Nota: Los personajes son propiedad de Masami Kurumada. Agradeciendo como siempre a las buenas personas que leen esta historia, en especial a los que escriben algunas palabras de aliento.
Acepto tu invitación
—Según me cuentas —Freya comentaba una vez que llegó al santuario —, les has estado pegando a los caballeros.
—Sólo un par de veces —Dijo Marin —. Ocasionalmente a Seiya, a Aioria nunca le pegué.
Freya sacudió la cabeza y miró a Shunrey como buscando apoyo.
—Verás, no es bueno pegar a tus pretendientes —Dijo la rubia de Asgard con un aire de sabiduría, y luego añadió —. Lo mejor es que ellos se peguen entre sí.
Fue como si hubieran encontrado el arca perdida. Las amazonas se miraron entre sí y por un momento parecieron comprender el punto de Freya.
—Nos estás diciendo que ¿no debo golpear más a Shun? —June enrollaba su látigo —¿Debo hacer que él se pelee por mí?
—Efectivamente —Asintió la hermana de Hilda.
—Si no puedo pegarle ¿cómo el hago saber que estoy interesada en él? —Preguntó la amazona de Camaleón.
Shunrey les volvió a dar el sermón de que a los caballeros probablemente no encuentren de su agrado recibir palizas constantemente, por lo menos no los que no tienen esas tendencias. Aunque con los caballeros nunca se sabe. De otro modo no se meterían en tantas guerras sin sentido.
Estas reflexiones trajeron a la mente de la muchacha de Rozan el comportamiento de Shiryu, sin más se echó a llorar nuevamente.
—¿Qué te sucede? —Le preguntó Freya.
—Es por culpa de ese traidor de Shiryu —Dijo Shaina —. Está engañando a Shunrey con otra, hasta le cargaba la maleta.
—Vieras la cara de espanto que puso cuando vio a Shunrey aquí en el santuario —June le contó lo sucedido —. Hasta quería pelearse con nosotras, pero al final decidió huir como un cobarde.
—¡Shiryu no es cobarde! —Gritó Shunrey.
—Pobre, todavía tiene sentimientos hacia alguien que no lo merece —Shaina le alcanzó un pañuelo —. Ya te dijimos que no vale la pena esa rata traidora. Mejor le pagas con la misma moneda.
—Shaina tiene razón —De pronto Freya se puso de su parte —. Cuando vea que ya no te tiene en la palma de su mano dejará a la otra y vendrá corriendo hacia ti.
—Entonces lo patearás lejos como a un perro —Shaina pateo la silla de la cabaña que salió volando por la puerta, puerta y todo —. Lo siento, no era mi intención destruir tu vivienda Marin.
Un kilómetro más lejos, un distraído caballero de plata conocido como Dante, se disponía a secar su sudor de la frente con el reverso de su mano, cuando sintió el impacto de la silla voladora.
—Está bien, seguiremos trabajando —Dijo otro caballero de Plata al momento en que él y sus compañeros clavaban unos postes en el piso para colocar el anuncio de la fiesta que se estaba preparando en el Santuario.
De vuelta en la cabaña de Marin:
—No terminan de convencerme —Decía la amazona del águila —. Ayer cuando Máscara Mortal me invitó a salir justo el momento en que llegaba Aioria, hay que ver la cara que puso, estaba furioso, ni siquiera me dirigió la palabra después. Como si no conociera sus rabietas.
—¿Te invitó otro caballero? Y tú ¿qué le contestaste? —Freya sintió un poco de emoción
—Que no quería salir con él.
—¿Por qué?
—Porque me gusta Aioria, no Máscara de la Muerte.
—Ese fue tu error —La hermana de Hilda le reprochó —. Si hubieras aceptado la invitación seguro Aioria le hubiera caído a golpes al otro caballero.
—¿Eso era bueno? —Preguntó Marin.
—Por supuesto, creo que deberías ir a buscar a ese caballero para que te invite de nuevo.
—Es buena idea en el camino buscaremos pretendientes para que se agarren a golpes entre sí —Shaina se llevó del brazo al águila —. Ven June.
—Nosotras también vamos —Shunrey quiso seguirles cansada del encierro.
—Ustedes no pueden deambular por el santuario —June las detuvo —. Sería peligroso, muchos preguntarán que hacen aquí y se descubriría el plan.
—Yo no quiero quedarme encerrada todo el día —Se quejó Freya.
—La única manera posible es que se disfracen de amazonas y se coloquen máscaras como nosotras —Shaina les explicó.
—No hay problema —Sonrieron Shunrey y Freya.
Mientras en casa de Aioria.
—Levántate Kiki, ya amaneció —Bostezaba el león dorado estirando sus brazos.
—¿Ya vino mi maestro Mu por mí? —Preguntó el Apendix.
—Tu querido maestro no da señales de vida —Refunfuñó Aioria —. Me dijo que sería sólo una tarde ya pasaron tres días y nada que viene por ti. A este paso te vas a convertir en el próximo santo de Leo.
—Yo no quiero, además no nací en julio —Kiki se levantó y preguntó —¿Qué hay de desayunar?
—Leche más agria que la de ayer.
—Paso —frunció la nariz el pequeño —. ¿Qué tal si visitamos de nuevo el refrigerador de mi maestro?
—A lo mejor lo encontramos y me desembarazo de ti —Dijo Aioria
—No seas tan gruñón —rió Kiki —. Además tú no deberías estar así tan enfadado. Según me dijiste lo que sucedió con Marin el otro día, ella no hizo nada malo. Rechazó la invitación ¿no es cierto?
—Visto de ese modo, tienes razón —Aioria se mostró más acongojado —. Me he comportado como un imbécil.
—¿Por qué no vas y le pides disculpas?
La solución de Kiki parecía tan simple que era imposible creer que funcionaría. Kiki no tuvo que pensarlo dos veces y jaló Leo de la mano para ir a la casa de Aries a buscar su desayuno, ya con el estómago lleno, pensaba el Apendix, el león dorado tendría más agallas para confrontar cualquier situación.
Las que estaban listas para confrontaciones eran las amazonas y sus dos invitadas, ataviadas como amazonas, con máscara incluida, estaban perfectamente camufladas como cualquier otro guerrero del santuario.
—Recuerden, pueden ir al anfiteatro o al coliseo, aunque todo está en ruinas —Recomendaba Marin.
—¿Es por la antigüedad? —Preguntó Shunrey.
—Es por los caballeros —Respondió Shaina —. El aspecto de ruina generalizada se debe a ellos principalmente.
—¿Por qué no podemos ir con ustedes? —Preguntó Freya.
—Es peligroso —le dijo June —. Este tipo de actividad puede tornarse violenta el rato menos pensado.
Las dos extranjeras sólo se miraron entre ellas y suspiraron. Era mejor dejar a las guerreras para esas actividades.
Actividades que estaban entre otras ir directo a la cuarta casa a buscar más problemas. Sin un guardián en la primera casa y un escurridizo caballero en la segunda, no hubo contratiempos para llegar a la tercera casa.
—Buenos días Saga ¿Nos permites pasar a la cuarta casa? —Preguntó Marin más por costumbre que por una real necesidad.
—Siempre puedes hacerlo —Dijo Saga bostezando, todavía en pijamas —No creo que a Kanon le moleste tampoco.
—Gracias —Dijo la guerrera del águila y junto con sus compañeras atravesaron la casa de Géminis sin hacer mucho ruido por consideración a Kanon.
No importó, porque Kanon era un guerrero experimentado y pudo percibir la presencia de visitantes en la tercera casa.
—¿Qué pasa? —Preguntó el antiguo general de Poseidón.
—Es sólo Marin y las otras Amazonas —Dijo Saga.
—Ah que bien —Bostezó Kanon dispuesto a regresar a su lecho, pero de pronto algo se le cruzó por la mente —¡Es sólo Marin!
—¿Qué tiene? —Preguntó su hermano.
—¿No te acuerdas del plan? Tenemos que ayudar a Aioria.
—Si no quedamos en nada —Dijo Saga —. No acordamos el plan.
—Eso porque tú aseguras que yo no soy un buen partido.
—Yo no dije eso —Saga comenzaba a perder la paciencia —. Sólo dije que era probable que de escoger a uno de los dos me escogerían primero antes que a ti.
—¿Por qué estás tan seguro? Es muy probable que para lo único que te escojan primero es para ir al psiquiátrico más cercano.
—¿Quieres apostar? Vamos los dos y le preguntamos a Marin con cual de los dos preferiría salir.
—Es un trato —Dijo Kanon —. El que pierde le lleva serenata a Afrodita.
Mientras Marin ya llegaba a la casa de Cáncer, donde otro evento acontecía.
—Sal de tu escondite pequeño crustáceo —Amenazó Aioria entrando a la cuarta casa como un león —. O mejor no te atravieses en mi camino.
—Decídete de una buena vez —Máscara de la Muerte realmente sonaba confundido —. No hagas escándalo que ayer estuve fregando pisos todo el día.
Aioria atrapó a Mascara Mortal en su cama. Al parecer no era muy madrugador el santo de Cáncer y en pijamas y todo el león dorado se disponía a darle su merecido por la afrenta del día de ayer. Es que los del signo de Leo suelen ser celosos y vengativos cuando los han lastimado, aunque eso es algo que Afrodita les diría, en este caso mejor seguimos con el relato.
—Máscara Mortal —Una voz femenina y seductora llamaba desde afuera —, ¿puedes venir un momento?
—Me están llamando, si no te importa tengo que bajar al piso para atender a mis visitas —Decía Mascara de la Muerte esperando de esa forma librarse del furioso Leo —, ¡ya salgo!
—Sabes Mascara —Dijo Marin desde afuera —. He estado pensando en lo que me dijiste ayer.
—¿Yo te dije algo ayer? —Habló con dificultad Cáncer cuando Aioria comenzó a apretarle el cuello —No lo recuerdo.
—Le dijiste que querías salir con ella ¿qué no te acuerdas burro? —Le gritó Shaina.
—Marin dice que acepta tu invitación Mascara, por eso ha venido —Siguió June.
Ante la sorpresa de escuchar estas palabras Aioria pareció entrar en shock y de algún modo Mascara se libró de su captor.
—¡Cambié de opinión! —Dijo tajantemente cuando salió de su casa seguro de que con testigos Aioria no lo asesinaría, además tenía que alejarse de lo problemas.
Lástima que los problemas llegaron aun cuando el inocente Máscara de la Muerte hizo todo lo posible por alejarse.
—Marin, de entre los dos ¿a quién prefieres? —Preguntó Saga llegando con su hermano —Me elegirías a mí sobre ese vándalo de Kanon ¿verdad?
—No es cierto —Dijo Kanon cuando llegó —. Dile que siempre me escogerías por sobre ese maniaco depresivo de Saga.
La gota que colmó el vaso en la poca paciencia del león. Furioso salió de la casa de Cáncer y por pura bronca pateó uno de los pilares, provocando que parte del techo cayera sobre el infortunado Máscara Mortal, que era inocente en todo el embrollo. Es que es tan raro utilizar esas dos palabras cuando nos referimos a este especial y querido caballero.
—Aioria… —Marin no terminó su frase, el león se fue más furioso que ayer. Quiso seguir al caballero, pero las otras amazonas la detuvieron.
—¿Y bien? —Preguntaron los gemelos al mismo tiempo —¿A quien elegirías?
—¡Hombres! —Marin pateó el otro pilar y todo el techo de la cuarta casa se vino abajo cuando la amazona del águila se marchaba.
—Yo creo que los elige a los dos Dijo Shaina —despidiéndose de ambos.
—Es que son tan lindos que no se puede escoger entre los dos —Dijo June, marchándose con sus compañeras.
—Que bueno —Sintió gran alivio Kanon —. No quería llevarle serenata a Afrodita.
—Yo tampoco —Dijo Saga pensando un rato —. Pero si nos eligió a ambos, ¿cómo es eso posible? Tenía que escoger a alguno.
—Está bien pero si todavía quieres llevar serenata —Dijo Kanon.
—De ninguna manera —Saga pareció erizar su cabello —¿Qué tal si lo dejamos en empate?
—Por esta vez te doy la razón.
Y los hermanos parecieron ponerse de acuerdo finalmente.
En otro lugar del santuario Freya y Shunrey disfrazadas paseaban cerca del coliseo.
—Este lugar es un desastre —Dijo Freya —. Que mal gusto para la decoración tiene Saori.
—No me gusta mucho este estilo con pilares —Shunrey observaba la mitad de una columna —Además alguien debería barrer de vez en cuando.
Dos siluetas femeninas y nuevas no pasaron desapercibidas en un lugar donde predominaban los hombres. Rápidamente fueron divisadas por caballeros que merodeaban el lugar.
—¡Hola! —Se aproximó Babel —¿Qué tenemos aquí? ¿Son nuevas?
—No las habíamos visto antes —Jamian se posó cerca de ellas como uno de sus cuervos —¿Quiénes son?
—Yo me llamo Calipso —Dijo Freya para salir del apuro retrocediendo un paso —, de osa menor.
—Yo soy Jazmín del tigre —Shunrey mencionó cualquier cosa para no ser descubierta.
—No sabía que existiera tal constelación —La miró Babel extrañado.
—Es muy pequeña —Añadió Shunrey.
—Sus habilidades ¿cuáles son? —Preguntó Jamian al notar el nerviosismo, esperando escuchar alguna habilidad para la lucha.
—Yo soy muy buena para la cocina —Shunrey dijo con orgullo.
—Yo soy una maestra para la danza —Freya tampoco quería quedarse atrás.
Jamian y Babel se miraron extrañados. De pronto una idea surgió en la mente de Babel.
—¿Sabes hornear pasteles? —Pregunto el caballero de plata.
—Son mi especialidad —Respondió Shunrey.
—Excelente —Babel tomó a Jamian del brazo y se lo llevó del lugar, no sin antes añadir —. Es posible que requiramos de esas habilidades suyas pronto, no se vayan muy lejos, el santuario las necesita.
En casa de Camus
—Hyoga mi café está frío —Se quejaba el caballero de Acuario.
—Pero maestro le dije que no tomara la taza con sus manos porque lo enfría demasiado —Hyoga todavía no comprendía eso de preparar café para ser un mejor caballero, pero era su maestro y tenía que hacerle caso —, para eso le traje un plato.
Camus no le dio mayores explicaciones porque sin llamar entró Milo como de costumbre.
—¡Ya está todo listo!
—¿Qué cosa? —Preguntó sin emoción Camus.
—La bailarina que saldrá del pastel —Dijo Milo muy emocionado —. La fiesta de despedida de soltero de Shiryu será un éxito.
—¿Cómo las conseguiste tan rápido? —Preguntó Camus con algo más de emoción —Sabes que no tenemos dinero para contratar una.
—Babel me dijo que ya consiguieron dos chicas que pueden hacernos el favor gratis, las encontró hoy, cerca del coliseo.
