Juro que los personajes no me pertenecen, sólo me divierto con ellos.
Order Made
-I-
Los amigos de Midorima-san son una mezcolanza de personalidades cuyo único hilo conductor parece ser el baloncesto. Tienen una jerarquía curiosa, encabezada por la persona con quien mejor se lleva su tutor: Akashi-san, el capitán del equipo y el estudiante número uno de su año.
Izuku no necesita años de experiencia luchando con toda clases de locos para darse cuenta que hay algo mal en él pero no es lo suficiente amable, todavía no, como para pensar en intentar hacer algo.
El segundo en la línea, por mucho que cualquiera podría pensar, no es Midorima-san, sino el miembro más callado del grupo: Kuroko-san, quien usa sus modales y rostro carente de emoción como Midori usó una vez su kunai y su cabello rosado, un estandarte para ocultar lo que era detrás de lo que todos vieron.
Y entonces están Aomine-san, quien es un vago y le recuerda dolorosamente a Hatake-sensei con su hábito de leer revistas adultas (algo que Midorima-san condenó con furia y casi le gritó cuando el as le dijo que tenía que encontrar alguna niña y aligerar), cuya expresión es tan aburrida, como si alguien le hubiese cambiado el corazón por un pozo negro.
Murasakibara-san también es un caso propio. Si Aomine-san es vago, el chico de cabello púrpura tiene el espíritu de un Nara. También tiene el estómago de un Akimichi. Y es infantil, casi como si quisiese contradecir su altura con sus palabras.
Lo bueno es que Midori no tiene miedo y está más rota que los cinco de ellos juntos por lo que apenas parpadea cuando Akashi-san le sonríe con su ojo dorado brillando de forma siniestra, Kuroko-san lo mira como una muñeca vacía, Aomine-san le llama "enano" y no parece interesado en más, y Murasakibara-san pone su mano sobre su cabello y lo acaricia como si fuera una especie de mascota.
Midorima-san está tenso y es obvio que él no quiere que esté ahí, tal vez porque sabe el tipo de persona que son sus compañeros de equipo y piensa que Izuku es una especie de niño pequeño que merece protección de la oscuridad que se arrastra por todo el grupo.
Pero la verdad es que ese niño está muerto.
Así que sonríe, solo un poco, arqueando la punta de sus labios y permitiendo que sus propias sombras se asomen en la superficie de sus ojos.
— Soy Midoriya Izuku, estaré a su cuidado.
Y así es, como dicen, cuando la historia se tropieza y cambia de dirección sin darse cuenta.
El aire se vuelve frío cuando Akashi-san se acerca y Midorima-san se tensa más que una cuerda; incluso Kuroko-san parece como si quisiese intervenir a pesar de su inexpresividad. Es lindo—. Shintaro me ha contado sobre ti, Izuku. Confieso que encuentro interesante que un alumno de notas regulares haya podido entrar a un programa tan prestigioso como el de Teiko.
Si el chico piensa que el comentario pica entonces lo tiene muy mal.
Izuku sonríe un poco, demasiado plano y poco ligero como para ser amable, y en tono conversacional, dice— ¿Interesante? Quizás. Sin embargo, no veo como sea asunto tuyo, Akashi-san.
Su tutor va a desmayarse en cualquier momento o tener un aneurisma pero Izuku mentiría si dijese que no está disfrutando de la frialdad del ambiente, como el niño está haciendo su mejor para asustarlo y someterlo con el poder de su ojo místico. Dojutsu, por supuesto que incluso en esa nueva vida estaban los malditos ojos especiales.
Akashi se ríe entre dientes, un sonido que hace palidecer a todos sus amigos y acorta la distancia entre ellos unos cuantos pasos. Se eleva un par de varios centímetros sobre él pero Izuku no permite que eso haga ninguna diferencia.
— Ya que eres nuevo aquí tendré compasión y lo diré una vez. Todos los asuntos son de mi interés, Izuku, porque soy absoluto—dice, como si eso debiese de significar algo para él.
Pero no lo hace, así que parpadea y pregunta— ¿Y?
Algo se oye en la lejanía, tal vez un suspiro o el aleteo de una mariposa, mientras todo a su alrededor cae en un silencio perturbador.
Su tutor reacciona primero y sostiene un puñado de la chaqueta escolar de su capitán— Akashi, él es sólo un niño.
Izuku suspira y con cuidado, casi como si estuviese desvelando el secreto del universo, se acerca hasta el chico disfrazado de monstruo y susurra— No, yo no. Pero ¿sabes? Creo que está bien, porque todos aquí estamos un poco rotos.
No espera ninguna respuesta, guardando las manos en sus bolsillos y tranquilamente dándoles la espalda— Mi padre debe estar esperándome, senpais. Vamos a continuar otro día, ¿está bien? —se despide con un movimiento de su mano y se desliza en silencio hasta la salida.
Decide que el encuentro no estuvo tan mal y cuando Hisashi-san le pregunta cómo le fue, su respuesta es: —Interesante—y da una vaga descripción del encuentro que satisface al hombre.
No es una mentira. No del todo, al menos.
-II-
La escuela al otro día es un poco extraña.
Llega a clases diez minutos antes del timbre y casi se tropieza con Kuroko-san en el pasillo – quién en otra vida habría sido la pesadilla del mundo ninja con su sigilo-, quien parece un poco caliente con él cuando le invita a unirse al club de la biblioteca ya que de alguna manera sabe que Izuku no se ha unido a ninguno.
Suena lo suficiente aburrido como para que pueda usarlo para otras actividades así que Izuku se encoge de hombros y acepta, despidiéndose de él con el sonido de la campana. Su primera clase es cálculo, una especialidad, por lo que termina la hora con buen humor.
En el pasillo, Midorima-san lo está esperando.
Resulta una sorpresa ya que todavía no es hora del almuerzo pero Izuku no deja que eso signifique algo y le permite llevarlo por los pasillos hasta una sala, donde el adolescente le regaña sobre la tarde anterior.
— Tienes miedo de él—no es una pregunta.
Midorima-san se tensa y aprieta los dientes— Voy a demostrarle lo que es la derrota. Y entonces, Akashi volverá—susurra, y entonces comienza una historia sobre un chico de buen corazón que se ve sepultado por la ambición de su padre y desarrolla una segunda personalidad junto a su Quirk.
Izuku piensa en padres e infancias de mierda y suspira— Incluso aunque lo venzas, Akashi-san no volverá a ser la misma persona, Midorima-san—dice, porque sabe de primera mano que puedes sacar a los niños de la guerra, pero no la guerra dentro de los niños.
La determinación afila cada línea de su cuerpo cuando replica— No me importa 'nanodayo. Tengo que hacer algo.
— Deberíamos encontrar una manera de sacarlo de ese lugar—murmura, más para sí mismo que para su tutor—. No importa cuántos progresos haga cuando todo a su alrededor sigue empujándolo hacia ese camino. Mi madre es abogada, ¿tal vez debería comentarle la situación? Sé que no le importaría ayudar ya que se trata de un niño…
— No te lo dije para que te metieras, Midoriya-kun—el adolescente lo dice como si realmente creyese que Izuku va a seguir en su camino feliz después de todo eso, y aunque Izuku no sabe ser amable tampoco es una persona tan horrible como para ignorarlo—. Además, su padre es el director de una de las principales compañías de Japón. Es intocable 'nanodayo.
— Mi madre tiró abajo una escuela entera, Midorima-san. Y nadie está más allá de la justicia—lo piensa durante un momento y sonríe—, bueno, no de cierto tipo de justicia.
Midorima-san le observa con ojos ligeramente amplios, como si recién acabase de darse cuenta que el gatito que encontró tiene rabia o es un caimán disfrazado— No estoy de acuerdo con nada que sea ilegal, Midoriya-kun.
Izuku ladea su cabeza y no le mira cuando dice— No te preocupes por eso, senpai. Voy a encargarme de mis asuntos y no tocaré un pelo del padre de Akashi-san. Alguien como yo no podría hacer nada de todas formas.
Por alguna razón, aunque cree que es verdad, su tutor no parece tranquilizarse tanto como debería.
Mmm. Tal vez sólo tiene buenos instintos.
-III-
Almorzando en una sala vacía, Izuku mira sus manos y piensa.
Lo cierto es que Isí va a cumplir su palabra de no tocar al padre abusivo de Akashi-san. No va a necesitarlo. No cuando sabe que la mejor forma de hacer caer a la gente es empujar su imagen al barro y asegurarse que no pueda volver a salir. Lo hicieron con Danzou, después de todo.
Lo bueno es que todos los artículos que encuentra en una rápida búsqueda desde su teléfono no tienen ninguna foto o mención de Akashi Seijuro. Hay una única noticia sobre la muerte de Hotaru Akashi, quien supone es la esposa del millonario y madre de Seijuro, pero nada más.
Esto significa que no tiene porqué refrenarse.
Suena bien como primera misión para un nuevo vigilante, ¿cierto? Va a poner un blanco en su espalda porque será un ataque directo a los "poderosos" pero pueden irse a la mierda para lo que le importa.
Una idea que se le ocurre al recordar cierto fragmento de la conversación con su tutor es sobre que desmentir las palabras del hombre es un gran paso para la recuperación de Akashi-san. Es muy hipócrita exigir estándares imposibles a los niños cuando seguro que se ha cometido más de cien errores.
Izuku va a encontrar sus fallas y exponerlas al niño que se rompió gracias a la ambición de un adulto que se suponía que tenía que velar por él y va disfrutar destruirlo. Ni siquiera le molesta que no sea lo más amable. Esta vez no está interesado en eso.
Izuku quiere hacerlo sangrar.
(Por todas las veces que cierra los ojos y lo único que ve son ojos sin vida.
Por todas las noches que es incapaz de dormir, demasiado asustado a cerrar los ojos y despertar en mitad del campo o dentro de muros grises.
Por el amigo de Midorima-san, cuya amabilidad se quebró, lo quebró y se está ahogando de la misma forma que Midori lo hizo una vez.)
Pero primero necesita más información.
Lo bueno es que la infiltración siempre ha sido una de sus especialidades.
- IV-
El resto de las clases pasan de forma rápida pero antes que Izuku pueda pensar en irse se encuentra con una sombra gigantesca en uno de los pasillos. Mira hacia arriba, y un poco más hacia arriba para encontrarse con los ojos morados del tercer miembro de la "Generación Milagrosa" que ha visto en ese mismo día.
— Aka-chin está molesto por tu culpa—le dice, frunciendo un poco el ceño en la primera muestra de emoción que le ha visto hasta el momento—. Quiero aplastar a MiniMido-chin por esto pero eres demasiado pequeño.
Las cejas de Izuku se alzan ante el extraño sobrenombre pero no dice nada sobre eso, no encontrándolo molesto— Si intentases aplastarme te rompería las piernas, senpai—dice, tranquilo, y mira a los ojos al chico para demostrarle que es serio—, pero no creo que sea necesario.
— No puedes romperme las piernas, MiniMido-chin. Eres mucho más bajo y débil que yo—asegura, masticando uno de sus bocadillos.
Izuku sonríe un poco— ¿Nunca has oído que cuanto más alto subes más dura es la caída, Murasakibara-senpai?
— No eres tan lindo como pareces—se queja a cambio, poniendo su mano sobre su cabello y esponjándolo un poco más.
— Hasta los animales más pequeños tienen dientes, senpai—dice, tranquilo—, algunos tratamos de no usarlos pero están ahí cuando lo necesitamos.
Entonces una capa negra revolotea cerca suyo y una voz interrumpe— Los animales pequeños dependen de los carnívoros para ser protegidos.
Izuku parpadea y mira hacia su costado, donde un adolescente de cabello negro y ojos grises está de pie casualmente. Él le sonríe, mostrándole sus dientes un poco— Algunos animales pequeños necesitan protección, senpai. Otros están acostumbrados a valerse por sí mismos en este mundo grande y cruel.
El estudiante desconocido se alza con una mueca feroz en su rostro, los ojos ardientes de algo— Teiko está vigilados por carnívoros. Los animales pequeños siempre están protegidos aquí, junto a los demás herbívoros ruidosos.
Hace un ruido curioso y ladea su cabeza un poco, confuso por la seguridad del adolescente, y con tranquilidad quita la mano del compañero de su tutor— Supongo que confiaré en ti con eso, senpai—él vuelve a sonreír, sólo un poco más de dientes ahora y guarda sus manos en los bolsillos, notando como el estudiante mayor lo mira con ojos un poco entrecerrados. Desconfiado, supone. Buenos instintos, halaga en su mente.
— MiniMido-chin, te ves como un gatito—Murasakibara-kun está intentando molestarlo otra vez. O solo es así. O quizás ambos. Lo triste es que el estudiante sin nombre parece estar reflexionando sobre eso.
Izuku suspira— Si eso es todo voy a retirarme. Hasta luego, senpais—hace un gesto con su mano y se aleja sin darles tiempo a reaccionar, deslizándose entre los demás estudiantes con facilidad.
Algo le dice que va a volver a ver al adolescente misterioso pero ojalá que no sea pronto. Se ve como problemas y tiene asuntos mucho más importantes en los que pensar.
¿Protección, eh?
Que pérdida de tiempo desperdiciar algo así en Midori.
Weno, hasta aquí nos quedamos.
Quería un poco de conflicto en este capítulo y no me pude resistir a añadir otras personas de otros fandoms que amo.
¿Alguien tiene alguna petición en particular sobre quien desean que aparezca? No puedo prometer nada pero si encuentro que funciona podría añadirlo a la historia. :D
En fin, que se agradece su amor y todo eso, y nos vemos el próximo jueves.
Roisyn
