Nota: los personajes son propiedad de Masami Kurumada y algunos otros de Toei. Muchas gracias a las buenas personas que siguen leyendo esta historia.

Algo para recordar.

—Por lo menos tenemos una excusa para que nos inviten —Pensaba en voz alta Shaina —. Lo difícil es escoger a los candidatos.

—¿Por qué va a haber fiesta en el santuario? —Preguntó Shunrey.

—No tengo la menor idea —Se puso a pensar June —. Tendríamos que averiguar, por si es algo formal.

—¡Sí! Podríamos usar nuestros nuevos vestidos largos —Shunrey dio brinquitos de alegría, aunque la idea parecía no agradarle del todo a Shaina.

—Preferiría que no —Shaina habló un poco frustrada —, además yo todavía tengo que conseguir una pareja para la fiesta, ¿quién será bueno?

—Alguien con tendencias asesinas y que no le importe que lo maten —Le dijo en broma Marin.

—Creo que existe un hombre así —Shaina sin su mascara mostró una sonrisa —. Iré a buscarlo.

Shaina se marchó sin decir más, a lo mejor quería darles una sorpresa a sus amigas. Las otras guerreras suspiraron, ellas todavía no solucionaban ese problema que solas se buscaron.

—Sentadas no logramos nada —Dijo Marin —. ¿Quieres ir a una segunda ronda de cacería?

—Por supuesto —June se puso su máscara para acompañar a Marin, no sin antes recomendarles a sus invitadas —. Si van a estar por el Santuario no olviden sus máscaras, y sobre todo no se acerquen a las doce casas o se meterán en problemas.

Las dos muchachas asintieron y se pusieron las máscaras prestadas.

Pero lo problemas a veces no hay que buscarlos, ellos vienen solos. Caminando por las cercanías del coliseo se encontraron una vez más con Babel, quien no venía solo, Camus y Hyoga lo acompañaban.

—Que bueno que las encuentro —Las saludó el caballero de plata —. Necesitamos de su ayuda para una misión muy importante.

Las dos muchachas se miraron entre ellas, esto significaba problemas. Todo tipo de pensamientos cruzaron sus mentes, misiones donde las mandaban a recuperar algún objeto valioso o tal vez asesinar a alguien.

—¿Qué tipo de misión? —Atinó a preguntar Freya.

—No querrán que luchemos o algo así —Shunrey temía a esa respuesta.

—No es mala idea —Dijo casi para sí Camus, luego se aproximó a las jóvenes de manera intimidante —. Es otro tipo de misión, una donde sus habilidades serán puestas a prueba.

Las chicas comenzaron a preocuparse.

—¿Nuestras habilidades? —Shunrey tragó saliva.

—Sí, necesitamos que tú hagas un pastel y que tú bailes —Dijo Babel en un tono muy amistoso, diferente del tono de voz frío que siempre usaba Camus.

—¿Era eso? —Freya suspiró Aliviada —Ya nos dijeron que habría fiesta. No hay problema, pueden contar con nosotras.

Luego aprovechando que el cisne estaba cerca se aproximó al rubio muchacho.

—Si quieres puedo poner a prueba mis habilidades contigo.

—¿Conmigo? —Hyoga se puso rojo —No sé si deba con mi maestro cerca.

—No me digas que tienes novia —Freya se acercó más todavía —. Seguro te gusta otra chica, me dijeron que te interesa una mujer rubia del norte, de Asgard.

—¿Ella? Por supuesto que no —Dijo Hyoga —. Es sólo una amiga.

Lo bueno del asunto es que Freya llevaba máscara y no pudo mostrar la mueca de enojo que hacía por la respuesta del ingrato cisne. Aunque apretaba fuerte su puño. Shunrey no lo notó pero fue oportuna su intervención para evitar que la rubia golpeara a Hyoga en la nariz.

—¿Para cuantas personas quieres el pastel? —Le preguntó a Camus.

—No sé, debe ser uno muy grande, casi del tamaño de ella —Dijo Acuario refiriéndose a Freya —. ¿Podrás hacerlo para la noche?

—Dalo por hecho —Dijo Shunrey —. Dime donde está la cocina para comenzar de una vez.

—Babel te llevará y te proporcionará todos los ingredientes y los atuendos están aquí —Camus le alcanzó una bolsita de cinco centímetros —. Nosotros todavía tenemos que arreglar otros asuntos.

Camus se despidió y se fue con Hyoga, para fortuna del cisne. Shunrey por su parte abrió la bolsita y lo que encontró fueron un par de estrellitas metálicas con unas borlas colgándoles en el centro.

—Curiosos adornos para un pastel —Dijo Shunrey.

Camus y sus ayudantes de turno se marcharon para realizar otras diligencias.

—Sólo nos queda deshacernos de Saori —decía Acuario caminando, seguido por Hyoga y Babel —. ¿Ya le dijiste a Jabu lo que tiene que hacer?

—¿Quién es Jabu? —Preguntó Babel.

—Eres un inútil —Se quejó Acuario —. Si no fuera que Hyoga todavía tiene que pulir mi armadura, como parte de su entrenamiento, claro.

—¿Otra vez? —Dijo El cisne —No entiendo todavía que tiene que ver con el séptimo sentido.

—Por eso tienes que seguir puliendo mi armadura —Le dijo Camus —. Hasta que entiendas.

—La de Milo también —Babel interrumpió —. Recuerda que desde la descarga eléctrica que recibió al tratar de arreglar su plancha su armadura quedó negra. No tenía idea de que el oro fuera buen conductor de la electricidad.

—Dime una cosa Babel —Camus quería reprender al caballero de plata —, ¿hay algo en el santuario que no sepan los caballeros de plata?

—No sabemos quien es la novia de Shiryu —Babel intentó quedar bien con Camus —, pero si nos da algo de tiempo lo averiguaremos.

Acuario solamente sacudió la cabeza cerrando los ojos.

—Estás hablando conmigo, Camus, no con Milo o Shaka. Nunca te pedí un informe sobre la vida de los demás caballeros.

—Lo siento mucho señor Camus —Se disculpó Babel —. Pido permiso para continuar con mis averiguaciones. Si no entrego un informe para las mil quinientas horas, el señor Milo me castigará.

Si tan sólo Babel supiera que el señor Milo estaba muy ocupado organizando la fiesta. Poco le interesaban esos detalles menores como la identidad de la novia. Después de todo era la fiesta de despedida de soltero lo que primaba.

En cambio para otros caballeros las preocupaciones eran de otra índole.

—¡Te volví a ganar! —Aioros saltó de la silla.

—No es justo, que tal si jugamos una vez más, a todo por el todo —Se quejó shura —. Además no quiero ser el que yo el que tenga que darle malas noticias a Marin. Sobre todo si es mentira que tu hermano se murió.

—No veo cual es tu problema, eres un caballero muy respetado, no dudará de cualquier historia que le cuentes.

—Pero cuando descubra la verdad no creerá nada de lo que le diga —Capricornio seguía objetando —. ¿Y por qué no puedes contarle tú toda esa maraña de mentiras? Después de todo Aioria es tu hermano.

—Lo haría si no fuera porque me da risa todo el asunto.

Por supuesto, pensaba Shura, de seguro te imaginas a Aioria con cruces en los ojos y la lengua afuera.

Sumido en estos pensamientos notó que Shaka entraba a su casa. Se preguntaba si el caballero de la sexta casa no estaría caminando sonámbulo otra vez. ¿Por qué nadie hizo caso de su sugerencia y pusieron un recipiente con agua a los pies de su cama? Con eso de seguro despertaría y evitaría que el caballero de Virgo rodara escaleras abajo.

—Sólo queremos lo mejor para ti —Dijo Shura casi sin pensar.

—¿De qué hablas? —Se extrañó Shaka —Yo solamente vengo a preguntarles si ya sabían de la boda de Shiryu.

—¿Shiryu se casa? —dijeron al mismo tiempo Aioros y Shura.

—¿Es que no vino Milo a invitarlos a su fiesta de despedida de soltero?

—Estuvo, pero como pensábamos que estaba indagando sobre quien le descompuso la plancha —Comenzó a narrar Aioros.

—Asunto en el que no tenemos nada que ver —Interrumpió Shura —, absolutamente nada.

—Además estamos ocupados definiendo sobre quién le dará la mala noticia a Marin de que se murió Aioria —Siguió Sagitario —. No te alarmes, es simplemente parte del plan para averiguar si ella tiene sentimientos por mi hermanito.

—Si no me alarmo —Refunfuñó Shaka —, pero por precaución avísenme cuando eso ocurra para estar presente. Seguro será algo memorable y necesitaré un recuerdo. Con una cámara lo conseguiré.

—Hablando de recuerdos, ¿me prestas tu cámara para ir a la fiesta de Shiryu? —Preguntó Aioros.

—Por supuesto que no —Espetó secamente Shaka —. Además estaré presente, la necesito para mí.

—Pensé que no asistirías, después de todo nunca he visto que te vayas de parranda —Dijo con curiosidad Shura.

—Por supuesto que estaré presente —Bufó Shaka —, yo soy la reencarnación de Buda y estoy por encima del bien y del mal, una fiesta no puede afectar mi concentración.

Ni siquiera por el numerito que estaban preparando Acuario y Escorpión para dicha fiesta.

El que no tenía un espíritu muy festivo era Mime, muy lejos del santuario y en el aeropuerto cerca de Asgard.

—¡Shiryu! —Saludó al ver a uno de los caballeros de Atenas —Qué alegría verte, ¿por si acaso no has visto a Freya abordando algún avión? Me dijo que quería comprar unas postales por aquí, pero desde que entró por la puerta de abordaje no la he vuelto a ver.

—Acabo de llegar —Respondió el Dragón —Y tú no me has visto por estos lugares, si te preguntan dices que no me conoces.

—¿No estarán tramando alguna invasión a Asgard? —Dijo suspicaz Mime —De ser así, mi obligación es devolverte a tu santuario a como de lugar.

—¡No me devuelvas al santuario! —Gritó el caballero de Bronce —Allá me esperan para hacerme algo terrible. Quieren que me case.

—Entonces habrá una gran celebración —Los ojos rojos de Mime brillaron —. Ahora me explico todo. Por eso se fue Freya sola.

El guerrero de Benetnash ponderó los pros y los contras, estaba el miedo genuino que vio en lo ojos del caballero de Saori, y por otro lado recordó la ira en la mirada de Hilda. Mejor él que yo, se dijo y sin pronunciar otra palabra sacó su arpa e inmovilizó al Dragón para transportarlo consigo al Santuario y recuperar a la escurridiza hermana rubia de Polaris.

—Lo siento mucho, pero tendré problemas si Freya hace algo indebido. Llamaría a Hagen para que me ayude, pero si lo hago esto terminarían en otra guerra y yo no planeo morir de nuevo.