Nota: los Personajes y todo el universo Saint Seiya le pertenece a Kurumada y Toei.
Lo perdido se ha encontrado
Era un buen día en el Santuario. Sus habitantes despertaron rebosantes de alegría. Con una única misión en la jornada, la de alistarse para la fiesta de Shiryu.
—Tengo todo listo —Shaina entró a su pequeña cabaña donde sus invitadas desayunaban —Ya tengo quien me lleve a la fiesta.
—Bien hacen en decir que al que madruga… —Marin no terminó el popular dicho cuando cayó en cuenta de las palabras de Shaina —¿a quién amenazaste para que te lleve?
—No amenacé a nadie, por lo menos hoy no, aunque todavía es temprano —Shaina contaba con todo un día por delante —. A propósito, ¿ya decidiste con cual de los gemelos asistirás a la fiesta?
—No me agrada la idea, por eso he rechazado ambas invitaciones —Dijo Marin —, no estoy muy segura de darle celos a Aioria. Shunrey, tú nunca necesitaste darle celos a Shiryu ¿verdad?
—No, bastaba con esperarle con un plato de comida caliente —Dijo con cierta nostalgia —. Lo que me recuerda que tengo que preparar un pastel, el caballero Camus me lo pidió.
—¿Camus? —Las amazonas sonaron muy extrañadas.
—Es verdad, yo estuve presente cuando se lo pidió ayer —Freya añadió —, es para la fiesta de esta noche.
—Entonces es Camus el que está envuelto en la organización —Dijo Shaina —. Como es francés debe tener un gusto muy refinado, de seguro servirán té para acompañar.
—Por lo menos parece más civilizado que el resto de los caballeros —Marin concluyó.
Civilización que no acostumbra servir té en el tipo de acontecimientos que se llevarán a cabo. Todo estaba bien planeado, cada detalle perfectamente sincronizado excepto por.
—Milo ¿has visto a Shiryu? —Preguntó Camus.
—Hyoga se encargará de ello —dijo Milo —, ordénale que recoja a su camarada Dragón para esta noche.
—Ya escuchaste Hyoga —Camus dijo con frialdad —, haz lo que te dice Milo o le donaré tu cama para los escorpiones que guarda en su casa.
—Encantado maestro .respondió el cisne —, pero hace días que no veo a Shiryu.
En ese momento ambos caballeros dorados comenzaron a sentirse contrariados. En uno de esos raros momentos en que el caballero de Acuario se vuelve malpensado y el caballero de Escorpión se hace más suspicaz.
—¿Estás escondiendo algo? —Le recriminó Camus.
—Sabes más de lo que dices —Milo se aproximó al cisne amenazadoramente.
—Maestro no me obligue —Hyoga tragó su saliva —. Le di mi palabra.
—Hyoga si no hablas te castigaré —Camus estaba determinado, no le gustaba trabajar en vano —, y lo haré severamente. Milo trae los escorpiones de tu casa.
El cisne estaba perdido, no tanto como Mu que no daba señales. Para mala suerte de Aioria, que permanecía en su casa con un huésped y un visitante inesperado.
—¿Ya sabías lo de la boda? —Shaka sonó desilusionado. Le hubiera gustado ser el primero en darle la noticia a Leo.
—Ayer mismo me invitaron —Respondió Aioria, aunque después agregó con algo de frustración —Aunque no sé si podré asistir, por lo menos no si tengo que cuidar de Kiki.
—¿Qué hace Kiki en tu casa? ¿Dónde está Mu? —Inquirió Virgo.
—Pensé que lo sabías todo —Dijo Aioria con cierto aire de malicia —. Mu me lo encargó hace un par de días, pero no he vuelto a verlo, ¿tú no sabes a donde va?
—Estoy perplejo —Shaka se sentó en el piso en posición de flor de loto y se quedó inmóvil por unos veinte segundos —. La perplejidad no se desvanece. Tendré que usar otros métodos. ¡Shiva!
Aioria se sorprendió por la actitud del caballero de la sexta casa, nunca le había escuchado gritar si no era para reclamarle a otro caballero. Inmediatamente apareció de la nada un caballero.
—A la orden maestro Shaka —El pobre pareció cuadrarse, por lo menos eso le pareció a Leo al ver al asustado alumno de Virgo.
—Necesito que averigües sobre el paradero de Mu —Dijo muy serio Shaka.
—Por supuesto ¡señor!, ya estamos trabajando en ello ¡señor! —Shiva no perdió por un momento su postura —De momento solo sabemos que sale temprano y regresa muy tarde, ¡señor!
—¿No sabes a donde va? —preguntó el caballero de la quinta casa.
—¡Señor! Es difícil averiguarlo cuando se teletransporta ¡Señor!
—No quiero excusas —Se molestó Shaka —, quiero un informe completo para las mil quinientas horas, ¡entendido!
—¡Sí señor! ¡Permiso para retirarme señor!
—Puedes irte, y no regreses si no traes un informe por triplicado.
Aioria veía muy entretenido toda esta escena. No desaprovechó la oportunidad para molestar un rato a Shaka y sacar partido del asunto.
—Veo que tu red de información está fallando. —Le dijo
—No te preocupes —Dijo sin el santo de la sexta casa sin notar las intenciones de Leo —, conseguirán la información.
—Eso espero —Dijo suspirando Aioria —, porque mientras tenga a Kiki a mi cargo. Si Mu no regresa hasta la noche, no podré ir a la fiesta de Shiryu.
—Solo te queda esperar Aioria —Dijo a modo de consuelo Virgo —, al parecer ese es el karma con el que tienes que vivir. Viendo las cosas en frío, ten en cuanta que Marin tampoco está invitada, lo que es bueno porque me contaron que habrá una bailarina exótica. Si ella se entera es muy posible que no te hable de nuevo.
—Gracias Shaka eres de gran ayuda —Dijo El caballero de la quinta casa con sarcasmo —. Ya me siento mucho mejor.
—Ese es mi trabajo —Dijo Shaka satisfecho —. Mejor me voy, tengo que alistar algunas cosas para asistir a la fiesta de esta noche.
Sin decir otra palabra el caballero de Virgo salió de la casa de Leo y se fue escaleras arriba. En esos mismos momentos, un poco más arriba, en la casa de Camus exactamente, se encontraban el caballero de Acuario y el de escorpión muy atareados. Su labor incesante en hacer que la fiesta resulte tal y como lo planeado no les daba tregua, por eso es que estaban a punto de echar de cabeza al amarrado Hyoga en la caja con escorpiones, la que Milo trajo de su casa.
—Hola ¿qué hacen? —Un inesperado visitante los interrumpió.
—Le damos una lección a Hyoga —respondió Camus sin mirar a su interlocutor —¿Tú qué haces aquí?
—Vine porque me invitaron a una fiesta.
—Qué chismosos son esos caballeros de plata —se quejó Milo —. A propósito ¿cómo llegaste hasta aquí?
—Caminando.
—Ya sabemos —Camus como siempre, no estaba dispuesto a aguantar chascarrillos burdos —, ¿cómo pasaste por las otras casas? ¿Qué no había caballeros vigilando sus casas?
—Vi a algunos, pero cuando les mencionaba lo de la fiesta me dejaban pasar.
—Esos irresponsables —Se quejó Camus —. Bueno, vete de aquí, después de todo no habrá fiesta.
—¿Eso por qué?
—Se nos perdió Shiryu. —Explicó Milo —, sin el novio no puede haber despedida de soltero.
—Es una pena ¿esto ayuda? —Mime que todavía estaba parado detrás de los caballeros de oro, dio un paso al frente e hizo rodar delante de ellos al caballero dragón, amarrado y amordazado como un ternero de rodeo.
—¡Qué bien! —Saltó Milo —¡La fiesta continúa!
—Querido maestro —El cisne interrumpió sus festejos —. Ahora que apareció Shiryu, ¿sería tan amable de desatarme y colocarme sobre mis pies?
—Lo que me recuerda que me has desobedecido —Dijo fríamente Camus, que no tenía otra forma de decir las cosas —. Debes ser castigado.
A su señal, Milo soltó a Hyoga, dejando caer al infortunado caballero de cabeza sobre los escorpiones. Los gritos del caballero de bronce no lograron ablandar el frío corazón de su maestro, quien ya se estaba encargando de otros asuntos.
—Ves Shiryu —Le decía al oído —. Te puede pasar lo mismo si se te ocurre escapar otra vez. No es bueno decepcionar a todo el santuario cancelando la fiesta.
—Fue bastante trabajo —Añadió Milo —. Por lo menos deberías darnos las gracias.
Pero el incauto caballero estaba todavía amordazado y apenas podía gemir debajo de la cinta adhesiva que tenía sobre la boca.
—Eres malagradecido —Dijo el caballero de Escorpión al momento de arrancarle la cinta adhesiva —. Pero yo no soy como tú, en retribución por devolvernos nuestro caballero extraviado, quedas cordialmente invitado a nuestra fiesta, digo a su fiesta.
—¡Excelente! —Festejó Mime, olvidando por completo el motivo de su visita al Santuario de Atena.
Su motivo no estaba muy lejos, más bien estaba atareada ayudando a Shunrey a preparar un enorme pastel.
—Nos falta azúcar —Dijo Shunrey —. ¿Puedes ir a buscar un poco en la despensa?
—Por supuesto —La rubia se puso su máscara y salió de la cocina. En el trayecto se encontró con un par de caballeros de plata. Al verse se saludaron y cada quien siguió su camino.
Los caballeros de plata se preguntaban si la amazona contratada permanecería con su máscara para la función de la noche. Con estos productivos pensamientos llegaron a la cocina.
—¿Cómo va la preparación? —Preguntó Asterion.
—Bien. —Respondió la joven —. Quería preguntarles algo, ¿qué estamos festejando? Para saber que tipo de decoración llevará el pastel.
—Eso es lo de menos, no se escoge mucho cuando es una despedida de soltero.
Shunrey por poco deja de batir los huevos, pero siguió con el cuestionario.
—¿Una boda? ¿Quién se casa?
—El caballero Dragón —Respondió Dante —. Tú haces el pastel del que tu amiga saldrá bailando.
Shunrey por poco y se desmayó.
