ELSA POV
Capitulo 2: ¿Otra ronda?
No puedo decir que me arrepiento por completo de haber conocido a Anna esa noche, de lo que si estoy arrepentida, es de no haberle pedido tan siquiera su numero. No se exactamente para qué, pero no creo que me lo hubiera negado. Solo Dios sabe las veces que pase con mi auto por la calle en donde se encontraba el bar para ver si podía verla una vez más. Una y otra vez intenté tomar fuerzas para bajarme y buscarla, saber si ella aún seguía ahí, verla una vez más y quizás hablar de una manera más… normal.
Por otro lado, mi sentido común me decía que me olvidara de ella, que solo había sido una pequeña aventura de una noche y ya. Pero había algo que me decía que quizás ella también estaba pensando lo mismo, tal vez yo no solo había sido una más de sus "clientes". Pero eso era ilusionarme de más, ¿qué posibilidades había de que eso pasara?
Me empiezo a desesperar, mi reloj esta cerca de marcar las ocho de la noche, de verdad que necesito volver a verla. Me levanto de mi cama, tomo las llaves de mi auto, ni siquiera me molesto en revisar si voy bien maquillada o si mi cabello luce bien.
—Elsa, ¿por qué la prisa?— la voz de mi madre de distrae.
A veces es algo frustrante tener 20 años y seguir viviendo en casa de tus padres. Creo que esa es una de las desventajas de ser hija única, tus padres no se quieren separar de ti o al menos eso pienso.
—Saldré por un rato— le digo a secas.
—Elsa recuerda que tu padre sigue molesto por haberte ido de la fiesta.
—Solo iré a cenar con unos compañeros de la escuela.
Ella me mira con cierta duda, sabe que no soy muy buena mintiendo pero esa mentirilla blanca me basta como para librarme de ella. Solo necesito salir un par de horas.
()()()()()()()
Me maldigo una y otra vez, de verdad fui una estúpida al creer que la volvería a ver. Solo a mi se me ocurre ir a una bar en lunes, sabía que debía de haber venido hace dos días.
Así que ahí me encuentro, sentada en la barra de ese bar, escuchando música de una banda que ni se quienes son, mirando mi bebida una y otra vez y rechazando todo intento de conquista por parte de los hombres que ahí se encuentran. La verdad no se ni que hago aquí, ella no se ve por ningún lado, tal vez hoy es su día libre, tal vez ni siquiera le importe.
—¿Vas a querer otro trago?— la voz de Flynn me saca de mis pensamientos.
—Creo que no, es mejor que me vaya.
—¿Tan pronto? Pero si la noche apenas esta empezando.
—Pues la mía ya esta acabando
Y justo cuando estaba por pagar la cuenta, tomar mis cosas y salir de ahí derrotada, mis ojos se abrieron cuando la vieron entrar, ella estaba ahí, Anna había llegado. No puedo dejar de verla, al parecer se le había hecho tarde, esto lo pienso ya que luce agitada y algo nerviosa y corre desesperaba saludando a sus compañeros.
"Parece que mi misión no había sido del todo un fracaso", pienso al ver como ella desaparece por detrás del pequeño escenario.
—Supongo que tu noche aún no acaba.
—¡¿Qué?!— de verdad soy tan obvia.
—Tengo que decir que me siento un poco decepcionado, no sabía que te gustaran las chicas, apenas iba a invitarte la siguiente ronda— levanto mis hombros, la verdad no se que decirle— Aunque te tengo una mala noticia, hermosa.
—¿A que te refieres?
—Anna tiene libre los lunes, así que tu "servicio especial" tendrá que esperar.
Sabía que todo esto era demasiado bueno como para ser verdad. Ya solo me queda esperar a que salga y verla una vez más e imaginarme lo que pudo haber sido una noche excelente. ¡Dios soy tan patética!
Es mejor que tome mis cosas y salga de ahí, fui una tonta al venir aquí. Me estoy haciendo ilusiones que no debería y todo por culpa de una noche de cocteles, excitación acumulada y una chica hermosa. Ella solo busca salir adelante, tener una mejor vida y yo solo busco saciar mis más profundos placeres, solo la quiero para otra ronda más.
Por fin salgo de ese lugar, al final mi misión si termino por ser un completo fracaso. En estos momentos solo quiero estar en mi cuarto y ya dejar de pensar en eso. Pero justo cuando planeo encender el auto y largarme de ahí, alguien toca la puerta del copiloto y simplemente no puedo creer de quien se trata. Bajo el vidrio lentamente y una pelirroja con la respiración agitada esta del otro lado.
—Creí que ya no te iba a alcanzar— me dice algo agitada—. Dejaste tu bolso en la barra.
—¿Bolso? Pero si yo nunca uso bolso— le contesto algo nerviosa.
—¿Enserio?— me mira muy sorprendida—. Flynn me dijo que este era tu bolso y que lo habías olvidado. Así que salí corriendo para entregártelo antes de que te fueras.
"Maldito idiota", es lo primero al imaginar la sonrisa de burla que a de tener ese tal Flynn en su rostro.
—Bueno creo que he vuelto a cometer un error— me dice algo apenada y con una leve sonrisa.
—¿Cometes muchos errores?
—No muchos, bueno sí, algunas veces. Soy algo distraída y siempre ando divagando, soñando despierta y ese tipo de cosas. Mis padres dicen que esa es mi carta de presentación aunque yo no la veo como tal pero… ¿Te estoy aburriendo verdad?
Suelto una ligera risa ante su actitud infantil, si divaga mucho, pero eso la hace tierna y adorable. Creo que al final no a sido una mala idea que el barman la haya mandado conmigo.
—¿Vas a algún lado?— le pregunto.
—Oh sí, es decir siempre estoy yendo a alguna parte, como justo en este momento, aunque ahorita este hablando contigo… No quiere decir que eso me molesta al contrario, espera, ¿qué? ¿Yo dije eso? Solo vine a recoger mi cheque de pago y de repente paso esto y…
—Entiendo, entiendo, te pregunto por si quieres que te de un aventón.
—Ah no se, mi departamento esta algo lejos…
—Sube— le ordeno, abriendo la puerta del copiloto—. Es lo menos que puedo hacer por haberme traído mi "bolso"
Ella me sonríe algo tímida, supongo que no esta acostumbrada a que chicas extrañan le den un aventón así como así. Pero no pasan muchos segundos cuando asiente con su cabeza y entra a mi auto. Me indica la dirección en donde se encuentra su departamento, que si esta algo lejos y empiezo a tomar rumbo. Será un largo camino.
()()()()()()()
No entiendo como rayos a pasado esto. Primero me encontraba en el bar, resignada a que solo vería a Anna por unos instantes y ahora; me encuentro en su departamento esperando a que me prepare chocolate caliente. Tengo que admitir que el lugar es bastante acogedor; una pequeña pero decente sala, una cocina con todo lo esencial, un cuarto y un baño.
Estoy más nerviosa que nunca y tampoco ayuda el hecho de que ahora Anna esta vestida con su pijama, yo supongo que se cambio para sentirse más cómoda o porque simplemente es su departamento y ella puede hacer lo que quiera.
—Se que no es la gran cosa este lugar— me dice desde la cocina, que se encuentra a unos pocos pasos de distancia—. Pero tiene lo necesario y no es tan caro.
—Yo moriría por tener algo así— "la verdad"—. Tú eres independiente y yo… Bueno… Intento aparentar que soy independiente.
—No tiene nada de malo vivir con tus padres, al contrario, yo desearía regresar a mi casa pero… — veo que duda por un momento—. En fin, no quiero aburrirte contándote la historia de mi vida.
¿Cuál es tu historia, Anna? Me pregunto por qué se habrá salido de casa de sus padres; ¿Una pelea? ¿Necesidad de salir del nido? ¿La expulsaron de casa? ¿Saben sus padres lo que hace?
—Creo que tenemos un problema— me dice algo apenada—. Olvide comprar chocolate esta semana, pero hay una tienda justo enfrente del edificio si quieres puedo…
—No tienes porque hacerlo— de verdad no tiene por que—. No tienes que pagarme nada, yo me ofrecí a traerte y es todo.
Mis ojos no responden, no dejan de mirarla de pies a cabeza, debería ser ilegal vender esa clase de pijamas; un diminuto short que deja poco a la imaginación y esa blusa de tirantes escotada, ¡esto es una locura! Tengo que dejar de mirarla así o me va a echar a patadas de aquí por acoso sexual.
—Tal vez puedo servirte algo un poco más fuerte. Tengo algunas botellas de licor por aquí— señala un pequeño gabinete en la cocina.
—Wow, esta repleto— digo al observar de que tiene botellas de todos los licores habidos y por haber—. ¿Tú los compraste?
—La ventaja de trabajar en un bar, es que a veces hay mercancía de sobra y pues… ¡Buala!
No puedo evitar reírme ante la burda explicación, es decir, no tengo gas para calentar mi comida pero si alcohol suficiente como para una borrachera de tres días. No creo que este mal aceptarle un trago, después de todo, ni siquiera logre tomarme el que me habían preparado en el bar.
Asiento con la cabeza para indicarle de que no estaría mal tomarme una copa. Ella asiente de igual manera, con una sonrisa enorme en su rostro.
—¿Qué te gustaría que te prepare?
Esas palabras hacen que me estremezca como nunca antes. No puedo evitar recordar que esas fueron las mismas palabras, o parecidas, que ella me había dicho el día que la conocí.
—¿Puedo pedir un "servicio especial"?
No se de donde a salido eso o de donde he sacado el valor para pedirle semejante cosa. Estoy segura de que ahora me sacara a patadas de su departamento, eso o llamara a la policía. Pero si algo me ha enseñado este día, es que todo puede pasar. Anna me mira con cierta sorpresa, pero no esta molesta, ni tampoco parece querer negarse o ignorarme.
—¿Qué te gustaría que te prepare?— Me lo dice con una tranquilidad que en verdad no puedo creerlo, de verdad esta aceptando.
—Whisky en las rocas… por favor.
Ella me sonríe, asiente con su cabeza y me vuelve a dar la espalda para empezar a preparar la sencilla bebida, mejor hubiera elegido algo más complejo. Ella toma su celular y de pronto se empieza a escuchar una música que me resulta algo familiar. ¿Acaso esta chica sabe como ponerme caliente o es que yo soy una pervertida en potencia? Creo que debe ser mitad y mitad.
Anna se da la vuelta, es señal de que mi bebida esta preparada. Mi vista ahora se centra en su escote, intento controlarme y no lanzarme hacía ella. Puedo notar que su cara ahora luce igual de roja que su cabello, creo que no soy la única que esta disfrutando de este momento.
—Aquí tiene su bebida, señorita Elsa— me sorprendo al saber que aún recuerda mi nombre.
—Gracias…— es todo lo que puedo decirle.
—Espero que la disfrutes….
Esto ultimo me dice al oído y de inmediato siento una corriente eléctrica recorrerme por todo el cuerpo. Los movimientos de Anna me enloquecen, sus caderas me hipnotizan, todo en ella me vuelva loca. Aunque hay algo que me llama la atención, mientras yo intento mantener la cordura y como ella me había dicho; "Disfrutar de mi bebida". Pero ella mantiene sus ojos cerrados, ¿acaso no quiere ver lo que pasa?
Una nueva corriente eléctrica recorre mi cuerpo, ahora provocada por el repentino beso de Anna en mi cuello. Ahora es mi turno para cerrar los ojos, ni siquiera noto que mi la canción a terminado. Solo intento disfrutar a Anna… disfrutar de mi pelirroja. Me separo de ella levemente, para así poder mirar su rostro lleno de pecas. Ella por fin abre sus ojos, siento como su reparación esta igual de agitada que la mía. Y como si fuera un acto reflejo, ella me besa. Yo trato de seguir su ritmo, pero Anna esta decidida a llevar el control de la situación, busca mi lengua desesperadamente. Estoy a punto de explotar, quiero más… Exijo más.
Me separo de golpe, ella no entiende lo que pasa. Le doy un gran trago a mi bebida, ya casi no queda nada. Ella no entiende que es lo que esta pasando. Dejo mi vaso en un lugar donde no se pueda caer, aunque la verdad ni me importa. Ahora con mis manos ya libres, la empiezo a acariciar, admirando su perfecta figura. Con mis dedos empiezo a jugar con los tirantes de su blusa, miro que su pecho sube y baja muy rápido, creo que insinúa que es lo que quiero hacer. Ahora es mi turno para llevar la batuta.
De un rápido movimiento, tiro de sus tirantes y sus pechos quedan por fin al descubierto. Son tal y como los recordaba. Escucho un ligero gemido, eso me alienta a seguir, quiero llevar esto hasta sus ultimas consecuencias.
Empiezo a lamer sus pezones, dándole también unas pequeñas mordidas que hacen que Anna suelte ligeros gemidos que hacen volverme todavía más loca. Ella sigue sin hacer nada y la verdad, quiero que siga así. Mientras que con mi boca sigo mordiendo sus pezones, es hora de subir de nivel. Una de mis manos empieza a bajar por su abdomen hasta llegar a su sexo. Vaya que si esta húmeda, quizás un poco más que yo. Comienzo a frotar su clítoris muy despacio y eso provoca que Anna suelte un gran gemido… Mi plan esta dando resultados. Inserto dos de mis dedos en su vagina y los empiezo a mover, haciendo pequeños círculos dentro de ella. Mi boca en sus pezones, mis dedos dentro de ella.
De un momento a otro, la situación cambia drásticamente. Con una maestría excepcional, Anna logra quitarme mi blusa y empieza ahora su dominio. Me maldigo internamente por no haberme puesto un sostén más… ¿Sexy? Pero eso no parece importarle a Anna que rápidamente se desase de el. Y de la misma forma en que yo mordí sus pezones, ella también lo empieza a hacer. Aunque hay una enorme diferencia, ya que empiezo a soltar gemido tras gemido. Yo intento devolverle el favor, insertando lo más que pueda mis dedos dentro de ella. Anna parece entender el mensaje y esta dispuesta a "vengarse". Empiezo a sentir su mano derecha bajar peligrosamente hacía mi parte más intima. Desabrocha mi pantalón y mete su mano bajo ropa interior. Sentir sus dedos jugar con mi clítoris es lo mejor que he sentido en mi vida.
—Ahora es mi turno…— me dice en voz baja. Yo no se que decirle.
De mi boca se escapa el que quizás haya sido el gemido más ruidoso que haya hecho en mi vida al sentir como uno de los dedos de Anna entra en mi vagina. Ella empieza a meterlo y sacarlo tan rápido como puede… Estoy perdiendo esta batalla. Anna decide que ya es tiempo de aumentar esto e inserta otro de sus dedos, digamos que ahora estamos en igualdad de condiciones. Nuestra respiración se sincroniza, nuestros movimientos también, mis dedos no paran de explorar en interior de esa pelirroja, lo mismo que los de ella.
—Estoy por venirme…— le digo con la voz entrecortada.
—Entonces no pares.
Ella acelera el ritmo, mi cuerpo ya no puede más… Y por fin llego. Suelto un grito ahogado, en señal de que he tenido el que quizás haya sido el mejor orgasmo en mucho tiempo. Pero mi trabajo aún no termina. Antes de perder todas mis fuerzas, acelero mi ritmo, meto y saco mis dedos intento imitar lo que Anna había hecho hacía unos segundos. Ella empieza a moverse al ritmo de mis dedos, también quiere lo mismo que yo.
—Vas a hacer que me venga…— es todo lo que me puede decir.
—¡Hazlo!
Y mis deseos son cumplidos, siento como mi mano se humedece más que nunca. Anna había llegado al orgasmo.
Terminamos exhaustas, ella se recarga en mi, aunque mis dedos aún siguen dentro de ella y viceversa. Intento hacer que mi respiración vuelva a la normalidad, pero me es imposible.
—Espero que te haya gustado tu bebida…
—¿Qué?... Ah sí, la disfrute bastante— le digo soltando una pequeña risa—. Perdóname por haberte hecho "trabajar" esta noche.
—No te preocupes… Si te soy sincera, nunca había hecho algo así en mi departamento.
—Espero que tu jefe no quiera romperme las piernas. No creo que le agrade que una de sus chica trabaje fuera del bar.
—¿Chicas? ¿Qué nadie te lo dijo?
La miro con cierta duda. ¿De qué esta hablando? No se suponía que este era un "servicio especial" que el bar daba en general.
—Pensé que tú y las otras chicas que trabajan ahí, hacía pues… Esto.
—Creo que estás confundida. El bar no es ninguna casa de citas o algo así, solo yo doy este servicio y nadie más.
