Capítulo 7

Cuando los rayos de luz se proyectaron en la ventana, Sakuno dio giros en su cama, tratando de encontrar la posición adecuada para seguir durmiendo, pero había dormido tanto que ya no podía hacerlo, considerando que iba a ser cerca de medio día. Después de una semana tan ajetreada sentía deseos de descansar, por ello ese día sábado en lugar de levantarse temprano a estudiar sus diálogos, había preferido dormir.

Al dirigirse en la cocina, hirvió la tetera y se aproximó al refrigerador para extraer la mermelada de durazno. Se encontraba tostando el pan, cuando inesperadamente sonó el timbre del apartamento "¿Quién podría ser?" Pensó, Ryoma se encontraba jugando tenis como todas las mañanas y no estaba esperando visitas, además nadie solía visitarlos, porque nadie sabía su dirección salvo la directora. Antes de seguir dudando si abrir o no la puerta, el timbre volvió a sonar, obligándola a caminar hacia el recibidor. "Voy enseguida" Anunció y abrió la cerradura, no obstante cuando salió no había nadie a su alrededor, sólo había un sobre en el suelo con su nombre en el destinatario, así que decidió tomarlo y cerrar la puerta tras de sí. Justo cuando planeaba abrirla, la tetera chilló en la cocina y tuvo que correr a apagarla. Quizás no era nada importante. Dejó en una bandeja todos los implementos para el desayuno y se dirigió a su habitación para comer, olvidando por completo la carta que había guardado en el comedor.

Se acomodó en su cama para disfrutar de su desayuno, mientras recordaba lo sucedido el día anterior, por un lado la obra había salido mejor de lo que había esperado, siendo felicitados incluso por el director del hospital, como también por sus compañeros. Y por otro lado, también estaba lo sucedido con Ryoma, tanto su increíble actuación como su invitación a cenar por la noche…eso no se lo había esperado ni mucho menos las flores. A veces era tan encantador cuando se lo proponía.

El teléfono fijo sonó de súbito, obligándola nuevamente a reprimir sus pensamientos y concentrarse en la llamada.

— ¿Sí?

— Sakuno, soy Ann Tachibana. —Habló la castaña por el otro lado, lucía exaltada. —Me he conseguido tu teléfono con la directora, ha ocurrido algo grave.

— ¿Qué ha sucedido? —Preguntó preocupada. — ¿Te encuentras bien, Ann-Chan?

—Sí, no se trata de mí…es sobre tú y Ryoma.

— ¿Eh? ¿A qué te refieres?

— ¿Anoche tuvieron una cita?

—N-No fue precisamente una cita, sino que salimos a celebrar por una obra en la que participamos.

—Ah ya veo.

— ¿Cómo te enteraste?

—P-Pues…es sobre de lo que quería hablarte ¿Has encendido la televisión el día de hoy?

—No ¿Por qué?

—Creo que deberías hacerlo. —Suspiró. —No te puedo explicar cómo sucedió ya que no tenga idea, pero en la madrugada o creo que fue incluso en la noche…aparecieron fotografías de ustedes cenando juntos en los medios.

— ¡¿Qué?! ¿Cómo?

—No lo sé, el problema no es que los vean cenando juntos en sí, sino que cómo bien debes saber el fan club de Ryoma es grande y bueno…estas fotografías han causado cierto revuelo en la prensa, ya que creen que ustedes dos están saliendo.

— ¿Eh? N-No es así, nosotros sólo cenamos, no pasó nada más.

—Lo sé, pero todos lo han malinterpretado. —Susurró triste. —Por ello, lo mejor es que tengas cuidado estos días. Si no es necesario, no salgas del apartamento, sino te encontrarás con miles de personas queriendo interrogarte para encontrar respuestas. De hecho, Ryoma tampoco debería hacerlo.

— ¿Y qué haremos con la grabación? ¿La directora está enterada de esto?

—Lo está, de hecho me ha permitido comunicarme contigo por lo mismo, piensa reunirse con ustedes en otro momento, porque ahora incluso los teléfonos podrían ser intervenidos. Así que por seguridad, no contestes éste teléfono salvo que sea de la directora o la agencia, si te aparece un número desconocido puede ser una fan enfurecida.

—Está bien. Gracias, Ann-Chan.

—Por nada, cualquier cosa nos avisas.

—Lo haré, gracias.

Tras colgar, encendió la televisión asustada ¿Realmente todo el mundo se había enterado?, entonces apareció en la pantalla los rumores que había mencionado Ann, muchos canales de tv manifestaban sus opiniones con respecto a ellos, algunos señalaban que la razón por la que estaban juntos era por el rodaje de la película que efectivamente planeaban estrenar a fin de año, mientras que otros señalaban que había algo más, incluso había un seguimiento que le habían hecho el día anterior después de la cena, donde se hacían rumores que pasarían la noche juntos en un hotel. Sus rostros se hacían visibles en todos los medios de comunicación y no sabía qué hacer para remediarlo, todo era un malentendido. Nerviosa decidió encender su celular que había dejado cargando cuando habían llegado para contactarse con el ambarino, sino sucedería lo que Tachibana le había informado, sería acosado por la prensa. Sin embargo, antes de llamarlo, se detuvo a mirar las miles de llamadas perdidas que tenía, diez de Tomoka y once de su abuela, incluyendo cinco mensajes de textos de ellas, quizás ya se habían enterado de lo sucedido y estaban preocupadas. Su corazón latía a mil y sentía como su cabeza estaba abombada producto del estrés que sentía ¿Cómo una simple cena había causado tantos problemas? Debía hacer algo para aclararlo, pero no sabía qué. Debía tranquilarse y pensar en algo pronto o colapsaría.

Examinó los mensajes que tenía primero antes de realizar las llamadas respectivas, uno de ellos era de Kintaro que le preguntaba cómo se encontraba, otro de Sumire que exigía una explicación por no estar enterada de su relación con ese actor, mientras que otros eran de Tomoka que le suplicaba que le contestara o cuando viera sus mensajes la llamara y también se encontró con correos electrónicos anónimos de personas que la insultaban por lo que estaba haciendo. Suspiró, nunca antes había tenido enemigos y precisamente en esos momentos había ganado muchas en tan sólo unas horas.

Aturdida decidió marcar el número del ambarino, deseando con todas sus fuerzas que le contestara, pero su teléfono no parecía tener cobertura o se encontraba fuera del área, porque no podía comunicarse con él. "¿Dónde estará? ¿Y si le han hecho daño? ¿O si la prensa lo ha atrapado?" Pensó nerviosa caminando en círculos por el apartamento, esperando cualquier señal de él que estuviera bien. Su celular sonó inesperadamente dándole la esperanza que se tratara de él, pero al mirar la pantalla se percató que se trataba de su mejor amiga que de seguro sabía dónde se encontraba Ryoma en esos momentos, siendo su fan número 1.

—Sakuno, al fin respondes. —Lucía exhausta. —He intentado comunicarme contigo desde que supe la noticia.

—Lo siento, Tomo-Chan. —Susurró triste. —Tenía el celular sin batería y no me había enterado sino es porque una amiga de la agencia me llama. —Suspiró. —No creí que salir una noche con Ryoma-Kun…generara tantos problemas.

—No tiene nada de malo que salgan juntos, Sakuno. De hecho me hace feliz saber que lo hayan hecho, ayer se notaba que había algo entre ustedes.

—No estamos saliendo, Tomo-Chan. —Se sonrojó. —Sólo me invitó a salir anoche para celebrar la obra.

—Ah entonces ha sido un malentendido. —Suspiró. —Sin embargo, no tiene nada de malo que en un futuro estén juntos, siento que harían una buena pareja. El problema es que como sabes Ryoma-Sama es actor muy reconocido tanto en Japón como en Estados Unidos, por ello tiene muchas fans desquiciadas que siempre están observándolo. —Tomoka alguna vez había sido una de ellas, pero se había alejado después de darse cuenta lo obsesiva que llegaban a hacer. —Considero que hay límites entre la admiración por sus películas y su obsesión por él. Porque las fans como yo, somos tranquilas y no nos involucramos en su vida privada. Pero hay otras que son capaces de destruir a alguien si se enteran que está vinculada amorosamente con Ryoma.

— ¿A qué te refieres con destruir? —Preguntó temerosa.

—No es que te vayan a asesinar ni nada parecido, pero serán capaces de hacer tu vida un infierno si no te alejas de él. Incluso podrías ser acosada.

—Ahora entiendo porque me decían que tomara todas las precauciones necesarias y no saliera del apartamento si no era necesario. —Tragó saliva. —¿No existe alguna forma de aclarar éste malentendido? Como hablar con ellas o no sé, para que comprendan que no estamos saliendo.

—No creo que ellas quieran hablar precisamente, así que lo mejor es que no te acerques a ellas. Por tu bien, mantente apartada.

—Pero… ¿Qué haremos con las grabaciones? Con Ryoma aún tenemos muchas cosas qué hacer en la agencia y no podemos mantenernos aquí todo el tiempo.

—No sé que podrán hacer con ello, quizás su directora de agencia les proponga algún plan. Sin embargo, Ryoma además de ser interrogado por la prensa, no va a recibir ningún tipo de maltrato psicológico o físico, sólo lo recibe la persona que ellas ven como su enemiga.

—En ese caso yo ¿no? —Tragó saliva.

—Así es.

—Es un alivio saber que él no saldrá lastimado ni involucrado en todo esto.

—Sí, pero también debes pensar en lo que pasará contigo, Sakuno. —Bufó. —No puedes sentirte bien porque él estará a salvo, debes también preocuparte por ti.

—Lo sé, es sólo que…me dolería mucho saber que él también se encuentre así.

—Por cierto ¿No has recibido mensajes extraños el día de hoy?

—P-Pues…sólo algunos correos electrónicos. —Rió nerviosa.

—Ah esos son normales, pero ¿No te ha llegado alguna carta al apartamento el día de hoy?

—Oh…ahora que lo mencionas. —Se levantó de la cama para caminar al comedor. —Me llegó una esta mañana con mi destinatario, pero me pareció extraño porque nadie conoce éste domicilio salvo la agencia.

— ¿Y-Y qué decía?

—No la he abierto.

— ¿Quieres que vaya ahora? Si es el tipo de carta que pienso qué es, no sería bueno que la vieras.

— ¿A qué tipo de carta te refieres? —Susurró nerviosa, sosteniendo la carta en su mano temblorosa.

—Me refiero a la primera amenaza que suelen enviar ellas. Verás suelen venir escritas con…

Sakuno cayó de rodilla petrificada, provocando que el celular se escapara de sus manos, había abierto la carta mientras Tomoka le hablaba y se arrepentía de haberlo hecho. "¿Sakuno? ¡¿Estás bien?!" Se escuchaba el grito de Osakada desde el móvil. La carta a simple vista estaba escrita con tinta roja, pero el olor delataba que no se trataba precisamente de eso, sino que estaba escrita con sangre con un tipo de caligrafía similar a la que usaría un psicópata o alguien que intentaba controlar el odio que sentía hacia ella:

"Hemos investigado sobre ti, Sakuno Ryuzaki. Sabemos a qué agencia pertenecer, dónde vives, al hospital que asistes y sabemos cuáles son tus intenciones con Ryoma. Así que no podrás escapar de nosotras.

Ante eso, no permitiremos que tengas el privilegio de estar con él amorosamente, ya sea saliendo a cenar como teniendo encuentros más fortuitos por la noche.

Sí no te alejas de él en estos momentos, haremos de tu vida un infierno. Si aún con estas advertencias sigues permaneciendo a su lado, tomaremos medidas extremas y te haremos pagar por todo, zorra.

Debes pensar bien en lo que harás o no nos haremos responsables de lo que suceda contigo.

— ¿Sakuno? —Insistió Tomoka gritando por el móvil.

—Aquí estoy, Tomo-Chan. —Se atrevió a hablar la castaña.

—Era una carta con sangre ¿Verdad?

—S-Sí…—Susurró triste.

—Envíame una fotografía, conozco la caligrafía de ellas, así podremos detectar quien ha sido.

—Está bien, te la mandaré después.

—No le hagas caso a sus amenazas, sólo lo hacen porque temen perder a Ryoma. —Gruñó. —Yo resolveré esto, mientras tanto no salgas del apartamento o si lo haces ve acompañada.

—E-Está bien. —Estaba al borde de las lágrimas.

Cuando colgó la llamada, no fue capaz de levantarse, sentía las piernas dormidas y su cabeza pulsaba emitiendo un sonido agudo que no podía controlar. Estaba mareada tan mareada y confusa que no era capaz de razonar lo que sucedía, si no se alejaba de Ryoma acabarían con ella, pero si lo hacía, se autodestruiría con los sentimientos que comenzaba a sentir por él. "¿Qué debo hacer?" Se preguntó nerviosa, tratando de buscar una solución a sus problemas, pero no podía. Incluso sentía como le costaba concentrarse en el lugar que se encontraba, como si de pronto viera borroso. Escuchó a lo lejos como la cerradura de la puerta se abría, luego escuchó pasos que corrían hacia ella y finalmente escuchó su nombre en la oscuridad.

Despertó acostada en su cama, un hombre de bata blanca le daba unas indicaciones al ambarino que se encontraba de espaldas a ella asintiendo y también distinguió a lo lejos como una mujer le sonreía, conocía a esa persona, pero ¿Quién era? Se focalizó en ella y trató de visualizarla con mayor claridad, entonces la distinguió…era la directora.

—Sakuno ¿Cómo te encuentras?

— ¿Q-Que pasó…? —Interrogó a Ryoma que lucia preocupado.

—Te desmayaste producto de un veneno que venía impregnado en ésta carta. —Habló Ryoma, señalándole la carta que estaba dentro de una bolsa en las que guardaban las evidencias. — ¿Quién te la envío?

— P-Pues…no lo sé. No decía de quien era. —Le dolía la cabeza, eso explicaba porque se sentía tan mareada. —Sólo salía mi nombre.

—Deberíamos llamar a la policía. —Gruñó Ryoma, presionando su puño. —O esto volverá a suceder.

—Deberíamos hacerlo, pero quizás eso traería más problemas. —Suspiró Aoi.

— ¿Problemas para la agencia o realmente para ella?

—Para ambas. —Carraspeó para tomar las riendas del asunto, Ryoma no parecía tener la intención de escucharla y era obvio, dado que él la había encontrado desmayada y había presenciado todo. —Chicos, tenemos que organizar un plan estratégico para que la agencia no sea afecta ni las grabaciones de la película, como tampoco Sakuno. Sí analizamos la carta de amenaza, los responsables de haber envenenado a Ryuzaki, deben haber sido mujeres por el modo en cómo se refieren a sí mismas en todo momento, mientras que en segundo lugar se puede inferir por el modo en cómo hablan de ti y de su relación en sí, deben ser admiradoras tuyas, por lo que…

— ¿Admiradoras mías? —Enarcó una ceja. —No parecen realmente admiradoras, esto que han escrito ha sido enfermizo.

—S-Sobre eso, Tomo-Chan me ha mencionado que efectivamente dentro de tu club de fan existen dos grupos, las que son más tranquilas como ellas y las que ella denominó "Desquiciadas", ya que harán todo por protegerte, por lo tanto son capaces de destruirme si ven que soy una amenaza para ti. —Susurró triste, sentía que la angustia se apoderaba otra vez de su garganta.

—Entonces efectivamente son fans tuyas. —Habló Aoi de nuevo. —Bueno dadas las circunstancias, les propongo que se tomen algunos días mientras hablo estos malentendidos con la prensa para que posteriormente vuelvan a grabar en la agencia…

— ¿Realmente crees que se solucionará todo en una semana? —La interrumpió Ryoma enfadado, ella no pensaba en la seguridad de la castaña.

—No es certero, pero si es necesario puedo contratar a unos guardaespaldas para que los lleven de aquí a la agencia en estos días.

—No creo que sea una solución.

—Lo sé, pero es lo que les puedo ofrecer por ahora.

—Encuentro que está bien su propuesta…—Habló Sakuno, viendo como Ryoma la fulminaba con la mirada. —No porque exista este problema dejaremos de grabar, tenemos que seguir haciéndolo. Además si nos tenemos, estaremos cayendo en el plan de ellas de interferir en nuestra rutina. Si no estamos haciendo nada malo, no deberíamos escondernos. Todo ha sido un malentendido.

—Así se habla, Sakuno. —Sonrió Aoi. — ¿Tú qué piensas, Ryoma?

—Aunque no estemos haciendo nada malo, si nos exponemos de esta manera, alguien saldrá herido. Yo creo que deberíamos demandarlos.

—Tú no saldrás herido, Ryoma-Kun. Tomo-Chan me ha dicho que como son admiradoras tuyas, no te sucederá nada.

— No me preocupa mi bienestar. —Gruñó. —Si ahora te han envenenado con una carta ¿Qué pasará después? Hasta podrían hacerte un daño irreparable. No puedo permitir eso.

—Ryoma-Kun…

"Éstos dos se han vuelto muy cercanos" sonrió Aoi orgullosa de sus logros, ahora entendía porque Ryoma lucía tan preocupado por lo que estaba sucediendo, realmente no era por él, sino por ella. Había dejado de ser un narcisista y comenzaba a pensar en otra persona. Si bien no estaban saliendo como creía la prensa, sin duda había algo más entre ellos, por ello si no solucionaban ahora ese problema a posteriori ocurriría otro.

—Ahora entiendo a qué te refieres, Ryoma. Entonces lo mejor será que se tomen esta semana como habíamos acordado, mientras tanto pensaré en qué podemos hacer por la seguridad de todos.

—Está bien. —Dijeron ambos.

— ¿Me acompañas a la puerta, Ryoma? —Sonrió Aoi.

—Bien, vuelvo enseguida.

—Nos vemos, Sakuno. Qué te mejores pronto.

—Gracias, directora.

Ryoma acompañó a Aoi al recibidor en silencio, no podía contener la rabia que tenía en esos momentos, no podía quedarse de brazos cruzados esperando que la gente los dejara en paz, tenía que hacer algo pronto.

—Por cierto, Ryoma. —Lo interrumpió Aoi antes de marcharse. —He notado que la relación entre ustedes ha cambiado estas últimas semanas.

—Sólo es relación de trabajo. —Apartó su mirada avergonzado.

— ¿De verdad? Qué lástima, creí que estaba pasando algo más entre ustedes. —Se burló, mientras salía por la puerta. —Porque si fuera así, hay algo que podrías hacer para que esto no siga creciendo.

— ¿De qué habla?

—Me refiero a hacer una conferencia de prensa. —Se encogió de hombros— Una en que señales que realmente estás enamorado de Sakuno y no quieres que nadie se interponga entre ustedes. Si haces eso, tus admiradoras tendrán que entender que esto no es un simple capricho de ella y que realmente están enamorados, por lo que tendrán que ceder. —Le cerró un ojo.

—No estamos saliendo. —Bufó.

—Lo sé, pero si fuera el caso ahí tienes una solución a tu problema. —Sonrió. —Pero cómo ese no es el caso, tendré que pensar en otra solución en estos días. En fin, cuida bien a Sakuno. Nos vemos.

Ryoma se quedó sobre el umbral de la puerta pensando en lo que la directora le había mencionado "No haré eso, debe haber otra solución." Pensó, recordando la cena que habían tenido. De súbito, el sonido de un cristal acompañado de un grito de la casta lo hizo correr a su habitación. Sakuno se encontraba asustada viendo como en el suelo había una piedra gigante con una nueva nota escrita con rojo "Aléjate de Ryoma". Enfadado se inclinó sobre la ventana para ver si había alguien sospechoso, pero no encontró nada.

—Parece que esto nunca terminará. —Susurró triste la castaña. —Quizás debería irme a la casa de mi abuela…

—No te irás a ningún lado. —Sentenció, rompiendo la nota en mil pedazos.

—Pero… ¿Qué haremos, Ryoma-Kun? Ya saben nuestro domicilio.

—Tienes razón, conocen este apartamento, pero hay un lugar que no conocen. —Le dio la espalda para abrir su closet. —Empaca tus cosas, nos iremos de aquí.

— ¿Eh? ¿A dónde?

—A mi casa.

— ¿Qué? —Se sonrojó ¿Ir a la casa de Ryoma? —Pero ¿Estás segura que no la conocen?

—Estoy seguro. Además estaremos a salvo ahí a amenazas como éstas y podremos descansar realmente.

—N-No sé si sea buena idea, no quiero poner en peligro tu casa ahora.

—Confía en mí, Sakuno. Todo saldrá bien.

—Está bien, confiaré en ti. —Se sonrojó, nunca la había llamado por su nombre. — ¿Cuándo partimos?

—En una hora.

— ¿Y cómo lo harás con la prensa? —Encendió la televisión. —Algunos están rodeando la puerta del edificio.

—Tengo un plan, por lo mismo debemos salir cuanto antes.

—Está bien. —Corrió a su closet para tomar sus cosas. — ¿Estarán tus padres ahí?

—No.

— ¿Porqué? ¿Están de viaje o algo así?

—No vivo con ellos. Así que estaremos solos. —Se burló. —No creo que después de todo este tiempo eso sea un problema ¿Verdad?

—N-No lo es. —Bufó, tenía la esperanza de que habrían más personas ésta vez, ya que solía estar con él todo el tiempo, pero si no había otra alternativa, no le importaba permanecer a su lado, Ryoma ya no era el ser odioso que solía ser, ahora podía considerarlo incluso un gran amigo que no toleraría tener lejos.

Continuará….