Peter duerme como si las sábanas lo hubieran pegado a la cama.
No logra decidir si fue la seguridad que sentía lo que lo dejó noqueado tan a gusto, o simplemente el hecho de que el refugio se encuentra en perpetua oscuridad, aún con la lamparilla encendida en la esquina de la habitación. Tal vez fuera el silencio real, sin el murmullo constante que los había rodeado donde fueran. Casi despierta en varias ocasiones, pero cada vez el suave colchón y las mantas viejas le recuerdan demasiado a su hogar como para continuar el esfuerzo y regresar con Dinamarca y Holanda al mundo de los vivos-entonces solo se da la vuelta, hundiéndose bajo las cubiertas y el sueño-.
Aun así, llega un punto donde no puede pedirle cinco minutitos más de inactividad a su cerebro; sacudiéndose el sueño se sienta contra la pared y ahogando un bostezo, mira con ojos adormilados contra la lampara en la mesa, la sombra de Dinamarca, que esta sentado dándole la espalda al otro lado del cuarto. Su mirada permanece clavada, su cabeza apoyada en su mano mientras la otra permanece extendida, con algo entre los dedos. El sujetador de pelo de Noruega siendo girado con gentileza y sus labios murmuran un soliloquio que claramente no pertenece en los oídos de Peter. De todos modos, no lo alcanza a oír desde la cama. Ahí permanece, observando en silencio, intentando pasar desapercibido todavía. Dinamarca tiene los ojos entrecerrados, reflejando el brillo opaco de la lámpara mientras examina el sujetador, dándole vueltas entre sus dedos y aplanando la almohadilla de su pulgar contra la cruz del centro. Una tos repentina interrumpe su conversación fantasma, y cuando pasa parece haber decidido quedarse callado, prefiriendo mirar la horquilla.
Parece perdido.
Peter carraspea para sacar a Dinamarca de su estupor. Inmediatamente se rompe el hechizo y voltea, sonriendo brillantemente como por automático. Se endereza en la silla para verlo a la cara, guardando la horquilla hasta que Peter lo detiene, extendiendo su brazo hacia él con la mano abierta.
"¿Me dejas ver?", pregunta.
Dinamarca parpadea una vez. Pero accede y lo deposita en su mano, con más cuidado del que Peter lo ha visto poner en algo en todo el tiempo que lo ha conocido. Junta ambas manos para sostenerlo cerca. La horquilla se siente pesada; grave por ningún motivo que sea visible.
"De verdad lo extrañas, ¿no?"
Dinamarca se talla el rostro, clavando el codo en la mesa cuando la palma de su mano termina cubriéndole la boca. Luego de un momento exhala por la nariz y asiente.
Peter se muerde el labio reflexivamente y baja la mirada al pequeño adorno. "¿Estabas… hablando con él?"
Una risa profunda se escapa de su pecho; y el vuelve a suspirar, cerrando los ojos. "Es ridículo. Lo sé"
"No-" Peter se detiene un momento. "No realmente. Digo, si te hace sentir mejor, entonces no es tan raro."
"Tal vez." Abriendo su buen ojo, sonríe. "O tal vez solo estoy enloqueciendo."
"Tambien puede ser eso." Peter se estira para regresarle la horquilla. Luego de reacomodarse, cubre sus piernas con las mantas y mira a Dinamarca. La apariencia perdida de antes había reaparecido. "Estoy muy seguro de que él también te extraña."
Dinamarca le da una última vuelta a la horquilla antes de guardarla. "No creo," dice y se ríe. "Estará muy ocupado cuidando a todos como para preocuparse por mí. De seguro metió a fuerza a todos en una cueva en las montañas y se la pasa molestando a Suecia sobre no haber traído suficiente leña, o peleando con Finlandia para que deje de jugar con sus armas y salga a buscar comida. No tiene tiempo para extrañarme."
Peter no puede evitar sonreír. Aunque solo fuera imaginaria, la imagen mental es divertida. "¿Y Islandia?"
La sonrisa de Dinamarca desaparece.
"¿Qué sucede?"
Mordiéndose el labio, Dinamarca contesta. "Honestamente, Islandia es el único que realmente me preocupa. Está completamente aislado del resto, asi que a menos que estuviera con Noruega cuando pasó, o que algún bote lo hubiera sacado de ahí…" Peter nota como su mente regresa a pensamientos oscuros y se arrepiente de siquiera haberlo mencionado.
"Bueno, si- si no está con el resto estoy seguro de que el podría cuidarse solo." Peter asiente severamente. "Apuesto a que está bien."
Dinamarca responde con una media sonrisa. "Si." Pasa una mano por su cabello y suspira. "Supongo que solo estoy extra preocupado porque siempre me he sentido responsable por él. Soy algo sobreprotector a veces."
"¿Con Islandia?"
"Si. Digo. Islandia es para mi y Noruega lo que tú eres para Suecia y Finlandia. Aunque no es realmente hijo nuestro, o algo, a veces siento que podría serlo." Se recuesta contra la pared y sus hombros encogidos lo hacen ver imposiblemente delgado. "Realmente, ayudé a criarlo y lo vi crecer. Sería extraño que no me sintiera así. Y siempre ha sido un niño enfermizo. Aunque viviendo donde lo hace, cosas como grandes nubes de ceniza no son extrañas para él, entonces…. Entonces no lo sé. " Se restriega con fuerza el rostro, y se para en seco, enderezándose repentinamente en la silla. "Vamos, hablemos de otra cosa. ¿Tienes hambre?"
Sealand parpadea, algo aturdido con el cambio brusco de la conversación. "Ah... un poco."
"Deja te preparo algo." La silla rechina contra el suelo cuando se levanta para ir a la repisa, y comienza a buscar algo en los gabinetes. "¿Cómo sientes el tobillo?"
"Bien." Peter mueve la manta de sus piernas para cubrir su cabeza y hombros, cruzando las piernas mientras Dinamarca saca dos sobres blancos de empaquetado de una caja. "¿A dónde fue Holanda?"
"Salió a buscar provisiones. Pensé en acompañarlo, pero no quise dejarte despertar solo." Muestra sus dientes en una sonrisa antes de usarlos para abrir los sobres de comida. "Dormiste por mucho tiempo. Debes de haber estado cansado."
"Gracias, Capitán Obvio," Replica sarcástico y pone los ojos en blanco. "Fue mucho mas cómodo que la cajuela de una carcacha."
Dinamarca vacía los sobres en un plato y del interior caen una especie de copos blancos, translucidos, que se acomodan en el fondo sin causar sonido; luego mezcla todo con media botella de agua y lo deja calentándose. "Créeme, lo entiendo," dice riendo y se acerca para sentarse junto a Peter. Le pasa el resto del agua. "Casi quiero quedarme aquí para siempre."
Peter aprieta la botella con mas fuerza. "Pero dijiste que no nos íbamos a quedar. Que íbamos a buscar a todos."
La ceja de Dinamarca se alza sobre su propio vaso cuando mira a Peter de reojo. "Dije casi, niño." Sacude su mano sobre la cabeza de Sealand, revolviendo su maraña de cabello. "Nos quedamos hasta que se cure tu tobillo y luego seguimos."
"¿Jan va a venir con nosotros?"
"No lo sé aún. Dijo que lo pensaría."
Peter le da un sorbo al agua. "¿No dijo que sí?"
"¿Tú te irías si tuvieras todo esto?"
"Supongo que no, pero…" Frunciendo el ceño continúa. "¿No quiere acaso encontrar a su familia?"
Dinamarca truena la boca y deja su vaso en el suelo. "No creo que tenga ninguna familia que encontrar, Peter. Bélgica es la única que considera familia y dice que murió durante la segunda llamarada."
"Oh."
"No lo menciones cuando este cerca. Creo que aún no sabe cómo lidiar con ello."
"Bueno"
El vaso que dejó en el suelo esta lleno de algo oscuro cuando se lo pasa a Peter. "Es café. ¿Quieres probar un poco?"
Peter arruga la nariz. "Ni loco. El café sabe horrible."
"¿Seguro?" Dice, agitando un poco el líquido. "Es bastante bueno para ser instantáneo."
"Seguro le pusiste demasiada azúcar."
"Yo solo tomo café negro."
"Mentiras."
"Es verdad. Además, no es como si hubiera azúcar que ponerle."
"Se que si tuvieras le pondrías leche y azúcar."
"¿Por qué creerías algo así?"
"Porque tomas tu café como niña."
Dinamarca se atraganta con el café. "¿¡Qué?!"
"No lo sé." Alzando los hombros, sonríe. "Es lo que dijo Jan en la mañana, antes de que te despertaras."
Indignación colorea el rostro del danés, pisoteando el suelo del refugio de camino a la mesa; abandonando su café en alguna parte. "Maldito, se cree la gran cosa." Inclinándose sobre la sartén revuelve el contenido. "Si hay alguien aquí que toma como niña es ese capullo. Está inventando rumores como venganza por que le conté a todo mundo sobre la vez que se cayó del bote cuando venía a visitarme."
"Me contó sobre eso tambien. Dijo que se cayó porque se mató de risa luego de que vomitaras dentro de la hielera."
Dinamarca se endereza como rama. "¡Eso nunca pasó!" Pisotea de regreso con Peter y empuja la sartén frente a él. "¡Ahora come!"
Peter toma la sartén, riéndose. "Lo que usted mande, madame." Mientras Dinamarca está ocupado balbuceando indignadamente Sealand examina la pasta amalgamada que cubre la sartén, agitándola curiosamente con la cuchara. "¿Qué es esto?"
"Puré de papa instantáneo," Dinamarca bufa, recuperando su taza de café para terminarla. "Voy a matar a Jan cuando regrese."
Peter se ríe de nuevo y ataca su desayuno.
Los dos pasan el tiempo hasta el regreso de Holanda jugando en el cuaderno de Sealand. Dinamarca pesca un lápiz de una de las cajas y con Peter en su regazo se acomoda en la cama, recargado en la pared, jugando ronda tras ronda de Gato, y Ahorcado. Peter lo acusa de hacer trampa cada vez que usa una palabra en danés. Eventualmente el juego se transforma en Dinamarca intentando enseñar a Peter a maldecir en danés; Peter termina frustrándose cuando su lengua no puede producir los sonidos correctos, aun después que Mathias anotara las palabras y como se pronunciaban letra por letra. Después de su décimo intento contra 'kælling' Peter resuelve su problema cerrando de manotazo el cuaderno y tirándolo al suelo.
"¡Tu idioma es estúpido!" Se queja. "¡Ni siquiera tiene sentido!"
"¡No es estúpido!" Reclama Dinamarca mientras limpia los trastes con un trapo y los guarda. "Es… exclusivo." Está a punto de hacer un argumento brillante a su favor cuando la compuerta en el techo se abre y por ella baja Holanda un momento después.
Se desliza bajando la escalera, su cabeza cubierta con los trapos de antes; su abrigo está embarrado de grasa negra y húmeda, acumulándose en los dobleces de la tela y penetrando la prenda mojada. Desenvuelve el trapo de su frente y lo avienta sobre la espalda de la silla, sacudiéndose el cabello con una mueca en la cara.
"La lluvia." Dice sencillamente. "No recomiendo que salgan ahora."
Dinamarca chifla y le avienta una toalla. "Ya tiene un rato desde la última vez que llueve. ¿Qué tan mal está?"
Holanda atrapa la toalla e inmediatamente se seca el rostro, eliminando cualquier rastro persistente de agua. "Cualquier planta que pudo haber crecido ya no lo hará. Aunque ya no es tan corrosiva. Ya no atraviesa autos, por lo menos." La toalla que solía ser un gris claro se despega de su rostro completamente negra. Haciéndola bola, la lanza a una cubeta llena de agua reciclada. "¿Cómo te sientes, niño?" Cabecea vagamente en dirección a Sealand, desmoronándose sobre la silla más cercana. "¿Tu tobillo mejoró?"
"Está bien." Irguiéndose continua. "¿Qué hay con la lluvia?"
"¿No sabes?"
"No."
"Hm." Holanda tiene un palillo entre los dientes, mordisqueándolo mientras desamarra sus botas. "Es una pesadilla, la lluvia. Pasas demasiado tiempo en ella, te quema. La atmosfera se convirtió en un desastre químico después de que el mundo explotara. Es asqueroso, el aire; tóxico. Sucio." Las botas salen de sus pies y Holanda exhala largamente, deslizándose hasta estar recostado sobre la silla. El palillo en su boca se mueve de un lado a otro. "¿La verdad? Podría ser peor."
Dinamarca se ríe. "¿En serio tienes que hacer eso?" Se burla, poniendo el plato de puré sobrante frente a Holanda; luego se acomoda a un lado de Peter, cubriendo sus piernas con la cobija.
Holanda lo mira como si hubiera insultado a su madre. "Vete al carajo."
Dinamarca se inclina hacia Peter. "Y la niña soy yo," murmura lo suficientemente fuerte para que Holanda escuche.
"Ya párale, ¿oíste?" Holanda escupe el palillo, acercando el plato de puré para comer. Vagamente se escucha como masculla algo sobre Dinamarca, algo sobre como Dinamarca es un maldito bebe llorón, entre otras cosas.
Peter mira a Dinamarca, confundido. "No entendí nada de lo que acaba de pasar."
"La niñita de allá quiere un cigarrillo. Pero como no hay se la pasa mordiendo ese palillo para ocuparse la boca con algo." Dice, mofándose. "No aguanta como hombre."
Jan tira dagas con los ojos. "Sigue hablando y te voy a ocupar la boca con otra cosa."
Los dos hombres se carcajean al ver la expresión horrorizada de Peter.
Holanda escarba los restos de papa del fondo del plato y lo arroja al centro de la mesa, doblando su cuello para liberar la tensión, y hace muecas cuando no lo puede tronar. "No encontré nada útil hoy. Tuve que regresar temprano por la lluvia." Deja caer su cabeza hacia delante. "Ya casi no hay recursos por aquí, en los alrededores."
Dinamarca cubre una tos con la mano y asiente. "¿Ya decidiste si vienes con nosotros?"
Encogiéndose de hombros. "Sigo pensando."
"Anda, ven con nosotros. Será como los viejos tiempos."
"Excepto por toda esa situación de 'gente intentando matarnos' por todas partes."
"Excepto por eso."
Holanda se tira sobre la mesa, exhalando ruidosamente, y mira a Dinamarca con severidad. "¿Qué es lo que crees que vas a encontrar allá exactamente?"
"A nuestros amigos, si todo sale de acuerdo con el plan."
"Si te das cuenta que toda esa zona está inundada, ¿no?"
"No toda."
"¿Cómo lo sabes?"
"Solo lo sé."
Vuelve a exhalar. "Eres incluso más estúpido que antes, ¿te das cuenta?"
Dinamarca sonríe, retándolo con la mirada. "No es lo mismo ser estúpido que ser optimista, cretino."
"Cuando se trata de ti, lo es." Holanda se pone de pie, desabotonándose la camisa y se la avienta a Dinamarca; le da directo en la cara haciéndolo chillar de sorpresa.
"¿Por qué hiciste eso, cabrón?"
Holanda se cruza de brazos. "¿Porqué no pudiste atraparla?" Mientras Dinamarca intenta balbucear una explicación satisfactoria Holanda cruza el cuarto, parándose al pie de la cama y toma a Dinamarca por la barbilla, inclinando su cabeza para verlo directo a los ojos. "Carajo, pensaba que estaba imaginando cosas. Estás ciego, ¿no es asi?"
Dinamarca avienta la mano de su cara. "No, no lo estoy." Desafiando la mirada incrédula de Holanda, lo mira con el ceño fruncido. "Digo, no por completo. Solo un poquito."
La mano que sacude Holanda del lado izquierdo de Den cuenta otra historia. "¿Ves esto?" Lo intenta del otro lado. "¿Y esto?"
Dinamarca da un manotazo. "Si, si lo veo. Parale."
Holanda da media sonrisa, parándose derecho. "Desafortunado. Si me hubieras dicho que ya no tenias ojos ni con que ver los hubiera acompañado. No puedes cuidar a un niño al que no puedes ver, ¿o sí?" Se encoge de hombros. "Pero veo que tu puedes manejarlo solo. No me necesitas."
Peter inmediatamente nota el dolor en la expresión que hace Dinamarca. "Espera," dice, rogándole de rodillas, con cuidado de no molestar su tobillo, a Holanda, tomándolo por el borde de su camiseta. "Por favor, ven con nosotros. Tenías razón antes- es un necio. Y si se está quedando ciego." Dinamarca bufa indignado. " Necesitamos tu ayuda si queremos llegar a Polonia, especialmente ahora que hay personas cazándonos. Podemos cuidarnos entre los tres, y luego, cuando encontremos a los demás, te puedes quedar con nosotros." Peter ahoga todo su orgullo y pone su mejor carita de niño triste. "Por favor, ven con nosotros Holanda."
Él solo cruza los brazos y se recarga en la pared, mirándolos con una expresión aburrida más que nada; luego señala a Dinamarca. "Entonces si te estas quedando ciego."
Rechinando los dientes, masculla. "Si"
Sin dejar de mirarlo, Holanda avienta la lata de café hacia la izquierda de donde esta Dinamarca. Cae en algún lado del cuarto y rueda hasta detenerse. "¿Puedes ver donde cayó eso?"
"No."
"¿Y podrías disparar ese rifle tuyo con algún nivel de precisión?"
"Probablemente no."
"Por lo menos puedes correr rápido."
"No por mucho más tiempo."
Jan se levanta, suspirando. "Iré."
"¿Enserio?"
"Enserio."
Mucho más tarde, cuando Holanda se prepara para dormir, Dinamarca choca cinco con Peter tan fuerte que casi se queda sin mano.
