y se mantiene inmóvil, aun presionado contra el pecho del otro, y solo se concentra en el silencio. No puede oír nada. Su mirada se dirige hacia Dinamarca, interrogante, y sus ojos se ensanchan cuando este sostiene un dedo frente a su boca y niega con la cabeza, señalando que debe permanecer callado. Solo después de que Sealand asiente él lo suelta, para dirigir su agarre al rifle a su lado, levantándolo lo suficiente para que el barril apunte hacia afuera, con el gatillo seguro bajo sus dedos.

Peter traga saliva. Sigue sin poder escuchar nada.

Peter tira de la manga de Dinamarca y señala arriba con su cabeza, confundido. ¿Qué es? , mueve su boca sin producir sonido.

Dinamarca solo traba su mirada sobre la tapa del maletero y sujeta a Peter para que deje de moverse, cosa que este hace, recostándose bajo el brazo del hombre y cubriendo su boca con ambas manos, por si acaso. Un minuto pasa, luego otro. Desde algún punto de afuera, Peter logra distinguir apenas un ruido vago, como de piedritas cayendo sobre el asfalto.

Atrás de él, puede sentir como Dinamarca se tensa y comienza a cerrar su dedo sobre el gatillo.

Pero nada sucede.

Ambos esperan por quince minutos, hasta que Dinamarca baja el rifle y comienza a sentarse. Le pasa el rifle a Peter y le da un par de palmadas en el hombro al tiempo que toma la palanca de emergencia.

"Quédate aquí hasta que te diga que es seguro, ¿De acuerdo?" Susurra. "Prepárate para correr y mantén la cabeza abajo."

Se las arregla para dar una breve sacudida con la cabeza y se aplana contra el piso mientras Dinamarca empuja la tapa lenta y deliberadamente, asomándose con cuidado por la rendija plateada de luz repentina, justo antes de abrirla por completo y saltar al pavimento. Peter escucha como camina en círculo alrededor del auto y casi pierde el sentido por su propia respiración agitada, con el rifle apretado en sus puños, tenso y preparado para huir al más mínimo ruido o pisada sospechosa. Se traga los nervios, aguantando las ganas de asomar la cabeza. Su espalda esta calada de haber pasado la noche dentro del estrecho maletero y sus manos tiemblan de miedo por lo desconocido, pero no puede evitar la curiosidad que nace en el cuándo las graves pisadas de Dinamarca se detienen, y arriesga un vistazo.

De nuevo, nada.

Dinamarca está parado frente al maletero, su rostro es una máscara indiscernible.

"Vamos," Dice, colocándose la máscara en su lugar. "Tenemos que irnos. Ahora."

Peter sostiene el rifle al alcance de Dinamarca mientras sale del maletero. "¿Qué sucede?" Se para a lado de Dinamarca y toma su mano. "¿Que fue...?"

Peter vacila por un momento y voltea a ver el suelo bajo sus pies. Marcadas en el denso polvo que cubre todo hay docenas de pisadas que está seguro no pueden pertenecer a ninguno de los dos. Puede ver el desgastado pavimento delineado dentro de cada huella; siguen frescas.

Las pisadas dibujan un anillo alrededor del derretido BMW y se congregan en línea justo frente donde están parados, cinco pares distintos. Uno de los pares se separa del resto y continúa hasta la parte trasera del auto, y Peter aprieta el brazo de Dinamarca cuando ve que las marcas terminan frente al guardafangos.

Hay una gran "x" dibujada en la ceniza del maletero.

"Sabían que estábamos ahí dentro," Peter susurra, apresurado. "Lo supieron todo el tiempo."

Dinamarca asiente secamente. "Tenemos que irnos" Se da la vuelta y lleva a Peter caminando a su lado mientras el mira expectante a un lado de la carretera, buscando. "Pongamos algo de distancia entre nosotros y el auto, luego revisamos el mapa y averiguamos que haremos." Peter tiene que correr para no quedarse atrás. "Sabían que estábamos ahí," balbucea. "¿Porque no nos-?"

"Porque están jugando con nosotros." Dinamarca aprieta la mandíbula y arrastra a Peter hasta la orilla del camino, lejos de los automóviles muertos y cerca del bodega del barranco vacío debajo. "Nos están siguiendo." Sealand abre los ojos con miedo. "¿Nos e-están cazando?" "Si." Peter jura que siente como su corazón colapsa hacia su estómago cuando escucha la brusca respuesta del hombre. Se aferra al abrigo de Dinamarca y camina lo más cerca que puede sin atravesarse en su camino, trotando a su lado cuando llegan a la misma zona boscosa que los había llevado hasta ahí.

"¿Qué hacemos?"

Se deslizan dentro de una trinchera, poco profunda y llena de hojas muertas, cerca del otro extremo. "Mantenemos la delantera. Sigue avanzando." Se alzan por encima del agujero y corren en zigzag por lo denso del bosque. Dinamarca empieza a decir algo pero es interrumpido por el estruendo de los arboles partiéndose y las hojas crujiendo detrás de ellos, el suelo del bosque se abre y ambos se desploman sobre la tierra al fondo de una grieta profunda, llena de polvo. Peter grita y cae torcido, aterrizando sobre su tobillo izquierdo con todo su peso, gritando por el dolor incandescente que atravesó su pierna entera, azotando el terroso fondo al mismo tiempo que Dinamarca aterriza de espalda a su lado, resoplando detrás de la máscara cuando el aire fue expulsado de sus pulmones. Peter se da la vuelta, temblando, y guiña los ojos para ver la abertura por donde cayeron entre todo el polvo y ceniza revoloteando alrededor. Dinamarca tose y lucha por hacer funcionar sus pulmones de nuevo.

En la superficie, truena una rama.

Dinamarca se sacude y arrastrándose, se siente frente a Sealand, con la mira del rifle puesta sobre la abertura, donde las pisadas se acercan lenta y cuidadosamente, mucho más lentas que los desenfrenados latidos del corazón de Peter. "Escúchame," La respiración de Dinamarca suena como un silbido. "Tenemos dos disparos. Usare uno en él, pero si hay más de uno..."

Peter ahoga un sollozo y se aferra al abrigo de Dinamarca. "Por favor," susurra. "Por favor, por favor, por favor…"

Dinamarca se tuerce lo suficiente para abrazarlo fuertemente. "No dejaré que te hagan daño."

El ruido de hojas crujiendo se detiene y una sombra cae sobre ellos.

Dinamarca gira de nuevo y la culata del rifle produce un clac al golpear su hombro, la pistola arriba hace el mismo sonido cuando la silueta iluminada apunta contra ellos también. Por un momento nadie hace nada y lo único que Peter puede oír es la agitada respiración de Dinamarca.

"¿Quiénes son ustedes?" El extraño les pregunta. Su voz tiene un acento pero Peter sabe inmediatamente que no es alemán. El hombre sacude la pistola cuando no contestan. "¡Hablen!"

"¡Tu primero, imbécil!" Dinamarca grita de regreso.

La figura retrocede un instante y masculla algo ininteligible. "No puedo creerlo…" Baja la pistola y se inclina hacia el agujero. "Hey, ¿Cuál es la diferencia entre los alemanes y los mosquitos?"

Dinamarca casi suelta el rifle.

El extraño se inclina más, inquisitivo. "Bueno pues, ¿Conoces la respuesta o no?"

"Los mosquitos solo molestan en el verano…" Dinamarca se tambalea hasta estar de pie y se arranca la máscara. "No me jodas… ¿Jan, eres tú?"

"Espera, deja te saco de ahí." Retrocede fuera de vista de nuevo.

Dinamarca parpadea rápidamente. "No puedo creer…" Ríe. Se arrodilla frente a Peter y desliza el rifle sobre su hombro. "¿Estás bien?"

"No." Peter gime, sosteniendo su tobillo. "Aterricé mal."

"¿Crees que puedes pararte, por lo menos?"

Peter sacude la cabeza.

Dinamarca chasquea. "Esa bien, acércate y sube a mis hombros." Con eso le da la espalda para que pueda trepar. "Te voy a levantar para que él pueda sacarte."

"¿Quién es él?" Peter logra trepar poco a poco hasta estar sentado en los hombros del otro.

Dinamarca vuelve a ponerse de pie, lenta y cuidadosamente, y se sostiene del borde para mantenerse estable.

"No. ¿Es como nosotros?"

"Si, es como nosotros. Y es uno de mis mejores amigos." Dinamarca levanta la vista cuando les cae una lluvia de tierra encima cuando Jan regresa al borde. "Oye, está lastimado, ten cuidado cuando lo subas, ¿si?"

Peter se agarra más fuerte al cuello de Dinamarca.

"Está bien." Dice, dándole una palmada a su mano. "Es un amigo."

Jan se estira y toma a Peter por las axilas, levantando lo con gentileza de los hombros de Dinamarca y acercándolo a la orilla del hoyo. Lo deja sentado a cierta distancia del hoyo y se acuchillar para examinarlo. Como la primera vez que vio a Dinamarca, la cabeza del hombre está envuelta en una tela sucia, con lentes para esquiar cubriendo sus ojos, ninguna seña reconocible al descubierto.

"¿Todo bien?" pregunta con voz rasposa. Su voz es profunda, como la de Suecia, pero mucho más gentil de lo que esperaba. Solo puede asentir en respuesta.

"¡Hey! ¡Sigo dentro de tu estúpido hoyo!". Grita Dinamarca y Jan se ríe detrás de su máscara.

Se levanta del suelo y vuelve al borde de la trampa. "Si, si, aguanta." Se inclina y extiende sus manos, las cuales Dinamarca toma, y lo saca de ahí, de forma considerablemente menos suave que fue con Peter, arrastrando al polvoriento danés sobre su abdomen hasta dejarlo a un lado de Peter. Mientras Dinamarca está ocupado desempolvándose, Jan remueve la tela que lo cubre, revelando una mugrosa y desaliñada cabellera castaña y un par de ojos verdes oliva mirándolos entretenido. Sostiene una mano frente a Den para ayudarlo a levantarse. "Veo que La Calamidad no te ha hecho más listo."

Dinamarca revela sus dientes en una amplia sonrisa y toma la mano que le extienden, tirando de ella para levantarse y jalando al otro hombre en un entusiasmado abrazo. "¡Holanda, estúpido idiota! ¿Dónde te habías escondido?"

Holanda refleja el gesto con similar entusiasmo a su delgado amigo y lo suelta con un empujón, golpeando su hombro con una mano. "He estado aquí por un tiempo." Se voltea a mirar a Sealand. "¿Tienes un niño?"

"No, no es mío." Dinamarca camina detrás de Holanda y se arrodilla a un lado de Peter. "Este es Sealand. Peter Kirkland." Le indica a Sealand que se siente bien y comienza a desabrochar su bota.

"¿Es de Arthur?"

"Algo así." Gentilmente le quita la bota y sostiene su pie con cuidado, enrollando su pantalón para inspeccionar la hinchazón en su tobillo. "Berwald ha estado cuidándolo. Es mi sobrino." Hace una pausa y suspira. "Bien hecho, imbécil, tu estúpido hoyo le provocó un esguince."

Sealand se muerde el labio. La piel casi blanca de su tobillo ya se está coloreando de púrpura y amarillo, un dolor entumecido estaba naciendo en su pie. "Estoy bien," dice suavemente. "N-no me duele."

Holanda frunce el ceño. "En primer lugar" dice, señalando a Peter. "Si te duele. Segundo." Continúa, volteando a ver a exasperadamente a Dinamarca. "Esto tu culpa por haber sido tan estúpido como para no ver algo tan obvio como esa trampa." Se arrodilla junto a Dinamarca y le echa un vistazo al pie de Peter. "Cuando crezcas, no seas como él." Murmura y señala a Dinamarca con la cabeza. "Vive con la cabeza metida por el-"

"¡Hey!"

Holanda le sonríe con suficiencia. "Déjame adivinar… ¿Te quedaste con él?"

"No…" Peter le lanza una mirada de confusión desesperada a Dinamarca, buscando respuestas que parece que no llegarán. No se comportan como si fueran amigos. "Estamos intentando encontrar a todos los demás."

Dinamarca asiente. "Corre el rumor en algunos bunkers que hay un tipo llevando gente en botes fuera de Polonia. Pienso que podría ser Félix."

"¿Dónde vas que necesitas un bote?"

"Suecia."

"Lo imaginaba." Holanda exhala y se pone de pie. "Vamos, vengan conmigo. Te vendaré ese pie." Le da un vistazo a Dinamarca. "Y tú necesitas un corte de cabello."

Dinamarca voltea los ojos y carga a Peter sobre su espalda. "Tú me lo dices a mí. Creo que es la primera vez que te veo y no puedo ver tu frente. Te ves como un adicto mugroso y peludo. Pareces el peor estereotipo del mundo."

Ambos empiezan a caminar. "Al menos mi cabello puede cubrir mi frente." Holanda se cuelga la mochila del hombro y les hace señas para que lo sigan. "Tu cráneo es tan enorme que tu cabello se dio por vencido. Solo sale disparado de todos lados. Casi me deja ciego cuando le dio la luz de frente."

Un breve silencio pasa.

Dinamarca se talla los ojos con el dorso de la mano. "Te he extrañado, hombre."

Holanda sonríe y le da un empujoncito. "Yo también."

Peter permanece confundido el resto del camino.

Luego de explicarle el porqué de su apuro, aumentan el ritmo de la caminata y recorren en poco tiempo el entresijo de calles oscuras y callejones que llevan a una escuela primaria en la orilla de la ciudad. Holanda permanece unos metros delante, con la pistola en mano y revisa cada cruce atentamente antes de llamarlos para que se acerquen, mucho más consciente de estar expuestos que Dinamarca, algo que Peter no sabe si agradecer o no cuando se detienen por la centésima vez.

No hablan mucho durante el recorrido, aunque Dinamarca lo intenta. Aunque cada vez, Holanda solo lo detiene con un movimiento de la mano y le pide que guarde silencio. Tiene que repetirlo varias veces, pero eventualmente Dinamarca entiende y deja de hablar, su sonrisa evidente aun detrás del respirador.

"Oye." Murmura Peter cuando se detienen para que Jan pueda revisar la intersección. "¿No se supone que este tipo es tu amigo?"

Dinamarca echa su cabeza para atrás lo suficiente como para verlo. "Si lo es. Es mi mejor amigo después de Noruega y el resto."

"¿Entonces porque es tan cruel contigo?"

Dinamarca se ríe suavemente. "No está siendo cruel. Es amistad de hombres, o algo así. Como cuando Berwald y yo nos peleamos. Solo significa que nos conocemos lo suficiente como para bromear así."

"Oh." Pausa. "Entonces me alegro de que lo encontráramos."

Dinamarca asiente con fervor. "Yo también. Estoy muy, muy feliz." Voltea hacia el frente y se acomoda a Peter más arriba en sobre su espalda. "No me he sentido tan feliz desde que te encontré a ti." Se endereza cuando Holanda les hace una señal y trota hasta donde se encuentra él.

El resto del viaje lo pasan en silencio.

Cuando llegan al patio escolar, Holanda levanta el extremo roto de una cerca de un parche de tierra cerca de los restos destrozados de un columpio, y quita la ceniza que cubre la pesada palanca metálica que protude del suelo. Comienza a girarla, la vieja palanca rechina, y luego de un momento la levanta para revelar un túnel subterráneo.

"Lo encontré por accidente." Dice Holanda. "Entren."

Dinamarca afirma y le pasa a Peter cuidadosamente para poder bajar por la escalera vertical, y comienza a descender los primeros peldaños. Cuando hay suficiente espacio, Jan baja a Peter, dándole tiempo para que se agarrara y bajara la escalera con un solo pie, Dinamarca manteniendo una mano sobre su cintura y alentándolo a seguir. El estrecho túnel se torna completamente negro cuando Holanda se reúne con ellos en la escalera y cierra la entrada, pero la luz natural es pronto remplazada por el brillo de una linterna y Dinamarca no tiene ningún problema guiándolos al fondo. Cuando puede pisar tierra de nuevo, jala a Peter hasta sus brazos y lo lleva al borde de un colchón inflable, dejando que se siente y bajando el rifle y el equipo a un lado de la cama, retirando una vez más la bota de Peter.

"Bastardo con suerte, ¿Cómo carajos encontraste un refugio?" Pregunta cuando Holanda se deja caer a l suelo y prende una lámpara de baterías. El espacio no es ni la mitad de amplio que los bunkers comunitarios, pero hay suficiente espacio para ellos tres y sus pertenencias. Las paredes están forradas de periódicos quemados, apenas legibles bajo la tenue luz, y hay varias palas pesadas colgadas sobre la cama a lado de una caja metálica de primeros auxilios.

"Como dije; fue un accidente Tropecé con la palanca cuando iba a investigar la escuela." Tira su bolsa cerca de un montón de estantes de madera apilados y comienza a hurgar el interior de algunas cajas. "Es pequeño, pero hay suficiente agua y comida para durar un buen rato." Saca algo de los estantes y sacude el polvo de una toalla blanca. "He estado aquí por un año, creo."

Le pasa la toalla a Dinamarca y abre el kit de primeros auxilios con un clic, lanzándole un paquete de hielo instantáneo. "Envuélvelo con la toalla y ponlo en su tobillo. Para bajar la inflamación. ¿Cuándo fue la última vez que comieron algo?"

Su mirada vacila entre Dinamarca y la comida en los estantes. "Olvídenlo. Fue una pregunta estúpida. Les haré algo de sopa. Si pueden comerlo si regresarlo, les puedo dar algo más sólido."

Dinamarca envuelve el paquete de hielo y lo deja descansar sobre el tobillo de Peter, poniendo su mano sobre su hombro como un gesto tranquilizante cuando el niño hace una mueca. "¿Mejor?"

Peter sacude la cabeza. "No mucho."

Holanda se sienta a su lado y le ofrece una tacita de lata lleno de agua. "No te va a arreglar enseguida, si eso fue lo que te dijo." Tambien le extiende una taza a Dinamarca. "Bébanlo. Les juro que es mejor que lo que hayan estado tomando hasta ahora."

Peter toma la taza y la sostiene frente a su boca. "Gracias." Toma un sorbo con recelo y sus cejas vuelan sobre su frente. El niño voltea a ver a Holanda, que lo mira entretenido, y sostiene la taza de lata fuertemente. "Está..."

"Limpia." Holanda voltea a ver a Dinamarca. "Tambien tengo café"

El danés se atraganta con el agua. "¿Hablas enserio?"

"Es instantáneo, pero sí." Se levanta y regresa a la mesa de cartas en la esquina de la habitación, donde está la pequeña flama de keroseno, destapando la lata caliente de caldo de carne con vegetales y separándola en dos platos de papel. Le da uno a cada quien. "Podemos tomar café luego. Coman primero," Voltea a ver a Peter. "Especialmente tú. Ningún niño debería verse tan pequeño."

Dinamarca sopla sobre la sopa y toma un largo trago del caldo. "¡Ahh, mierda!" Exhala placenteramente. "Olvidé lo buena que era la sopa caliente."

"Come cuanto quieras." Holanda se sienta derecho. "Tengo que terminar mi ronda en la superficie, así que debería estar de vuelta en una hora. Coman lo que quieran." Señala el colchón con la cabeza. "Solo tengo esa cama, pero es suficientemente grande para compartir. Si se sienten cansados, pueden usarla."

"¿Vas a volver afuera?" Peter lo ojea curiosamente por encima de su plato de comida. "¿No es muy peligroso?"

"¿Hn?"

"Había gente rastreándonos." Explica. "Por eso estamos corriendo cuando caímos en el hoyo."

"Estaré bien. La gente que los seguía seguramente eran del pueblo." Se envuelve la cabeza con el trapo de nuevo. "Puedo arreglármelas."

"¿Estás seguro?" Dinamarca deja su bol en el suelo e intenta ponerse de pie. "Tal vez debería ir contigo."

La mano de Peter sale disparada hacia Dinamarca y antes de darse cuenta, está cerrada alrededor del abrigo del hombre. "Por favor no salgas." Susurra. "¿Y si siguen afuera?"

Dinamarca intercambia una mirada ansiosa con Holanda, quien asiente. "Quédate con el niño" Dice. "No voy lejos. Deberían limpiarse mientras. Hay agua reciclada y jabón hasta abajo del estante. Tambien hay rastrillo y unas tijeras." Se pone los lentes y equipa una linterna en su cinturón mientras trepa las escaleras. "Regreso pronto."

"¡Ten cuidado!" Dice Dinamarca. Sobre sus cabezas, la manija de la puerta rechina y deja pasar la luz brevemente antes que el pesado ruido de su cerrada los deja sumidos en la luz amarilla de la bombilla.

Siguen el consejo de Holanda mientras está lejos. Dinamarca llena un molde de aluminio con agua y lo calienta en la estufa hasta que está a una temperatura agradable y comienza a lavar la cara de Peter con un paño limpio, frotando el jabón en su cabello y enjuagándolo luego de quitarle la camisa. Con el aún cabello mojado, Dinamarca lo recorta hasta que está como antes, destapando sus ojos, y envuelve su cabeza en una toalla cuando termina. Su ropa sigue sucia, pero sin la cubierta de ceniza y polvo que llevó por meses sobre la piel, Peter se siente ligero, alivianado por el olor del jabón y el agua.

Peter se reclina y mira a Dinamarca curiosamente mientras lava su propia cara y extiende una capa de jabón espumoso sobre la parte baja de su cara, rasurando su apenas barba en su cuello y barbilla. Cuando termina la mitad, voltea a ver a Peter y sonríe.

"¿Quieres aprender?"

Peter asiente y se arrima al borde del colchón. "Suecia nunca me enseñó."

Dinamarca se quita la toalla de la cabeza y la extiende sobre los hombros de Peter, inclinando su cabeza y mojando su barbilla. "Bueno, da la casualidad que fui yo el que le enseñó cómo rasurarse, así que estás aprendiendo del maestro." Frota sus manos, creando burbujas jabonosas, y enjabona la barbilla de Peter. Luego le extiende el rastrillo para que pueda tomarlo. "¿Alguna vez viste cómo lo hacía?"

"No realmente." Toma el rastrillo y se asoma para ver su reflejo en el espejo roto que Dinamarca puso en la mesa enfrente. "A veces veía cómo Arthur se rasuraba entre las cejas pero eso no es lo mismo."

Dinamarca ríe. "No, es verdad... okey, asi es como se hace..."

El resto del tiempo lo pasan frente al espejo, mientras Dinamarca intenta enseñarle los detalles de una buena rasurada a Peter. Se corta un par de veces antes de lograrlo, y para cuando Holanda regresa, la piel le da comezón por el jabón seco y está seguro que la cuchilla le dejó rozaduras en el cuello. Aún asi, cuando Dinamarca lo arropa luego de vendar su tobillo, siente que se ha rasurado un paso más cerca de ser un adulto, y está seguro que los desgarrillos en su cara son una medalla de hombría. Mientras esta acostado bajo las mantas, el peso de los últimos desvelos alcanzándolo al fin, Peter observa en silencio como Holanda le corta el cabello a Dinamarca y ambos, tenuemente iluminados por la luz, hablan en murmuros acerca de las cosas que han pasado; Dinamarca pregunta acerca de los otros paises y Holanda le responde con tanta honestidad que Peter casi no lo puede soportar.

No puede evitar notarlo, que cuando están hablando Dinamarca nunca suelta el borde de la camisa de Holanda, y cuando eventualmente los dos se acuestan a un lado de Peter, el finge estar dormido y solo los escucha hablar el uno con el otro. Dinamarca se acomoda en el centro y voltea hacia Holanda, acurrucándose contra su pecho con los brazos del hombre alrededor de su cintura, y le dice en una voz que apenas es un susurro como había estado aterrorizado de que estuviera muerto. Holanda lo escucha, paciente y silencioso, y cuando Dinamarca termina de balbucear todos sus miedos, su mano lleva su cabello recién cortado hacia atrás y besa su frente. Sealand no alcanza a distinguir lo que responde, pero puede sentir como la mano de Holanda se mueve sobre la espalda de Dinamarca, haciendo círculos amplios, reconfortantes. Es la manera en que se tratan cuando las luces no están encendidas, con dulzura, que le recuerda a Peter de Berwald y Tino, y siente una punzada en el estómago al pensarlo.

Luego de un tiempo, los murmuros se detienen y Dinamarca se da la vuelta para envolver a Peter con sus brazos, jalándolo cerca de si y dejando escapar un suspiro que solo un hombre cansado de veras puede hacer. Holanda aún agarra a Dinamarca por la cintura, pero por su respiración lenta y profunda, es obvio que está dormido. Peter se queda quieto, pero gira su cabeza levemente para poder ver a Dinamarca.

"¿Dinamarca?" Murmura.

"¿Hm?"

"¿No nos vamos a quedar aquí, o si?"

Dinamarca parpadea adormilado y observa a Peter con ojos nublados. "¿Qué?"

"Que… ¿Aún seguimos buscando a los demás, no?" Peter mira hacia abajo. "¿No nos vamos a quedar aquí solo porque encontramos a Holanda, si?"

Dinamarca cierra los ojos y sonríe. "Claro que no. Todavía tenemos mucho camino que recorrer." Bosteza y se acomoda más cerca de Jan. "Le pregunto mañana si viene con nosotros."

Peter asiente. "Okey," Pausa. "¿Dinamarca?"

"¿Hm?"

"Me alegra que encontraras a tu amigo."

Dinamarca lo mira con ojos entreabiertos y vuelve a sonreír, alborotando el cabello de Peter. "Gracias, niño. A mi tambien me alegra."

Dinamarca baja su mano y Peter se da la vuelta, respirando hondo y dejando que sus ojos se cierren. Está bien. De verdad. No le gusta la actitud hosca de Holanda, pero si le agradece la comida y el refugio y la comodidad que les dio. El agua es fresca, la comida sabe bien, el jabón huele bien en su piel, pero eso no es lo que le hace sentirse seguro. Él pudo haber seguido sin bañarse y ya se acostumbró a no tener mucho de comer.

Solo se siente feliz de que Dinamarca por fin tenga alguien que le diga que todo va a ir bien.