Nota: Los personajes y todo lo demás es propiedad de Masami Kurumada. Como siempre debo agradecer a las buenas personas que siguen y leen esta disparatada historia.

Incompatibilidad

La determinación de las amazonas era tal que en el transcurso de tres días estarían recogiendo a Freya en el aeropuerto de Atenas. No fue difícil hacer venir a la rubia de Asgard con una simple invitación enviada a Hilda. Invitación en la que se le pedía a la representante de Odín venir al Santuario para celebrar el cumpleaños de uno de los aprendices más queridos: Kiki. Hilda entonces se visualizo entre globos, pasteles payasos, rodeada de chiquillos que corrían y gritaban alrededor suyo. Como Asgard y el Santuario mantenían relaciones diplomáticas, por así decirlo, Polaris no quiso hacer un desaire a Saori y mandar a una representante, confiada en que Freya era la más adecuada para este tipo de acontecimiento.

Mientras las chicas esperaban la llegada de una nueva cómplice, se entretenían enseñándole a Shunrey algunas técnicas de combate, uno que otro golpe certero y las bien practicadas patadas voladoras que aprendió rápidamente la chica de Rozan.

Todo esto sucedía en un Santuario un poco descuidado por sus moradores y principales guardianes. Mu entre ellos que llegó a su casa muy tranquilo, casi silbando de alegría. El poner a alguien más que se encargue de educar a Kiki parecía una idea muy buena. Pero las ideas muchas veces no se concretan o no salen como se esperaba.

Comenzó a sospechar que las cosas no andaban bien al encontrar a Máscara de la Muerte escondido bajo su cama y por otro lado a Aldebaran con una pantalla de lámpara en la cabeza.

—¿Qué hacen en mi casa? —Preguntó Mu haciendo un gran esfuerzo por no perder la calma.

—No hables tan fuerte —Máscara Mortal salió de su escondite —. Aioria puede estar cerca todavía.

—¿Qué tiene que ver Aioria?

—Desde ayer que está un poco disgustado —explicó Tauro —, ya no nos habla y sólo nos mira con ojos de loco y no entendemos porqué

—Aldebaran como el rol de despistado no te queda —Mu le dijo —. Al menos no es mi problema, por eso quiero saber es por qué han desordenado mi casa. Yo dejé todo arreglado. Incluso te dejé la cena lista en la alacena de tu casa, Aldebaran.

Ni bien acabó de decir estas palabras Tauro ya estaba de salida musitando algo sobre no desperdiciar alimentos que un buen amigo le prepara a uno.

—¿Por qué le preparas su cena? —Máscara estaba intrigado.

—Por precaución —Respondió Aries —. Se supone que eso lo mantiene alejado de mis provisiones. Ahora dime, ¿qué hacías con Aldebaran en mi casa?

Máscara no supo que responder, hasta que una idea se le vino a la cabeza.

—Estaba inspeccionando que no hubiera tierra o pelusas debajo de tu cama —Cáncer quiso sonar convincente —. El Patriarca me mandó a revisar casa por casa. Has pasado la prueba Mu, no encontré una molécula de polvo.

Una idea dijimos, pero no aseguramos que hubiera sido buena.

Mu miraba desconfiado al caballero de la cuarta casa, si no era porque Aries se encontraba de excelente humor tal vez hubiera pensado en golpear a Máscara con alguna de sus herramientas celestes.

—Seguro que Aioria no tiene que ver con esto ¿verdad? —Le dijo desconfiado y saliendo de la habitación para dirigirse a la cocina —Le habrás hecho algo muy grave.

—Yo no quería —Dijo Máscara Mortal siguiendo a Mu —. Ese cerebro de buey de Aldebaran que entiende todo al revés, además ese gato malagradecido de Aioria no comprende que intentaba ayudarle cuando invitamos a Marin.

Mu estuvo a punto de sonreír, lo hubiera hecho. Si tan sólo lo que vio no fuera una cocina puesta patas arriba con restos de comida y platos sucios por todas partes.

—¿¡Qué significa esto?!

—¿Fuiste al mercado hoy? —Fue la inocente pregunta de Máscara de la Muerte, algo muy raro de ver en él, la inocencia.

—Me refiero al desorden —Mu se volvió hacia Mascara Mortal —¡Por lo menos hubieras disimulado un poco y con una escoba hubieras escondido los restos!

—Estás equivocado Mu —Cáncer dio un paso atrás —. Cuando llegamos esto ya estaba así.

—No me mientas Máscara.

—Yo no digo mentiras, el problema es que no siempre digo toda la verdad.

—No me obligues a usar la fuerza —El cosmo del caballero Aries comenzó a arder horriblemente —. Revolución…

Ante métodos tan persuasivos el caballero de Cáncer no tuvo más remedio que hacer lo que Mu le ordenaba, aunque por primera vez Máscara Mortal era inocente.

—¿De qué sirve decir la verdad si luego nadie te cree? —Refunfuñaba Cáncer con un delantal, una pañoleta y un trapo en la mano —Esto es un abuso de confianza, yo que ni siquiera trapeo el piso de mi casa, tengo que trapear el piso de la casa de Mu.

Máscara puso sus manos en su cintura y con un guante blanco verificó que el piso estuviera rechinante de limpio.

—Con eso estará conforme ese borrego de lana rosa —Cáncer no pudo terminar su frase al sentir a Mu detrás suyo —. Decía que ya está limpio el piso.

—Que bien, espero que para mi vuelta siga así —Mu le dijo otra vez con buen talante.

—Pero —Máscara observó que Mu estaba muy arreglado —¿a dónde vas tan elegante?

—No te interesa —Le dijo secamente Aries.

—Sí me interesa —Máscara Mortal cruzó los brazos —. Yo fregando los pisos y tú te vas tan contento. Yo no quiero quedarme solo en casa esperando a tu llegada toda la noche.

Algo raro poseyó a Máscara, que con el delantal y la pañoleta sonaba a ama de casa abnegada.

—En primer lugar esta no es tu casa —Aries le quitó a Mascara la pañoleta de la cabeza —En segundo, ¿Ya te escuchaste hablar?

—¡Tienes razón! ¡Es este delantal que tomó posesión de mí!

El caballero de la cuarta casa se quitó el delantal y se fue corriendo de la casa de Mu.

—Creo que Afrodita es una influencia nefasta en Máscara Mortal, le diré al Patriarca que ya no lo mande de castigo a regar las rosas de Piscis, le hace daño a nuestro estimado asesino.

Que bueno era Mu tan preocupado por la salud mental de sus compañeros, seguro de no haber estado ocupado se hubiera preocupado por los problemas de Aioria que no eran pocos.

En casa de Leo.

—Ves Aioria, no fue tan difícil ir a hablarle a Marin —Kiki trataba de animar a Leo —. Por lo menos tuviste el valor de aproximarte un poco.

—Y con eso qué gané —Aioria estaba de muy mal humor —. Quien me manda a mí a hacer caso de los consejos de un niño.

—¿Qué te pasa Aioria? —Seiya salió de la nada como un duende —¿Por qué esa cara de gato mojado?

Leo descargó su furia contenida en un coscorrón que le dio a Seiya por ser tan inoportuno.

—¡Que te importa!

—Ves Hyoga, no debes llamar así a Aioria —Ikki puso un raro tono paternal —. Puedes darte cuenta de que ni a Seiya le permite que le diga gato.

—Mejor cállate Ikki —El cisne trataba de que Ikki dejara de acusarlo delante del caballero de la quinta casa.

Era justo lo que le faltaba a Aioria, visitas inesperadas en su casa, justo ahora que estaba de un humor de perros, sin ánimo de ofender al santo de Leo.

—¿Qué hacen todos en mi casa? ¿Tú Hyoga, que no tienes que planchar los gorritos de lana de maestro para que seas mejor caballero?

—Ya acabé con el entrenamiento de hoy —Dijo inocentemente el cisne.

—Aioria —Shun quiso dar una mejor explicación —, sólo queríamos saber si puedes prestarnos la computadora de Mu. Será un momento.

—¿Para qué la quieren? —Preguntó Leo desconfiado pensando que la última vez el caballero Dragón la pasó muy mal, el pobre parecía que estaba a punto de desmayarse.

—Queremos ver la página de Afrodita —Andrómeda dijo sin pensar que aquello fuera algo malo —. Desde que confirmamos la predicción para Shiryu queremos consultar alguna otra cosa.

Aioria miraba con ojos incrédulos a chicos de bronce, vaya que eran inocentes los muchachos. Examinó con la mirada primero a Seiya, era bastante lógico que el creyera cualquier cosa, dada su condición mental; Shun, todavía era muy joven y fácil de impresionar; Hyoga, pasó casi toda su existencia en un lugar tan lejano como Siberia que tal vez el chico no tuvo oportunidad de conocer mejor el mundo; Ikki, pero ¿qué demonios le pasaba a Ikki?

Ikki percibió rápido esta mirada y saltó a corregir al caballero dorado.

—No me mires así, yo estoy aquí por Shun, nada más.

—Hagan como gusten —Finalmente el león dorado cedió, pensando que tal vez sería divertido probar la veracidad de las predicciones del santo de Piscis antes de ver el mismo. Que sufra otro primero.

Shun se encargó de operar la máquina.

—Aquí hay algo interesante —Dijo Andrómeda —, la compatibilidad de signos, probemos ¿Sabes cuando es el cumpleaños de Freya?

El cisne se rascó la cabeza y negó sin decir nada.

—Eres un pésimo novio Hyoga —Dijo Ikki sin ponerse a reflexionar que aquella frase podría llevar a confusiones.

—Yo sé —Seiya habló como el niño en la escuela que espera recibir una buena calificación —, es el 8 de noviembre.

—¿Tú como los sabes? —Le preguntaron los tres caballeros al despistado Pegaso.

—Lo sé porque ese día estaba jugando con Kiki a la guerra con globos de agua, lástima que un globo le llegó a Saori que iba a la fiesta de cumpleaños en Asgard. Me jaló las orejas y me obligó a encerar los autos de la fundación.

El desconcierto general se vio interrumpido por el Fénix.

—Habrá sido el único conocimiento que guardas en tu cerebro.

—Mejor veamos que nos dice el horóscopo —Shun evitó alguna confrontación.

ESCORPIO — ACUARIO:

Entre un signo tan mal pensado y otro tan despistado la incomunicación es abismal , el exclusivismo de ESCORPIO choca con el individualismo de ACUARIO, ESCORPIO tomará como una afrenta los descuidos del despreocupado ACUARIO creándose mal ambiente entre ellos, ambos viven en mundos apartes, pero a millones de años luz. Si a ACUARIO le interesa conservar su relación y no dejar que ESCORPIO se marche con otro pretendiente, será mejor que comience a ser más atento con ESCORPIO.

—Según esto no le prestas atención cuando te habla —Andrómeda trató de sermonear al Cisne como si fuera un experto en el tema —. No le demuestras cuanto la aprecias.

Pero ella está en Asgard y yo estoy aquí —Trató de defenderse el caballero ruso.

—Esa es sólo una excusa —Ikki encontró un motivo para molestar a Hyoga —. No le enviaste ni una simple tarjeta por su cumpleaños.

—Que yo recuerde estábamos en guerra contra Hera, no hubo tiempo.

—No cambies el tema —Aioria se unió a los chicos de bronce para hacerle pasar un mal rato al cisne.

Era divertido para Aioria ver como otro caballero poco a poco perdía el color del rostro y tomaba una tez blanca, no es que Hyoga no era suficientemente blanco, pero era un buen experimento. Era mejor hacer sufrir a otro, además olvidaba el mal trago de hace rato.

Milo en cambio apenas se preparaba para pasar un buen momento.

—Está confirmadísimo —Milo llegó a casa de Camus con unas hojas en las manos —. Argol me lo acaba de contar, si hasta ya están listas las damas de honor.

—¿De qué estás hablando Milo? —Acuario le prestaba poca atención al caballero de la séptima casa y no quitaba la vista de su periódico.

—Pues de la boda de Shiryu, ¿de qué más? —Milo le quitó a Camus su diario —Argol me dijo que hace rato él y Aracne vieron como Marin, Shaina y June con sus vestidos para la ceremonia, además dicen que el novio parecía impaciente pero no lo dejaron ver a la novia.

—Eso está muy bien, pero ¿qué tenemos que ver nosotros con eso? —Camus le arrebató el periódico a Milo.

—¿Cómo que qué? Alguien tiene que organizar la despedida de soltero del novio, sin eso no puede haber boda.

—Ya está, seguro quieres organizar una fiesta con bailarinas exóticas y todo —Camus sacudía la cabeza como señal de reprobación.

—Conste que fue tu idea lo de las bailarinas

—Si yo no sugerí... ¡Milo malinterpretas todo lo digo! —Camus botó su lectura al piso.

—Ahora ¿cómo podemos hacer para que Saori no se entere de la fiesta? —Preguntó el escorpión una vez que obtuvo la completa atención de Acuario.

—Si ella vuelve a Oriente por algún motivo como una llamada de su compañía Naviera —Casi como un reflejo Camus ideaba un plan —Algo así como un accidente con un iceberg y uno de sus buques petroleros.

—¡Excelente plan Camus! —Milo celebraba la brillante mente de su amigo —Sabía que me ayudarías con la fiesta.

—Sé que me arrepentiré más tarde —Camus sintió el organizar la despedida como una especie de reto —. Sí, te ayudaré.

—Así se habla amigo.

—No sé por qué, pero algo me dice que todo será un desastre.

Nota: Nada más decirles que lo del cumpleaños de Freya lo elegí arbitrariamente con el afán de hacer sufrir al pobre ganso, digo Hyoga. Si no me creen allá ustedes, después de todo este dato lo dio Seiya y depende de ustedes creer en la veracidad de las palabras del Pegaso y en su capacidad de recordar fechas.