Capítulo 6

Después de unos días con arduo trabajo, finalmente llegó el momento de presentar la obra en el Hospital de niños. Ryoma se encontraba repasando sus líneas junto a los camarines, no sabía porque lo hacía, solía actuar simplemente sin memorizar todo a última hora, pero debía reconocer que estaba nervioso, ya que por primera vez interpretaría un papel en un escenario desconocido. Llevaba unos pantalones de género color gris, una blusa negra con un cinturón en el centro permitiendo dar cuenta de su figura trabajada y una larga capa roja que descendía por sus hombros. Kintaro se encontraba a su lado, presumiendo que se había aprendido las líneas de memoria y no tenía nada que practicar como él. No obstante, no tenía importancia para él, sabía de lo que era capaz y no tenía nada que presumir. Kintaro participaría como otro príncipe dentro de la historia, un amigo de la Infancia en la historia de Aurora, por lo que lucía un traje azul y una capa roja. Miyuki había sido la de la idea, él que lo hiciera mejor según el público, sería el que participaría en la escena final para despertar a la Princesa. Tres de las niñas serían las hadas madrinas de Sakuno y los niños serían los animales. Tomoka había sido llamada para ser la malvada bruja, ya que no tenían a nadie que pudiera interpretarlo. Tanto ella, como su amiga aún no salían del camarín.

— ¡En diez minutos presentamos! —Anunció Kintaro a todos. — ¿Dónde se encuentra Sakuno-Chan? —Interrogó a Ryoma.

—En el camarín. —Señaló una frente a ellos.

—Iré a buscarla.

—Aguarda. —Lo tomó del hombro, el ambarino lo miró con cara de pocos amigos. —No deberías entrar allí.

— Sé lo que hago.

Antes de seguir discutiendo, el sonido de la puerta abriéndose los alertó y sus mentes se sincronizaron para pensar en la dulce castaña. Sin embargo, la primera persona en salir fue Tomoka, quien estaba tan bien maquillada que logró asustarlos por completo. Parecía realmente una bruja, tanto por el color de piel que tenía como los cuernos, quien concentró su mirada en Ryoma. Nunca antes lo había visto en persona, aunque Sakuno le había dicho que controlara sus deseos de gritar, no pudo evitarlo y se lanzó sobre él a abrazarlo, diciendo lo guapo que era.

—Al fin te conozco, Ryoma-Sama. —Sonrió de oreja a oreja.

— ¿Quién eres?

— ¿No ves que es maléfica? —Se burló Kintaro, viendo como el ambarino era asfixiado.

—Idiota, no me refería a eso. —Logró zafarse de sus brazos.

—Oh es verdad, no nos hemos presentado. —Se apartó para serenarse. —Mi nombre es Tomoka Osakada, soy tu fan número 1. He visto todas tus películas y amo como actúas. Eres increíble, Ryoma-Sama. Siempre te lo he dicho por medio de mis cartas, las cuales no sé si has leído porque no he obtenido respuesta.

—Recibo demasiadas cartas, no podría responder todas. —Suspiró. — ¿Trabajas en este hospital?

—No, he venido porque Sakuno-Chan me ha llamado. —Sonrió. —Soy su mejor amiga y antes vivía con ella, hasta que le dieron un papel en tu agencia.

—Ya veo, tú eres su amiga cercana. —Musitó, notando lo diferente que eran, Sakuno era cien veces mejor en ese sentido.

—Así es.

—¿Te acuerdas de mí, Osakada? —Sonrió Kintaro.

—Por supuesto, jamás olvido a alguien de mi especie.

— ¿Especie? —Preguntó confuso Ryoma.

—Sí, él es igual de obsesivo con Sakuno que yo contigo. —Río. —Kintaro ¿no?

La puerta se abrió repentinamente dejando ver a Sakuno, quien caminaba sigilosamente hacia ellos, luciendo un hermoso vestido rosa que le cubría los talones que conseguía moldear su figura a la perfección. Llevando además un collar dorado que envolvía su cuello pálido y un cintillo del mismo tono que afirmaba su cabello sedoso que caía sobre sus hombros con gracia. Ryoma parecía hipnotizado por su belleza, no podía formular nada, mientras que Kintaro al contrario señalaba lo bien que se veía y Tomoka la abrazaba con emoción diciendo que tomaría fotografías ese día.

— ¡Koshimae, reacciona! —Le pegó un codazo el pelirrojo.

— ¿Qué?

—Entramos en cinco minutos. Iré a avisar a los demás. —Señaló, caminando hacia el escenario.

— ¿Estás bien? Ryoma-Kun. —Preguntó Sakuno confusa.

—Sí, estoy bien.

—¿En qué pensabas? ¿Están nervioso?

— ¿Cómo crees eso? Ryoma-Sama ha actuado en grandes películas y se ha presentado a más escenarios que éstos. Por supuesto que no lo está ¿Verdad? —Sonrió Tomoka, viendo como él asentía. —Más bien, se comporta así por lo hermosa que luces esta noche.

— ¡Tomo-Chan! Eso no es cierto. —Se sonrojó.

—Como digas. —Se encogió de hombros. —Nunca fallan mis predicciones.

—Yo no estaría tan segura de ello. —Se burló.

Ambas caminaron al escenario, jugándose bromas. Ryoma nunca la había visto así, tan calmada, quizás así se comportaba estando entre personas en las que confiaba, como era en el hospital. De hecho se veía mejor así, sonriendo naturalmente en lugar de fingir hacerlo frente a las cámaras. Eso parecía faltarse durante las grabaciones, pensar en momentos felices reales para poder actuar como tal. "¿No vienes, Ryoma-Kun?" Le preguntó la castaña a la distancia y la siguió en silencio.

La obra comenzó con una breve introducción, dada por una de las enfermeras del hospital que relataron la historia como si se la estuvieran contando a alguien antes de irse a dormir, los personajes comenzaron a aparecer poco a poco. Sakuno fue la primera en salir por supuesto, la protagonista de la historia que se dio a conocer entre la multitud luciendo su hermoso cabello. Ryoma no entraría hasta la mitad de la obra, por lo que Kintaro aprovechaba de ganarse al público con su simpatía estando en compañía de la castaña, actuando como un empleado del castillo y con el tiempo se convertiría en un gran amigo de aventuras.

—Hime-Sama le prometo que la protegeré el resto de mi vida. —Le había dicho el pelirrojo haciendo una reverencia.

—Aún si dices eso, no es tu deber protegerme. —Le tomó la mano la castaña. —No eres para mí un sirviente, más bien eres mi mejor amigo. Así que te ruego, no te reverencies ante mí.

—Hime-Sama…—Susurró avergonzado.

—Dime Rosa.

Ryoma la observó a la distancia, maravillado por su actuación, interpretaba tan bien a la princesa que por un momento había imaginado que era un plebeyo de la historia, un testigo de la belleza que tenía la princesa y un admirador secreto de sus sonrisas. Incluso sentía celos de la supuesta relación que tenía con Kintaro en la historia, aunque sabía que en la realidad no se confrontaban seguido, su actuación le hacía dudar sobre ello. "Es tu turno" Le susurró Kintaro, provocando que su corazón diera un vuelco. Otra vez se había concentrado tanto en ella que había olvidado pensar en su realidad. Suspiró, no podía permitir que le sucediera de nuevo.

La Princesa se encontraba bailando con los animales, cuando inesperadamente el príncipe entro en escena luciendo su traje de color negro, aunque no sonreía tanto como esperarían los demás, con tan sólo ser testigos de lo guapo que era, todas las enfermeras comenzaron a liberar suspiros por él. Incluso las madres solteras tomaban fotografías. Sin duda, era un príncipe que no se veía todos los días.

— ¿Nos conocemos? —Preguntó un cazador mirándola a los ojos.

—No lo creo, siempre he vivido en éste castillo. —Susurró Sakuno avergonzada, aunque debía fingir que lo estaba, realmente la mirada del ambarino la intimidaba. —No he salido al exterior. Quizás me está confundiendo con alguien más. —Intentó escapar de su mirada, considerando que las hadas madrinas le habían hecho prometer que no se acercaría a un extraño.

—Espere, no pretendía asustarla. —La tomó del brazo para que lo observara. —No me he presentado…Mi nombre es Felipe.

—E-El mío es Rosa. —Respondió con timidez, era el nombre que le habían ordenado que llevara para protegerse.

—Qué bello nombre, es un placer conocerla.

—El gusto es mío.

— ¿Y qué hace por estos lugares? ¿Está perdida?

—No, he venido a buscar agua —Señaló el balde que había dejado a un costado. —Hoy es mi cumpleaños…y mis tías me han pedido que viniera a buscar.

—Si es su cumpleaños…—Miró hacia todos lados hasta que encontró unas flores rojas y se arrodilló a arrancarlas —Tenga, por su día. —Susurró avergonzado. —Lamento no darle un mejor regalo.

—No os preocupéis. —Esbozó una enorme sonrisa y las recibió. Cuando sus manos se encontraron, ambos sintieron un cosquilleo en su interior. —Son hermosas, gracias.

—Como usted lo es.

"Aurora al notar que el cielo comenzaba a teñirse de anaranjado, anunció que debía marcharse, por lo cual Felipe le hizo prometer que se volverían a encontrar en otra ocasión, aunque no quería faltar a su juramento con sus tías, él no parecía un mal chico por lo que asintió a su propuesta". Narró una mujer tras el escenario con una dulce voz.

Entonces llegó la escena final, la que todos esperaban. Aunque Kintaro había actuado bien, la persona que realmente se había robado el corazón de todas había sido Ryoma, por lo tanto se había decidido por medio de una votación secreta que el besaría a la castaña.

"La princesa descansaba en su habitación ubicada en la torre más alta, esperando que alguien rompiera el hechizo. Mientras que el príncipe Felipe en su deseo por llegar hacia ella, había conseguido burlar todos obstáculos que la malvada bruja había puesto en su camino para evitar dicho encuentro. Cuando ve a Aurora dormida, deja a un lado su espada ensimismado en su rostro sin vida". Siguió relatando la enfermera.

Ryoma se sentó a la orilla de la cama y apartó sus cabellos de su rostro para mirarla, ya la había besado antes en los ensayos de la película, pero aún así en esos momentos se sentía distinto a las otras veces y no entendía el porqué.

Al concentrarse en su rostro, notó que un pequeño sonrojo aparecía en sus mejillas y descubrió que no era el único que se encontraba nervioso. Así que se atrevió a besar sus labios para hacerla despertar, como decía el relato, ocasionando que sus ojos se encontraran con los suyos con delicadeza. Pese a que ese encuentro de miradas era la señal de que se separara de ella, sus labios eran tan magnéticos que no podía evitar hundirse en ellos como si se tratara de arenas movedizas que lo obligaran a caer rendido en ellos.

Consciente de que tenía que acabar con esa unión, ya que la obra debía continuar, decidió apartarse de ella para ayudarla a levantarse cogiendo su mano. Ambos dijeron sus líneas correspondientes y se abrazaron para dar fin a la historia, ocasionando que todos los personajes salieran de su escondite para danzar junto a ellos.

Aunque todo lo que se escuchaba eran aplausos, risas y gritos de alegría, él sólo podía escuchar su propio corazón latir y concentrarse en la castaña que sonreía junto a los demás niños.

Sakuno se encontraba en el camarín cepillando su cabello, ya luciendo su ropa casual, escuchando como su mejor amiga le contaba todas las anécdotas de la obra. No podía dejar de pensar en el beso que habían tenido, porque era consciente que no estaba dentro del libreto que fuera tan largo y absorbente, considerando que era una obra para niños. No obstante, no le había molestado, sólo la había dejado pensativa al respecto sobre el motivo por el que lo había hecho. O tal vez sólo eran ideas suyas y había sido parte de la actuación.

—Por cierto, Sakuno-Chan. —Habló Osakada con esa voz juguetona que solía utilizar para burlarse.

— ¿Qué sucede? Tomo-Chan.

— ¿Ha ocurrido algo entre Ryoma-Sama y tú? Noté el modo en cómo se miraban.

— ¿Eh? No sé de qué hablas, no nos miramos de ninguna forma especial. —Se sonrojó, guardando sus cosas en su bolso como si pretendiera huir.

—No puedes engañarme, lo noté desde que saliste del camarín hasta el final de la obra. —Sonrió maliciosamente. —Principalmente durante el beso.

— ¿P-Porqué? —Articuló nerviosa, lo había notado, entonces no eran ideas suyas. —Fue normal. Ya nos hemos besado antes para la película.

—Si todos los besos de la película son así, creo que hasta yo los contrataría para filmar otras cintas de nuevo. —Se burló.

—P-Pues…los otros no eran como crees.

—Eso quiere decir que no son ideas mías, realmente ésta noche se lució en la obra ¿no?

—Sí, de hecho…creí que era sólo mi idea lo del beso. —Susurró, temerosa de que la pudiera escuchar. —Después pensé que podría estar actuando.

—No lo creo. Considerando el contexto en el que se encuentra, no debería haber sido un beso tan largo. Ya sabes que he visto todas sus películas y son tan perfectas que no hay minutos de más.

—Aún así, no creo que haya sido por algo en particular.

—Cree lo que quieras, yo tengo mis ideas claras al respecto. —Se puso su chaqueta preparada para salir. —Debo irme ahora ¿Tienes tiempo mañana?

—Por supuesto.

—Bien, nos vemos. —Le sonrió para caminar a la puerta.

—Ah por cierto, gracias por venir hoy.

—No es nada, cuando me necesites estaré aquí.

Cuando Sakuno salió, Kintaro era el único disponible en el pasillo, los demás parecían haberse marchado, incluso cierto ambarino. "¿Dónde están los niños?" Le preguntó al pelirrojo, él le explicó que ese día tenían permitido salir del hospital para estar con sus respectivas familias, lo que la hizo sentirse feliz.

—Has mejorado mucho, Sakuno-Chan. —Sonrió Kintaro. — ¿O debería decir Sempai?

—No es necesario, está bien como siempre lo has hecho. —Se sonrojó. —Tú también lo has hecho bien.

—Sí, he dado mi mayor esfuerzo. No obstante, Koshimae ha conseguido superarme.

— ¿Eh? ¿Te refieres a Ryoma-Kun?

—Sí, por un momento pensé que le ganaría y he perdido. —Se encogió de hombros.

—No digas eso, para mí ninguno es ganador, los dos lo hicieron bien.

—Y sólo él recibió su premio al final ¿no? —Fingió una sonrisa. —Bueno es hora de irme, fue un gusto participar en esta obra contigo.

—También fue un gusto, qué estés bien.

Kintaro caminó por el pasillo para dirigirse a la salida, agradecía que no hubiera dicho nada al respecto, porque no habría encontrado las palabras adecuadas para responderle a lo que había dicho.

Luego de cerrar todas las salas y ordenar los juguetes que habían dejado en la sala. Se despidió de las enfermeras para caminar a la salida. Según sus cálculos tenía algunas monedas para viajar en el autobús, sino tendría que caminar. Había salido tan rápido del apartamento que no había alcanzado a tomar su billetera.

El día estaba gris y frío, por lo que se sentía congelada fuera del hospital. Esperaba que no se aproximara ninguna tormenta, porque no llevaba la ropa adecuada para el momento. Suspiró, Ryoma realmente se había marchado. Si realmente le importara se habría quedado o le habría dicho donde se encontraría. Aunque no tenía sentido que lo hiciera, si no eran tan cercanos como los demás creían que eran.

Unas luces poderosas cegaron su vista, similares a los focos que utilizaban en el estudio de grabación. Infirió que se trataba del bus que se acercaba, había tanta neblina que no podía diferenciar las luces ni las personas que transcurrían por la calle. Así que se levantó cuidadosamente y trató de identificar de quien se trataba. Un automóvil apareció en su campo visual, provocando que su corazón latiera a mil por reconocer dicha patente. Al igual que la otra primera vez que lo había visto, el vidrio se bajó a su altura y logró ver entre la neblina a Ryoma mirándola con una sonrisa burlona.

— Creí que te habías ido ¿Olvidaste algo?

— No, sólo he ido a buscar unas cosas. —Suspiró. —Deberías entrar, comienza a hacer frío.

—P-Pensaba irme en bus. —Desvió su mirada.

—No creo que sea una buena idea con esta neblina, podrías confundir un camión con un bus. Tal como lo has hecho ahora ¿O no?

—Debo admitir que me he confundido, pero…estaré bien.

—Lo dudo, entra ahora y fingiré que no he escuchado lo que me acabas de decir.

—Hablo en serio, estaré bien. Puedes irte.

—No he regresado al hospital sólo por dar un paseo, he venido por ti. Además debemos celebrar por la obra. —Le enseñó una chaqueta.

—Esa es mía. —Susurró sorprendida. — ¿De dónde la sacaste?

—Estaba junto al salón, inferí que la habías olvidado.

—Sí, gracias.

—Si quieres tenerla, deberás entrar.

—Está bien.

Ryoma la había vencido, jamás había imaginado que las cosas que habían ido a buscar tenían relación con ropa para sentirse mejor, es como si hubiera leído su mente cuando había pensado en que no llevaba la ropa adecuada. Pero no sólo eso, también la sorprendió aún más cuando le entregó un ramo de rosas que llevaba en el asiento de atrás, similares a las que le había dado el Príncipe Felipe a Aurora en su primer encuentro. "¿Y esto?" lo interrogó, él desvió su mirada para fijarse en el camino y hacer caso omiso a su pregunta.

Fue cuando identificó en medio de las rosas una pequeña nota que decía: "Felicidades por la obra". Era un gesto que acostumbraba hacer Sumire por sus logros en la Universidad y creía que jamás recibiría de otra persona.

Se estacionaron frente a un Restaurant elegante, se preguntaba qué hacían allí ¿Acaso él tenía que recoger algunas cosas o algo parecido? ¿O es que de verdad iban a celebrar? Ryoma fue el primero en salir del auto y acto seguido le abrió la puerta como solía hacerlo. Sakuno dejó a un lado las flores que guardó con cuidado en el asiento trasero, ya que eran muy grandes para llevarlas con ella, por mucho que deseara atesorarlas y lo siguió en silencio.

Al entrar, una mesera les ofreció una mesa para dos en la terraza del lugar, precisamente con vista a la luna y las estrellas. Era un lugar hermoso, donde no había mucha gente y la música clásica hacía juego con los adornos que tenían el local, como si se encontrara en el mismo coliseo romano. Pese a ello, los precios no eran tan maravillosos como lo era el lugar.

—E-Esto es demasiado…— Susurró preocupada. —Podríamos encontrar otras formas de celebrar, ya sabes…en el apartamento.

— Descuida, yo pagaré todo.

—Ni lo pienses, no quiero tener que deberte dinero y menos en un lugar tan lujoso. Es demasiado dinero, tardaría años en pagarte.

—No tienes porque hacerlo, yo te he invitado. —Cerró la carta, sabiendo lo que iba a pedir. —Elige lo que desees.

—No lo sé…podría ser algo con un precio más pequeño. —Murmuró mirando la carta. —No hay mucho.

—Ryuzaki, no pienses en eso.

—Pero…

— ¿Quieren tomar su orden? —Sugirió un camarero.

—Sí. —Miró a la castaña tratando de leer su mente, sabía que si la seguía esperando no llegarían a un acuerdo, así que debía decidir él por ambos. —Quiero dos de estos, por favor. Y su mejor vino.

— ¿Y usted, señorita? ¿Qué desea beber?

—L-Lo mismo. —Respondió sin más, ya que no había podido disuadirlo de completar la orden.

—Bien, se los traeré enseguida.

En otra parte de la habitación, se encontraba una mujer joven de cabello castaño y ojos café, bebiendo una copa de vino junto a sus tres mejores amigas que la flanqueaban en la mesa.

Se trataba de Kotoha, quien señalaba lo exhausta que estaba de los ensayos en el estudio de grabación y lo mucho que necesitaba una salida como aquella para distraerse de todo aquello.

—Kotoha-Chan ¿Has visto a Ryoma-Sama? —Preguntó una de ellas curiosa.

—Por supuesto, es mi compañero de ensayos. —Comió un bocado. —Aunque no lo veo tanta frecuencia como otras veces.

— ¿Eh? ¿Le sucederá algo?

—No lo creo, si algo le sucediera sería la primera en saberlo. —Se aclaró la garganta. —Supongo que debe encontrarse en casa de sus padres o tal vez ha retomado el tenis.

— ¿No será que está saliendo con alguien? —Preguntó otra confusa, logrando que todas le dedicaran una mirada de enfado. — ¿Qué? ¿He dicho algo malo?

—Lo has hecho, Akane. —Suspiró una de cabello corto. — ¿Cómo crees que Ryoma-Sama ha sido capaz de estar con otra chica que no sea Kotoha?

— ¿Eh? Creí que ellos no estaban saliendo… ¿O sí?

—No estamos saliendo. —Fingió una sonrisa Kotoha. —Aunque me gustaría que fuera de ese modo.

—No te desanimes, Kotoha-Chan. —Le sonrió una chica de ojos negros. —Ya verás que Ryoma-Sama valorará como eres y caerá rendido a tus pies.

—Sí, además de ser hermosa, también tienes tus encantos. —Le guiñó un ojo, una chica de cabello azabache.

—Gracias, Azu. —Le sonrió Kotoha.

—Chicas, hablando de eso. —Habló Akane nuevamente, tratando de enmendar sus errores. — ¿No es aquel que se encuentra sentado frente a la terraza?

—Oh es verdad, es él. —Comentó Azu con una sonrisa de oreja a oreja— Al parecer esta solo o si vino con alguien más, no se encuentra en estos momentos. Es tu oportunidad, Kotoha.

—Azu tiene razón, ve por él. —La animó Akane. —Tú puedes.

—No lo sé, chicas.

—Aprovecha la oportunidad de hablar con él y quizás pueden cenar juntos. —Le sonrió Mika, la chica de ojos negros. —A nosotras no nos molesta ¿Verdad Chicas? —Todas asintieron.

"Bien, lo haré. " Susurró, acomodándose el cabello y viéndose en el reflejo de las copas si lucía bien. Todas tenían razón era su oportunidad para platicar con él y saber porque no asistía a menudo a los estudios de grabación.

Sin embargo, no había dado ni tres pasos hacia él, cuando notó que no estaba solo como creían, sino que estaba con la persona que creía que no tenía oportunidad de superarla…Sakuno Ryuzaki.

—¿Qué sucede, Kotoha? —Le preguntó Azu al verla retroceder a su asiento.

—Está acompañado.

—Oh es verdad ¿Quién es ella? ¿Realmente es su novia?

—No, es nuestra compañera de grabación. Llegó hace un tiempo. —Suspiró. —Al principio no se llevaba bien con él, incluso la directora les exigió que lo hicieran para poder interpretar bien a los personajes. Pero eran muy distintos, Ryoma-Sama siempre ha sido brillante en el escenario, pero ella era torpe.

—Y si son tan diferentes ¿Por qué están juntos? —Preguntó Akane. —Ella no debería tener oportunidad de estar con él.

—Lo mismo creí, pero no parecen estar en una cena por trabajo. Pareciera que hay algo más. —Guardó sus cosas enfadada. —Será mejor que nos vayamos ahora.

—¿Eh? Pero aún no hemos terminado. —Se quejó Akane.

—Kotoha tiene razón, podremos comer en otro lugar. Organizamos esta cena por ella, es lo mínimo que podemos hacer ahora. —Comentó azu.

—Iré a pagar la cuenta mientras arreglan sus cosas. —Declaró Kotoha acercándose a la cajera de la sala principal.

Todas asintieron al unísono y se prepararon para salir. Akane se sentía culpable por lo que había dicho, considerando que durante toda la escena había mencionado cosas que no tenían lugar, era su momento de arreglarlo. Por ello, cuando estuvo a solas con sus amigas les propuso una idea para acabar con la castaña entrometida y hacer que la prensa se enterara de lo que estaba pasando, tomando fotografías de la pareja a la distancia. Cualquiera en su lugar habría enviado las muestras a un periodista chismoso, pero la tecnología había cambiado con el tiempo y sabía que una forma de generar mayor impacto era subiendo las fotografías a internet por medio de las redes sociales, de ese modo llegarían a los celulares del club de fans de Ryoma Echizen y sería el fin de esa pareja.

— ¿Y bien? ¿Lo has detestado? —Se burló Ryoma al notar que la castaña no había dejado ni un solo bocado del plato que había ordenado.

—No ha estado mal. —Se limpió la boca con una servilleta de género.

—Eso es bueno. —Se sirvió una copa más de vino. —Es hora es brindar por nuestros logros. —Levantó su copa para encontrarse con la suya. — ¿O hay otra cosa por la que quieras brindar?

—Ahora que lo pienso, hay otra cosa. —Sonrió —Hay que brindar porque has dejado de ser un cubo de hielo. No sólo por la obra de hoy, sino también porque he oído que has ayudado a los niños a seguir sus sueños y los alentado cuando más lo necesitaban. Eso te convierte en persona.

— ¿Quieres decir que ya no soy un hombre frío sin corazón? —Se burló.

— Sí, has cambiado. O al menos me has engañado bien.

—Puede ser, también tienes que reconocer que soy un gran actor. Podrías estar cayendo en mis redes ahora por las habilidades que tengo.

—Es posible, porque sabes actuar bien. —Rió — Sin embargo, tengo la corazonada de que lo has hecho por eso.

— ¿Qué te hace pensar eso?

—No lo sé. —Se encogió de hombros. —Sólo lo pienso.

—Está bien, hagamos un brindis por eso y también porque has mejorado bastante como actriz. —Alzó su copa para chocarla con la suya.

Ambos bebieron, conformes por sus logros y virtudes en el escenario. Les costaba trabajo entender en qué momento habían dejado de ser simples compañeros de trabajo y se habían vuelto tan cercanos que ahora estaban disfrutando de la mejor comida y el mejor vino en una Restaurante de Primera clase.

Era cerca de la media noche, Tomoka se encontraba paseando con Horio en su motocicleta, cuando su celular comenzó a emitir sonidos de campanas. Identificaba perfectamente esa melodía, era las notificaciones de sus redes sociales sobre los movimientos de Ryoma. Lo que le extrañaba es que fueran demasiados mensajes en unos pocos minutos. "¿Qué sucede?" Le preguntó su novio deteniéndose en la acera, "No lo sé" Musitó preocupada y se atrevió a explorar por internet en busca de una respuesta.

—Oh no…

— ¿Qué ocurre?

—Es Sakuno-Chan. —Susurró preocupada— Se han filtrado unas imágenes de ella con Ryoma-Sama. Deben haber estado celebrando por la obra de hoy y la prensa los ha descubierto.

— ¿Eso es malo?

—No es malo que estén saliendo, el problema es que ya comenzaron a ser tendencia en muchas redes sociales. Y han despertado el odio de muchas fans que quieren vengarse de ella. Debo alertarle sobre esto. —Se quitó el casco.

— ¿A dónde vas?

—Debo llamarla ahora.

— ¿Y si está dormida? Debe estar agotada por todo lo que hicieron hoy.

—Aunque tengas razón, debo alertarla.

—Pero si es la prensa, puede enterarse por los Medios mañana.

—No estoy diciendo lo contrario, lo que me preocupa es que pueden hacer los fans contra ella.

—No creo que puedan hacer mucho, sólo dañar su imagen por los medios. Pero dañarla en sí…

—No los conoces. —Negó con la cabeza, no sabía cómo explicarle el lío en el que se había metido. —Fui parte del club de fans hace un tiempo y…había gente realmente demente, capaz incluso de irrumpir en su vida privada.

—Eso huele mal. —Reconoció preocupada.

—Así es, por eso debo contactarla ahora. —Pulsó su nombre en su celular para dar con ella, pero no respondía, quizás porque su celular estaba sin batería a estas alturas de la noche, pero no sabía de qué otra manera comunicarse con ella, ya que no tenía el número de Ryoma ni tampoco de su domicilio. Por lo mismo, no tuvo más remedio que pulsar su contacto un millón de veces hasta oír su voz, "Sakuno, contesta" Pensó escuchando un pitido en el oído que no tenía fin. Sólo se trataba del sonido que emitía el teléfono cuando alguien no respondía.

Continuará…..

Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, lamento la demora. He estado ocupada con la Universidad, pero ahora que estoy de vacaciones, al fin podré tener tiempo para dedicarle a cada una de mis historias. Espero que les guste y comenten!

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Saludos!