ORDER MADE
-I-
El nuevo mundo es… confuso.
Existe un 80% de la población que tiene lo que se denomina "Quirk", una especie de kekkei-genkai que tiene mil y un formas diferentes, mientras que el 20% restante no lo hace. Es como si de repente todo el mundo es un Uchiha o Hyuga y lo que queda son Rock Lee.
E Izuku es un Rock Lee.
No sólo eso.
Ya no existen ninjas sino "héroes", quienes salvan a las personas con sonrisas y las hacen sentir seguras –o al menos ese es el pensamiento de Izuku-, mientras que los "villanos" son aquellos que matan, roban e incumplen la ley para lograr sus propios fines. También están los civiles, que son el resto de la gente que vive en una relativa normalidad.
El asesinato es ilegal, también, lo que le parece un poco gracioso. Está mal, muy mal terminar con la vida de alguien –a excepción en contadas ocasiones- pero a nadie parece realmente importarle la demás gente a menos que tenga una gran habilidad.
Puede ser parcial, ¿por qué no? Y de todos modos no es muy difícil darse cuenta que en ese mundo como en otros no todos los hombres están hechos iguales. Midori luchó en la guerra con la certeza de que a nadie le importaba si volvía mientras hiciese lo que se le ordenó e Izuku luchó por su sueño a sabiendas que nadie creía en él porque más allá de tener todo lo necesario para ser un héroe carecía del poder.
Pero Midori sobrevivió (hasta que no lo hizo) e Izuku se tiró de una terraza (pero abrió los ojos).
El nuevo mundo es confuso y molesto y Midori realmente no entiende porque tuvo que despertar en ese cuerpo, dentro del niño que le recordó tanto a Naruto que le dolía y que incluso segundos antes de su muerte todavía pensaba en la persona que le aconsejó saltar como un amigo.
No puede entenderlo y le asusta que la amabilidad sea incluso más difícil de lo que había supuesto.
(Pero está bien. Algo le dice esta es su oportunidad de lograrlo.)
-II-
El heroísmo no está hecho para alguien acostumbrado a matar entre las sombras y cuyas leyes siempre han sido "obedecer y sobrevivir". Midori, dentro del cuerpo de Izuku, no puede sonreír de la forma en que los-sus padres esperan ni mirar los posters de su habitación con algo que no sea un frío desdén por el hombre que pisoteó los sueños de un niño sin mirar atrás.
Sin embargo, incluso alguien como ella puede sentir cierta obligación por el deseo que el verdadero Izuku no podrá cumplir.
Tal vez no tenga amor por esa sociedad que empujó a un niño pequeño a matarse porque según ellos no llegaría a nada por no tener un Quirk, de la misma forma que jamás había amado Konoha, que usó a los huérfanos como herramientas después de quitarles su corazón.
Pero ser un héroe no es la única forma de ayudar a la gente, tal como no son solo los villanos quienes matan.
El nuevo mundo tiene sus pequeñas reglas, sí, pero en su mayoría giran alrededor de las personas con un kekkei-genkai. Y aunque son los héroes que reciben la atención por salvar a los demás también hay otra "ocupación" más oscura, más tirando del gris y cercana a su antigua vida que parece hecha en especial para alguien como Izuku.
Los llaman vigilantes pero cuando más lo piensa lo único que puede pensar es "ninja".
Como diría su viejo sensei: "un ninja debe ver a través de la decepción".
Su principal y único dilema es su nuevo cuerpo, que no tiene ni un quince por cierto de su antigua fuerza. Aunque no va a quedarse así por mucho tiempo ya que si hay algo que Midori ha aprendido es a ser fuerte.
Va a estar bien. Van a estar bien.
La extraña amalgama de la niña ninja y el chico sol…
(El mundo de los que luchan por él, después de todo).
-III-
Sin embargo…
Lo primero es entrar a la maldita escuela secundaria.
Bendito sea Izuku y su inteligencia, y quien sea que decidió que no perdería todos sus recuerdos.
(Le debe un café –y una paliza- a ese ente.)
-IV-
Teiko es inmenso.
Tiene sentido según las palabras de Hisashi-san y toda la información que recopiló desde la computadora, desde eso… "Internet". La secundaria está divida en siete pabellones denominados según un color, dirigidos por un miembro del personal docente y tres consejeros principales, quienes también forman parte del Centro Estudiantil, el cual representa a todos los alumnos frente a directores y profesores.
Hay muchísimos clubes que Mido-Izuku puede anotarse si lo desea, incluso como miembro de la Incubadora. Un montón de clases extras y cosas asombrosas que Inko-san asegura que disfrutará, sin mencionar una lista de personas a las que recurrir si es necesario.
Comenzando con su tutor.
Midorima-san es… extraño. En su primer encuentro lo felicitó por su puntaje de ingreso, pero también le dijo que no había esperado menos ya que según Oh-Asa el día del examen había sido uno muy bueno para los cánceres. Y luego le regaló una pulsera porque la suerte de ese día era mala y necesitaban mitigarla. También habló sobre sus tipos de sangre y comentó que tenía la misma que "esa persona" y esperaba que fuese menos molesto.
Le gusta un poco. Es refrescante ver a alguien tan inepto en las relaciones como la amalgama Midori-Izuku. Y no puede dudar que la semejanza entre sus apellidos sea peculiar. Y su coloración. Algo que si bien sorprendió a ambos no compartieron muchos detalles sobre ello.
El punto es que además de Inko-san y Hisashi-san (papá y mamá) y su tutor (Midorima-san) tiene tres personas en las que puede confiar. Tres personas de las que puede aprender a moverse por ese mundo y quizás más sobre la amabilidad. (Aunque Izuku sigue siendo su gran maestro en esto.)
Sus nuevos compañeros son bastante tolerables. Nadie ha intentado nada contra él, ni siquiera el denominado "ogro" de la clase, y aunque no considera a ninguno cercano si ha podido conversar una o dos veces con alguno de ellos sobre la tarea.
Izuku lo considera un progreso bastante bueno y en realidad no pide nada más.
Esto, por supuesto, no continúa así por siempre.
-V-
Tres meses después de ingresar a la Incubadora Izuku se despierta, se viste, desayuna con sus padres en silencio y en vez de ir a la escuela se va con ellos a un juzgado.
Cinco horas más tardes hay muchas personas llorando, incluidos Inko-san y Hisashi-san, varios telegramas de despido y una primicia en varios canales televisivos sobre el escándalo de la escuela Onodera, la negligencia docente y la intimidación.
Lo único que le importa a Izuku es que su nombre ni los de sus padres van a ser revelados así que no tiene por qué temer la atención. Sería una molestia para lidiar ya que todos sus planes se basan en que Izuku Midoriya sea pasado fácilmente por alto.
Los ninjas trabajan más fácilmente en la oscuridad, después de todo.
-VI-
Y entonces, un día como cualquier otro:
— Me gustaría presentarte a mis compañeros de equipo.
Izuku no conoce mucho sobre la amabilidad todavía más tiene la delicadeza de no señalar a su tutor que su rostro contradice por completo sus palabras, y en cambio dice— Está bien.
Poco tiempo después vendría –o no- a lamentar ese encuentro.
Y con este segundo capítulo me tomo el atrevimiento de prometer que este fic será actualizado una vez por semana, los jueves precisamente.
(Y si llego a fallar tienen mi permiso de reventar mi bandeja de entrada a maldiciones y puteadas.)
En fin, que les agradezco mucho que lean mi humilde historia, y la marquen, se suscriban e incluso me dejen un comentario. Realmente amo los comentarios. En serio.
Sección Ro-Responde:
CataPx21: ¡Muchas gracias! Me alegro que te haya gustado. Espero que este capítulo haga crecer tu interés en como continúa. :D Saluditos
Por cierto, ¿algún pedido en especial de que pase/aparezca alguien pronto? ¡Los estaré leyendo!
Los dejo con un abrazo gigante,
Roisyn
