Nota: Los personajes y lugares son propiedad de Masami Kurumada y algunos de Toei. Es el segundo capítulo de este pequeña historia.

Las muchachas

En otro lugar del santuario, las amazonas se reunieron para conversar de temas varios.

—No puedo creerlo —Marin de águila chasqueaba sus dedos como señal de impaciencia —. No hago más que ignorar a ese felino amarillo y hasta ahora no da ninguna señal.

—¿Te refieres a que esperas que él de el primer paso? —Shaina soplaba el recién pintado esmalte negro de sus uñas —Parece que esa táctica de ignorarlos sólo funciona con las mujeres, los hombres son menos complejos.

—Es cierto —June de camaleón enrollaba su látigo —. Yo por poco y no tengo que encadenar a Shun con su propia armadura para mantenerlo a salvo de los enemigos.

—Por eso le diste de latigazos para que desistiera de invadir las doce casas —Se burló Shaina —. ¿Con eso lo conquistaste?

—No fue tan malo —repuso June —. Todavía me habla.

—Eso no fue tan malo, Mira a Seiya —dijo Marin —. Luego de las constantes pateaduras que le propina Shaina, es un milagro que el chico le dirija la palabra.

—Ya les dije que era una cuestión de honor, las amazonas no deben mostrarle su rostro a ningún hombre —Shaina se molestó por este comentario.

—Así sería por el resto de nuestras vidas —Suspiró Marin —, pero ahora que ya hay paz en el mundo, creo que podemos decir que esa ley ya se ha acabado.

Marin se quitó la máscara y se recogió el cabello que le caía sobre el rostro.

—El problema con nosotras Marin, es que de tanto pelear nos hemos vuelto poco femeninas —dijo Shaina imitando a la amazona del águila quitándose también la máscara—. Tu cabello, por ejemplo, es un desastre.

—Como si el tuyo fuera como el de las modelos de shampoo.

June de algún se sintió aludida y trató de ocultar su desaliñada cabellera rubia y la escondió en una coleta.

—Tendríamos que consultar con alguien que sepa sobre el tema —dijo Marin.

—¿Saori? —preguntó June.

—De ninguna manera le pediré consejos de belleza a Saori —Dijo Shaina sin dar mayores explicaciones, las mismas que eran que, a pesar de ser una guerrera fiel, no dejaba de ver a la señorita Kido como una rival.

—¿Qué sugieres entonces? —preguntó Marin.

Las chicas pensaron unos momentos, repasando a las personas que conocían, de pronto June tuvo una idea.

—Hay otra persona familiarizada con los caballeros, la hija adoptiva de Dokho.

—¿Te refieres a Shunrey? —Dijo Marin —. Ha estado en la mansión Kido un par de veces para cuidar de Shiryu.

—Se nota que está muy interesada en aquel cegatón —Dijo en tono irónico Shaina —. El problema es que vive muy lejos, no podremos salir en un viaje tan largo si no es con un buen motivo.

—En ese caso hay que hacerla venir hasta el Santuario —Marin se mostró decidida.

—La pregunta es cómo, ¿le decimos a Dokho y a Shiryu que necesitamos los consejos de Shunrey? Eso estaría de broma.

Shaina se sentó subió los pies sobre la roca en la que estaba sentada en uno de los páramos del Santuario.

—Podríamos decirle que Shiryu la necesita —June pensó rápido —. Luego cuando llegue le contamos nuestras verdaderas intenciones. Es una mujer como nosotras, yo creo que solidarizará con nuestra causa.

—¿La cual es? —Preguntaron las dos amazonas de plata.

—¡Convertirnos en las amazonas más bonitas y femeninas del Santuario! —dijeron las tres.

Así hicieron las amazonas, que no pudieron inventar algo mejor que una historia donde un perro muy grande y malo había mordido al santo del Dragón. Shunrey ante tal noticia tomó el primer vuelo que encontró, y en menos de 24 horas ya estaba en la capital de Grecia buscando desesperada un taxi que la lleve junto a su malogrado caballero.

No hizo falta que la hija adoptiva de Dokho espere mucho, las amazonas llegaron, la subieron a un coche y se la llevaron rumbo a las cabañas donde se alojan las amazonas cerca del Santuario, en un lugar poco habitado.

—¿Dónde tienen a Shiryu? —preguntaba sin cesar —¿Cómo se encuentra? ¿Le duele mucho sus heridas?

—A decir verdad Shiryu está muy saludable —Le dijo Marin no sabiendo como comenzar a contarle los verdaderos motivos.

Cada una habló largo y tendido sobre su dura vida en el Santuario y a todo lo que tuvieron que renunciar. También hablaron de que en tiempos de paz duradera, el duro entrenamiento podía decirse había terminado, por lo mismo las chicas necesitaban de algunos consejos para retomar una vida que abandonaron en pos de las guerras sagradas.

Shunrey mostró empatía por ellas, ella era una buena persona que siempre intentaba ayudar al prójimo. Ahora estaba feliz de ayudar a gente que conocía a su querido Shiryu.

—Supongo que puedo ayudarles —Dijo Shunrey —, pero primero quiero ver a Shiryu para comprobar que está bien.

—No puedes —June la detuvo —. Si te ve aquí te preguntará porque viniste de repente.

—A ti no te gustaría decirle mentiras, ¿verdad? —Marin le puso una tranca aun mayor.

—Además ya hicimos el trato —Shaina fue determinante —. Tú nos ayudas y nada le pasará a Shiryu.

—¿Es eso una amenaza? —Shunrey sonó asustada.

—Tómalo como una garantía —Shaina hizo salir sus raíces italianas

Sin perder más tiempo las chicas se pusieron manos a la obra, siguiendo los consejos de Shunrey. Le compraron un vestido de seda a Marin, ya que Shunrey le dijo que no había nada más bonito que una chica pura e inocente. Los largos atuendos de delicada seda blanca era lo más femenino y apropiado para conquistar al chico de sus sueños.

—Yo no estoy muy segura de todo esto, pero si tú lo dices —Shaina se probaba un atuendo similar en lo más parecido a un centro comercial que había en el pueblo cercano al Santuario.

—Lo primero que atrae a los hombres es la naturalidad —Dijo Shunrey, que vestía igual que Marin y Shaina —Este vestido es perfecto para mí, si tan sólo tuviera un tocado para la cabeza.

—¿Qué tal este con flores blancas? —June le puso en la cabeza un velo de novia.

—Se ve divino —dijo Shunrey

Por cuestiones del azar, justo en ese momento gente del santuario que visitaba ese lugar se dio cuenta de la nueva visitante y de su nuevo vestuario. Jabu las miró unos momentos, y luego de confirmar la identidad de las personas en la tienda se fue corriendo a las cabañas donde residían los caballeros en entrenamiento.

Dejando de lado estas compras, debemos hablar de nuestro caballero de Piscis, Afrodita, quien había creado una página Web sobre la compatibilidad de las parejas según su signo zodiacal. Página que provocó las carcajadas de sus colegas dorados, excepto uno, el querido Aioria Leo, que pensaba consultar a Afrodita su posible relación con cierta amazona cuya identidad todos conocen bien.

—Que bueno que Mu me prestó su computadora, ahora podré visitar la página de Afrodita sin que me molesten por eso los otros caballeros.

Pero cuando el santo de Leo estaba ingresando a dicha página tuvo visitas inesperadas.

—Hola Aioria, ¿qué haces? —Preguntó Seiya apareciendo casi de la nada.

—Me asustaste Seiya —El León fue atrapado con la guardia baja —. Además no estoy haciendo nada, y mejor no preguntes.

—¿No es esa la computadora de Mu? ¿Cómo lograste que te la prestara? —El Pegaso siguió con el interrogatorio.

—Tuve que prometerle cuidar de Kiki el fin de semana —Aioria bajó la cabeza.

—¿Cuidarás de Kiki? ¿Por qué? ¿Qué tiene que hacer Mu? ¿Es otra misión? —El dragón llegó justo para continuar con el interrogatorio.

—Yo no sé, no me la paso preguntando como otros —Gruñó molesto Aioria.

—¿Por qué estás de mal humor? ¿Tiene conexión a Internet la computadora de Mu? ¿Qué estás buscando? —El cisne Hyoga también apareció en la casa de Leo.

—¿Acaso hay una convención de caballeros de bronce preguntones en la quinta casa? —dijo molesto el santo de Leo

—No lo sé —Dijo Ikki encogiéndose de hombros.

—¿No es esa la página de Afrodita? —Shun comenzó su ronda de preguntas.

—Es la página de Afrodita. Es un horóscopo —Hyoga le quitó el Mouse a Aioria.

—¿Crees en esas patrañas Aioria? No lo hubiera esperado de ti —Shiryu le dijo con cierto tono paternal.

—Son más bien consejos que le dan a uno —Dijo Shun.

—Son tonterías —el Dragón hizo una mueca como de seriedad —. Te demostraré que lo que dice son tonterías. Veamos lo que dice de mi signo:

LIBRA, Predicciones

Después de mucho tiempo y esfuerzo finalmente LIBRA dará el paso decisivo en sus relaciones y se comprometerá con alguien del signo de ARIES. A decir verdad es por parte ARIES y no de LIBRA que se toma esta decisión, porque LIBRA es muy indeciso, pero nada puede con la terquedad de ARIES. No se sorprenda si su pareja ya tiene todo listo.

—Qué interesante, a propósito ¿cuándo es la boda? —El Cisne sólo bromeaba.

—No debe tardar —Ikki le siguió la corriente.

—Las bodas me gustan mucho —Dijo Shun más por inocencia que por hacer sentir mal a Shiryu.

—¿De qué están hablando? —Por poco el pupilo de Dokho pierde el control.

—Yo no sé pero el otro día Jabu me dijo que Shunrey había comprado un vestido blanco y muchas otras cosas más —Seiya abrió la boca y un vendaval se avecinaba.

—No me digas Seiya —Hyoga comenzó a urdir un plan —. ¿El mismo Jabu vio a Shunrey?

—No dudo de Jabu, todos saben que es un caballero respetable que no se anda con chismes —Ikki comprendió bien por donde iban las palabras del Cisne —. ¿No sabías que Shunrey estaba aquí? Me extraña que ella no haya venido a saludarte.

—Eso, si todos saben que no pierde la oportunidad de estar cerca de Shiryu —siguió el cisne

—A menos que esté preparando alguna sorpresa —el fénix reflexionó.

—¿Te refieres a una especia de celebración con pastel? —preguntó Hyoga.

El Fénix y Hyoga podían ver como con cada palabra el color se iba del rostro de Shiryu y se tornaba cada vez más fantasmagórico.

—Yo que al principio no creía en esto de los horóscopos —Fue el ataque final de Ikki —. No te preocupes Shiryu, te verás bien en el altar.

—¡No es cierto! —El Dragón espetó a sus compañeros —En todo caso buscaré mi acta de nacimiento para estar seguro de que no lo llevó ya a un juez o a un sacerdote.

—No le hagas caso Shiryu, lo dicen para molestarte —cuánta razón tenía Aioria, en realidad parecía ser un deporte entretenido el de sacar de quicio al Dragón.

—No seas aguafiestas Aioria, sólo es un poco de diversión —Hyoga trató de hacer su cómplice al caballero dorado.

—Si no podemos divertirnos con Shiryu, tendremos que buscar otro pasatiempos —Ikki se apoyo en el hombro de Hyoga —. Como ir a charlar un rato con Marin. Hace tiempo que no hablamos. Me gustaría ir con ella y comentarle algunas noticias de la quinta casa.

—Chismosos —Aioria estaba furioso —. No puedes hacer eso, Saga les hizo prometer a todos que no abrirían la boca.

—Se lo hizo prometer a los presentes, ni Hyoga ni Camus estaban para ese momento —dijo el Fénix para llevar al límite de la paciencia al caballero dorado.

—Shun —Aioria se dirigió de pronto hacia Andrómeda —, ve cavando la tumba de tu hermano y la de tu amigo, esta noche tendremos velorio.

El cosmos de Leo comenzó a arder como una inmensa llama en toda su casa.

—No aguantas una broma Aioria —Hyoga se detractó —. Por supuesto que no diremos nada, era sólo un juego.

—¿A poco creíste que le íbamos a contar todo a Marin? —el Fénix sólo rió complacido —Todos saben que a veces bromeamos, ¿no es cierto Shiryu?

Pero Shiryu estaba como ausente, mirando preocupado el vacío y sin hacer caso de las bromas jugadas al santo de Leo.

—Hyoga —Shiryu se volvió hacia el cisne —, ¿puedes decirme algo?

—Desde luego Shiryu.

—¿Qué tal es la vida en Siberia?